Correspondió su beso y Ashley abrió los labios para darle acceso a su boca, el beso paso de pasivo a salvaje en solo un instante.
Sin previo aviso, ella rompió el beso y se levantó agarrando su bolso de mano. Acaricio el rostro de Alexander y lo perforo con la mirada ― Si quieres esto, sucede en mis términos.
Una risa profunda retumbo en el pecho del hombre, el sonido hizo que el interior de Ashley se estremeciera. ― ¿Siempre eres así de directa?
― ¿Eres siempre así de lento? ― Arrastro sus dedos por los planos duro de su pecho impresionante a través de su camisa.
―Existe una cosa llamada juegos previos ― Alzo las cejas y el calor invadió su cuerpo y entre sus piernas. En realidad, no podía apartar los ojos de él, era realmente un espectáculo digno de admirar. Era como un dios griego reencarnado, una criatura creada para atrapar a las mujeres tan solo con la mirada.
―Existe otra cosa llamada tiempo ― a regañadientes, Ashley aparto su mirada de la suya, mirando detrás de él, el enorme reloj que marcaban las dos de la mañana. ¿Cuánto habían bebido?
Tomando su mano, el la sostuvo con fuerza mientras la conducía a la salida.
― ¿Trajiste coche?
―No, vine en taxi ― ella murmuro en voz baja, mientras el, todavía tenía su mano entre las suyas.
Ansiosa por lo que estaba a punto de suceder, su cuerpo se calentaba cada vez más. Estaba segura de que disfrutaría esta pequeña aventura de una noche con este hombre. Él no la decepcionara. Solo por esa razón, es que siguió sus pasos.
Cuando llegaron a un lujoso Lamborghini negro, él se dio la vuelta con rapidez y presiono a Ashley con fuerza contra el auto. Dejándola sentir la excitación en su entre pierna ― Reservare una habitación de hotel para nosotros. ― se acercó más, y presiono su boca contra el oído de ella ― Quiero adorar tu cuerpo toda la noche y escucharte gemir mi nombre hasta que pierdas la capacidad de hablar.
Escalofríos recorrieron el cuerpo de la mujer, mientras el cálido aliento le hizo cosquillas en la piel y la perversa promesa de placer la sedujo. La lujuria se apodero de ella humedeciendo sus bragas y elevando sus pezones presionándose contra el grueso material de su vestido.
― ¿Sueles recoger mujeres extrañas en bares y las llevas a hoteles? ― pregunto, mientras que enroscaba sus brazos alrededor de su cuello.
―No, nunca recojo mujeres extrañas ― dijo mirándola agudamente, bajando su mano a través de sus curvas y abriendo detrás de ella la puerta del copiloto. Ashley entro en el auto con una sonrisa coqueta.
Cuando llegaron al hotel, Alexander reservo una suite de lujo, sin soltar en ningún momento su mano la condujo al ascensor y luego a la habitación que sería de ellos por esta noche. Ella lo siguió disfrutando de la sensación de la mano fuerte, cálida y callosa del hombre envuelta alrededor de la de ella.
Apenas entraron, Ashley tiro el pequeño bolso plateado en el sofá cercano y bajo el cierre de su vestido con más rapidez de la que pudo imaginar, bajándolo lentamente por su cuerpo le dio a Alexander la mejor y sensual vista en sus treinta y dos años. Se había puesto un conjunto de lencería de encaje color negro, las prendas llenaban los lugares correctos y resaltaban su figura de reloj de arena. Decidió conservar puestas sus sandalias.
― ¡Demonios! Eres más hermosa de lo que imagine ― dijo Alexander desabrochando sus pantalones, los dejo caer al suelo y se mantuvo con su camisa blanca y su bóxer azul.
Ashley se permitió ser todo lo atrevida que quería, se acercó y metió su mano dentro de su bóxer, agarrando su longitud semidura. Alexander siseo mientras ella lo acariciaba, su erección se solidifico en tiempo récord con su toque.
Es grande, y estoy salivando ante la anticipación de sentirlo dentro. Pensó lascivamente.
El ahueco sus pechos a través del encaje de su sujetador, amasándolos con fuerza.
―Esperaba que fueran reales.
―Espero que sepas como usar el regalo que Dios te dio esta noche.
Ashley arrastro el bóxer por sus fuertes muslos y piernas tonificadas. La saliva se acumulaba en su boca al ver su magnífica polla. Era larga, gruesa y hermosa, sobresaliendo directamente de su entrepierna, preparada y lista para dar placer.
―Confía en mi belleza, no tendrás quejas ― rodeando su mano alrededor de su erección, le dio un par de bombeos rápidos mientras Alexander la miraba bajar sus bragas de encaje por sus piernas.
―Solo para que lo sepas ― ella dijo, mientras caminaba hacia el sofá ― Soy muy exigente.
―No dormirás esta noche, Ashley Thompson ― respondió el y agarro su barbilla y reclamo su boca con un beso abrazador que Ashley pudo sentir hasta en la punta de los dedos de los pies. Ella podía sentir el calor de su polla presionando contra su vientre.
Alexander devoraba sus labios, inclino su cabeza para profundizar el beso, haciendo que las entrañas de Ashley se regocijen y su coño palpite con una potente necesidad. El sabia como besar a una mujer, y tal vez Ashley nunca había sido besada de esa manera.
―Date la vuelta ― gruño contra sus labios, y bajando su boca hacia la sensible piel del cuello le dio una ligera mordida ― Vas a sentirme mañana.
Dándose la vuelta, ella coloco las manos sobre el reposabrazos del sofá, Alexander le dio una palmada en el trasero y Ashley podía sentir su coño empapado como nunca.
―Eres perfecta ― gruñe, golpea su trasero nuevamente y la inclina hacia adelante. Ashley lo miro por encima del hombro y obedeció.
―Para tu información. No pedí que me abofetearan. No soy muy BDSM.
―Mentirosa ― introdujo dos dedos dentro de ella ― Estas jodidamente empapada. Te gusto. Admítelo, quieres más.
―Eres solo palabras y nada de acción ― el movió sus dedos lentamente logrando sacar un pequeño gemido de sus labios.
―Tu coño es hermoso ― dijo antes de empujar su cara contra ella por detrás. Ondas de placer inundaron a Ashley mientras ella besaba ahí abajo y hundía su lengua dentro. Ella podría correrse solo con sus palabras, pero no tenía intención de hacerlo de esa manera, quería sentir su polla enterrada en lo más profundo de ella.
Tanteando con su mano, agarro puñados de cabello rubio y tirando con fuerza de los mechones gruesos lo detuvo, en la miro con una evidente lujuria en sus ojos.
―Follame.
Alexander se puso torpemente de pie, estirando su mano para agarrarse del espaldar del sofá y abrió con sus pies los muslos de Ashley ― Cuando seas mía, nunca te compartiré con otro hombre. La agarro de las caderas e inclino su trasero antes de golpear su polla dentro de ella.
Un grito salió de la garganta de Ashley. Prediciendo su reacción, cubrió su boca con su mano, sofocando sus gritos de placer. Ashley solo pudo aferrase al sofá mientras el apuesto extraño la folla hasta el olvido.
Los sonidos envolvieron la habitación, junto con las sensaciones que provocaban sus cuerpos, mientras Alexander la poseía con una necesidad salvaje. Cada embestida de su polla enviaba chipas sobre la piel de Ashley y su clímax se estaba construyendo rápidamente. El dominaba su cuerpo como un hombre conoce bien el cuerpo de una mujer. Una mano mantenía posesivamente la cadera en su lugar, mientras la otra envolvía mi coleta alrededor de su mano, tirando de su cabeza hacia atrás mientras embestía contra ella.
Ashley le cedió todo el control. Estaba demasiado perdida en las sensaciones que este hombre le hacía a su cuerpo. Su piel estaba sonrojada y estaba caliente por todas partes, sus músculos temblaban y sus extremidades se volvieron gelatina, mientras él se la follaba duro y crudo, como si no pudiera tener suficiente de ella. Las paredes de su coño se apretaron alrededor del mientras se entierra profundamente, y ella empezó a empujar contra su polla, en sincronización con sus movimientos, ansiosa por más.
― ¡Joder! ― gruñe mientras sigue empujando dentro de ella ― Tu coño es tan caliente, tan apretado, tan cálido. Podría volverme adicto de él.
Una risa broto de ella. ¿Quién diablos es este tipo?
Ashley estaba haciéndose esta pregunta, cuando dos dedos encuentran su clítoris y hábilmente frota al compás de las embestidas de su polla.
Ella se corre explosivamente sin previo aviso. Las estrellas estallan detrás de sus parpados mientras olas de felicidad la invaden, una y otra vez, y es vagamente consciente de él rugiendo detrás de ella cuando encuentra su propia liberación.
Sus ojos se cierran lentamente, quizás por el cansancio, por la embriaguez y también por el placer.
Al día siguiente la luz del sol que se filtraba a través del cristal de la ventana calentó el dormido rostro de Ashley. Ella movió los ojos levemente y luego los abrió confundida.
¿Dónde estoy? ¿Y por qué tengo un dolor de cabeza infernal?
Se movió y sintió la calidez de un cuerpo detrás de ella. El sueño la abandono completamente y se giró para ver a un hombre sumamente atractivo que dormía profundamente. Pequeños recuerdos de su alocada noche volvieron a ella.





