Estuvimos largo rato así...ahora te penetro, despacito, ahora rápido, ahora paro...y sonó el teléfono fijo, le puse una mirada de "ni se te ocurra parar" y esta vez no paró, siguió un poco más con su tortura...y por fin llegamos al éxtasis, juntos, de tanto placer me mareé y él se desplomó sobre mi pecho, y me liberó las manos, nos quedamos así unos momentos, relajándonos...le rodee las caderas y lo voltee para ponerme encima de él, nos besamos, todavía estaba dentro de mí, seguía notando su erección aunque más relajada, y me bajé de encima con suavidad... para que pudiera quitarse el preservativo. Me quede tumbada, exhausta, a su lado, los dos boca arriba, con la pierna y el brazo entrelazados. A los pocos minutos se puso de lado, para besarme suavemente el hombro, me gire, para besarle en los labios, él también estaba agotado, no creí que la primera vez que lo hiciéramos estuviésemos tanto rato, ni que fuese así, me sorprendió, me gustó, había logrado hacerme disfrutar y sufrir a la vez de un modo que nunca nadie lo había hecho, teniendo un orgasmo muy, muy intenso, que no había experimentado antes. Pero quería más.
-Te apetece una ducha? - le propuse juguetona, sonrió
-Contigo, desde luego-
Y fuimos los dos a la ducha...donde se volvió a encender el ambiente...puse el efecto lluvia y comencé a acariciarle y besarle con pasión, él me siguió, pero cuando empezó a ponerse demasiado excitante, me paró suavemente, - no tengo más preservativos- me dijo...-podemos hacer otras cosas-, le conteste, y empecé a besarle cada centímetro de su piel, bajando desde el cuello hasta su cintura, y recreándome por su pelvis, los muslos...mordisqueándole, acercándome a su miembro...empecé a mordisqueárselo suavemente, me cogió del pelo, para que lo mirara, y me hizo levantarme, parando mi juego, me besó y mordió mis labios...y empezó a enjabonarme sensualmente, me volteó poniéndome contra la pared de la ducha, hice un quejido, se disculpó suavizando el agarre y besándome el hombro, pegó su cuerpo contra mi espalda a la vez que me agarraba una de las manos contra la pared, y con la otra empezó a acariciarme, empezó por el pecho, desde atrás, y fue bajando hasta llegar a mi entrepierna, solo tenía una mano agarrada… así que aproveche para tocarle a él desde mi postura, llegaba bien a tocarle el pene, y no se opuso, aunque podía ver que lo que le gustaba era llevar él el mando y que me dejara hacer...pero conmigo no iba a ser así, yo también tengo iniciativa y no siempre me iba a dejar hacer quedándome quieta, por lo que se dejó hacer, a la vez que me derretía con sus caricias, no tardé en llegar al orgasmo, era habilidoso, y seguí donde me había interrumpido, esta vez se dejó...
Al salir de la ducha, la larga ducha, miré el reloj de la pared, eran más de las 15,30h.…había volado el tiempo, sabía que nos habíamos recreado, pero no me di cuenta de cuánto. Miré las llamadas del teléfono, como no, era mi amiga Emma, seguramente para hacerme el tercer grado de la cita de ayer. Mientras me ponía algo de ropa, le vi saliendo del baño únicamente con una toalla a la cintura, me recreé en la vista...era muy sexy, más alto que yo, sobre el 1’80m y más musculado y definido que lo que su traje de trabajo dejaba ver...toda una sorpresa, grata. Tenía ganas de preguntarle unas cuantas cosas...y lo haría, quería saber por qué se negó en las dos primeras citas, sonreí al pensar que había accedido en la tercera cita, y quería saber más sobre sus gustos…algo me decía que escondía más de lo que dejaba ver, aunque me hizo disfrutar, noté como si no se hubiese dejado ir totalmente, como si se controlara en algo, pero no me asustaba, me atraía lo que pudiera ser...estaba intrigada.
- ¿Tienes hambre, Annie? - me dijo mirando el mismo reloj que yo hace un momento
- ¿Hambre de qué? -le dije con gesto pícaro. y me reí...- sí, algo tendremos que comer, y reponer energía, ¿no? - Sonrió y asintió. Aprovecharía la comida para preguntarle.
Fue a abrir mi nevera, y al ver su cara por la sorpresa de la nevera casi vacía, le propuse pedir algo para que trajeran a casa, hizo un gesto gracioso aceptándolo, ¿Qué si no haríamos? o pedir o salir, porque poca cosa se podía hacer con lo que tenía en la nevera y despensa...iba a comprar el día anterior por la tarde, después de las compras de ropa con las chicas, pero con la cita imprevista no pude, y se me paso del todo. Ya compraría mañana lunes, después del trabajo.
Miramos por internet sitios cercanos para pedir, a ver qué tipo de comidas podían traer a domicilio, y coincidimos en pedir japonés, llamaría él para pedir, le dije que un surtido, lo que quisiera, pero que no se olvidaran de añadir wasabi, y palillos ya tenía yo varios juegos, que me regalaron las amigas cuando me mudé a este piso, así que no hacía falta que los pusieran, sonrió grato de que nos gustara lo mismo, y se puso a llamar. Yo aproveché para enviar un mensaje a Emma: " perdona, no podía cogerlo, todo bien, cuando pueda ya te llamo y explico, y si, te contesto a todo lo que quieras...bueno, casi todo,”. No tardo en contestar diciéndome que vale, pero que no me escapo, y un emoticono de un perrito caliente que no entendí bien. Tiene la manía de mandar muchos emoticonos sin mucho sentido en principio, pero luego, cuando le pregunto por ellos, su explicación es bastante lógica, pero si no lo explica, no se entienden… así que lo deje pasar y ya le preguntaría su significado.
No tardó en llegar el repartidor, casi 20 minutos, muy rápidos. Prepare la mesa con ayuda de Marc, que parecía que adivinaba donde estaba casi todo, y nos sentamos uno a cada lado de la mesa.
-Tengo varias preguntas que hacerte...y no sé muy bien cómo te pueden sentar, o pensar que te las haga, ¿te importa? - le solté entre bocados.
-Preguntas?, ¿de qué? ¿son muy raras o difíciles?, porque si no...no he estudiado. - bromeó. - si es mi edad, no me sienta mal, pero dime, a ver...
-Ahora que lo dices, también quiero preguntarte los años que tienes, pero no era eso en principio a lo que me refería... ¿Por qué no quisiste hacer nada la primera y segunda cita, cuando te sugerí que pasaras a mi casa? - le solté a boca jarro, vi que se atragantaba y sonreía, sorprendido de la pregunta.
-Los años- eludió- deben ser 7 u 8 más que tú, preciso: 32 años.
-Vale, no, son solo 6, tengo 26 años, gracias por echarme menos, pero la pregunta, no te escaquees…- le inquirí.
-De acuerdo, no quise que pensaras en la primera cita que solo quería sexo y ya está, no quería eso contigo nada más.
-Vale, no querías que pensara que eras un chico fácil. - bromee. - ¿Y la segunda cita, ayer? - volví a insistir...costaba un poco que contestara, pero quería saberlo.
-Un poco lo mismo...quería ir despacio, aunque ha sido bastante difícil resistirse a ti, me provocas constantemente, aunque no te des cuenta a veces, en la playa me costó mucho resistirme a hacerte nada...y por la noche, al dejarte en casa, también, y bebiste un poco, no quería que la primera vez que lo hiciésemos no estuvieras al cien por cien, quería que tuvieras todos tus sentidos en lo que hacíamos, no que estuvieses desinhibida por el alcohol. - bueno, era más de lo que pensaba, pero me alegro saberlo.
-Bueno...quiero que sepas una cosa de mí: si me gustas y me apetece, lo propongo, lleve 1 o 5 citas, eso lo considero secundario, me gusta hacer lo que quiero en cada momento, y me frustró un poco tus negativas...pero ahora ya lo sé, y me alaga. Además, debes saber también que no estaba desinhibida por el alcohol, para que me influya debería beber mucho más de lo que tomé tanto el viernes como ayer, así que por eso no te preocupes, por si no te has dado cuenta...- puse cara pillina y le vi sonreír recordando lo que habíamos hecho hacia un rato, desinhibida y sin haber bebido.
-Eso eran todas tus dudas? ¿o quieres saber algo más? - inquirió esta vez él.
-No...quiero saber mucho más, - me acerqué a besarle - ¿lo de hoy ha sido algo especial? ¿o es como sueles hacerlo?
-Debo confesarte que ha sido algo especial, mucho, pero me he contenido - bajó la mirada y seguidamente me miró a los ojos, sincerándose, - no es algo que quiera mostrarte aun de mí, pero poco a poco te lo iré mostrando. - me cogió la mano, y me sentí muy intrigada, lo vi preocupado.
-Soy más atrevida de lo que crees - le dije, no sabía bien a que se refería, pero me daba que le gustaban cosas algo peculiares, cosa que no me asustaba. Sonrió satisfecho, - sé que puedo dar imagen de niña buena y recatada...no soy una "loba", pero tampoco tan inocente como mucha gente da por sentado.
-Ya lo he visto- y se mordió el labio. ¡Es tan sexy!
Terminamos de comer, e igual que pusimos la mesa juntos, la recogimos. Mientras terminábamos de recoger, sonó el timbre. Marc puso cara de " no abras, no estamos", pero fui a ver quién era. Era Emma, con su "nuevo" chico, no podía esperar...pensé, y le abrí. Avisé a Marc de quien era y que subía, puse una cafetera. Marc seguía en toalla, así que fue a vestirse. Era ya bastante tarde, algo más de las cinco. Emma entró gritando un gran "Hola", y aproveché para avisarla de que no estaba sola...se emocionó por conocer a Marc, y miró a todo el alrededor para verle, hasta que lo vio saliendo del dormitorio, abrió los ojos de par en par y me miró interrogante. Puse cara de póker, y les ofrecí café, invitándoles a sentarse en el sofá.
El chico nuevo de Emma se llamaba Noel, llevaban poco más de una semana saliendo, pero se conocían desde hacía meses por amigos en común, era bastante guapo, con cara de niño, aunque tenía nuestra misma edad. Nos sentamos todos a tomar el café y charlar, y temí por el interrogatorio de Emma a Marc. Él se lo tomo bastante bien, con humor, y Emma fue algo más precavida al preguntar, respiré aliviada por ello, hasta que escuché: " y que tal el sexo? ¿ya lo habéis hecho?” nos atragantamos todos, puse cara de horror, ¡no!, y le dije: " eso es algo que se queda entre nosotros, no hagas esas preguntas!" y se rio diciendo "vale, luego me lo cuentas!" nos reímos todos...y le dije que ni hablar. Nos quedamos un rato más charlando, y a media tarde se fueron, después de varias miradas mías hacia Emma cómplices para que me dejara a solas con Marc. Sabía que no se había quedado satisfecha con el interrogatorio, así que sabría de ella en la semana, para completarlo.
Una vez a solas, le pedí disculpas por no haberle avisado sobre Emma, me dijo que no había problema, que le había caído simpática. No quería que se fuese aun, estaba tan bien a su lado, que no quería que terminara...pero ya acababa el fin de semana, y volvíamos a la rutina, sin saber si lo podría ver a media semana, o cuando.
-Hasta que hora puedes quedarte? - acabe preguntándole.
-No me quiero ir...- al igual que yo no quería que se fuese. - pero mañana he de madrugar...me han hecho el favor de dejarme el turno de mañana, aunque en una ruta que no te veré, pero sé que terminas por la tarde, ¿no? podríamos quedar, si quieres, el día que te vaya bien. - Bien, pensé, al menos, nos podremos ver después del trabajo.
-Si, pero quédate un poco más. ¿Vemos una película, o salimos a pasear? - me puso cara de querer comerme, pero opto por la película…cualquiera que fuese cómica o acción, así que miré lo que tenía mientras él salió para comprar algo de refresco y helado, había una tienda 7/24 cerca de casa, y no tardó en volver.
Se acomodó en el sofá, y yo me abracé a él mientras compartíamos el helado. No duramos mucho viendo la película...le frené un poco, recordándole que no tenía más preservativo, y sacó uno de su bolsillo..." la tienda de aquí tienen de todo" dijo sonriendo, y nos volvimos a sumergir en el terremoto de caricias y placer, en el sofá esta vez, dejándonos llevar, volvió a ser atento, y seguía percibiendo que se controlaba conmigo sin saber bien en que, me dejó a mi tener el control esta vez, fue maravilloso, otra vez.
Estaba sola en el apartamento, a punto de irme a la cama, cuando escuché el timbre sonar de forma muy insistente. Me extrañó, ¿Quién podría ser a estas horas? cuando fui al portero, no había nadie, no contestaba nadie, ni se veía a nadie, ya que tenía video portero. Me fui a la cama intranquila, y al cabo de una hora aproximadamente, volvió a sonar el timbre, de la misma manera. Esta vez me asomé al balcón, pero nada... no había nadie. Acabé pensando que quizá fueran algunos gamberros, haciendo bromas pesadas. Aunque no dormí tranquila por ello. Y me aseguré de echar bien la llave en la puerta de entrada.
Los lunes en la oficina son muy rutinarios... cumplir con la agenda, alguna reunión para planificar proyectos, e ir trabajando en ellos entre visitas y reuniones. Normalmente suelo adelantar bastante trabajo en el fin de semana desde casa, pero esta vez no hice nada, y estaba como en una nube todo el día... cumplía, claro está, con el trabajo, pero me sentía en una nube, en la que no acababa de creerme lo sucedido en estos días, pero encantada y con toda la intención de dejarme llevar y disfrutarlo, durara lo que durara.
Paré a media mañana a tomar un café en el office de la empresa, y no tardaron en aparecer Derek y Noa, dos de mis mejores amigos dentro de la oficina, con intenciones de interrogarme.
- ¿Qué te pasa hoy, Annie? - me inquirió Derek, sin más preámbulos.
-Si... estas muy rara hoy, ¿te ha pasado algo? - siguió Noa.
Yo puse cara de no romper un plato, y traté de eludir...
-A mí... que me iba a pasar... nada... por qué lo dicen?
-No nos mientas, estas algo dispersa, y en ti, eso es muy, muy raro, ¡¡¡con lo que tú eres!! - siguió Derek.
-De acuerdo, os cuento, pero un poco - acabé cediendo. - He conocido a alguien, y he estado casi todo el fin de semana quedando con él. - esbocé una amplia sonrisa., mientras ellos ponían ojos como platos.
- El chico del viernes?! el de la visita de última hora?! - soltó Noa.
-Si... sí que es él. - no podía dejar de sonreír tontamente.
-Con razón no viniste con nosotros... - siguió Derek.
Continuó un interrogatorio en toda regla durante unos minutos más, apuré el café, y me apresuré en volver al trabajo, no solo porque tenía mucho, sino también para evitar que siguieran preguntando. No soy muy dada a explicar muchos detalles de mi vida personal.
A mediodía, casi a la hora de comer, recibí un mensaje, de Marc:
- Buenos días, Annie, te echo de menos, avísame cuando salgas. Estoy deseando verte. - junto un par de emoticonos de corazón.
Le contesté en cuanto pude, - Buenos días, yo también. Te aviso. - y adjunté un emoticono de un beso.
Tenía mucho trabajo, varios proyectos para que salieran lo más pronto posible, así que no pare a comer... pedí a Noa, que salía a comer, que me trajera algo, un sándwich, una ensalada o lo que viera, para tomarlo en la oficina mientras trabajaba. No tardó mucho en llegar con una bolsa para mí: ensalada, sándwich, un muffin y un refresco. Era muy detallista, y siempre que le pedía algo lo hacía con cariño, se lo apreciaba mucho.
Poco antes de terminar mi jornada, vino el jefe, para ver mis avances, y pedirme que me quedara un poco más, que venía uno de los clientes más importantes que teníamos para ver los avances, había avisado con poco tiempo, y normalmente no damos las citas así, pero por ser quien era, siempre le concedían estas excepciones. Por la conversación con él ya sabía que íbamos a tardar más de lo que me estaba diciendo. Me lamenté, y avisé a Marc que esa tarde tenía trabajo y no podría quedar con él, no sabía la hora en la que acabaría, pero seguramente, tarde. Me respondió que estaba bien, y cuando acabara lo llamara.
De la reunión salí tarde, y molesta... no por salir tarde, sino por la poca claridad y mucha exigencia del cliente. Quería acortar los plazos considerablemente, y de las presentaciones que tenía preparadas, aún no acabadas, le gustaba, pero quería verlas acabadas y alguna más, porque creía que faltaba algo, sin especificar qué. Con clientes así, me siento, pregunto y escucho, a ver qué idea tienen de la campaña, que quieren transmitir, a quien se quieren dirigir.... y como era algo muy ambiguo todo lo que me decían, pregunté bastante más, incluso conversé de cosas que aparentemente no tenían que ver, para intentar hacerme una idea de cómo eran, carácter, etc. Salí molesta, pero con la clara idea de que, en la próxima reunión, ese mismo viernes, los sorprendería, ya sabía más o menos que tenía que hacer... ahora solo tocaba darle forma para la presentación, que escogieran una y realizar la campaña.
De camino a casa, en el bus, aproveché para llamar a Marc. Conversamos un poco, de cómo nos había ido el día, y poco más... me hubiera gustado verle, pero así quizá mejor, todo estaba siendo muy intenso en poco tiempo. Me bajé un par de paradas antes de mi casa, había un supermercado cerca, que cerraba tarde, y necesitaba comprar... ya que normalmente compro los sábados, y éste no lo había hecho. Cogería, aunque fuera algunos básicos para pasar un par de días, y ya volvería con más tiempo otro día.
Estando ya en la cola para pagar, vi que entraba Teo, un exnovio, me vio y paró a saludarme. No acabamos muy bien, pero había pasado bastante tiempo, por lo que decidí ser cortes, me agrada tener buena relación con todo el mundo.
-Hola Annie! ¿Cómo tu por aquí? vives cerca?
-Hola, si... de compras, ya ves.... cuanto tiempo! ¿Qué tal te va todo?
-Bien, bien... me alegra mucho verte, a ver si podemos quedar un día, tomar algo, ponernos al día....
-Si, estaría bien. Hace mucho que no te veo, ¿Qué ahora vives por aquí?
Ya me tocaba mi turno en la caja, se despidió sin contestar, y marchó. Me extrañó su forma de hablarme, como si nada, le respondí por cortesía, realmente no me apetecía quedar con él, nuestra historia acabó hace mucho, aunque no había tenido otra relación como tal después de él, si tenía ligues sin más, podía ser cortés, pero nada más, y salió sin comprar nada, me extrañó mucho...igual con mi encuentro se había despistado. Pagué y fui a casa paseando, quedaba cerca y necesitaba andar.
Al llegar a casa, me puse música, preparé una cena ligera, y me puse a trabajar entre bocados. Recibí un mensaje de Marc, deseándome buenas noches con un poema:
"Me duermo pensando
en ese último beso
esperando que me regale
preciosos sueños.
Que vuelen hasta ti
mis mejores deseos
y que sueñes conmigo
que yo contigo me quedo"
Le respondí, me encantó el detalle, seguramente sacó el poema de algún libro... es un chico que realmente me obnubila, tiene muchas facetas, por lo poco que he visto, y sé que aún tengo mucho por saber de él. Se ve educado, inteligente, romántico.... y salvaje a la vez, no había conocido a nadie así antes. Miré la hora, se me había hecho muy tarde. Recogí todo rápidamente, y me fui a dormir.
De madrugada, me sobresalté, estaban llamando al interfono, de la misma manera que ayer. Me molesté, encendí las luces y me asomé... nadie otra vez. En la ventana de al lado se había asomado mi vecino, molesto, también le había despertado el ruido... a esas horas, con todo en silencio, cualquier ruido se escucha en demasía. Me disculpé y le expliqué lo que pasó la noche anterior, y esta otra vez. Se ofreció en ayudarme, si veía algo, o me pasaba algo, quería que lo llamara, y él me avisaría si veía algo extraño. Se lo agradecí, sabía que vivía sola, y siempre era atento conmigo. Esta vez conseguí dormirme un poco más tranquila.
Me levanté temprano, y salí a correr. Normalmente es mi rutina, aunque el lunes la pasé por alto. Después de correr un poco por un campo cercano, vuelvo a casa, me ducho, desayuno, ¡y a trabajar! Necesitaba volver a mi rutina mañanera, me sentaba muy bien.
En el trabajo tenía menos visitas, por lo que aproveché todo el tiempo que pude al "gran proyecto" que tenía para el viernes. Logré adelantar bastante trabajo... todas las ideas iban saliendo rodadas, encajando a la perfección conforme avanzaba. Tuve que hacerme cargo de coordinar una campaña que ya estaba aprobada, surgieron unos problemas con algunos técnicos, y el fotógrafo, pero enseguida conseguí resolverlos y volver al proyecto. Quería avanzar todo lo que pudiera, así en el resto de la semana podría adelantar otras cosas.
En el día recibí varios mensajes de Marc, los cuales fui contestando. Quedamos a la tarde, en cuanto le avisara que salía del trabajo. Poco antes de acabar, le avisé, en una hora terminaría mi jornada, y nos veríamos en una cafetería cercana.
Cuando llegué él ya estaba allí, eran poco más de las 6, pedí un té y un dulce, y él café... pasamos un largo rato allí, hablando. De todo y de nada. Conociéndonos un poco más. De vez en cuando me tocaba la mano, y cada vez notaba esa electricidad que él provocaba en mí, y se daba cuenta. Noté que la camarera del lugar empezaba a mirarnos mal, miré la hora... estaban a punto de cerrar, y se impacientaban con nosotros. Fui para pedir la cuenta, pero la chica me informó de que ya estaba pagada. ¿Cuándo la pagó? no me di cuenta. Salimos, y le sugerí dar un paseo por el centro, estábamos a un par de calles solo.
Fue un paseo muy agradable, cogidos de la mano, y de vez en cuando besándonos. Se hizo tarde, le dije de marcharme, que madrugábamos los dos, pero no aceptó.
-Has de cenar, ¿no? cenamos juntos y te acompaño a casa, he dejado el coche cerca.
-Como negarme? – suspiré, provoca demasiadas cosas en mí.
Y entramos en un restaurante a cenar, por la zona hay muchos restaurantes acogedores, de diferentes tipos de cocina... pero casi todos ponen flores o velas en la hora de la cena para decorar sus mesas. Éste tenía velas.
Al terminar me llevó a casa con su coche, y parecía que ninguno de los dos quería terminar la noche, como no, como siempre nos pasa, pero teníamos que trabajar y ser responsables. Le di un último beso y entré en casa. No se fue hasta que no me vio dentro del portal cerrando la puerta. Y de nuevo, estaba en esa dulce nube.
Ya era tarde, por lo que directamente me fui a acostar nada más entrar en casa, esperando que no volvieran a molestar los bromistas del timbre. Por suerte, así fue.
Por la mañana seguí con mi rutina diaria… fui a coger las zapatillas de correr, donde las dejo siempre, pero no estaban ahí, busqué alrededor, y estaban en otro cajón del zapatero. Me resultó extraño, nunca las dejaba ahí, pero puede que me despistara, llevaba poco más de una semana que me sucedía cosas similares en ocasiones, suelo ser muy ordenada y tener todo en un lugar determinado, pero a veces, cuando iba a coger lo que fuere, no estaba en donde siempre, y lo encontraba en otro sitio. En ocasiones pensé que sería despiste mío, o que alguna amiga lo guardara donde no era cuando venían, de todos modos, empezaba a molestarme y ser cotidiano.
Esta vez envié un mensaje de buenos días a Marc, adelantándome a su mensaje, ya que siempre era el quien me escribía primero. Sabía que ya estaría trabajando, los conductores empiezan muy temprano sus rutas. Me contestó de inmediato, estaba justo en una parada, esperando. En los trayectos tienen varios puntos de paradas largas, por los horarios, suelen ser la primera parada y la última, a no ser que vayan con atraso. No podía evitar sonreír cada vez que recibía un mensaje de él.
Quedamos para vernos al día siguiente, jueves, y me intrigó diciendo que tenía un plan especial preparado, que me gustaría. No sabía que podría ser, pero me tenía en vilo. Aproveché para poder trabajar todo lo posible, adelantando, e intentar no tener imprevistos para esa tarde.





