Martina.
Adentro, todos están eufóricos, me imagino que es por el efecto del alcohol. Observando a todos lados voy caminando por la sala, tengo que empujar a algunas personas para poder pasar, hay más borrachos que sensatos.
No logro ubicar a Be, tampoco a su novio, llegó a la cocina por un vaso de agua. Lo que mis ojos ven no lo pueden creer, es Jesús besando a otra chica, no es mi amiga. Ahora como se lo voy a decir para no lastimarla.
Salgo de ahí, igual no me va a reconocer, subo las escaleras para ir al baño. Cuando estoy arriba pienso en porque no fui al de abajo, si siempre me pierdo por no recordar en donde es.
En el pasillo se escuchan voces de las tantas habitaciones que hay, aunque no puedo saber con certeza cuál es. Trato de levantar los pies para caminar, sin embargo, los zapatos que llevo puestos hacen ruido.
Mentalmente decido bajar antes de que crean que soy una entrometida.
No van a creer lo que paso, eso me pasa únicamente a mí, soy la reina de la torpeza.
Giro sobre mis pies, pero nunca veo a la persona ni tampoco sabía, que él estaba detrás de mi espalda. Que susto me lleve al verlo. El percance fue un poco tonto porque me caí sobre de él, no pregunten como, solo paso. Fue horrible, nunca sentí tanta vergüenza acompañado de mucha risa.
- ¿Otra vez tú? – me preguntó.
-Perdón, no te vi. Perdón- vuelvo a decir.
- ¡Ya me di cuenta que no me viste ¡- exclama mostrando su sonrisa hermosa.
Intento levantarme flexionando los brazos en el piso, los tacones no ayudan mucho se resbalan, él se ríe y yo quiero que la tierra me trague por completo. Ya de pie sería el mejor momento para huir, me apiado del pobre hombre tirado en el suelo, extendiéndole la mano para que se levante. Antes que me arrepienta.
Mientras nos limpiamos, reina el silencio, sumo otro desastre a mi corta vida. Doy unos pasos retirándome, él jala de mi brazo haciendo que retroceda de golpe volviendo a chocar con su pecho. Es más alto que yo así que me aparto para mirarlo directamente, poco a poco se asoma una sonrisa burlona.
Unas personas salen de uno de los cuartos, es Be y su padre, ellos eran los que discutían debe de ser por la fiesta sin previo aviso. Ella tiene los ojos colorados, estaba llorando, el señor John. Tian mira en esa dirección yéndose a su encuentro.
Es la ocasión perfecta para escapar, debería regresar a casa. Pero necesito hablar con Be, en un lugar de la sala, lo más alejado posible me refugio a la par de la ventana que da hacia la salida. Pacientemente espero por mi amiga.
No la vuelvo a ver, estoy desesperada por irme, a quien veo es a la basura de su novio bastante tranquilo, no le afecta engañar a su novia que organizo esta fiesta para él. Que descarado es.
Me canse de esperar así que saque el celular del bolsillo, le mando un mensaje para saber cómo se encuentra. Pasan varios minutos, no contesta, el aburrimiento hace estragos en mí.
Entro a Facebook, no hay mensajes, tampoco nada interesante. Una idea vuelve a surgir, ya la había pensado antes. Busco entre los contactos de Messenger a mi príncipe.
Púrpura: ¿Qué tal la fiesta? A por cierto te ves espectacular.
Pulso enviar y listo. Reviso cada rincón buscándolo, no hay señales de él. El celu vibra, es un mensaje salto de la emoción.
Tian Ceballos: No muy aburrida. ¿estás aquí en la fiesta?
En mi pequeño cerebro divago que responderle. Un poco de acción no me viene mal.
Púrpura: ¿Tú que crees? ¿adivina quién soy?
Yo le sonrió a la pantalla, todos me miran mal, piensan que estoy loca. Espero impaciente su respuesta. Vuelve a sonar.
Tian Ceballos: Creo que sí, pero como te encuentro hay muchas personas acá dentro.
Si eso es verdad, le voy a dar una pista falsa para que lo pueda ver.
Púrpura: Tengo zapatos altos negros. Jajá.
Tengo mala imaginación, no me regañen, me esfuerzo por aparentar ser sensata.
Tian Ceballos: Que graciosa eres. En serio ¿esa es la pista para que te encuentre?
Ya se dio cuenta que sos muy mala para dar referencias. Medito con tranquilidad, pienso en algo que le pueda decir.
Púrpura: La sala es un lugar muy acogedor. ¿Vienes a hacerme compañía?
Va mejorando mis intentos por seducirlo, creo que mi corazón va a salir corriendo en cualquier momento. Trato de dominar los nervios, porque pierdo el control cuando está cerca mío.
También corro a la otra punta de la sala, en una parte más oscura por si llega a venir. Escondo mi cuerpo atrás del sofá, trato de visualizarlo, después de unos breves segundos llega.
Algo vibra en mi vestido, me doy cuenta que es el celular, que mensa.
Tian Ceballos: ¿En dónde estás? Hay mucha gente en la sala.
No me atrevo a dar la cara, improviso una escapatoria. Su figura busca en todos lados.
Púrpura: Frio, pero calentito.
Me rio de mis ocurrencias, ojalá no se moleste por jugar con su paciencia.
Tian Ceballos: ¿Estás jugando conmigo? No le veo la gracia.
Si quiero divertirme no está mal, lástima que tú seas impaciente. Camino, casi corriendo, diría yo a la cocina, no hay nadie. Mejor, saco otra vez el aparato para responderle.
Púrpura: Un poco, quiero divertirme estoy muuyyy aburrida. Me gusta tú traje. Te estoy observando.
Vuelvo al lugar en donde estaba, él le pide al mozo que le traiga una bebida para que tome, no sé cuál será. El lugar más apropiado y para que no vea mi cara es el vestíbulo, sería una buena idea para llevarlo ahí.
Tian Ceballos: ¿En dónde carajos te encuentras? Ya dímelo, por favor.
Sé que juego con todos mis sentimientos hacia él, de todas formas, ya le eché leña al fuego, hay que quemarse no queda de otra.
Púrpura: Ve al vestíbulo, espérame ahí.
Me muevo cuando él avanza, le sigo por atrás. Un poco más retrasada para que no se dé cuenta. A donde lo cite, es en la entrada de la mansión. Está oscuro pero visible, él entra primero luego yo.
-Hola- digo con mi mejor sonrisa.
-Te puedes ir estoy esperando a alguien- no lo dice en tono molesto.
-Se puede saber ¿a quién esperas? – preguntó. Es la tercera vez que me decepciono con sus comentarios.
-No es de tú incumbencia- que carácter- ¿tú que haces aquí?
-Espero a un amigo- su cara pasa de molesto a contento- sabes ¿Quién es Tian Ceballos?
El maldito silencio se apodera del lugar, una carcajada sale de su boca y coloca sus brazos entrelazados sobre el pecho.
- ¿De qué te ríes? – interpreto el papel de tonta, aunque la actuación no es lo mío.
-Parecemos dos pájaros buscando a su crio- quiero evitar reírme, su risa es contagiosa que no lo logro.
-Tú debes ser la chica del face, púrpura ¿verdad? – dio en el blanco.
-Esa misma ¿Por qué? ¿esperabas a alguien más? – su ceño fruncido lo dice todo.
-No imaginaba que fueras tú con quien he hablado todo este tiempo- habla un poco nervioso porque mueve mucho sus manos – me sorprendió porque estábamos hablando en el jardín, te reconocí por eso.
-Woww interesante tus palabras- nos reímos los dos al mismo tiempo.
Él empieza a acortar la distancia entre los dos, yo retrocedo chocando con la pared a la derecha, su mirada es completamente oscura, me eriza la piel con solo sentir su contacto en mi brazo.
El cálido aliento a menta y whisky inunda mis fosas nasales, ni que decir su perfume, las piernas empiezan a fallarme.
- ¿Nerviosa? – pregunta.
No puedo articular una palabra, he perdido todo el control sobre mi preciado cuerpo, me retuerzo entre sus brazos que las apoya en la pared, me tiene prisionera de su cautivadora presencia.
En la desesperación, me muerdo el labio, él con un dedo lo pasa en mi boca, provocando deseo de besarlo. No creo aguantar más presión.
- ¿Quiero saber cómo te llamas?
-No es importante en este momento- sonríe de lado.
Sigo arrinconada por él, sus manos van directo a sacarme la máscara, lo detengo justo a tiempo. Reacciono tomándolo entre las mías, las bajo a los costados, él permanece quieto. Acaricio su rostro, cerrando sus ojos confirma que le gusta.
-Mantén tus ojos cerrados- le digo al oído.
- ¿Qué vas a hacer?
-Nada. Solo contemplarte.
Lo miró por última vez, me descalzo para salir antes que abra sus bellos ojos y no me encuentre. Un moreno alto, me ve corriendo hacia la salida abriendo de inmediato el portón. Estando parada afuera, espero el taxi que he pedido cuando salí disparada para que no me siga.
Ya a dentro del auto, vuelvo a encender mi teléfono, quito la máscara dejándola en el asiento. Tomo aire para tranquilizarme, una notificación me hace saltar del susto.
Tian Ceballos: ¿Por qué te fuiste?
Púrpura: Porque en un mundo de máscaras, dos extraños, no se pueden besar, ni amar.
Tian Ceballos: No soy bueno para decir palabras bonitas
Fue una hermosa noche, agitada y sentir su aroma tan cerca me dejo loca de amor por él. Soñare toda la semana con él.
Ahora que pienso, ya no estoy segura si lo volveré a ver. El chofer, me habla para decirme que ya llegamos. Tan rápido digo para mí misma.
Es muy tarde, entro a mi humilde morada, subo directo a mis aposentos para dormir.
Menos mal que es domingo, eso me recuerda que puedo dormir un poco más, aunque los ruidos no me dejan.
Con una almohada me tapo los oídos, pero son fuertes, debe de ser papá. Porque es un taladro lo que se escucha y muy cerca de mi habitación. Obligadamente salgo de debajo de las sábanas para ir a ver qué sucede. En pijama paso por el lado de mi padre que está contento, cuando silba o tararea una canción, es señal que tiene buen humor.
-Papá ¿Por qué tanto ruido? – preguntó un poco de molestia en mi voz.
-Ahh hija, buenos días ¿te desperté? – lo dice tan tranquilo.
-Sí, es muy temprano para estar despierto- quita su mirada de la puerta para prestar atención a lo que digo.
-Perdón, pero tenía que terminar con esto- habla sacándose las antiparras –igual ya termine.
Vuelvo a mi suave cama para continuar durmiendo hasta el mediodía.
Trate de recuperar el sueño todo el domingo. Ya es lunes y tengo ganas de seguir durmiendo, la cama es tan reconfortante que no quiero dejarla. Puedo faltar a la primera clase sería la primera vez que lo hago.
El despertador de mi celular suena en la mesa de luz, lo tomo tanteando para apagarlo, veo por el rabillo del ojo una notificación de Facebook, es de mi amiga. Me gana la curiosidad que me destapo lo más rápido para entrar a ver de qué se trata.
El internet es lento así que espero varios minutos, eso me desespera, reviso su perfil para ver con claridad. Es una foto de ella, su hermano y una chica, creo que es la que vi el otro día abrazada a él. Be le da la bienvenida, parece que regreso de algún lugar, ¿Quién será? Es la única pregunta que ronda en mi cabeza.
Para despejar malos pensamientos, pongo música en un parlante pequeño, busco una toalla encaminándome al baño con el objetivo de darme una ducha. Mis canciones favoritas me relajan de pensar cualquier tontera respecto a Tian.
Después de lo que paso en la fiesta lo tengo más presente, en mi nariz quedo penetrado su olor, también la sensación de su mano cuando recorrió una de mis mejillas. A veces creo que alucino demasiado, un futuro entre él y yo no es posible, sumándole a eso que no conoce mi verdadera identidad.





