MATRIMONIO POR CONTRATO: ENTRÉGAME TU CORAZÓN

Después de un tiempo, el sonido de la llegada de un mensaje de texto saco a Ashley de sus pensamientos. Saco el celular que estaba aún en su bolso y descubrió que era un mensaje de su jefe. Diciéndole que presentara cuanto antes los diseños para la nueva colección.

¡Malditos diseños!

Había trabajado en ellos estos dos meses, quizás ellos eran los culpables de toda esta situación.

Ignorando el mensaje de texto, se dejó caer nuevamente en la cama. Lo que menos quería en estos momentos era pensar en trabajo. Le dolía el corazón, el hombre que amaba la traiciono, y para colmo de males, su madre necesitaba con urgencia una cirugía. ¿Podría ser su vida peor?

Pensando en su desgracia, de pronto se levantó de la cama, abrió la puerta y fue en dirección de la habitación principal. Cuando entro y vio la cama deshecha, las náuseas la invadieron nuevamente. Con ferocidad quito las sábanas del colchón y fue al balcón nuevamente, las lanzo hacia abajo. No quería que quedara nada que ellos hubieran contaminado con su traición. Regreso a la habitación, abrió el armario y saco algo para ponerse. Decidió ir a un bar.

Decían que las penas se ahogaban en alcohol, pues ella tenía la intención de ahogar cada una de ellas.

En un vestido con tela metálica entallado con escote en V y preciosos detalles de pedrería y a la altura de sus muslos, Ashley entro a Club 51. Las sandalias adornadas con cristales y tacones de aguja realzaban sus torneadas piernas, su larga cabellera color ébano sujeta en la parte superior formaba una coleta, dejando al descubierto su ovalado rostro y sus ojos café. Cuando entro al lugar la mayoría de los hombres giraron sus cabezas admirándola. En realidad, Ashley era consciente de su belleza, y siendo conocedora del poder que tenía en sus manos, nunca se benefició de ella. Se consideraba una mujer justa y con valores. Los logros que obtendría en su vida serian por su propio esfuerzo.

Caminando con mucha actitud, se acercó a la barra y pidió un Cosmopolitan, una bebida hecha de vodka, licor sabor a naranja, jugo de arándano y limón. Esta sería la primera y única noche que se permitiría llorar a causa del desamor. Después de hoy, comenzaría una nueva vida donde Tom Maverick no tenía lugar en ella.

En el otro extremo del club, un hombre rubio, de ojos tan azules como el cielo y aspecto extranjero, miraba a la sensual mujer que acababa de entrar.

Alexander Vorosky, en sus treinta y dos años ha conocido muchas mujeres, pero solo una, vive en su corazón. Ella es la única que ha logrado ver más allá de su apariencia fría y hermética. Pero la hermosa mujer de cabello negro y piernas interminables atrajo su atención tan pronto como entro al lugar.

La deseaba, no había duda de ello.

Aunque este negado a amar nuevamente, no quiere decir que no pueda pasar una buena noche entre las piernas de una belleza como ella. Se levanto de su mesa y fue directo a la barra donde estaba la interesante mujer.

― ¿Este asiento está ocupado? ― pregunta el hombre con una voz profunda y ronca.

―Creo que ya sabes la respuesta ― dijo Ashley antes de llevar su copa a sus labios color granate. Su mirada se mantuvo al frente, bordeando al barman quien fingía no escuchar.

El hombre estaba claramente impaciente por salir del establecimiento. Y la argolla de platino en su dedo anular le dijo a Ashley que había una esposa esperándolo en casa. Ese pensamiento removió los sucesos del día y la rabia mezclada con el dolor invadieron nuevamente su pecho.

¡Malditos traidores! Dijo en su mente.

―Nunca es inteligente asumirlo ― dijo el apuesto hombre parado a su derecha.

Ashley dejo el vaso en el mostrador de mármol pulido, giro la silla de la barra mientras levantaba lentamente la cabeza. Inquisitivos ojos azules se clavaron en su rostro, ampliándose con creciente interés mientras la observaba.

―Cierto.

Deliberadamente separo los labios mientras la punta de su dedo trazaba elegantemente el borde su vaso. La mirada del recorrió su rostro, antes de bajar a su cuerpo mirándola descaradamente.

―Pero me has estado observando el tiempo suficiente para saber que estoy sola. ― dijo ella directamente. Inclinando su cabeza hacia un lado, y dándole una suave sonrisa mientras inspeccionaba sus hermosos rasgos y su cuerpo caliente.

¡Santo Dios! ¿Estoy flirteando con este hombre? ¿No se supone que estoy despechada? Pero… es sexy como el pecado, ojos azules llenos de sensualidad y exuberantes labios carnosos. Barbilla y mandíbula cincelada cubiertas con una gruesa capa de vello rubio, cuidadosamente recortado. ¿No es la moda en estos días? Su cabello más corto a los lados y un poco más largo en la parte superior le dan ese toque despreocupado. Pómulos altos, nariz fuerte y piel dorada insinúan orígenes europeos.

Su impecable camisa blanca se estira cómodamente sobre sus anchos hombros y bíceps abultados, el material es de alta calidad y claramente caro. Los pantalones negros de diseñador abrazan sus muslos musculosos y los zapatos de vestir negros completan su estilo de miles de dólares. Sin duda es alguien de mucho dinero.

Alexander le levanto las comisuras de los labios con arrogante satisfacción mientras Ashley se tomaba el tiempo para detallarlo. El conocía el efecto que causaba en las mujeres y ella no era la excepción.

― ¿Eres casada? ― pregunto finalmente cortando la tensión acumulada entre ellos. Sus ojos se posaron en la brillante banda dorada en el dedo anular de la mujer.

Ella cruzo los pies a la altura de los tobillos, asegurándose de que los ojos de Alexander se dirigieran a sus piernas largas y definidas, que se mostraban debajo del vestido ajustado que llevaba puesto, ofreciéndole un vistazo de sus muslos bronceados y tonificados.

― ¿Qué te hace pensarlo? ¿Estaría en este lugar una mujer con un esposo esperando en casa? ― Ashley mantuvo el contacto visual mientras tomaba otro sorbo de su bebida.

―Supongo que tengo mi respuesta ― Los hoyuelos en las mejillas de Alexander se hicieron visibles.

―Y yo supongo que tengo la mía.

La atención de Alexander estaba enfocada en Ashley, mientras ella terminaba su bebida número once y se ponía de pie.

―Una mujer inteligente.  ― dice, mientras su mirada de aprobación se fija en sus curvas ― Me gustas.

Con suprema confianza, ahueco su rostro con una mano mientras sus dedos trazaron un camino sobre el cabello que caía sobre su hombro.

― ¿Cuál es tu nombre?

― ¿Qué te hace pensar que te lo diré?

Sonrío arrogante y fijo su mirada penetrante en ella. ― Por qué siempre obtengo lo que quiero, belleza.

Ashley lo miro por un momento antes de responder a su pregunta.

― Ashley… Ashley Thompson.

―Bien, Ashley Thompson te invito a beber conmigo esta noche. Soy nuevo en la ciudad y presiento que tú y yo, nos llevaremos muy bien.

Dos horas después, el bar estaba a punto de cerrar. Ashley y Alexander reían a carcajadas y seguían bebiendo una copa tras otra.

Había pasado mucho tiempo desde que Alexander reía de tal manera. No desde que la perdió. Pero esta noche, la chica frente a él le hizo sentir emociones que creyó olvidadas, era divertida, sincera y sin duda muy inteligente. La inteligencia era una cualidad que el apreciaba en una mujer y Ashley la poseía. Había vuelto a la ciudad por compromisos familiares que no podía evadir, pero el volver a donde perdió lo que más amaba, solo removió el dolor oculto en su corazón. Mirando a la mujer frente a él, de repente una idea brillo en su mente. Tal vez, ella podría servir para sus planes.

Tomo su mano suavemente y Ashley dejo de sonreír ante el contacto. Fue como si una corriente eléctrica recorriera su cuerpo. Habían pasado una noche agradable, charlaron y hablaron de varios temas. En realidad, este extraño hombre que ni siquiera le había dicho su nombre él y ella tenían muchas cosas en común. Lo miro confundida y casi se desmaya cuando escucho sus siguientes palabras.

―Ashley Thompson, ¿te casarías conmigo?

Ashley Thompson, ¿te casarías conmigo?

Ashley pensó que debía estar demasiada borracha.

¿De verdad este hombre sexy le está pidiendo matrimonio? Bueno, quizás solo está bromeando con ella y quiere obtener sexo fácil. No es una mujer que acostumbra a salir con hombres desconocidos, pero… ¿Por qué no? Es guapo, sexy y está totalmente segura de que le brindara la mejor noche de su vida. ¡Al diablo con el razonamiento! Ella disfrutara de una noche sin ataduras.

Sin responderle, Ashley se acercó lentamente y tomo el atractivo rostro de Alexander en sus manos, lo miro unos segundos antes de plasmar sus calientes y pintados labios en los de él. Ambos sintieron que sus cuerpos se electrizaban. Alexander sintió su sangre arder por la cercanía de esta sensual mujer.

¿Qué diablos le pasaba? Oh, mejor dicho, ¿desde cuándo no sucedía?

Era una realidad que deseaba a esta mujer. No era costumbre llevarse mujeres extrañas a su cama, pero esta mujer calmaría su recién despierto apetito. Y también era la candidata indicada para sus futuros planes. Estaba dispuesto a darle beneficios que nadie se atrevería a rechazar.

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