— Bien mi querida Miranda, pagaremos estos dulces y nos iremos a casa — hablaba Meredy con la dulce Miranda a quien se había comprometido a cuidar mientras su madre; Evelyn; estaba en esa dichosa cita a cigas a la que ella no había querido asistir. ?Que haría ella sin Evelyn?, siempre terminaba salvandola de esa horrible situación — tu y yo pasaremos una noche increíble.
Luis Angel sonrió al ver la actitud tan tierna de aquella mujer con la pequeña niña, era tan hermosa que no podía dejar de observarla, se sentía cautivado por su belleza, su sencilles y esa hermosa sonrisa, era una mujer radiante...
— Muchas gracias señor. Que tenga feliz noche — tomo a Miranda entre sus brazos pero al girar se dió de lleno con el fuerte cuerpo de un hombre — lo siento mucho señor — se disculpo apenada.
— No se preocupe, señorita — Luis Angel se agachó para recoger aquel juguete que la pequeña niña había dejado caer al suelo — es usted una muy buena madre — aseguro entregando el juguete y marchandose sin siquiera mirar atras.
— Buena... madre — repitió Meredy para si misma, observando el juguete de Miranda y sonrojándose; la mano del desconocido había rosado con la suya tan solo un instante pero había sidoe suficiente para hacer que su corazón se acelerara — es tan guapo — suspiro, aquel hombre era apuesto y se atrevería a decir que era todo lo que ella buscaba, tenía una hermosa sonrisa, una voz varonil que la hizo temblar y un fisico envidiable — hay Miranda... eso fue amor a primera vista — aseguro antes de emprender rumbo con la niña hacía dónde Evelyn las debía estar esperando; sin poder dejar de pensar en aquel hombre desconocido que había cautivado su rebelde corazón.
— ¿Y bien?, ¿cómo te fue en tu cita? — preguntó apenas Evelyn abrió la puerta de la habitación donde vivían su pequeña hija y ella, ¡Quería saber todos los detalles de inmediato!, los nervios y la curiosidad la estaban matando por dentro.
— ¿Que como me fue en la cita?, ¡Te voy a matar Meredy Heard! — colocó sus manos sobre el cuello ajeno simulando que la ahorcaba — ¡la cita era nada más y nada menos que Dorian Carbajal!, ¡el nuevo presidente de la compañía!.
— ¡Ohh por Dios!, ¿se dió cuenta que eres su empleada? — ambas se dejaron caer sobre la cama, dónde ya Miranda dormía con tranquilidad.
— No... no se dió cuenta... ¡si se hubiera dado cuenta ya te hubiera matado! — Evelyn se cruzó de brazos, si ese hombre se hubiera dado cuenta del engaño todo sería un completo desastre.
— Bueno ya todo a pasado... todo estará bien... es casi imposible que ustedes se vuelvan a cruzar, aunque trabajes en su empresa — aseguro Meredy — lo importante es que no deseara una segunda cita ¿cierto?.
Evelyn sonrió y asintio con su cabeza, estaba segura que después de aparentar ser una golfa, él no desearía volver a ver a la señora Heard nunca más en su vida— brindemos... por una larga etapa de soltería — propuso Meredy, Evelyn acepto sin dudarlo sin imaginar que en la mansión Carbajal las cosas estaban tomando un rumbo totalmente diferente.
— ¿Y bien?, ¿cómo te fue en tu cita? — preguntó el señor Carbajal apenas vio a su nieto llegar junto a su asistente, ¡la había estado esperando durante horas!.
— Bien abuelo — aseguro Dorian con tranquilidad, sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón, no deseaba dar muchos detalles sobre la cita pero para ser sinceros no podía sacarse a esa mujer de la cabeza.
— La señorita Heard es muy hermosa verdad... con su largo cabello rubio y sus ojos claros — aseguro con picardía el abuelo, quién quería saber más sobre la cita que había tenido su nieto, no perdía la esperanza de que alguna de esas mujer logrará cautivar a Dorian.
— Si muy hermosa — estuvo de acuerdo su nieto, pensando en los ojos color ámbar de la señorita — y me casare con ella — aseguro de forma inesperada, esbozando una leve sonrisa.
— ¡¿Te casarás con ella?! — sorprendida el señor Carbajal no podía creer que su nieto de verdad estuviera diciendo aquello — ¿estás seguro que ella desea casarse contigo?.
— Vamos abuelo, ¿quien no desearía casarse conmigo?, con este físico, mi personalidad arrolladora... y mi fortuna... unir a la familia Heard con la familia Carbajal es una magnífica oportunidad — en su cabeza no cabía la idea de que alguna mujer pudiera rechazarlo, después de todo eso nunca le había pasado.
— Ohhh Dios mío... debo llamar al señor Heard... está será una boda preciosa — muy feliz el señor Carbajal se marchó a su habitación con teléfono en mano, si su nieto deseaba casarse debía hacerse rápido antes de que se arrepintiera.
— Señor... ¿de verdad desea casarse con la señorita Heard? — preguntó Luis Ángel, sorprendido por la repentina decisión de Dorian — por lo que usted me a comentado. Parece ser una... — carraspeó dejando la frase a la mitad por la mala mirada que le dedicaba Dorian — una mujer de vida muy alegre.
— Y eso es justo lo que necesito, Luis Ángel; una mujer que dd alegría a mi vida y me haga pasarla bien... la señorita Heard viene de buena familia, es alegre y muy sincera — lo señaló con su dedo índice — y yo amo la sinceridad. Estoy seguro que si ella se convierte en mi esposa me dirá las cosas de frente, me retara y eso me fascina.
Sin decir nada más comenzó a caminar hacía su habitación, Luis Ángel respiro profundo; intuyendo que esa relación seria un completo desastre... Pero no podían hacer nada más que esperar, la noche paso sin prisa y a la mañana siguiente fuera de la casa de Evelyn una muy estresada Meredy la esperaba.
— ¡Evelyn!, ¿Que carajos hiciste? — preguntó Meredy apenas vio salir a Evelyn de dónde vivía, ¡Quería matarla en ese preciso instante!.
— ¿Que carajos?, ¿que haces aquí Meredy? — preguntó sorprendido mientras asomaba por la ventana del copiloto.
— Sube, querida Evelyn — le pidió con un todo de voz bastante extraño; Evelyn subió de inmediato al auto — ¡que carajos hiciste!... ¡¡¡¡Dorian Carbajal se quiere casar conmigoooo!!!! la idea era espantarlo, no que quisiera casarse conmigo— se dejó caer chocando su cabeza contra el volante y haciendo sonar la bocina de este.
— ¡¿Queeee?!, ¿cómo que quiere casarse contigo? — no lo podía creer, ¿Acaso a esa hombre le faltaba un tornillo?.
— Pues conmigo no... contigo porque tú fuiste quien asistió a esa cita — sentencio Meredy Heard.
— Nooooo. Él quiere casarse con Meredy Heard, la importante heredera; no con Evelyn Moore... la dom nadie.
— Pues... ¡tienes que arreglarlo! — grito desesperada Meredy — está tarde... irás a verlo y le dirás que no quieres saber nada de él, que no deseas casarte.
— ¿Yo?, ¿por qué yo? — Evelyn se señaló a si misma.
— Porque él espera encontrarse con la mujer de anoche y esa eres tu, no yo.
— Bueno bueno... está bien... llévame a mi trabajo que voy tarde — ¿Que más podía hacer que ayudar a su amiga?, después de todo en algo tenía razón: ella era la mujer de anoche y era quien debía aparecer en la cita de hoy.
Mientras en el edificio de trabajo de Evelyn...
— No entiendo porque quieres estar presente acá — se quejaba Luis Ángel, caminando detrás de Dorian.
— Estamos en todo el proceso de cambio, debemos poner está sucursal a valer — respondió Dorian mientras oprimía el botón del ascensor.
— Tienes suficiente personal para encargarte de eso... ¿no será por esa mujer?, ¿la hermanita del sombrero loco?.
— ¿la que? — arqueo una ceja, sin entender a lo que se refería su amigo.
— La mujer de ayer... la que te pego con su sandalia — Dorian entre cerró los ojos.
— Para nada — respondió acomodando su cabello.
— ¡Esperen por favor! — se escuchó una voz femenina y Dorian evito que el ascensor se cerrará.
— Muchas gracias — en el instante en que se dió cuenta que eran Dorian Carbajal y su asistente se arrepintió de haber abordado ese ascensor.
— Nos volvemos a encontrar, señorita Moore — saludo Dorian, inclinando su cabeza ligeramente para mirar a la mujer.
"Por Dios... me va a reconocer".
— A.a... así es señor Carbajal — respondió tratando de cubrir su rostro con su cabello, si Dorian Carbajal se daba cuenta de que ella era la misma mujer de la cita, ¡la iba a despedir!.
Dorian observó extrañado a la mujer que los acompañaba, preguntándose porque nunca alzaba la mirada; cómo si temiera enfrentarlo. No podía quitar la mirada de sobre ella mientras pensaba que de verdad era muy extraña.
— Hasta luego señor Carbajal — se despidió y corrió fuera del ascensor apenas las puertas se abrieron en el piso que le correspondía.
"Es casi imposible que un empleado se encuentre con el presidente... si claro" se quejaba en su mente.
— Que mujer tan extraño — aseguro Dorian.
— ¿Perdón señor? — Luis Ángel no entendía a qué se refería.
— Evelyn Moore... es muy extraña... las dos veces que la he visto, siempre intenta cubrirse el rostro — señaló el jefe.
— Quizás tiene alguna cicatriz o algo — Luis Ángel le resto importancia al asunto.
Del resto del día fue tranquilo hasta que la tarde llego, a Evelyn no le quedó más remedio que arreglarse en el baño del sótano del edificio, miro a todos los lados antes de entrar siendo Evelyn Moore y de salir siendo Meredy Heard.
— Señorita Heard, no pensé encontrarla por aquí — escucho la voz de Dorian Carbajal y ella quedó petrificada en su lugar.
— Aaah si señor Carbajal — se giro fingiendo una sonrisa, si alguno de sus compañeros de trabajo la veía estaba seguro que si la reconocerían — es que yo... — y justo sus jefes de equipo tenían que salir en ese instante del ascensor.
— ¿Que ocurre señorita? — Indago sorprendido cuando está lo jalo de las solapas de su traje, acercandolo hacía su cuerpo.
— Es que moría por verlo — respondió acomodando la ropa del hombre y mirando discretamente hacía dónde estaban sus jefes de equipo.
— ¿A si? — su ego hacía acto de presencia.
— Si... es que... es que — sin previo aviso junto sus labios con los ajenos en el instante en que sus compañeros pasaban junto a ellos, evitando así que vieran su rostro. Dorian abrió los ojos sorprendido — Yo solo...
— ¿Usted solo? — la observó sin poder creer que lo hubiera besado de forma tan repentina.
Evelyn observo a su alrededor, dándose cuenta que ya no había quien la reconociera, así que de un rápido movimiento lo alejo de ella y retomo la compostura.
— Yo solo venía a decirle que se olvide de mi... yo no me quiero casar con usted... no me llame, no me busque.... absolutamente nada, es más olvide que siquiera existo.
— Espere ¿que? — no lo podía creer, esa mujer llegaba, lo besaba y luego le decía que no quería volverlo a ver en su vida.
— Lo que escucho... yo no deseo casarme con un hombre como usted... arrogante y... y... — no sabía que más decir — que tiene cara velociraptor — dijo lo primero que se le vino a la mente.
— ¿de veloci que? — no podía creer lo que esa mujer decía.
— Si un velociraptor... carroñero y horrible — sin decir más dió media vuelta y se marchó apresurada, antes de que alguien más pudiera reconocerla.
— ¿Que ocurre, señor? — preguntó Luis Ángel acercándose a su jefe y observando a la mujer que prácticamente salía corriendo del lugar — llegara tarde a su cita con la señorita Heard.
— Esa es la señorita Heard — señaló Dorian a la rubia que huia del lugar.
— ¿Y que le dijo? — Luis Ángel no lograba entender como era que la señorita iba hasta allá para luego huir de esa manera.
— Que tengo cara de velociraptor — respondió tratando de contener su risa.
— ¿Velociraptor, señor? — Luis Ángel no entendía absolutamente nada de lo que había ocurrido hay.
— Pues si... — Dorian comenzó a caminar hacia la salida del edificio — vamos... debo comprar un anillo de compromiso.
— ¿Un anillo?.
— Si... le pediré a la señorita Heard que se case conmigo... ya lo he decidido.
Luis Ángel puso los ojos en blanco antes de salir junto a su jefe rumbo a la dichosa joyería dónde compraría el anillo de compromiso pero cuando estaban estacionando sin querer chocaron con alguien que salió de allí.
— Ooohhh carajos — se quedó la rubia observando el choque.
— Discúlpeme señorita — Luis Ángel se disculpo.
— Eres el chico de la tienda... que bueno volver a verte — se alegro Meredy de volver a ver a ese hombre — ahorita estoy un poco apurada. Pero ten llámale — le dió una de sus trajeras de presentación.
— Meredy Heard — leyó en voz alta, frunciendo el ceño.
— Si soy yo. ¿me llamaras verdad? — sonrió Meredy coqueta, no pensó que se volvería a encontrar con ese hombre.
— Es imposible que tú seas Meredy Heard. Yo la conozco muy bien — se escucho una tercera voz.
— ¿Quien eres tu? — preguntó la mujer girandose para ver al hombre
— Soy Dorian Carbajal. Y le puedo asegurar que usted no es la señorita Meredy Heard — sentencio, sabiendo que la mujer frente a ellos no era la señorita Heard.
— Ohh mierda — Meredy en ese instante quería que la tierra se la tragase....





