Wendy se sorprendió un poco al ver a Joy allí, ya que pensó que a la mujer ni siquiera le gustaba verla.
"Señora Joy, ¿qué necesita?", preguntó a la mujer con indiferencia.
Ella la miró fijamente y levantó la mano, sosteniendo una bolsa. "Quiero que entregues algo por mí", le respondió.
¿Qué? ¿Entregar algo?
Al mirar la bolsa de regalo, los labios de Wendy hicieron una mueca antes de preguntar, "¿No tenemos un conductor en casa? ¿Por qué no le dice a él en vez de a mí?".
El conductor podría realizar tareas triviales como estas, ¿por qué acudía a ella?
"Eso es lo que Ace está esperando, ¡llévaselo!". Pero en lugar de responder a su pregunta, Joy dijo con dureza, "Wendy, no olvides que te vas a casar con un miembro de la familia Tang, ¿por qué no puedes ayudarme? Como tu mayor, espero que seas acomedida".
"Pero cuando estábamos abajo hace un rato, ni siquiera fue un poco amable, parecía que simplemente no quería verme allí, no se supone que las personas mayores sean así de groseras". Wendy le señaló con una inocencia fingida.
"Tú...". Joy estaba a punto de estallar, pero se detuvo y respiró hondo para calmarse, mientras que Wendy sonrió complaciente mientras se alisaba el cabello. Luego, tomó la bolsa de las manos de Joy y preguntó, "¿Cuál es la dirección?".
Ciertamente, tampoco quería discutir más con ella, y casualmente, la chica también tenía algo que hablar con Ace.
Joy hizo una mueca al ver que Wendy accedió antes de lo que esperaba para entregar la bolsa, así que con un solo gesto de aprobación, le dijo la dirección, "El conductor te llevará a un hotel específico, tendrás que ir a la habitación 1202".
"Está bien", afirmó Wendy comprensivamente, bajando las escaleras con la bolsa, no le interesaba lo más mínimo su contenido.
El chofer la dejó en la puerta de NC Hotel y allí entró sola, mientras tanto, en el piso dieciséis del hotel, Alex llegó y se paró frente a la ventana que daba a la concurrida calle de abajo, luego, extendió los brazos tal como un águila y miró hacia la concurrida calle. De pronto, entrecerró los ojos al ver a alguien familiar entre la multitud, Jim estaba detrás, informándole, "Sr. Alex, Ace es un típico mujeriego, pasa la mayor parte de su tiempo en discotecas y buscando aventuras. Es bastante ignorante y no tiene lo necesario para competir con usted, ahora mismo, él está pasándola bien en una de las suites de abajo".
"Parece que nos volveremos a encontrar muy pronto, interesante…", dijo Alex pronto, con una leve sonrisa. Sus ojos continuaban fijos en la mujer que acababa de entrar al hotel.
"¿Qué?", Jim estaba desconcertado con la respuesta de su jefe, entonces dio un paso adelante y siguió su mirada antes de preguntar, "Sr. Alex, ¿de verdad le interesa ella?".
Alex solamente sonrió. "¿Lo dudas?".
Jim se sorprendió, y después de una pausa momentánea, respondió, "Pero ella va a ser la esposa de Ace, ¿quiere que la vigilemos?".
"Jim, yo creo que no se casarán", por un segundo, Alex desvió su mirada hacia Jim antes de dirigirla hacia la puerta. "Baja y echa un vistazo, no quiero que salga lastimada".
Jim quedó impresionado al escuchar a Alex. ¿Realmente se habría enamorado de Wendy?
Mientras tanto, Wendy llegó a su destino, habitación número 1202.
Pero antes de tocar la puerta, se detuvo abruptamente, no había lugar a dudas de que los sonidos provenientes de la habitación eran de un hombre y una mujer teniendo sexo.
¿No se daban cuenta de que el ruido era demasiado?
"¿Te gusta, nena?", preguntó una grave voz masculina, Wendy podía decir que era la voz de Ace, su futuro esposo, aparentemente, la estaba pasando bien.
Se sintió muy incómoda al quedarse ahí parada y escucharlos, aunque esa no era la primera vez que escuchaba cosas así, su rostro se puso rojo por la vergüenza, pero la cólera era más fuerte que el pudor.
Entonces, esa era la razón por la que Joy le había pedido que le enviara la bolsa de regalo a Ace personalmente, y aunque no le importaba, se sintió muy disgustada.
Así, después de unos minutos, levantó la mano y llamó a la puerta, el ruido del interior se detuvo casi de inmediato. Se escuchó el sonido de una mujer jadeando, seguido de su dulce voz. "Ace, creo que alguien está llamando a la puerta".
"Déjalo, sigamos", respondió él con su voz grave, completamente carente de emoción, ni siquiera lujuria.
Entonces una epifanía le llegó repentinamente a la chica, quizás la razón por la que Ace le había pedido que fuera a ese lugar era para humillarla. Wendy quería decirle sobre la cancelación de su compromiso, pero no era el momento adecuado, así que decidió hablar con él otro día.
Después de decidir esto, se dio la vuelta y se marchó apresuradamente. Estaba tan inmersa en sus pensamientos, que ni siquiera notó a la persona que venía del lado opuesto, chocando con él directamente en la esquina del pasillo.
Esa persona tenía un pecho robusto y masculino, además, el aura que emanaba era peligrosamente poderosa. Mientras ella perdía el equilibrio, él la atrapó, una colonia familiar llegó a sus fosas nasales, mientras que podía sentir el calor que irradiaba de él. Sintió un hormigueo en su piel desnuda donde caía su aliento, para ella era una sensación nueva y extraña.
Después de calmar sus nervios, levantó la mirada y descubrió que se trataba de Alex, sorprendiéndose de verlo allí. "¿Qué estás haciendo aquí?", le preguntó.
"Bueno, si la memoria no me falla, fuiste tú quien chocó conmigo". Con una elegante sonrisa y una voz encantadora, Alex le preguntó, "¿Acaso te lanzaste a mis brazos con intención?". Había sido solo un simple choque, pero sus palabras coquetas lo hicieron parecer intencional, y Wendy frunció el ceño. "¡Disculpa!". Luego dio un paso atrás.
Los ojos de Alex se posaron en la bolsa que llevaba la chica. "¿Viniste hasta aquí para darle un regalo a alguien?".
Ante la mención del regalo, a la mente de Wendy llegaron los recuerdos de lo que acababa de encontrar hacía unos minutos, así que por odio hacia Ace, levantó la mano y le dio el regalo a Alex. "No, te lo traje como regalo de agradecimiento por la última vez que me ayudaste".
De hecho, él le había dicho que le tendría que pagar, mientras que ella se sintió aliviada al deshacerse de lo que estaba destinado a Ace.
Por pura curiosidad, Alex inmediatamente abrió la bolsa y sacó el regalo, estupefacto, se quedó contemplando la caja en su mano y luego volteó a ver a la chica. "¿De verdad quieres darme esto?".
Wendy ni siquiera lo estaba mirando, pero cuando le hizo esa pregunta, ella miró y vio la cajita que sostenía, entones sus ojos se abrieron de inmediato y su rostro se puso rojo.
¡Era un paquete de condones!
Como a ella no le interesaba ver el contenido de la bolsa, nunca se le ocurrió revisarla. pero no esperaba que Joy le daría un paquete de condones para que se los llevara.
Al hacer esto, Joy le dio entender abiertamente que no le agradaba Wendy como su nuera, ni siquiera le importaba que su hijo se metiera con otras mujeres, de hecho, parecía que incluso lo estaba alentando.
Por su parte, Ace tampoco quería a Wendy, así que deliberadamente la humilló cuando llegó al hotel.
Momentos después, Alex miró a Wendy con sus negros pero tranquilos ojos, cuando vio aquella asustada mirada, sus ojos brillaron con una extraña emoción.
"Lo siento, fue…, ¡fue un error!".
Si hubiera sabido desde un principio que el contenido de la bolsa eran condones, la habría tirado.
"Ya que me los regalaste, ¿no te gustaría usarlos conmigo?".
Wendy se estremeció ante su franca oferta. Ella miró sus atractivos y astutos ojos, que eran excepcionalmente profundos y peligrosos al mismo tiempo, inconscientemente dio un paso atrás, pero Alex no le permitió alejarse, deslizando su mano detrás de ella y atrayéndola hacia él. Su colonia viril comenzó a llenar todo su espacio. "¿Tienes miedo? ¿Quieres escaparte?".
"Yo...". Su largo y negro cabello caía sobre sus hombros, haciendo que sus rasgos faciales fueran aún más atractivos, y aquellos ojos negros y brillantes, junto con sus encantadores labios rojos lo tentaban al punto de la locura.
Sin darse cuenta, Wendy se mordió el labio inferior, provocando que Alex perdiera el control del deseo, al momento siguiente, bajó la cabeza, acercándose para tocar sus labios, besándola con una gran pasión.
Los ojos de Wendy se abrieron de par en par con esa acción, e inmediatamente luchó por apartarlo.
"Suéltame", le exigió.
Un momento después, se liberó de su fuerte abrazo, jadeando rápidamente, al mirar su nervioso rostro, Alex no pudo evitar entrecerrar los ojos con escepticismo. "Tú me diste esto, ¿y ahora me pediste que te suelte? ¿Qué tratas de hacer?".
"Yo… Yo... Esto no era para ti", explicó Wendy.
De hecho, Alex ya sabía que aquello no podía ser para él, pero cuando lo dijo, recordó que era la prometida de Ace y que ese hombre se estaba hospedando en la habitación 1202, ese pensamiento lo hizo sentir incómodo. Así que levantó la cabeza y preguntó con frialdad, "Estás impaciente para lanzarte al hombre luego de darle este regalito, ¿verdad?".





