Mi gigolo

Max.

Me quedé mirándola como salía por la puerta, había conocido a mujeres intensas antes, pero lo de ella estaba a otro nivel.

“te quiero para mi esta noche, muñequito, así que espérame, te daré una buena propina, lo prometo” por la forma en que lo dijo cualquiera diría que estaba citándome para una reunión de negocios o algo.

No había deseo, ni lujuria, ni siquiera calentura, realmente no podía leer lo que estaba sintiendo y yo suelo ser muy bueno en eso, por eso mis clientas siempre quedaban tan satisfechas, sabía exactamente lo que querían… pero en ella no, ella era como un tempano hambriento de sexo… eso me enloquecía.

“Despierta max, solo es otra clienta y ya, después de esta noche no la volverás a ver, igual como pasa con todas” pensé, no era como si me importara, ya estaba acostumbrado.

Era como ella dijo “un muñequito” realmente no había mejor forma de describirme, era guapo, cuidaba muy bien mi físico para que ellas quisieran “jugar conmigo” y me encantaba serlo, esas viejas calentonas y necesitadas me hacían rico. Entonces entró madame, yo aún no me vestía, me entretuve pensando en la señora que se acababa de ir.

-ten tu parte -dijo pasándome unos cuantos billetes- causaste buena impresión, la señorita te pidió pa la noche, eres una pequeña mina de oro, hijo de perra- dijo desordenándome el cabello, ella era casi como una madre para mi… o eso creo… en realidad nunca entendí bien el significado de esa frase.

-Gracias… es algo rara ella ¿no?

-si no fuera rara, no tendría que pagar por sexo -respondió madame encogiéndose de hombros.

-buen punto… como sea, voy a dar una vuelta y vuelvo -dije tomando mi ropa para volver a mi habitación.

-Dale, no llegues tarde si, ya sabes…

-lo sé, lo sé, la noche es lo más rentable.

-que buen niño… -dijo, yo solo me reí.

Después de bañarme y vestirme fui a la juguetería, quería comprar una consola de juegos para Jonathan, el tenía 13, pero se veía de 16, madame no le dejaba manejar su dinero con la excusa de que era muy joven “sí, ya he oído eso antes” pensaba yo, mi madre siempre decía lo mismo, la diferencia es que madame, al menos cuidaba bien de Jonathan y los demás, comida, ropa, medico, incluso les tenía un profesor, mi madre nunca se preocupó de nada de eso… pero en el club no había lugar para juguetes o juegos de niños, teníamos que ser grandes y maduros, por eso un poco antes de que empezara “el turno de la noche” sacábamos nuestros pequeños tesoros y nos poníamos a jugar a escondidas, definitivamente era mi parte favorita del día.

Como sea, en cuanto entré a la juguetería estaba ahí, la ultima consola, había estado ahorrando pa comprarla, Jonathan era la excusa, pero la verdad era que yo también la quería. Después de comprarla la eché a la mochila pa que pasara piola, pero al parecer no fue suficiente.

-tu mochila se ve muy abultada, ¿te fuiste de shopping? -Dijo madame.

-algo así, compré un par de libros, nada especial realmente- Dije como restándole importancia, aunque por dentro moría de nervios.

-Déjame ver, quiero ver con que está nutriendo la mente “mi muchacho” -dijo en un tono tan amable que daba escalofríos.

-Madame, en serio no es nada…

-Bueno, entonces no te importará que eche un vistazo- dijo, abrió la mochila y tiro la consola con los 3 juegos que había comprado, al suelo- ¡¿qué significa eso?! ¡sabes muy bien que aquí no aceptamos estas weas!

-Madame, por favor… solo es una consola, solo para los ratos libres…

-¿Acaso sabes donde estás? ¿Crees que esto es un salón de juegos o qué?

-sé que no, pero…

-pero nada, ¡ve a tu habitación y no salgas hasta que llegue tu clienta!, ¡y te quedas sin paga por dos semanas por idiota!

-¡¿qué?! ¡eso no es justo!

-si tienes para andar comprando estupideces entonces no la necesitas, ahora fuera de mi vista si no quieres que te quite el sueldo del mes.

Apreté los dientes y los puños y me fui a mi pieza, sabía que no sacaba nada peleando con ella, “maldita vieja bruja, a ver si se agarra a alguien para que nos deje de joder la vida” pensé, me tiré a la cama y cerré los ojos para intentar dormir, era lo mejor que podía hacer en una situación así.

A la noche madame me fue a buscar, la señora había llegado… ahora que lo pienso, ni siquiera me dijo su nombre. No nos quedamos en el club, fuimos a un lujoso hotel, con tan solo respirar ahí sentía que me estaban cobrando miles de pesos, bueno, a la señora, ya que ella pagaba.

Entramos a una habitación que era del porte de una casa, apenas cerramos la puerta me ordenó desvestirme y ella hizo lo mismo, empecé chupándosela y acariciando sus nalgas, sus fluidos eran deliciosos. Luego ella se subió sobre mi y me montó durante horas, luego me pidió que le diera por el culo, luego por delante, arriba, abajo, en la cama, contra la pared, en el sillón… ¿Qué mierda? ¿Acaso nunca se cansa? Pensé, ya no sabía cuanto más podría resistir… pero era un gigolo, no podía cansarme, excepto que si…

-En serio disculpa, dame solo unos minutos y podré seguir- Dije, miré mi reloj, eran las cuatro de la mañana “con razón, maldita ninfómana” pensé.

-Está bien, lo hiciste bien… mañana no vuelvas al club, quiero que te quedes aquí- Dijo, yo tomé una lata de Coca-Cola y empecé a beber mientras la escuchaba- y te prepares para ser mi novio -Me atraganté con la bebida, lo decía con una voz tan seria que cualquiera diría que estaba recitando un texto.

-¿Disculpa?

-creo que me expresé mal, tengo una fiesta en la empresa, necesito que fijas ser mi novio, te pagaré bien y será divertido…

-no creo que madame esté feliz con eso- dije pensando en lo molesta que estaba esa tarde.

-No le estoy preguntando a madame, te estoy contratando a ti, di que sí y yo me encargo de ella.

-¿de cuanto estamos hablando? -dije levantando una ceja.

-10 millones, pero serás mío hasta el domingo en la mañana.

-Señorita… creo que tenemos un trato- dije con mi voz seductora, ¡a la mierda madame! ¡eran 10 palos, con eso podría independizarme y ofrecer mis servicios por mi cuenta, no más comisiones, no más abusos, no más humillaciones!

-perfecto, desde ahora te llamas Manuel Domínguez -dijo, bueno… eso no me lo esperaba pero, ¡a la mierda!, por 10 palos seré la sirenita si quiera, da igual.

Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.