Al volver a casa, lo primero que Kylee les dijo a sus padres era que quería romper el compromiso con Michael.
Para su sorpresa, su padre, James Stewart, no estalló en ira. En cambio, se mantuvo sorprendentemente tranquilo y le dijo: "Hace tiempo que esperaba este día. Llevas tres años comprometida y Michael sigue posponiendo la boda, necesitas ser más decidida en esto. Afortunadamente, ya te arreglé otro matrimonio. Te comprometerás con el hijo de la familia Spencer de Banland, Jerald Spencer. La familia Spencer es respetable. Esta vez debes aprovechar la oportunidad".
A Kylee se le apretó el corazón. Se decía que Jerald era temperamental, estaba discapacitado y era impotente.
James siempre priorizaba los beneficios sobre la felicidad de su propia hija.
Con una sonrisa llena de amargura, ella respondió: "Está bien. Me casaré con él. Pero una vez que me case, no tendré nada que ver con la familia Stewart".
Con eso, regresó directamente a su habitación, ignorando la expresión sombría de James.
Tan pronto como entró, su teléfono vibró.
Era una solicitud de amistad de un contacto desconocido, anotada con solo una palabra: Spencer.
Al ver el apellido, sintió una tensión inexplicable dentro de ella.
Aceptó la solicitud, y casi de inmediato, llegó un mensaje. "Enviaré a alguien a recogerte dentro de una semana".
Kylee sintió un poco de miedo al pensar que tendría que enfrentar a Jerald, el cual decían que era despiadado.
Sin embargo, había aceptado el matrimonio arreglado, así que no tenía intención alguna de echarse para atrás. Simplemente respondió: "Está bien".
Al día siguiente, una amiga la invitó a una reunión. Al pensar que no estaría en Banland por mucho tiempo, decidió ir.
Para su sorpresa, Michael también estaba allí y a su lado había una joven delicada. Se veía tan frágil como una flor.
Era la amiga de la infancia de Michael, Sonya Wheeler. Acababa de regresar del extranjero y era conocida en su círculo por su belleza delicada y etérea, casi como un personaje de cuento de hadas.
Cuando Sonya notó a Kylee, se levantó incómodamente diciendo: "Michael, me sentaré en otro lugar para que Kylee pueda sentarse contigo".
"Quédate donde estás". Michael sostuvo la mano de Sonya con ternura con una mirada llena de admiración. "Este asiento solo puede ser para ti".
Sus palabras hicieron que la dignidad de Kylee, que era su prometida, quedara por los suelos.
Muchos la miraron con burla y compasión.
El rostro de la mujer empalideció, pero no dijo nada. Solo encontró un asiento vacío y se sentó.
Comió en silencio mientras veía cómo Michael atendía a Sonya con varios platos, le limpiaba los labios y le servía una bebida. Cualquier cosa que le gustara él la colocaba de inmediato frente a ella.
Su mirada, sus expresiones y cada uno de sus pensamientos parecían estar completamente enfocados en ella, no le dedicó ni una mirada a Kylee.
La otra mujer también le respondía con una mirada llena de afecto. Contaba historias de su infancia juntos con una sonrisa.
"En aquel entonces, Michael y yo solíamos jugar a la casita. Era tan travieso, usaba el lápiz labial de su mamá para dibujarme la cara e insistía en que yo fuera su novia. Si me negaba, se sentaba a llorar en el suelo. Decía que yo era su esposa. Los adultos se reían de nosotros al escucharlo". Ella le dio un suave golpe en el pecho después de decir eso y Michael atrapó su puño con una sonrisa suave. Sus ojos estaban llenos de adoración y ternura.
Kylee bajó la cabeza. No quería que nadie notara sus ojos enrojecidos.
Había decidido romper su compromiso con aquel hombre, pero todavía sentía muchísimo dolor al presenciar esa escena.
Incluso en sus momentos más íntimos, él nunca le dijo que quería que ella fuera su esposa. Cuando ella una vez se le escapó y lo llamó "cariño", su expresión cambió, y la apartó con enojo.
Dijo que esa palabra era demasiado anticuada y que no le gustaba.
Pero resulta que solo le disgustaba que Kaylee se lo dijera, porque para él, solo Sonya merecía su amor.
Su cuchara se le escapó de las manos, y se agachó torpemente para recogerla. "Me queda más cerca. Yo te ayudo a recogerla", ofreció Sonya, inclinándose.
Bajo el mantel, los dedos de la mujer rozaron accidentalmente la pierna de Michael.
En ese momento, Kylee vio claramente cómo su cuerpo se tensaba. Él tuvo una cierta reacción, y su respiración se aceleró.
¿Un simple toque era suficiente para excitarlo?
Mientras Kylee aceptaba la cuchara, el rostro de Sonya se sonrojó, y Kaylee fue abrumada por el dolor, que casi la consume.
No pudo soportarlo más y encontró una excusa para irse temprano.
En el baño, se salpicó la cara con agua fría repetidamente, tratando de calmar el dolor en su corazón. Pero se sobresaltó cuando alguien la abrazó por detrás.
El aroma familiar la envolvió. Era Michael.
Él inclinó la cabeza y la besó apasionadamente en el cuello, mientras sus dedos desabotonaban su ropa con habilidad.
La ira surgió en Kylee mientras lo empujaba. "¿Qué estás haciendo? Ya lo nuestro se acabó".
Él se rió, y sus manos se volvieron más cálidas. "Vamos. No me rechaces. Ahora realmente estoy excitado. Hagámoslo...".





