Te Tengo Conmigo Cada Amanecer

"Lo siento, me equivoqué". Después de decir eso, recobró el sentido y se dio la vuelta para marcharse.

Alex, por su parte, dijo con voz grave y una sutil sonrisa: "¿De verdad vienes y te marchas después así como así?". El hombre se puso de pie y se acercó más a la chica, emitiendo un aura tan intimidante que hizo que esta entrara en pánico. Luego le preguntó: "¿Estás haciéndote la dura?".

Tratando de mantener la compostura, Wendy respondió rotundamente: "Creo que hay un pequeño malentendido". Con el fin de impedir que él leyera entre líneas, agregó: "Solo quiero ir al baño".

"Si una mujer desabotona la camisa de un hombre, ¿crees que eso lo hará perder la cabeza?". Tras pronunciar esas palabras, golpeó la mesa con los nudillos. El impacto sonó tan fuerte que el corazón de la joven comenzó a latir rápidamente.

Una vez logró recomponerse, expuso en un tono de voz distante: "Estábamos jugando a Verdad o Atrevimiento. Lo siento si te di una impresión equivocada. Si te causé algún problema, espero que puedas perdonarme".

Al escuchar eso, Alex arqueó ligeramente las cejas y frunció los labios. Después, con una voz ronca y magnética, exclamó: "¡Pensé que me estabas mandando alguna señal o algo!".

Mirando directamente a los ojos profundos del hombre y a su hermoso rostro, que brillaba bajo la luz, la chica frunció el ceño y los labios, al igual que él. "No me interesan los hombres que por edad podrían ser mi tío".

Wendy soltó ese comentario para evitar que él la malinterpretara y acabara haciéndose ilusiones.

"¿Tío?". Alex volvió a fruncir el entrecejo mientras sus luminosos ojos se oscurecían, revelando un toque de misterio en ellos. "¿De verdad te parezco tan viejo? ¿O es así cómo las chicas coquetean con los chicos hoy en día?".

Para nada se veía tan mayor.

Era solo que desprendía un aire maduro, elegante y masculino; y eso a las chicas les encantaba.

La joven lo percibía como alguien convincente; no importaba lo que ella dijera, él lo refutaba fácilmente y la dejaba incapaz de articular palabra.

Al final, Wendy se acomodó la ropa y dijo: "¡Hasta luego!". Básicamente, no quería tener nada que ver con ese hombre.

Este, por otro lado, le preguntó con una sonrisa en su rostro: "¿Eso significa que nos volveremos a ver algún día?".

Tenía una sonrisa muy atractiva. De hecho, seguramente atraía a muchas mujeres con ella.

A su pregunta, la joven le respondió antes de irse: "¡Nunca más!".

Mientras Alex observaba cómo se alejaba su figura, sus enigmáticos ojos se entrecerraron levemente. Si iban a verse de nuevo o no, no dependía de ella en realidad. Él podía verla cuando quisiera.

El asistente de Alex, Jim Tan, entró y le entregó cortésmente unos documentos. "Esta es toda la información que pudimos obtener sobre ella, señor Alex".

"Wendy Gu, la prometida de Ace Tang...". Cuando la llama se elevó, Alex encendió un cigarro. Era difícil descifrar lo que estaba pensando, aunque se dirigió a su asistente con un tono particularmente complicado: "¿Has reservado el boleto?".

"Ya está todo listo, señor. Puede marcharse cuando desee". Acto seguido, este le preguntó a su jefe: "Las secretarias han reservado un hotel. ¿Irá directamente a registrarse o...?".

"Escuché que se ha estado quedando en el hotel y se lo está pasando en grande rodeado de mujeres bonitas, ¿no es así?". Antes de que el hombre terminara de hablar, el otro lo interrumpió abruptamente.

Incluso sin preguntar, Jim Tan sabía a quién se refería. Entonces, respondió rápidamente: "Sí, se está quedando en NC Hotel".

"Iré a encontrarme con él primero". Su voz fría hizo eco en la habitación mientras se levantaba, exponiendo la luz que estaba oculta tras su figura. Desprendía un aura imponente.

El día pasó.

El vuelo llegó puntual; y sin ningún contratiempo, el avión aterrizó en la Ciudad A. Después de sacar su maleta, Wendy respiró hondo.

Alguien caminaba hacia ella.

"Hola, señorita Gu. Soy el chofer de la familia Tang", el hombre la saludó y se presentó. Luego extendió la mano para tomar su maleta mientras le explicaba educadamente: "El señor Tang me pidió que viniera a recogerla. El auto está listo afuera".

"Gracias", respondió ella, agregando de inmediato: "Puedo hacerlo yo".

"Señorita Gu, no hace falta que...".

Tras salir del aeropuerto, el hombre metió la maleta en el maletero y puso en marcha el coche para dirigirse a la mansión de la familia Tang.

A los ocho años, Barry Tang la llevó de regreso a la familia Tang, pero ella realmente no recordaba nada de esa época. A los dieciocho, se comprometió con Ace por petición de Barry. Después de eso, decidió continuar sus estudios en el extranjero y no volvió hasta hoy, que lo hacía en calidad de futura nuera. Wendy no podía evitar sentirse extraña.

La mansión estaba a una hora de camino en auto del aeropuerto. Tan pronto como llegaron, el chofer la ayudó amablemente a sacar su maleta. Tras echar un buen vistazo a la casa, finalmente entró. Antes de llegar a la sala de estar, escuchó la voz aguda de una mujer.

"¿Qué? ¿Estás loco, Barry? ¿Cómo puedes permitir que esa persona entre en nuestra casa?".

"¿Y por qué no puede volver?". La voz de un hombre resonó en la habitación.

"Lleva ausente muchos años, y ahora pretende hacerse cargo del Grupo Tang. ¿En serio vas a dejar a la familia Tang en manos de un desconocido?", exclamó la mujer.

Un ceño fruncido apareció en el rostro de Wendy, quien reconoció las voces incluso antes de ver a las personas.

La tranquila voz masculina pertenecía a Barry, el padre de Ace; y la aguda voz femenina, a una mujer llamada Joy Chi.

"¿Hacerse cargo? ¿Un desconocido?". Barry resopló: "Es miembro de la familia Tang, no un desconocido. En lo que respecta a la compañía, no debes subestimar sus capacidades. Ha logrado muchas cosas a lo largo de su carrera y ahora está dispuesto a volver a la empresa. No creo que sea algo malo. En pocas palabras, es capaz de llevar al Grupo Tang a un nivel superior".

"¿Por qué le tienes tan alta estima? ¿Quieres que ocupe el lugar de Ace?".

"La posición de Ace no va a cambiar. Y en cuanto a él...".

Esperando lo que Barry Tang iba a decir a continuación, Joy Chi lo miró con inquietud.

Finalmente, él expuso en tono firme: "Ocupará mi puesto".

De pie en la puerta, Wendy se quedó asombrada.

¿Acaso Ace tenía un hermano?

Llevaba muchos años en la familia Tang pero ignoraba ese hecho. Ahora que lo escuchaba por primera vez, le resultaba muy difícil de creer.

No obstante, considerando la actitud de Joy Chi, la chica se dio cuenta de que ese "hermano" no era hermano biológico de Ace, sino su hermanastro.

"¡¿Qué?!", gritó la mujer sorprendida, sin poder creer lo que acababa de escuchar. Mirándolo directamente a los ojos, le preguntó: "¿Has perdido la cabeza?".

El hombre se limitó a resoplar e ignorar por completo su pregunta. Luego caminó hacia la puerta y, cuando se acercó, le pareció ver algo. "¿Wendy?".

Al verlo frente a ella, lo saludó: "Tío Barry".

De toda la familia Tang, él era el único que la trataba bien.

"¿Cuánto tiempo llevas ahí? ¿Por qué no entraste?". El hombre le dio la bienvenida a la chica con una amable sonrisa. Parecía mucho más accesible en comparación con cuando estaba discutiendo con Joy.

Esta, por su parte, se sentó en el sofá sin decir ni una palabra. No hacía falta decir que no quería darle la bienvenida a Wendy a su casa.

"Acabo de llegar", respondió la joven, mostrándose impasible ante la actitud de la mujer. Es más, se acercó a ella despreocupadamente y la saludó sin emoción alguna: "Señora Joy".

La reacción de la mujer fue resoplar e ignorarla.

Hacía años, cuando se comenzó a hablar sobre el compromiso, Joy se opuso completamente. Sin embargo, Barry ya había tomado una decisión. Debido al derecho de herencia de la familia Tang, la mujer no quiso discutir con él. Eso no significaba que permitiría que Wendy se convirtiera en su nuera.

El hombre frunció el ceño con desagrado; temía que la chica se sintiera avergonzada, así que le dijo: "Seguro que estás cansada del largo viaje, ¿no? ¿Por qué no subes y descansas un poco? Le pediré a Ace que vuelva más tarde".

Ace debió saber que Wendy regresaría, pero no apareció. Lo más probable es que fuera su forma de hacerle saber que estaba totalmente en contra de ese matrimonio.

Pero eso era exactamente lo que quería ella.

A decir verdad, Wendy volvió en esta ocasión con el propósito de cancelar el compromiso.

"Ace está ocupado, no puede venir ahora mismo", intervino Joy con indiferencia.

Barry le lanzó una mirada intensa.

"Tío Barry, si no hay nada más, iré arriba a descansar".

Wendy subió y entró en su habitación. Estaba bien decorada, con un estilo delicado y hermoso, aunque a ella no le gustaba nada.

Después de darse una ducha, se sintió mucho mejor.

Toc, toc, toc.

De repente, escuchó tres golpes en la puerta. Antes de que pudiera responder, alguien la abrió y entró.

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