Un Nuevo Destino en el Cine

El recuerdo era una herida que nunca cerró. José Luis, el aclamado director de cine, se vio de pie bajo la sombra de un árbol de jacarandá en Oaxaca, el aire olía a tierra mojada y a flores. Frente a él, Sofía, la mujer por la que había perdido la cabeza, la que creía muerta, reía. Su risa era despreocupada, feliz, una melodía que ya no le pertenecía. Estaba sentada junto a Pedro Armendáriz, el famoso director de fotografía, y la felicidad que emanaban era tan real que le quemaba por dentro. En ese instante, al borde de la vejez, José Luis entendió la magnitud del engaño, Sofía había fingido su muerte para escapar de un matrimonio de menos de un año, para correr a los brazos de su verdadero amor. La soledad de su casa, con el set de cine vacío, se sintió más pesada que nunca.

Años después, durante un asalto violento, el destino los reunió de la forma más cruel. Una bala iba dirigida a él, pero Sofía se interpuso. Mientras se desangraba en sus brazos, sus últimas palabras fueron un veneno final.

"José Luis, sé que no debí engañarte, pero mi corazón pertenece a Pedro... Si hay otra vida, no me elijas."

Cerró los ojos, las lágrimas rodaban por su rostro arrugado, el dolor era insoportable. Y entonces, todo cambió.

Un rayo de sol le pegó en la cara. Abrió los ojos y el dolor había desaparecido. Estaba en su estudio, el olor a tabaco y papel viejo llenaba el aire. Era joven de nuevo. Frente a él, su padre, con una mirada seria, sostenía cuatro portafolios de actrices.

"¿A quién eliges como protagonista de tu próxima película entre estas cuatro actrices?"

¡Había renacido! El corazón le martilleaba en el pecho. La oportunidad de rehacerlo todo. Su primer impulso, un reflejo condicionado por una vida de obsesión, fue decir el nombre de Sofía. Pero el recuerdo de sus últimas palabras, frías y definitivas, lo detuvo. El dolor de la traición era más fuerte que el amor del pasado. Sus ojos recorrieron los nombres y las fotos. Sofía, etérea y distante. Y luego, Gabriela. Una actriz de cine conocida por su temperamento explosivo, su rivalidad con él era legendaria en los sets, pero también lo era su innegable talento y una lealtad feroz hacia la gente que respetaba.

En un impulso, movido por el rencor y un deseo desesperado de cambiar su destino, José Luis señaló la foto de Gabriela.

"A ella," dijo con una voz firme que no reconoció como suya. "Elijo a Gabriela."

Su padre levantó una ceja, sorprendido.

"¿Gabriela? ¿La que siempre te saca de quicio? Interesante elección, hijo. Muy bien, haré los arreglos de inmediato."

José Luis sintió una extraña mezcla de alivio y pánico. Había cambiado el primer ladrillo de su nueva vida. Se dijo a sí mismo que esta vez, valoraría la lealtad por encima de una belleza enigmática. Esta vez, no cometería el mismo error.

El anuncio de la nueva película se haría en una fiesta esa misma noche. José Luis se preparó, sintiendo una tensión que no era de nervios, sino de anticipación. Al llegar al salón lleno de gente de la industria, la buscó con la mirada. No a Gabriela, sino a Sofía. Necesitaba verla, confirmar que todo era real.

Y allí estaba, hablando con un grupo de productores, tan hermosa como la recordaba. Sus miradas se cruzaron por un instante y él sintió un escalofrío. Pero fue Sofía quien se acercó, su rostro una máscara de fría determinación. Antes de que nadie pudiera anunciar nada oficialmente, ella habló en voz alta, atrayendo la atención de todos.

"Director José Luis, le agradezco la consideración, pero debo rechazar cualquier papel en su próxima película. Mi corazón ya pertenece a alguien más, y ese alguien es Pedro Armendáriz."

El salón quedó en silencio. José Luis la miró, atónito. La forma en que lo dijo, la mención de Pedro, el desprecio en su voz... era imposible. Ella también recordaba. Ella también había renacido y estaba tratando de evitarlo a él, de correr hacia su destino anterior.

La herida en su pecho se abrió de nuevo, fresca y sangrante. Pero esta vez, la herida venía acompañada de una ira fría. Ella lo había rechazado públicamente, sin siquiera saber que él ya había elegido a otra. El desprecio era mutuo.

Una sonrisa torcida se dibujó en los labios de José Luis. Si ella quería jugar, él también podía.

"No te preocupes, Sofía," dijo con una calma que heló el ambiente. "La decisión final sobre la protagonista se tomará en diez días. Tienes tiempo para pensarlo."

No reveló su elección. La dejó en la incertidumbre, saboreando la pequeña venganza. Que sufriera, que se preguntara, que viviera con la duda durante diez días.

En medio del murmullo que se desató, Pedro Armendáriz se acercó a Sofía con aire protector. En el movimiento, tropezó torpemente con José Luis, quien perdió el equilibrio. Cayó al suelo y un dolor agudo le recorrió el tobillo.

Mientras el dolor se intensificaba, vio cómo Gabriela, la actriz que había elegido, se abría paso entre la gente y corría hacia él, su rostro lleno de una preocupación genuina. Justo antes de que la vista se le nublara, lo último que pensó fue en la ironía de todo. En su vida pasada y en esta, la primera en correr a su lado no era Sofía, sino su supuesta rival.

Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.