Una esperanza para el CEO.

— ¿Y bien señorita?, ¿cuál es su nombre? — preguntó una vez más Dorian Carbajal, esperando que su agresora le diera la cara aunque para el era más que evidente que esa mujer estaba demasiado nerviosa como para siquiera pronunciar palabra alguna.

— Yo... yo... yo lo siento mucho señor Carbajal — se apresuró a decir, de pie frente a él haciendo una reverencia con la cabeza gacha; deseando que la tierra se la tragase ¿Por qué tenía que toparse justamente con el nuevo dueño de la empresa?, ¿Por qué tenía que arruinar las cosas de entrada?.

— ¿Por qué corrió? — interrogó el jefe, sin entender el reaccionar de la mujer.

— Es que... es que... me resbale... y luego usted... el golpe y... y... y me asuste y corrí luego usted me persiguió... yo... yo lo siento mucho señor — ni siquiera se atrevía a darle la cara, estaba segura de que la echaría a patadas y ella realmente necesitaba el trabajo o de lo contrario ¿Cómo iba a sustentar los gastos de su hija?.

Dorian respiro profundo al ver cómo una pequeña gota resbalaba de la mejilla de la mujer, pensando que está estaba llorando y su intención no era hacerla llorar.

— Está bien, no se preocupe. A la próxima pida disculpas antes de correr, señorita — miro la credencial que colgaba del cuello de la mujer para conocer su nombre — Moore.

Sin decir nada más salió del área de investigación, llamo el ascensor y vaya fue su sorpresa al encontrarse con una cara familiar.

— ¡Abuelo!, ¿que haces acá? — se sorprendió de que su abuelo estuviera presente, sinceramente estaba intentando postergar su encuentro lo más posible.

— ¿Que, que hago aquí?. Tu mocoso desconsiderado — alzo su bastón con la intención de golpear a su nieto pero se contuvo apretando los labios — llevas una semana que llegaste y ni siquiera has pasado a saludar a tu pobre abuelo — dijo se forma dramática el mayor de los hombres Carbajal.

— Estaba ocupado — aseguro, desabrochando el botón que mantenía cerrada la chaqueta de su traje.

— Pues, ahora si que lo estarás — aseguro el hombre mientras abordaba nuevamente en ascensor en compañía de su nieto y asistente — tengo un trabajo muy importante para ti — el abuelo sonrió con picardía.

— Dígame de que se trata abuelo. Asumiré la responsabilidad de inmediato y culminare el trabajo con éxito — aseguro, era un hombre sumamente dedicado a su trabajo, pensando que era algo relacionado con la compañia sin imaginar de que se trataba realmente.

— Pues... conseguirás una esposa y para eso tendrás citas a ciegas con las mujeres que he conseguido para ti — tanto Dorian cómo Luis Angel se atragantaron con su propia saliva ¿De dónde había sacado el abuelo Carbajal esa descabellada idea? — ya es hora de que me des un hermoso bisnieto... me estoy haciendo viejo, Dorian.

— Pero abuelo... yo — observó la expresión de su abuelo, era tan testarudo cómo él y estaba claro que no aceptaría un no por respuesta — bien, te doy mi palabra de que iré a esas citas y conoceré a esas mujeres — respondió resignado, aunque la esperanza de poder escapar de esas dichosas citas que su abuelo estaba organizando.

— ¡Muy bien! manos a la obra — lo que Dorian no esperaba era que esas dichosas citas comenzarían de inmediato; su abuelo estaba decidido a conseguir una esposa para él si o si. Conocía muy bien a su nieto, él mismo había sidoe así en una etapa de su vida y sabía muy bien que sino se le daba un empujón Dorian jamás buscaría una esposa.

Mientras Dorian Carbajal perdía su tiempo en un sin número de citas a ciegas, esa misma tarde Evelyn Moore estaba reunida con su mejor amiga, escuchando como está no dejaba de quejarse.

— ¡Puedes creerlo!, mi padre me a concretado otra cita a ciegas — se quejaba Meredy Heard, heredera de una cadena hotelera muy prestigiosa, quien amaba demasiado su soltería como para preocuparse por buscar esposo, además que estaba encontrá de esos matrimonios por conveniencia.

— ¿Otra más?... está determinado a qué te cases — Evelyn comía tranquilamente las botanas que su amiga había comprado, mientras caminaban disfrutando de un hermoso parque al que solían ir desde niñas.

— Pues si... pero yo creo en el amor verdadero, ese que te acelera el corazón y te hace sentir dentro de un cuento de hadas — Meredy hablaba de forma muy dramática y soñadora, tanto que Evelyn estaba segura de que a su alrededor podían verse arcoiris, unicornios y corazones flotantes.

— Si si, lo sé — respondió sin darle mucha importancia al dramatismo de su amiga.

— Eviiii de mi corazón, ¿quien es tu mejor amiga?, ¿quien te quiere mucho? — ya Evelyn conocía ese tono dulzón y aniñado.

— A no... Meredyyyy... yo no iré a esa cita a ciegas por ti — respondió de inmediato, conocía tan bien a su amiga que sabía que está no duraría ni un segundo en enviarla al matadero.

— Vamos, di que siiiiii.... será la última vez lo prometo — rogó de forma aniñada, juntando sus manos y haciendo un cómico puchero.

— Nooo Meredy — Evelyn se cruzó de brazos, ya había perdido la cuenta de con cuántas citas a ciegas había ayudado a Meredy.

— Pagaré la guardería de la niña por un año entero — Evelyn quien se alejaba se detuvo y se giro a ver a su amiga, su situación económica no era la mejor del mundo y el que Meredy se encargará de la guardería de Miranda durante todo un año era una gran ayuda para ella, se ahorraria ese dinero y podría destinarlo para otras cosas que necesitaba su hija.

— Por favor.. ¿shiiii? — Meredy no desistia, sabía que más temprano que tarde Evelyn iba a terminar por ceder a su petición.

— Hay está bien... pero está será la última vez — respondió Evelyn resignada mientras Meredy la sujetaba del brazo y comenzaban a caminar hablando de todos los cambios que le harían y toda la ropa que le compraría.

Un par de horas más tardes Evelyn Moore era una persona completamente diferente.

— Wouu.. estás increíble — aseguro Meredy, el cabello castaño de Evelyn había Sido reemplazado por una peluca rubia larga y su ropa elegante la hacía ver cómo la digna heredera de una cadena hotelera — recuerda mándalo a volar pronto... te amo, iré por Miranda besitos.

Antes de que pudiera siquiera responder Meredy ya había desaparecido, ella respiro profundo y entro al lugar de la cita, caminando con la frente en alto y con elegancia.

— Terminemos esto rápido y a casa — se dijo a si misma tomando asiento en la mesa del restaurant reservada para la señorita Heard y su cita mientras se preguntaba ¿Que tipo de hombre sería está vez?, había conocido un sin número de hombres, arrogantes, engreídos y de más... 

— Lamento llegar tarde señorita Heard — pocos minutos después apareció el hombre destinado a su cita, el sonido de su voz la hizo salir de sus pensamientos; Evelyn giro quedando en shock.

— No... no sé preocupe — respondió terriblemente aturdida, no solo por lo increíblemente apuesto que era aquel hombre de ojos grises sino porque era nada más y nada menos que ¡su nuevo jefe!. ¿Por qué tenía que tener tan mala suerte?, ¡De los Miles y millones de hombres en el mundo, su cita tenía que ser Dorian Carbajal!. ¿Que carajos tenía el destino contra ella?.

— ¿Ocurre algo malo señorita? — preguntó Dorian al notar la preocupación de la mujer, le daba la impresión de que esta se había puesto muy palida.

— Oooh no, por supuesto que no — extendió una tarjeta de presentación hacía el hombre — un placer conocerlo señor...

— Carbajal, Dorian Carbajal — se presentó, ya que parecía muy evidente que la muchacha no parecía tener idea de quién era realmente.

— Dorian... que placer conocerte — "Diioos mioo ¿por qué con mi nuevo jefe" se dijo así misma. "El no sabe que eres su empleada. No te reconoció termina con esto rápido" se dijo a si misma pero no lograba sacar de su cabeza esa pequeña voz que le decía que todo eso de la cita terminaría en desastre y que ella terminaría siendo la más perjudicada.

— El placer es todo mío, Meredy — tomo su mano y depósito un suave beso sobre sus nudillos, ella se pedido un instante en esa intensa mirada gris que para ella se asemejaba al cielo cargado de nubes de tormentas.

La cita comenzó y rápidamente Evelyn quería gritar de frustración porque no importaba que hiciera, nada parecía ser lo suficiente malo para hacer que el hombre saliera corriendo, se había comportado como una niña mimada totalmente insoportable, lo había ignorado, había estado con la vista fija en el teléfono, siendo mal educada ¡y nada!, ¿Acaso ese hombre era de palo o que?.

— ¿Que te parece si vamos a un lugar más privado? — sugirió inclinándose ligeramente hacia él, haciendo uso de su última opción: comportarse como una completa zorra.

— ¿Un lugar más privado? — preguntó incrédulo, con sus ojos muy abiertos mira do directamente a la señorita sentada frente a él.

— Un hotel... vayamos a un hotel — le guiño el ojo. A ningún hombre le gustaba una mujer que en la primera cita se iba a un hotel sin siquiera conocerse — Podríamos conocernos mucho mejor — uso su tomo de voz sugerente mientras acariciaba la mano masculina que reposaba sobre la mesa.

— Bien vamos — se puso de pie y comenzó a caminar, intentando contener la risa sin que la mujer se fuera cuenta ; Evelyn quería morir en ese instante.

"Por qué rayos acepta ir a un hotel con una mujer que apenas conoce".

Se preguntaba pero apenas salieron del local sucedió lo inesperado, por estar perdida en sus pensamientos Evelyn iba a cruzar la calle sin mirar que un auto se acercaba muy rápido.

— Cuidado — En un acto reflejo Dorian la sujeto del brazo haciendo que ella cayera sobre él, en una posición bastante comprometedora.

— Lo, lo siento... señor — dijo ella nerviosa, alejándose de él con gran rapidez, por unos pocos segundos sus labios se había rosado con los ajenos y eso solo empeoraba las cosas, su corazón había comenzado a latir demasiado apresurado ¿Por qué rayos se cuerpo reaccionaba así ante la cercanía del hombre?, se sentía aturdida.

— ¿Se encuentra bien señorita Heard? — Evelyn no presto atención, olvidando por un segundo su papel — ¿señorita Heard?.

— ¿si? — lo miro confundida, se tomo un par de segundos para procesar la pregunta — si, si estoy bien...

— Lo mejor será que la lleve a casa — sugirió el hombre, colocando una de sus manos en la espalda baja femenina.

— ¡No! — respondió alzando un poco la voz ,él no podía llevarla a casa o sabría que ella no era la verdadera Meredy Heard y todo su esfuerzo habría Sido en vano; Dorian la miro feunciendo el ceño ante su respuesta — yo puedo tomar un taxi no se preocupe señor Carbajal — hizo una reverencia nerviosa e intento irse, ¡Necesitaba escapar lo antes posible!.

— Espere señorita — la sujeto del brazo y ella giro en su lugar, mirandolo directamente a los ojos, asustada de haber sido descubierta — vaya con cuidado por favor — pidió, dándose por vencido; ese pequeño instante en que se habían mirado a los ojos algo dentro de él se había alterado solo que no lograba idénticar exactamente el que.

— Si. Por supuesto — apresuró su paso para cruzar a la línea de taxis, no podía permanecer ni un segundo más junto a Dorian Carbajal o este podría darse cuenta de que ella no era quien decía ser y todo terminaría siendo un desastre.

— Que mujer tan peculiar — se dijo Dorian a si mismo, rozando sus labios con sus dedos; ese roce de sus labios había Sido de solo unos segundos pero aún podía sentir ese calor de los labios ajenos a pesar de que intentaba ignorar esa extraña sensación que se apoderaba de él — Me casaré con ella. — se dijo a si mismo, observando cómo la señorita subía a un taxi para marcharse — si, me casare con ella. Ella es la mujer ideal para mí...

¿Que carajos estaba pasando por su mente?, ni él mismo lo sabía...

Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.