Una boda imprevista

Termino por mirar a las personas que hay frente a mí. Es claro que esperan a Eira, así que lo mejor es actuar como ella. De hecho, no es la primera vez que lo hago. Ya otras veces he fingido ser ella y así me he enterado de sus grandes secretos. Entre estos, uno que de seguro acabaría con la vida de muchos, principalmente de mi padre. Sin embargo, por ahora, dejémoslo ahí. Es hora de cambiar de personalidad. Aún tengo problemas leves para moverme normalmente, aun así, trataré de hacerlo lo menos posible para no levantar sospechas.

—Debí imaginarme que recurriría a esto, señor Bolomir. ¡Ja! Con razón, mi padre no quería entregarme a esta familia; al final no son más que unos bajos mafiosos.

—Cuidado con lo que dices, jovencita.

—Será mejor que me devuelva a mi casa o puede que esté en serios problemas por secuestrar a la hija amada del senador Manrique.

¡Qué asco sentía cada vez que tenía que ser tan plástica y vacía como ella! Era como haber tragado un envase de silicona completo. Mi hermana era una gran seductora y algo más, pero de neuronas… bueno, ahí no vivía nadie. Por eso era tan fácil imitarla.

—¿En serio debo casarme con esta chica? Preferiría a la persona con discapacidad, ya está, la conozco de vista y no va conmigo.

Eso me dejó sin hablar. No pude evitar que el corazón se detuviese y que mis ojos se abrieran de par en par por un momento. Para muchos, ese comentario puede ser horrible; para mí, digo que depende del modo en que lo digas. El tono es importante, y no me ofende, pues eso es lo que soy. En cuanto a lo que cree sobre mi hermana, bueno, es algo que se ha ganado ella solita. Nuestros ojos conectaron y sentí que ahora me latía a millón el maldito órgano por su causa. La frialdad de la que hablé no estaba en esa mirada. Joshua Bolomir no es lo que parece; con tan solo ese minuto pude verlo. Reaccioné de repente. Debía hacer algo, no podía permitir que este pacto no ocurriera.

—¿Crees que me ofendes, Joshua? Más bien me asombras porque en serio quieres casarte con una mujer que no podrá complacerte ni darte hijos. ¡Qué grande eres, Joshua, el heredero!

Los ojos de este se endurecen y me muestra al chico que conozco. Esa mirada puede congelar un lago, pero quien explota no es él, sino su padre.

—¡¿Qué?! ¡No! Jamás permitiré que eches a perder tu vida de esa manera. Tu boda será con esta chica y ya está.

—¿Puedo saber las condiciones de esta boda? Si me conviene, puede que acepte. Pero primero me traen un vaso de agua; me muero de sed.

Les dije, mirándome las uñas como si no fuese nada del otro mundo. El padre chasqueó los dedos y en segundos trajeron el agua. Mientras la bebía, entró un abogado con varios papeles en mano, al cual el señor le indicó que me diera el contrato. En este decía que sería por un año solamente, dándoles a cambio las tierras de la abuela, las mismas de las que soy la única dueña, pues ella era la única que se preocupaba por mí. De hecho, fue quien me salvó y crio durante mi infancia hasta mi adolescencia.

Me auxilió justo cuando mi madre renegó de mí y mi padre casi me deja paralítica para siempre. Cuando lo único bueno en mi vida eran mis nuevos amigos, que me protegieron y evitaron que me volviera loca en la escuela, donde el abuso era constante. Mi abuela Carmen me hizo la mujer que soy hoy: fuerte y orgullosa. La extraño demasiado. Estos siete años sin ella han sido un nuevo infierno por superar.

Una lágrima amenaza con escaparse y la limpio disimulando que me pica el ojo. Respiro, pues esta es la oportunidad de la que mi abuela me habló antes de morir. Vieja bruja, siempre supo que este señor vendría a por las tierras, y es perfecto. Mi padre no podrá impedir esta venta, ya que él me envió aquí. Por esta vez no se meterá en medio del negocio. Yo podré tener el dinero que me corresponde y las tierras no quedarán en la familia. No puedo evitar que una sonrisa se muestre en mis labios, sabiendo que me las pagará, al menos así. La retiré cuando sentí que alguien aclaraba su garganta y continué leyendo. Agradezco este contrato porque acaba de darme la excusa perfecta para estar casada solo por una noche y luego obtener el divorcio, e incluso la venganza de la gran Eira también.

Como dije, conozco cosas de ella gracias a sus grandes amigas, que por hablar lo hacen hasta por los codos. Debo agradecer estas oportunidades a la misma Eira, que cuando se escapaba de casa para tener sus amoríos, me daba la ventana para ser ella. Y como no podía contarle a nadie con quiénes iba por ser encargos de mi padre a cambio de favores políticos, podía estar horas chismeando con sus preciadas amistades. Incluso coqueteando con el estúpido de mi ex prometido, Joe, quien se burló de mí. ¡Ah! Pero qué bien se las cobré en cada momento. Los baños de agua fría terminaron por volverlo loco. Vino a reclamarle a mi querida hermanita y esta lo mandó a volar en medio de su propia fiesta de cumpleaños. Creo que aún no se recupera de la vergüenza y el desamor. Según dicen, anda curándose de bar en bar. A eso le llamo karma, ayudado por mí, pero levanto los hombros porque no me importa, pues sigue siendo karma.

En fin, me he ido por otro camino cuando lo que importa es que mi adorada gemela vive enamorada en silencio del hombre con el que me voy a casar. Debo confesar que por un momento me sentí mal con esto que iba a hacer, porque en realidad cometería un crimen al suplantar a mi hermana y por tomar este dinero que se pondrá a su nombre. Aunque, como dije, todo acaba de cambiar con lo que quieren obtener. Miro al techo por un momento: “Abuela, allí donde estés. Gracias por protegerme siempre.” Luego de eso, miré fijo a Joshua y le sonreí levantando las cejas. Voy a provocarlo un poco.

—Creo que es cierto eso que he escuchado por ahí sobre ti, Joshua.

Cruzó sus brazos y me devolvió la mirada.

—¿De qué hablas?

—De que te dicen Joshua, el bendito, porque todo lo que deseas lo obtienes.

Se rio de forma seca mientras su padre golpeaba su espalda con orgullo.

—Ella tiene razón, hijo. Siempre has sido una persona afortunada.

Le sonrío al señor de forma plástica.

—Me gustaría tener una conversación con él a solas.

Yo hubiese dicho por favor al final, pero esta es Eira, y ella no pide permiso, tampoco disculpa, menos gracias y olvídense del por favor. Vuelvo mi vista a Joshua; este achicó los ojos y no los despegó de mí en ningún momento. Su padre se veía algo incómodo, pero al final cedió.

—Claro, eso podemos permitirlo. —Sonrió sin deseos y miró a su hijo, que solo asintió con la cabeza—. Muy bien, estaremos afuera. Vamos, chicos, salgamos todos.

El escándalo de la salida me hizo girar los ojos. Era verdad que esta familia era exagerada; sus entradas y salidas siempre eran a gran escala.

Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.