Vendido al mafioso

Liam se dejo caer sobre la cama, miró la ropa y volvió a suspirar con pesadez, lo que tenía que hacer por el bendito dinero. Ladeo la cabeza y soltó un mohín nada convencido, esto era demasiado provocador, Dios, los pantalones de cuero le apretaba mucho las piernas y trasero, estaba seguro de que si me agachaba se le rompería todo y ni se diga de las bragas. Como supuso, toda su parte superior se traslucía través de la organza, mostrando casi por completo sus pezones rosa, esto iba a hacer muy incomodo.

—Te ves espectacular —dijo Jessy detrás de el, se acerco y estiro la palma de su mano—. Ten —le enseñó un par de pequeñas capsulas. — la miró atónito, no creeria que iba a drogarlo. Sabía todo lo que los chicos usaban, y no sabia si era un requisito o simplemente lo hacía por gusto.

—No quiero... Digo... Quiero estar en mis cinco sentidos —le pidió y Jessy sonrió divertida. ¿Que era tan gracioso?

—¡Tonto, no es lo que piensas! —le tomó el brazo y le deposito en la palma de la mano las dos pequeñas cápsulas, una color azul y la otra blanca.

—¿Y esto para que? —levantó la azul entre sus dedos y la observó curioso.

—No te asustes, es solo por precaución, hay algunos clientes que no les gustan las preparaciones iniciales y van justo al grano, esto te ayuda mucho con el dolor. —¿Que no se asustara? Vio como la cara del omega perdía su color frente al espejo—. Tranquilo, son pocos los que hacen eso.

Se suponía que su primera vez sería con alguien a quien amara y ahora iba a hacer cruelmente violado. Se llevo su mano hasta su trasero, si esta era para el dolor. ¿Entonces esta? Tomó la blanca.

—Esa es la más importante, es un anticonceptivo. —Joder. ¿Que más faltaba? ¿Una para levantar el libido? Ojalá hubiera una, por que no, Liam no creía que pudiera con esto—. Como te lo dije antes, pero esto es casi con todos, nos les gusta usar condón.

—¿Y que pasa con las enfermedades? No quiero contagiarme de algo —dice preocupado, Jessy la tomó del hombro negando.

—Pedimos estudios clínicos a todos nuestros los clientes premiun, Aunque no lo creas Lim, Mark nos cuida mucho, no somos cualquier mujersuela que ves parada en una esquina, así que entregamos calidad y ellos tiene que brindarla igual. No te preocupes. —Menos mal, pero entonces...

—A mi no me han pedido ninguno estudio, como saben que yo no... —Rio por lo bajo, negando de nuevo.

—Puedo ver tu inocencia a kilómetros de distancia, eres virgen ¿no es así? —Liam asintió viendo su reflejo, si Jessy sabía eso ¿Mark?—. Mark lo sabe también, es por eso que por ti cobraran mucho más. Serás un manjar para quien te escoja. Tranquilo, te cuidaremos. —Jessy sono como una madre que cuida a sus hijos, obvio una verdadera madre no seria capaz de venderlos de esta forma, pero tenía que admitir que sus palabras lo tranquilizaron un poco y más cuando la omega era la que más tiempo llevaba en ese lugar, ella más que nadie sabía como se manejaban las cosas ahí. Era la mano derecha de Mark

Jessy extendió un vaso de agua hasta Liam, lo tomó tragando las pastillas y luego el agua. Le quitó el vaso de las manos haciendo que se sentará en una silla, aún frente al espejo, pusó varias cosas en el tocador, todo era maquillaje, sombras, labiales y los nervios empezaron a crecer de nuevo. Después de unos cuantos minutos se  retiró y dejó que se observará.

—Estoy... —No sabía, como decirlo—. Diferente.

Su piel parecia de porcelana, aunque sin maquillaje no cambiaba mucho, sus ojos eran los que no reconocía. Jessy habia usado una sombra bronce con un tenue delineado en el lagrimal, los labios de Liam se veían aún más rellenos de lo que ya eran, y su cabello estába pulcramete peinado hacia atrás, dejando expuesta su hermosa frente, era bonito, el mismo lo reconocía.

—Esta bien Mark... Si, todo está listo... Llevaremos a siete chicos. —Jessy escudriño a Liam por una última vez, soltando una risista satisfecha. —Si el está lista, estoy segura de que funcionará... Esta bien, en un momento bajos. —Jessy terminó de hablar por teléfono, salió de la recamara—. Sígueme.  —Ambos omegas salieron.  se sentía extraño con la ropa, aun así no dijo nada.

El ambiente en Merch estaba en su apogeo, por un momento pensó que se quedarían en la zona donde el show de las bailarinas daba inicio pero Jessy siguió caminando hasta llegar a la parte trasera del club. Jamás había entrado a ese lugar, era la zona VIP, donde sólo podían pasar con permiso de Mark.

El lugar era totalmente diferente, era mucho más elegante, las luces eran más tenues, e incluso la música era diferente. Mark entró sonriendo apenas miro a Liam, definitivamente era un omega hermoso. Alzo su mano para que las demás chicas pasarán al lugar. El evento apenas estaba por comenzar.

Seis chicos entraron contoneandose, Liam los miró curioso, ya que ninguna de los omegas presentes a excepción de Samanta se le hacía conocida.

—Vaya, eres nuevo. ¿No? —Le preguntó una de las chicas con cabello rojo y olor a manzana, parecía simpática y le sonrió como respuesta—. Mucho gusto soy Natalie. —Le extiende la mano y no dudo en tomarla.

—Mucho gusto, soy Liam.

—Ellas son Hani, Samanta , Arin, Natalie y Dante. —Señaló a todas y las omegas asintieron como saludo al escuchar sus nombres.

—¿Porque si pidieron seis traen a una más? —pregunto Samanta con tono enfadado, mientras no quitaba su mirada de Liam.

—Liam es nuevo.

—Es obvio, jamás lo había visto. —Refutó la omega.

—Quiero al menos mostrarlo esta noche para futuros encargos. —Liam miró a Mark quien estaba a su lado y este le guiño un ojo, ¿futuros?... Solo estaba ahí por una vez, pensó el rubio.

—Entonces si la escogen a el, uno de nosotros se quedará sin paga. ¿No es así? —Mark rodo los ojos y miró a Samanta de forma intimidante. Siempre era lo mismo con ella.

—¡No! —dijo fuerte—. Todos tendrán su paga, trabajen o no está noche. —Los omegas se asombraron, Mark no era la clase de jefe que acostumbrará a regalar su dinero—. Pueda que alguno de los clientes quiera tener un trío. ¿No?.

—Lo dudo —Hablo la chica de cabello castaño, Hana dijo que se llamaba—. He trabajado antes con el señor Marco, sus amigos son muy agua fiestas, solo hablan de trabajo y ni se diga de su líder, el señor Vance es un amargado de primera. Las veces que ha venido no ha escogido a nadie, es como si no fuéramos suficientes para él, la verdad me sorprendió mucho cuando Mark dijo que querían a seis de nosotros.

—Como sea, ellos pidieron seis con uso o sin el tienen que pagar —Mark dijo seguro y todas las omegas asintieron. Todo esto era nuevo para Liam, se sentía totalmente fuera de lugar, solo se mantenía callado.

—Tomen asiento, en seguida llegará los invitados. —Tomaron asiento en uno de los sofás de color rojo piel, estaba ahí como si fuera el festín.

El resto del tiempo la pasaron en silencio, cada quien mentalizándose para lo que les espera. Al menos Liam lo hacia, tal vez ellos ya no lo necesitaban, debían estar acostumbradas. Hablaron de un Marco y un Vance, se pregunto como serian, pidió con todas sus fuerzas que al menos fueran un poco jóvenes y no tan viejos como el señor Smith.

Todos se pusieron atentos cuando el aviso de unos alfas entrando el club llego hasta ahi, icluso los omegas empezaron a soltar mas feromonas para ser mas atrayentes para los posibles clientes. Cinco hombres tomaron presencia, vestian trajes finos, con una actitud altanera, como si fueran lo mejor y tal vez lo eran conociendo su posicion. Mark se acerco a uno de ellos.

—Buenas noches señor Marco, este es mi repertorio del día de hoy. — El alfa castaño señaló a los omegas, quienes se pusieron de pie.

—¿Johan?... ¿Pasa algo? —El alfa con olor a menta pregunto, pero Johan no respondió, canino hacia los omegas, acercándose a uno en particular, tomándo de la cintura de Liam.

—Pero que sorpresa, mesero. ¿Ahora si me vas a decir tu nombre bonito? —susurró sobre sus labios y sonrió triunfante. No lo podía creer—. Ya escogí. Lo quiero a el. —Johan la señaló sin soltarlo y giró para ver a Marco. Su amigo rodó los ojos y nego con la cabeza. Ahí estaba el alfa que había actuado groseramente en el café. Ahora entendía por qué Sam, les dijo a el y a Clary que era un hombre peligroso.

—La fiesta es de tu hermano, el debe escoger primero. —Marco chasquea la lengua.

—Será mejor que se apresure, nunca escoge a nadie de todas formas y yo ya quiero disfrutar de mi chico. —Liam rio ofendido. ¿Su chico? ¿Que le pasa a este idiota?, pensó.

Lo soltó gracias a Dios y el alfa regresó a su lugar, junto a los demás hombres que habian estado observando en silencio. Liam giró su rostro cuando noto que alguien más habia entrado al salón.

Joder...

Su corazón se agitó golpeando su pecho, de repente se sintió más nervioso de lo que ya estaba y sus ojos ignoraron las instrucciones de su cerebro, para que al menos dejera de mirarlo tan ensoñado. Estaba estupefacto ante el hombre alto y fornido que se encontraba frente a el, era perfecto, todo un adonis, con su cabello negro, con sus ondas cayendo por sus mejillas, ojos negros brillantes y mandíbula cuadrada.

Dios mío, él era Alexander Vance, el líder de la organización delictiva más poderosa del país y era todo un Dios griego. Ese no era lo único importante en ese momento y es que Alexander y Johan eran hermanos gemelos, los dos eran tan idénticos que lo único en lo que se distinguían eran sus olores, Johan olía a lavanda, mientras Alexander a café y tierra mojada. Liam se había quedó totalmente absorta por el delicioso olor del alfa.

Samanta le dio un golpe con el codo sacándolo de su trance mental. Alexander observó a cada una de los omegas, hasta que sus grandes engranes negros se posaron en el rubio, lo observó cauteloso y el lo miro igual.

¿Será que?

No lo creía, el pensaba que no era tan bonito como Hani o Samanta, tal vez escogería a una de ellas. Eso le hizo bajar la mirada. ¿Pero en qué rayos estaba pensando? ¿En qué momento esto le estába pareciendo bien? Mark dijo que todos tendrían su paga trabajáran o no. ¿Si el era el afortunado? Penso alegre, pero todas sus esperanzas se desvanecieron al encontrarse con los ojos cautelosos de Johan. Ese tipo era insoportable, pues el omega se dejaba atraer por el verdadero aroma de su hermano gemelo.

—Bueno, escoge hermano, es tu noche —Hablo Marco a lado de Alexander.

Se acercó con pasos cautelosos hasta los omegas, de nuevo repitiendo el mismo paso, los observó de pies a cabeza y al final se paro frente a Hani, se tardo un poco más mirándola y Liam pensó que ella seria su elección, pero volvió a retomar su andar hasta ella misma, escudriño su rostro, como si buscara algo en sus ojos. Estaba más cerca de él, por lo que pudo contemplarlo mejor, dando por hecho lo perfecto y guapo que era. Bajo a su torso y retuvo las ganas de taparse con sus manos. Se giro caminando hasta la puerta, pensó  en que nadie habia llenado sus expectativas como había dicho Hani, pero el omega rubio se quedo atónito cuando fue llamado por el.

—Rubio, andando —dijo sin mirarlo.

¿Qué? ¿Yo?

Jessy le dio un empujón por detrás para que Liam reaccionará y lo siguiera. Con torpeza caminó hacia él y puedo escuchar como Johan chasqueo su lengua, molesto. No pudo retener su sonrisa y le dio miedo lo que estaba sintiendo en ese momento.

El pequeño Omega estaba abrumado, su cuerpo tembló cuando se encontró caminando detrás de aquel alfa, dio gracias porque ni siquiera se girará para asegurarse de su presencia, se encontraba completamente aterrado. Y muy expectante, su fuerte aroma a café y tierra mojada no ayudaban mucho a su auto control ¿Que pasaría ahora? Se pregunto, pero en seguida se dio un golpe mental, se sintió una bobo... claro que sabía la respuesta y eso lo estaba atando.

Jessy los guió hasta una de las habitaciones, donde podrían estar sin interrupción alguna.

—Por favor pasen. —Alexander fue el primero en entrar a la habitación—. Suerte Lim. —La pelirroja le guiño un ojo antes de que el omega rubio entrara también. El pequeño espacio era lo bastante acogedor para ambos, la cama con una sabana de seda de color morado se veía lo bastante cómoda. La luz tenue y unas cuantas velas para ambientar el lugar eran perfectas.

—Pueden tomarse el tiempo necesario. —La omega con olor a durazno asintió bajando la mirada, era una regla estricta que tenía Alexander con cualquier omega, no podían mirarlo a los ojos. Además de que ya su sola presencia y título daba temor.

—Mmm —respondió sin importancia.

Liam se posiciono en un pequeño rincón junto a la salida, miro al alfa mientras se abrazaba a sí mismo, mirándose totalmente cohibido, la luz tenue de la habitación, la cama enorme e incluso la ligera música no importaba en lo absoluto para Liam, en su mente sólo había lugar para una cosa y era que aquel alfa mal encarado, pero terriblemente caliente le quitaría la virginidad. Su aroma seguía siendo muy cautivador para el, pero aún así, no podía olvidarse de lo obvio.

El señor Vance camino por la habitación, con bastante calma. No había dicho nada, ni siquiera lo había mirado una sola vez, se fue acercando hasta el tocador y empezó por quitarse el saco. El rubio trago grueso al observar su espalda ancha. El olor a café se fue intensificando cada vez más que podría decir que el aroma del alfa estaba muy encima del suyo, era totalmente normal cuando la omega estaba totalmente aterrada por el situación. Alexander puso su prenda cuidadosamente sobre la silla a su lado del tocador y se quedó solo con su camisa blanca y sus pantalones. Ahora se dedicó a quitarse el Rolex de oro de su muñeca y subio su mirada por primera vez contactando con la del rubio. Sus engranes negros y brillantes observaron el reflejo del omega sobre el espejo. Había escogido bien, el rubia se veía tan inocente y caliente al mismo tiempo que su pene estaba tan ansioso de probarlo.

—¿Qué esperas?... Desvístete —le ordenó con su voz gruesa, haciendo que se le erice la piel a Liam.

El omega asintió nervioso. Estaba indeciso en si debia primero quitarse los pantalones de cuero o la ombliguera, aunque daba igual, se volteó, tenía la idea de que sería menos vergonzoso si no lo veía mientras se desvestía. Con las manos temblorosas se saco primero la ombliguera de organza y la puso sobre la cama, luego se dispuso a quitarse los pantalones de cuero, pero sus manos temblorosas le dificultaron la tarea, estaba en eso cuando de pronto dio un saltito asustado sobre su lugar cuando sintió las manos del señor Vance sobre su cintura.

—Tranquilo... ¿Estás temblando? —Le susurró sobre el oído, su aliento tibio choco contra su cuello y se paralizo cuando sus manos llegaron al seguro de su sostén, quitándolo de un tiro, se mordió el labio tratando de no echarse a correr en ese momento.

Alexander bajó su mano y abrió su cremallera, metiendo los dedos para tomar el elástico de los pantalones, bajándolos por las piernas de Liam. Lentamente alzó un pie y luego el otro para que pudiera sacarlo por completo. Estaba completamente desnuda, solo con las pequeñas bragas cubriendo su parte delantera, reteniendo las ganas de llevar sus manos a su cuerpo y taparlo, eso era demasiado vergonzoso para él.

El alfa se quedó quieto por un momento, olfateando la piel de Liam, el exquisito aroma a caramelo fue lo primero que le llamo la atención del rubio y luego verlo así, tan perfecto fue una sorpresa, solto un ligero gruñido de satisfacción. El rubia sintió como las  manos de Alexander quemaron su piel cuando acarició sus muslos, llegando hasta sus nalgas. Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo. ¿Por qué su tacto se sentía tan bien? Liam se mordió el labio. Se suponia que esto sería asqueroso, pero no con un adonis como el señor Vance. El omega se sentía deseado.

—Eres hermoso. —Ahora jugó con el elástico de sus bragas y Liam trago grueso—. ¿Por qué tiemblas? —Lo tomó del brazo para girarlo.

El estaba con el ceño fruncido, era bastante obvio que su actitud no era de un prostituto con experiencia, se suponia que tenía que estar complaciéndolo y no solo quedarse estático, sin poder hacer nada. Hasta ese momento, Liam se da cuenta de que el alfa tenía el torso desnudo, sus ojos viajaron a sus abdominales marcados, bajando a la V que escondía sus pantalones. ¡Joder!. Alexander lo toma del mentón y levanto su rostro lentamente. Estaba esperando una respuesta. ¿Qué le decía?

—Yo... es mi primera vez haciendo esto —le explicó. El alfa suelta una expresión sorprendido pero enseguida cambia a una incrédula.

—Lo entiendo, es lógico que te pongas así, soy un desconocido para ti, pero piensa en que es solo sexo, como cualquiera que hayas tenido antes. —Desvió la mirada avergonzada. No era como cualquier otro cuando no había experimentado el primero.

—Soy... virgen —Liam susurró y lo miró de reojo. Esta vez Vance no escondió su asombro. Jamás se lo hubiera imaginado—. Por favor, sea gentil conmigo —la omega le suplicó.

—Si eso es verdad, te acabas de convertir en el mejor regalo de cumpleaños que he recibido —Alexander lo dijo en serio y con una chispa de entusiasmo—. Y yo seré lo mejor que probaras en tu vida, me aseguraré que jamás puedas olvidarte de mí.

El alfa lo tomó por sorpresa de la nuca pegando sus labios, el beso era lento, pero profundo, sintiendo sus dientes morder sus belfos, mientras su lengua se abría paso por su boca, haciendo que el omega soltara pequeños gemidos que silenciaron sus labios. Liam era muy inexperto, por lo que lo siguió torpemente. Alexander lo tomó por la cintura y lo empujo poco a poco hasta acostarlo sobre la cama, él se subió sobre el, sosteniéndose con una mano sobre su cabeza. Levantó su pierna enroscándola sobre su espalda, mientras acariciaba sus muslos subiendo su mano hasta las nalgas de Liam, donde las apreto y las amaso sin dejar de besarlo.

—¡Aaaah!... ¡Señor...! —Le hizo decir cuando restriega su miembro duro sobre su intimidad.

—¿Te gusta? —Le pregunto entre besos y en respuesta volvió a gemir.

Alexander paró el beso y se levantó un poco posicionándose entre sus piernas, sus ojos lo devoraron con lujuria y beso el cuello del omega, por un momento sus ojos cambiaron de color aún amarillo deslumbrante, se sintió extraño, por que además de atraerle mucho su olor a caramelo, su lobo empezó a sentir una incontenibles ganas de morder su cuello y marcarlo.

Lo tomó de las manos, y se inclino para verlo de forma estrepitosa, por un momento Liam pensó que había hecho algo que no le había gustado al alfa, ya que sus ojos eran turbios, Vance no dijo nada y bajo por el pecho de Liam hasta llegar a uno de sus pezones y tomar entre sus dientes uno de ellos. Trato de controlarse, era extraño que le pasara eso, pero la lujuria y las ganas de tomarlo como suyo lo insitaron a seguir. El omega siguió temblando solo que esta vez era de puro deseo. Llevo sus manos a la  cabeza del alfa, acariciando su melena larga, arqueo la espalda cuando este chupo y succiona sus botones y parte de los senos, mientras siguio rozando su pene contra el.

—¡Dios mío! —Liam estaba extasiado, ambos aromas junto a las feromonas la hacían derretirse ahí mismo, poco a poco una sensación indescriptible se fue formando en su pelvis. ¡Quiero más! ¡Deseo que me posee ahora mismo! Grito en su mente.

El alfa solto el pezón de Liam y bajo más pasando por su ombligo, llegando al borde de sus bragas, lo miró sonriente destrozandolo con su hermosura. Tomó con las dos manos la pequeña tela negra, y ella soltó un grito cuando las rasgo sin esfuerzo. Alexander se las enseñó triunfante y las tiro en el suelo mientras el omega lo miro estupefacto.

—Ahora sí gatito, haré que grites en verdad. —Inclinó su cabeza hacia su zona y Liam lo detuvo antes de que... ¿Que va hacer? Se pregunto, Lo miro con incertidumbre—. Te haré tocar las estrellas, te lo prometo y si no, solo dime que no lo quieres. ¿Deacuerdo?

El asintió confiando en su palabra. Apenas sintió su cálido aliento sobre su pene se paralizo por completo, expectante, hasta que rozo con su lengua cuidadosamente su glande. Una sensación indescriptible empiezo a sentir Liam cuando el movimiento era mucho más rápido y fuerte. Alexander abrió más sus piernas para tener mejor acceso, y mira la reacción del rubio al meterse por completo su miembro a su boca, entonces el rubio soltó un gemido tratando de cerrar sus piernas ante el impulso magnético que recorrio su cuerpo.

.—¿Quieres que pare? —le preguntó con su voz ronca, el omega simplemente negó frenético. Quería que siguiera y no parara. Con su dedo jugó el presemen en su cabeza, haciendo que se retorciera por completo. Todo eso era tan vergonzoso para el que tapo su cara. Marcus se levantó y se inclino de nuevo sobre el cuerpo de Liam, quitando la mano que cubria su rostro totalmente sonrojado.

—Quiero ver cada una de tus expresiones cuando te haga mío. —lo besó de nuevo, pero no tardo y se sento sobre sus talones.

Empezó a masajear la entrada ya bien lubricada con sus dedos, acto que le hizo suspirar y poco a poco sintió como fue introduciendo el primero. ¡Mierda, duele! Apretó sus dientes.

—Tranquilo, ya pasará. —Suavemente movió su dedo de adentro hacia fuera, haciendo que el dolor fuera siendo remplazado por una exquisita sensación. Liam se mordio el labio pidiendo que introduzca otro y así lo hizo.

—¡Oooh! ¡Ahí!... Mghm. Otra vez por favor —dice cuando toca un punto específico en su interior, haciendo presión en su pelvis. Estaba a punto de correrse o al menos eso cree cuando sintió unas contracciones rítmicas y placenteras en su interior, pero de repente, Alexander sacó sus dedos haciéndole sentir vacío. El omega lo miró confundido y desesperado. ¿Qué ha pasado?

—Aún no gatito. Quiero que te corras cuando te esté follando duro —El alfa se puso de pie sacándose los zapatos y luego bajando su cremallera. Liam lo vio expectante desde su lugar, hasta que quedo boquiabierto cuando se baja de un tiro los pantalones, con todo y bóxer.

¡Madre mía! Pensó, jamás había visto un pene, a parte del suyo, pero estaba casi seguro de que ese no era el tamaño promedio de uno, regresó a su posición anterior masajeando su prominente erección, y solo puedo pensar en que si sus dedos dolieron no quería imaginar como dolerá sus mínimos veintitrés centímetros.

El rubio soltó un gemido involuntario.

—Tranquilo, no te espantes, te prometo que amaras esto. —Vance sonrió socarrón mientras siguió bombeando su pene, y este comenzó a secretar pre semen, haciendo que su cabeza se viera más brillante y roja que antes.

Alexander frotó el líquido en la entrada del omega haciendo que el se moviera mordiendose su labio, soltando un gemido, el sonrió y la sensación de hacerla suyo y desearlo más aumento. Vance empujó poco a poco su pene, sosteniéndose con sus manos sobre la cabeza Liam, mirándolo atento. El frunció el ceño al sentirlo tan grande, tenía razón, dolia como los mil demonios.

—¡Joder, estás tan rico y apretadito! —El azabache se detuvo. Liam pensó en que ya había entrado por completo, pero no era así, apenas era la mitad.

El chico recostó su cabeza sobre la cama, tomando aire y sosteniéndose con fuerza de los fornidos brazos del alfa, mientras sintió como iba entrando cada vez más.

—¡Alexander! —Liam gritó sin evitar llamarlo por su nombre  cuando por último entró de una estocada.

—Lo siento, no pude contenerme, estás tan malditamente perfecto. —Le besó el rostro como disculpa haciendole cosquillas en el proceso, entonces el omega río hasta que él se movio de nuevo en su interior.

—¡Aaaah!

—No quiero que rías, quiero que goces y grites mi nombre. —Comenzó a moverse dentro y fuera, aún ritmo paulatino, ya no había dolor, solo placer, solo un maldito placer que la hacia gemir con vergüenza.

—¡Oh si!, ¡Más!... Dios, ¡AAAAH! —Alexander sonrió engreído mientras arremetia contra su entrada, le encantaba como el pequeño omega de derretía de puro gozo debajo suyo.

—¡Hmmm!, así lindo, disfruta de lo que tengo para ti. —Lo beso de nuevo, esta vez con más intensidad acariciando su cintura. Liam puedo apreciar como pequeñas gotas de sudor se iban  formando en su frente, su cabello revuelto y sus hermosos engranes negros mirándose lujuriosos. No podía  verse más caliente. El rubio se sintió sumergido en un mar de placer del que no quiero salir, este hombre sí que sabía como moverse y estaba a punto de llegar de nuevo, cuando paro drásticamente saliendo de el y la sensación de desahogo desapareció.

—No te corras aun —dijo Alexander sobre los labios de Liam y luego lo penetro de nuevo y empieza a moverse tortuosamente. Salia despacio y entraba rápido. El rubio arqueo la espalda y enterró sus uñas en la espalda del alfa. ¿A caso quería matarlo de placer?

—¡Más por favor! —Lloriqueo.

Subio sus piernas hasta sus hombros sin salir de ella ¡Dios mío! Liam lo sintió tan profundo, tan adentro, que penso que iba a partirlo en dos. La sensación del orgasmo se formo nuevamente en su zona baja, haciendo que su entrada apretara más el falo del señor Vance. Este gruñó al sentir la placentera sensación y sostuvo fuerte su cintura.

—No lo hagas —dijo con voz entrecortada—. Yo te controlo... —El alfa dominante estába pidiendo que no se corriera, pero no creia aguantar mucho.

En ese momento arremetio de una forma que Liam siento morirse ahí mismo, los dedos de sus pies se doblaron tratando de retrasar sus espasmos, pero no era suficiente.

—Solo un poco mas. —Alexander apretó su mandíbula penetrandolo fuertemente hasta que—. Hazlo, llega conmigo —Le ordenó. Era todo lo que Liam necesitaba para dejarse ir.

—¡Oh si! —Soltó un grito al liberarse y sentir la tibia esencia del alza verterse en su interior.

Sus paredes se contrageron prolongando el orgasmo, exprimiendo hasta la última gota del azabache. Le dio un último beso antes de salir de su interior y recostarse sobre la cama. Ambos cuerpos estában sudorosos, agitados y totalmente satisfechos, no tenía mejor descripción para redactar el sexo tan increíble que ambos acababan de tener.

—¿Qué fue eso? —dijo el omega exhausto y feliz.

Alexander soltó su risa encantadora y el volteo a verlo, él también la miro risueño.

—Te prometí que seria lo mejor que probarias y soy un hombre de palabra. —Le guiño un ojo y le sonrió de nuevo. Jamás iban a poder olvidar esto, de eso estoban seguros...

La pequeña burbuja que se había creado después de el maravilloso sexo, se exploto en un instante cuando varias detonaciones se escucharon fuera de la habitación junto a el bullicio de la gente gritando. Alexander se puso de pie casi enseguida y se vistió, tomando la pistola que estaba debajo de su saco, en la silla. Liam se paro también, el estaba más que asustado, no sabía que estaba pasando o como tenía que actuar, pero también se vistió rápidamente.

—Espera, no te muevas de aquí. —El alfa no quería ponerlo en peligro, las detonaciones se escuchaba muy cerca, antes de que pudiera abrir la puerta, Crusof la abrió.

—Alexander, tenemos que irnos, los Boyko han invadido el club y sabemos aquien buscan. —El alfa castaño miro atento a Alenxander y luego desvio la mirada hacia el omega quien los miraba sin entender nada.

Lo realmente cierto es que estaba asustado, cuando las detonaciones llegaron casi a la habitación, el alfa trató de cubrirlo. Liam se resguardo detrás de cama miéntras Crusof y Alexander empezaron el intercambio de balas contra el otro bando. El omega pensó que moriría en ese momento, pero de un segundo a otro todo se apasiguo. Todo pasó como en cámara lenta, el alfa castaño jaló a Alexander para sacarlo de ahí, sin importarle que Liam se quedará ahí, expuesto.

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