Eran pasadas las doce de la mañana cuando regresó al club. Erick lo miró con el ceño fruncido al verlo pasar directo a la oficina de Mark. El omega tocó unas cuantas veces antes de que el alfa musitara.
—¿Quien es?
Se sintio indeciso, nervioso por lo que pudiera pasar, suspiro profundo y entro a la oficina de Mark. ¿Y si regresaba a su casa y pensaba en otra manera de solucionar sus problemas? Tenía que haber otra cosa que pudiera hacer. Joder. A quien engañaba, no había más, no tenía salida alguna.
—Soy yo... Liam —dijo al fin, asomándose por la pequeña abertura de la puerta.
¿Y si Mark solo estaba jugando al proponerle trabajar para el y ahora sale y se ríe en su cara por la gran broma que le jugó? Liam no pensaba que fuera tan bonito como había dicho, ni tampoco tenía buen cuerpo. El alfa se paro de su asiento al verlo ahi, y no sabia si se mira alegre o sorprendido.
—Vaya, no pensé que vendrías tan rápido —dijo engreído.
¿Estaba tan seguro de que iría?
Se mordió el labio, sus manos le sudaban y estaba un poco tembloroso por los nervios.
—Anda, entra —Mark dice, señalando el asiento frente a su escritorio. Liam no dice nada mientras camina detrás de ella.
Jamás ha estado ahí antes, pero se sorprendio al ver lo bonita, grande y lujosa que es su oficina, por un momento se pregunto si esto era una buen idea.
—No preguntaré a lo que has venido por que es demasiado obvio, solo te diré que es la mejor decisión que has tomado en tu vida. —Estába sonriendo. Liam no pensaba lo mismo, era la peor y más demente decisión que haya tomado, pero no veía otra salida.
—Solo lo haré una vez. —Lo habia estado pensado desde que salío de su casa, no quería esta vida para ella. Solo lo estaba pensando como una salida temporal.
—¿Cómo? —Su sonrisa se borró y en ese momento miro al omega con el ceño fruncido. Confusión era todo lo que veía en su rostro.
—Eso... Que solo me rentare una vez y no lo haré más. —Poco a poco se fue estirando la comisura de sus labios, hasta que solto una carcajada escandalosa y se sentó sobre su silla de cuero, mientras se tomaba el estomago.
—Pequeño, eres tan ridículamente incrédulo, no me hagas reír. —Cambió su expresión a una sería—. Una vez que entres a este tipo de vida será muy difícil que salgas así por que si, pero esta bien, lo respeto. Solo una vez... Si puedes. —Lo miró desde abajo, de nuevo con su sonrisa burlesca.
Liam entorno los ojos, el sería la excepción ya se lo demostraia.
—Bueno ya esta. ¿Cuanto me pagarás? —Lo habia dicho, el dinero era lo único que le importa.
—Vamos con calma, primero tienes que tomarte unas fotos subidas de tono, luego las promocionare por mi círculo de clientes, o abrirte un show en el club y llegará el que quiera rentarte. —El omega soltó un mohín nada convencida. Mark miró su celular, Liam no penso que tendría que esperar tanto.
—¿Y eso cuanto tardará? —El alfa subió su mirada, esta vez escudriñando a la chico.
—No lo sé, dos, tres semanas.
Cerro sus ojos demiradaod, era demasiado tiempo.
—¡Oh!... Debí imaginar que no vendrías a mi si no fuera un asunto de vida o muerte. ¿No es así? —Había captado la urgencia del omega y para que le decía que no si si. La salud de su mamá era un claro ejemplo de vida o muerte.
—Necesito dinero —Le explicó avergonzado.
—¿Cuanto necesitas? —Se paro yendo hasta su caja fuerte, la cual se encuentra detras de una gran pintura—. Mira, ten... Si necesitas más solo dime.
Mark le extendió un fajo grueso de dinero y no pudo aguantar el alivio que derrocha su alma, estaba a punto de tomarlo, pero Mark lo retiró y le advierte.
—Tenemos un trato, que no se te olvide, si lo haces sabrás que no soy tan bueno persona como parezco. —Liam asintió, trago grueso y tomó el dinero, no quería conocer su lado oscuro. Conto el dinero, era más de lo que necesitaba. Mierda. Era demasiado. ¿No estaría dándole de más? Penso el omega. Con ese dinero podría pagar el tratamiento de su mamá, y la renta a la vez.
—¿Esto es lo que me pagarás por una vez? —preguntó incrédulo, tal vez se había equivocado.
—Lim, eso solo es la mitad de lo que te pagaré por una vez. —Mark la abrazó por los hombros y yo no pudo evitar estar boquiabierto, el alfa sulto una risita ante su asombro.
—Gracias —le dice cuando la suelta.
—Nada de gracias, es solo un buen intercambio, tu cuerpo por dinero. —Por un instante la idea de venderse desapareció, pero es verdad tenía que pagar este dinero, nada era de a gratis —. Mañana tendremos un evento, es el cumpleaños de un gran amigo mio, el mafioso más importante en la ciudad, vendrá al club y pueda que tu seas el elegidao —Liam solto una risista nerviosa, iba a empezar tan pronto. Mark alzo una ceja, se separo de el y saco un de los cigarrillo en su cartera y se lo llevó a la boca, prendiéndolo con el encendedor.
¿La mafia dice? El omega trago grueso, eran uno de esos de narcotraficantes de drogas y matones a sangre fría, se mordio el labio preocupado.
—No pasa nada, ante todo siempre está la seguridad de mis chicos, jamás te obligaran hacer algo que no quieras. ¿Entiendes? —dijo mientras inhalaba del cigarrillo sosteniéndolo entre sus dedos índice y corazón. El omega asintió, pero aun así no se confiaba. ¿Que podría hacer Mark contra un arma o incluso el que podría hacer si le apuntaran con una? Ya no quería pensar en eso, no había marcha atrás, ya aceptó y no podía regresar el dinero.
—Esta bien, lo haré. —Sonrio y la abrazo de nuevo, entusiasta. Liam estaba que le temblaban las piernas, esto era real, más real que su ser.
—Ya verás que se pelearán por ti. Tienes cintura pequeña y caderas anchas, pero lo que realmente va a llamar la atención de todos es el gran trasero que tienes, a los alfas los vuelve locos unas buenas nalgas, sin contar que eres muy hermoso. Un inocente, virgen y omega rubio. Eres como algo exótica. —Se sonrojo, nunca nadie le había dicho algo así—. Te veré aquí a las ocho de la noche, te alistare para que vallas presentable al evento. ¿Entendiste? —Asintió de nuevo, un poco asustada por todo.
Ya estaba caminando de regreso al edificio después de ir por el medicamento de su mamá a la farmacia 24/7, llego al apartamento donde verifico que ella se encontrará bien. Se alegró ver que se encontraba durmiendo tranquilamente, le puso su medicamento en la cómoda, donde podrá tomarlo sin problema alguno.
Regresó al sillón mirando el reloj que colgaba de la pared, dormiría poco menos de cuatro horas, apenas tendría tiempo de alistarse para llegar al café. Se dispuso a descansar sin pensar demasiado en lo que estaba a punto de hacer, pensó en su mamá pidiendo por su perdón, seguramente si supiera lo que iba a hacer la mataría del disgusto, pero prometió que solo sería una vez, solo una, después buscaria un trabajo extra y sacaria a delante sus problemas. No quería esta vida para el.
Se puso el uniforme del café después de darse una despertadora ducha de agua fría, había salido muy temprano al súper, compro algunas cosas para la comida. Preparo el desayuno, unos huevos a la benedictina con salmón y un café con leche para su mamá y el, tenía que comer bien cuando la ocasión lo permitiera. La omega mayor aún está durmiendo, así que le guardo la comida dentro del horno antes de salir.
—¡Liam! —Escuchó la voz austera de la señora Colis cuando salio de su apartamento.
—Aquí tiene. —Sacó el sobre de la bolsa de su chaqueta antes de que dijera algo más y se lo entregó, a diferencia de lo que pensara Liam, ella se quedo boquiabierta y no dijo nada después de eso. Bajó las escaleras alegremente y a pesar de que no habia dormido bien, se sentía de ánimo, aúnque todo ese ánimo desaparecio al recordar como tenía que pagar el dinero que le dio Mark.
Cada vez que lo recordaba se obligaba a reprimir el sentimiento de culpa, asco y decepción que sentía por dentro. Sé que tarde o temprano o mejor dicho, ese día en la noche, tendria que afrontar su realidad.
Caminó directo al café. En este ya se encontraba Loris, era una amiga del colegio que vivía por ahí, era una omega de cabello castaño con olor a almendras, iba cada mañana por su café antes de ir a trabajar al buffet donde era recepcionista. Sam ya se encuentra acomodando las mesas antes de abrir. Su jefe y dueño del lugar la saludo al entrar.
—Que bueno que llegas. Claudy sé está volviendo loca buscando las comandas de ayer. ¿Podrías ayudarla? —Le pidió suplicante, muy probablemente la beta ya le había gritado por el extravío de los pequeños cuadernillos. Si la beta era esposa de Sam y tenía en temperamento muy alto. Liam rodo los ojos. Siempre era lo mismo con esa mujer.
—¿No te preocupes? —Le sonrió y se dirigió hacia la oficina de su querida jefa.
La encontró con un desastre a su alrededor, papeles esparcidos por todo el suelo mientras ella parecía dar un berrinche ahí mismo, ignoró lo que estába a punto de decir y se acercó a la pequeña cajonera de la esquina, donde abrió el último cajón sacando las comandas y se las entrego amablemente, ella misma las guardo ahí y si Liam no las hubiera visto cuando lo hizo, todos estarían como la beta, en ese momento.
El omega se puso en marcha, todo está listo, y poco a poco los clientes van llegando.
—Buenos días. ¿Que va a pedir? —Miró de reojo al sujeto en la mesa, él se encuentraba estudiando la carta sin levantar la mirada, Liam olfateo al alfa delante suyo, era un exquisito aroma a sándalo, era curioso por qué la mayoría de los alfas mantenían un olor peculiarmente fuerte.
—Tráeme un café americano y un sándwich de pavo sin las orillas —dijo con su voz gruesa, haciendo que el omega saliera de su ensimismada mente. Aun seguía sin mirarla. El apuntó su pedidos y lo llevó a la cocina, en poco menos de diez minutos regresó a la mesa, ya con su pedido en mano.
—Que tenga buen provecho —Liam dijo amable. Una ráfaga de viento entró por el local haciendo que el alfa alzará la vista en busca de aquel aroma a caramelo que lo hipnotizo, encontrándose con el bella omega.
—¡Wua! —Susurro. Ahora Liam lo pudo ver mejor, era un hombre apuesto de ojos grises párecia ser mayor, pero no por eso menos atractivo, unos treinta o treinta y cinco años, tal vez, vestia casual con una camisa de vestir color azul marino, entallada y pantalones negros. El omega había quedado flechado por el alfa que incluso tardo en contestar.
—¿Disculpe? —preguntó confundido.
—¿Trabajas aquí? —Soltó con su voz gruesa mientras lo escudriñaba de pies a cabeza mordiéndose el labio, su actitud la desconcertó.
—Si. —Le señaló el uniforme, era algo obvio—. Provecho —Estaba a punto de irse, no le parecía correcto lo que empezo a sentir, sin embargo el alfa lo detuvo tomando su mano. ¿Que pasaba?
—¿Como te llamas? —Le preguntó, pero no creia que fuera correcto darle su nombre, aun así estaba por dárselo cuando el alfa volvió a hablar—. ¿Sabes que? Mejor dame tu numero de teléfono y no se, tú y yo podíamos quedar y vernos en algún motel.
Liam se quedo boquiabierto, totalmente fuera de si. ¿A caso le estaba proponiendo que se acostara con él? ¿Creía que esto era un burdel? La atracción que había sentido por el se esfumo tan rápido como hablo. Ni loco le daba su nombre y menos su número.
—Es usted un idiota.
Se solto de su mano, furioso por su falta de respeto y él solo sonrió sin vergüenza. Se marcho dando zancadas hasta la cocina. Que tipo, ni que estuviera tan guapo para pretender que el omega le haría caso, y la verdad era que si, tal vez lo hubiera hecho si no le proponía acostarse con él en la primera cita.
—¿Que pasa Limq? —Le pregunta Claudy cuando la observo un poco inquieta.
—Ese tipo. —Señalo la mesa donde se encuentra desayunando tranquilamente, como si nada hubiera pasado, ni siquiera quería recordarlo—. ¡Puedes creer que me propuso que me acostara con él!
—¡¿Esta loco?! Espera aquí... —Estaba a punto de ir a reclamarle cuando Liam la detuvo del brazo. Había olvidado como era Claudy cuando alguno de los clientes se comportaba grosero.
—No es necesario que le grites y reclames, no tienes por qué hacer más grande el problema.
—Yo que tu amor, me quedaba quieta donde estoy —Sam dijo a sus espaldas y ambos chicos giraron al escucharlo —. Aquel hombre... —Miró detrás de ellas—. Es de cuidado. No tienen ni idea de quien se trata y si aprecian algo nuestras vidas es mejor que no se le acerquen.
Claudy y Liam se miramos expectantes sin entender nada. Regresaron la mirada hasta el alfa misterioso de hace un momento y no creyeron que fuera alguien peligroso, Liam pensaba, a parte de ser un idiota se veía totalmente normal.
.
.
.
El Omega se detuvo antes de dar la vuelta en la esquina, sintió una estraña sensación desde que salío del café, se giró para ver a su alrededor, pero las calles estaban desiertas. El frío de otoño traspasa la vieja chaqueta que llevaba puesta y calo sus huesos, el escalofrío aumento la sensación que tenía, pero se obligo a reprimirlo y caminó más deprisa rumbo al club. Estaba retrasado.
La hora habia llegado, por suerte tuvo una buena escusa para que Mer no se preocupara mientras estaba ausente, además de que le había pedido a Laura, la señora del apartamento de a lado que le hiciera compañía a su mamá, ambas eran buenas amigas y tomaban café cuando la madre del omega se encontraba en sus cinco sentidos. Laura disfrutaba oír las historias de la omega, decía que ambas tenían mucho en común. Se quedaba tranquilo por ese aspecto, pero entonces la pregunta le llegó como relámpago, recordandole lo que pasaría esa noche ¿Que pensaría su madre si supiera lo que estaba a punto de hacer?... Estaría decepcionada de el, como él mismo lo estoba en ese momento. Sintió como la bilis se le subió a la garganta de solo imaginarse lo que seria estar con alguien que no quería. Llegó diez minutos tarde y Mark ya se encontraba en los vestidores, esperándolo exasperado.
—¡Liam, odio la impuntualidad! —Mark señaló su reloj Gucci de diamantes, mientras pegó al piso con sus zapatos de piel. Se veía molesto.
—Discúlpame... Apenas salí del café y... —Alzó su mano para callarlo. No necesitaba seguir perdiendo el tiempo con explicaciones innecesarias.
—No es momento para charlas, mejor alistate ya. —Mark señaló el lugar. Era mas que obvio que el omega no sabia nada de esto. Solo le bastaba con ver su aspecto, su ropa era simple y casual, nada que llamara la atención, sabía que de bajo de todo eso se escondía un hermoso omega. El alfa resoplo fastidiado—. Jessy te ayudará con todo. Ella te preparará así que obedécela. —Señalo a la chica pelirroja, Jessy era la mano derecha del Mark. Todos conocían a Liam y de cierta forma ya lo consideraban uno de ellos. Ambos sonrieron y el castaño se marcho dejándolos a solar.
—Hola Lim. —Jessy la saludo. —Lo primero que harás es asearte muy bien... ¿De acuerdo? —El rubia asintió—. Ven, ocuparas uno de los baños de la plata de arriba.
Subieron las escaleras hasta entrar a una recámara, donde lo primero que notó Liam fueron las prendas de ropa esparcidas por la cama, las observó, la mayoría eran de colores oscuros, de cuero, redes y encaje. ¿Iba a hacer que se pusiera eso? El omega se preocupó, ya que no sabia que tanto enseñaría con esos pedazos de tela, aunque no era difícil de imaginar cuando conocía la vestimentas de los omegas en el lugar. Jessy le señaló la puerta dentro de la habitación, supuso que seria el baño, por lo que entró sin preguntar. El baño era normal, estaba demasiado nervioso para fijarse en los detalles, así que se metió a la regadera y empiezo por enjuagar su cabello. Observo uno de los estanteres, había muchos productos sobre esta, algunas cremas y aceites, otros enjuagues y acondicionadores, prefirió no usar ninguno solo lo habitual, después de unos veinte minutos, ya estaba envuelto en una toalla frente al espejo. Resopló cabizbajo, esto apenas comenzaba y ya no quería seguir.
—Tu puedes hacerlo Liam, es solo sexo, si sexo con un tipo asqueroso. —Se hablo mirando su reflejo, lo hizo como si supiera algo y en realidad no sabia nada, iba a hacer su primera vez. ¿Era conveniente que le dijera a Mark ese insignificante detalle?
Tal vez podría decirle al que lo escogiera que no fuera tan brusco con él, decidió quedarse callado, ya era demasiado vergonzoso hacer esto para también decirle que no tenia ninguna experiencia carnal. Tomo aire y exhalo antes de salir del baño. Se encotro a Jessy mirándose al espejo sobre el tocador, en cuanto noto su presencia se giró y observo a la rubia sonriendo.
—¡Si que eres chulo! —Jessy la escudriño de pies a cabeza y Liam se sonrojo—. Ven aquí. —Lo jaló del brazo colocándolo en frente de la cama—. Ponte esto y esto también.
Le pasó unas bragas de encaje color negras, eran sumamente pequeñas, no creia poder estar cómodo con eso, pero no dijo nada, la miró preguntado si de verdad tenía que usar eso, pero Jessy no dejó de pasarle más prendas, le dio un ombliguera negra de organza, la fina tela dejaría ver su torso completo, estaba seguro, era más que evidente que el sostén se vería con eso puesto, y para rematar le entregó un pantalones de cuero. Liam estaba preocupado.
—Pontelos. —Le ordenó la omega pelirroja.
—¿No crees que la ropa sea demasiado...? —Esta ladeo la cabeza ofendida.
—Lim, los hombres tienen que escogerte y si no ven carne no se interesaran, así que no repliques y solo pruébatelo. —No tenía de otra así que aceptó. Esperó un momento para que Jessy saliera y pudiera hacer lo que le pedía, pero ella solo lo miró expectante. No creía que se iba a vestir delante de ella o ¿si?
—Yo... ¿Puedes darme un poco de privacidad? —Le pidió de forma apenada. Jessy alzó una ceja ofendida y luego negó.
—Como quieras, pronto te olvidarás del pudor. —Sonrio y salió de la habitación dejándola a solas.





