10 años antes
- Vamos, vamos Davina, date prisa Josh está abajo en el coche esperando. – gritaba una chica golpeando rítmicamente la puerta del baño, mientras en el interior Davina le daba los últimos retoques a su maquillaje.
Davina sonrió a su reflejo, hoy era un día importante, un gran día, hoy comenzaba el resto de su vida. Se miró una vez, asegurándose de que los rizos habían quedado bien en su largo cabello negro, que la gruesa línea negra sobre sus ojos eran pareja, retoco su labial rojo, se ajustó la chamarra sobre el top negro y abrió por fin la puerta del baño. La chica que antes tocaba la puerta se lanzó sobre ella envolviéndola en un gran abrazo de oso.
- Ya era hora, estábamos a punto de irnos sin ti y te lo ibas a perder. – Davina sonrió sabiendo que obviamente le mentía, hoy era su gran día, la función no podía comenzar sin ella.
- Mejor salgamos, antes que Josh se ponga cascarrabias.
- ¿Antes? Parece que no conoces a tu propio novio, hace 20 minutos se puso gruñón, en serio, no sé cómo lo soportas. – le respondió la chica con otra sonrisa mientras transitaban por el angosto pasillo blanco alejándose del baño, cuando pasaron frente a la cocina Davina le grito a su madre.
- Ya me voy, mamá.
- Si, tengan cuidado, no regresen tarde. ¿Llevas tu llave?
- Si mamá – contesto Davina alejándose, pero su madre volvió a hablar.
- Yvonne. ¿Hablaste con tu madre, sabe a dónde van? ¿Qué le digo si viene a buscarte? – la madre de Yvonne no estaba de acuerdo con sus Hobbies y con casi nada de lo que, hacia feliz a su hija, por lo que la chica solía mentir sobre su ubicación frecuentemente.
- Si tía Mia, le dije que iba a acompañar a Davina a la audición como apoyo moral, así que no tienes que mentir. – Mia asintió, aunque sabía que las chicas no la podían ver, y ellas no esperaron más antes de salir de la casa y bajar las escaleras de granito hasta el coche rojo que les espera aparcado en la derecha de la casa.
Yvonne y Davina iban con sus brazos entrelazado, ambas usaban un top, Jens gastados y una chamarra, aunque los colores no eran los mismos, solían vestirse parecido. Desde que las personas les decían que parecían hermanas, solían aprovecharse de eso para confundir. A pesar de que Yvonne era un año mayor, eran realmente similares, ambas con una hermosa piel bronceada, de estatura mediada y bastante delgadas con cabellos negro. El pelo de Yvonne era rizado desde pequeña mientras que el de Davina era más lacio, pero se turnaban para cambiar estilos. Hoy ambas llevaban el cabello rizado y suelto sobre su espalda.
Cuando llegaron al coche Davina abrió la puerta del copiloto y tomó asiento, mientras que Yvonne fue al del pasajero.
- Hola Bebé - saludó al chico al chico sentado en el asiento del piloto que fumaba una última bocanada de humo antes de aventar el cigarro por la ventanilla. - te he dicho que no lances cabos al jardín de mi madre, después se está quejando que se le mueren las flores. - se quejó la chica imaginándose la reprimenda de su madre si llegaba a ver aquello.
- Y yo te he dicho que no me gusta estar esperándote durante más de 1 hora a que termines de arreglarte. Odio que demores tanto. - se quejó malhumorado sin siquiera regalarle una mirada mientras ponía el coche en marcha - hoy es un día importante para todos nosotros el resto de la banda ya llegó y nos están esperando solo faltabas tú.
- Sé que es un día importante, pero todavía faltan casi 2 horas para la reunión, Sabía que si me guiaba por ustedes podíamos amanecer en la disquera. - el auto se puso en marcha mientras salían del vecindario de la chica dejando atrás su casa y a su madre. - Venga Baby, relájate, tú mismo lo has dicho, hoy es un día importante. - Davina le regaló una sonrisa radiante pero el chico ni si quiera giró sus azules ojos hacia ella una vez. Rindiéndose Davina comenzó a observar por la ventanilla distraída mientras iban rumbo a la reunión que se suponía cambiaría sus vidas.
Media hora después el coche rojo se detuvo en el parqueo de un edificio de oficinas donde se encontraba los estudios Rain Music una joven compañía discográfica en ascensión. El trío bajó del coche y se acercaron a otros 2 chicos que esperaban cerca de la entrada.
- Por dios Josh, creí que se habían arrepentido y nos habían dejado tirados- dijo el más alto de los chicos de cabellos rojos fuegos y ojos color esmeraldas.
- Eso nunca – sonrió Josh mostrando esa media sonrisa pícara que tanto le gustaba a Davina. Pero que hoy le habían negado - no se llamaría Josh y su banda si tuviera pensado dejarlos tirados. - Davina siempre había pensado que era un nombre ridículo y poco ingenioso, pero Josh fue quien propuso armar la banda, por lo que había sido quien también había escogido el nombre
- Bueno ya que estamos aquí mejor entremos. – dijo Davina mientras sus ojos vagaban por el edificio frente a ellos. Pero antes que sus pies dieran un segundo paso unas posesivas manos se aferrarnos a sus caderas. Josh dio un paso sujetándola por la cintura. Sus azules ojos por fin se fijaron en ella y su sangre comenzó a bombear más fuerte cargado de expectativas.
- Ven guapa, vamos a aplastarlos - dijo Josh mientras tomándole de la mano caminaba hacia el edificio manteniéndola un paso detrás de él.





