Sentimientos Enmascarados

Siguiendo el ritmo de la canción de fondo, me dirigí al tubo que se encontraba en medio del escenario. Y aunque en el fondo me moría de nervios, seguí sonriendo como si nada, y tan pronto como se escuchó la voz de The Weekend, levanté la cabeza e hice contacto visual con algunos de los hombres presentes. ¡Tengo que admitir que algunos de ellos eran realmente atractivos! De hecho, fueron precisamente esos ojos lujuriosos los que me empujaron a hacer mejor mi trabajo. Una vez que la música realmente comenzó, envolví una pierna alrededor del tubo y giré, haciendo movimientos rápidos, lentos... y extremadamente sensuales.

"¡Maldición!", escuché a alguien suspirar justo en frente de mí. Entonces me aparté del tubo y me arrastré hacia el hombre que estaba sentado en la primera fila; sonriéndole seductoramente al notar que me devoraba con la mirada. Tenía ojos azul celeste y cabello rubio, algo así como el Ken de Barbie. 'Bueno, lo siento, Barbie, estoy a punto de darle un baile erótico a tu hombre', pensé. Y así, bajé lentamente del escenario y me dirigí hacia él, sonriendo de nuevo cuando lo vi tragar saliva.

"Hola", susurré mientras movía mi cuerpo al ritmo de la melodía, me dejé caer y le abrí las piernas. Después me puse de pie y me encargué de darle un espectáculo que nunca olvidaría. Al sentarme en su regazo, pude sentir su erección debajo de mí, aunque traté de no enojarme por ello. Por suerte, la canción terminó en ese instante, así que me incliné hacia su oído y murmuré: "Espero verte de nuevo". Claro que esa era una mentira que toda stripper les decía a sus clientes para que regresaran al establecimiento.

Al segundo siguiente, todas las luces se apagaron y regresé al camerino bajo el aplauso de los hombres. Dos tipos de seguridad me acompañaron adentro ya que había locos que a veces nos seguían en busca de algo más. Sí, había desde clientes tranquilos hasta psicópatas que venían a vernos.

"¡Eso fue perfecto!", Jerry gritó emocionado mientras que yo me limité a sonreír y asentir. "Vayamos a tu camerino, luego hablaremos". Cuando Jerry les indicó a los guardias que se fueran, nosotros nos dirigimos al camerino, donde vi a Rose levantarse de la silla y sonreírme ampliamente.

"¡Tuve una erección con sólo verte!", ella dijo, abrazándome.

"¡Si me entero de que tienes un pene, te despediré!", bromeó Jerry. Yo puse los ojos en blanco, pues era algo que solía hacer a menudo. "Vamos, es tu turno", él dijo, empujando a Rose fuera de la habitación. Entretanto, ella lo fulminó con la mirada, pero no tuvo más opción que obedecerlo.

"Estoy cansada", murmuré al mismo tiempo que me apoyaba contra la pared.

"Entonces vete a casa", Jerry respondió, entregándome la jugosa cantidad de quinientos dólares. ¿Ahora entienden por qué trabajo aquí?

"Esperaré a Rose para que podamos irnos juntas". Jerry asintió antes de arquear las cejas y declarar:

"Quiero verla bailar".

"¡Ya invítala a salir!", sugerí en tono de broma, por lo que él sonrió y me guiñó un ojo, "¡Tal vez lo haga!".

Con eso, ambos nos sentamos frente a un monitor donde podíamos ver a todas las demás strippers. Pronto escuché la canción de Rose, y unos segundos después, ella subió al escenario, con una encantadora sonrisa en los labios y jugueteando con su cabello. Definitivamente sabía lo que hacía, pues cada vez que bailaba, muchos la mirábamos con asombro.

Luego de unos minutos, Rose acabó de bailar y regresó al camerino con Jerry siguiéndola. ¿Acaso no tenía otras chicas de las cuales ocuparse? "Necesito tu ayuda", dijo él. Yo pensaba que estaba hablando con Rose, pero como ella no respondía, me giré sólo para darme cuenta de que los dos estaban viéndome.

"¿Qué ocurre?", pregunté desconcertada cuando vi que mi compañera me miraba con una amplia sonrisa mientras Jerry se apresuraba y se arrodillaba frente a mí. "¿Qué demonios pasa?", verdaderamente confundida, retrocedí unos pasos.

"¡No vas a creer lo que acaba de suceder!", Rose exclamó, jalando a Jerry de las orejas como si se tratara de un niño.

"¿Qué pasó? ¡Ya díganme!", en este punto, la curiosidad me estaba matando, por lo que crucé los brazos sobre el pecho y los miré fijamente.

"Acabo de recibir una oferta", replicó Jerry, frotándose sus enrojecidas orejas.

"¿Y? ¿Yo qué tengo que ver con eso?", cuestioné seriamente.

"Alguien quiere que le hagas un baile privado en el regazo", él dijo en voz baja.

"¡No!". Para empezar, nunca antes había hecho bailes de ese tipo y tampoco era algo que planeara hacer.

Resoplando, Rose me miró con los ojos muy abiertos y exclamó: "¡Ese tipo está ofreciendo cincuenta mil dólares!". ¿Qué carajo? ¡Estuve a punto de ahogarme con mi saliva con lo que acababa de escuchar!

"Pero, ¿por qué...?", pregunté con incredulidad.

"¡No tengo idea! Pero es mucho dinero", respondió Rose, "Sólo sé que dijo que te quería a ti. De lo contrario, ¡ya estaría yo bailando para él! Deberías aceptar". Sí, era muchísimo dinero, y después de todo, solamente se trataba de un baile.

¡Definitivamente era una oferta tentadora!

"¿Y si es un demente pervertido?", pregunté mientras jugaba con mis dedos, algo que siempre hago cuando estoy nerviosa. Entonces, Jerry sonrió y caminó hacia la puerta, haciendo una señal para que alguien entrara. Me quedé boquiabierta cuando vi al chico rubio al que le había hecho un baile erótico caminar en la habitación, ¡incluso tuve que llevarme las manos a la cara para comprobar que mi antifaz seguía en su lugar!

"Hola", él me saludó y soltó una risita al notar mi expresión.

"¿Por qué estás dispuesto a pagar una cantidad tan grande de dinero por un simple baile?", pregunté, yendo directo al grano.

"Acércate", dijo él. Jerry y Rose asintieron con la cabeza a su declaración y yo simplemente me quedé callada.

"Necesito que hagas algo", el chico rubio agregó un poco nervioso, rascándose la cabeza. Como consecuencia, mi instinto me dijo que esto no sería cosa sencilla.

"No suena nada bien... en absoluto", y así, me senté en una silla, esperando que me explicara de qué se trataba.

"No te asustes, ¿de acuerdo?", él trató de tranquilizarme. Pero, ¿cómo iba a confiar en un extraño?

"¿Entonces?", exigí de repente.

"Bueno, pues quiero que hagas lo mejor que sabes hacer".

"¿Comer?", pregunté sarcásticamente, haciendo que él me mirara confundido.

"Bailar", el chico rubio suspiró y se sentó frente a mí.

"Ya te bailé hace rato, ¿recuerdas?".

"Pero esta vez no será para mí", él hizo una breve pausa y añadió, "Mi hermano acaba de terminar con su novia".

"¿Y está tan deprimido que yo tengo que animarlo o qué?", me burlé.

"De hecho, no. Sólo es un imbécil frío y arrogante", explicó el chico, "Necesito que lo hagas sentir algo, ¡lo que sea! Excepto ira, claro". En ese instante, pude ver que la situación de su hermano realmente lo estaba molestando.

"¿Por qué yo?", pregunté confundida.

"Tienes algo especial, lo vi con mis propios ojos", él respondió, haciéndome sonreír, "¡No creo que ninguna otra stripper de aquí pueda provocarle una reacción!".

"Con eso te refieres a una erección, ¿cierto?".

"¡Qué directa!", él exclamó y yo asentí, pues no estaba diciendo ninguna mentira.

"¿Entonces tengo que bailar para tu indiferente y arrogante hermano?", pregunté, "¿Él se encuentra aquí?". El chico rubio me respondió que sí en ambas ocasiones.

"¿Podrías hacerlo, por favor?", él dijo casi suplicando.

"Bien, lo haré", solté un suspiro y añadí, "¡Pero debes ser bastante estúpido para gastar tanto dinero en algo que ni siquiera estás seguro de que va a funcionar!".

"No, por supuesto que no, ¡soy jodidamente rico!", exclamó con arrogancia, "Y estoy seguro de que valdrá la pena". Mientras él se levantaba, yo hice lo mismo para mirarme en el espejo, me acomodé el antifaz y arreglé mi cabello.

"¿Y dónde está él?", pregunté.

"En la habitación privada", replicó Jerry.

"Y si tu hermano está tan enojado y todo eso, ¿entonces por qué aceptó venir contigo?", le pregunté al rubio mientras lo seguía.

"Digamos que lo chantajeé", soltó él. '¿Qué? ¿Está hablando en serio?', me dije a mí misma, poniendo los ojos en blanco.

"¿Cómo lo hiciste?", yo estaba a punto de entablar una conversación cuando Jerry nos guio a la habitación privada.

"Le dije que se lo contaría a mamá", respondió el rubio. Como resultado, lo miré durante unos segundos esperando a que me dijera que era una broma, pero lo único que obtuve fue su encantadora sonrisa. Sí, este hombre tenía diez años mentalmente.

"¿Cómo te llamas?", pregunté de manera casual, volteando a ver a Rose.

"Dean", contestó él, "¿Y tú?".

"Vixen", mentí para no decir mi nombre real.

"Ya sé que ese tu nombre artístico, me refiero al otro", murmuró el chico mientras llegábamos al área privada del club.

"Pues es el único que sabrás", respondí girándome hacia Jerry, "Quiero que apaguen las cámaras de la habitación, ¿de acuerdo?".

"¿Qué hay de tu seguridad?", era obvio que a Jerry le preocupaba lo que me pudiera pasar. Yo sabía que todas las habitaciones tenían cámaras para cuidar a las chicas, pero simplemente no quería que nadie me viera.

"Puedes apagarlas, mi hermano no la va a tocar", Dean aseguró, posando su intensa mirada azul cielo en Jerry, quien estuvo de acuerdo, giró sobre sus talones y se alejó.

"¡Te esperaré en el camerino!", Rose me recordó con una sonrisa al marcharse.

"Bueno, deséame suerte", le susurré a Dean antes de abrir la puerta. Para ser honesta, odiaba bailar. ¡Ahora imaginen lo nerviosa que estaba por hacerlo dos veces en una misma noche!

"¡Suerte! Es hora de que me vaya", él se rio al darse cuenta de mis nervios y bromeó, "¡No hay ningún monstruo ahí! Tranquila, no pasa nada". Finalmente, se alejó con las manos en los bolsillos. Yo me quedé inmóvil unos segundos, me ajusté la ropa y agarré la manija de la puerta luego de tomar una bocanada de aire para llenarme de valor.

'¡Hagámoslo!', pensé convencida.

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