Luego de una larga plática entre mi padre y mi prometido Reiji, mi prometido decidió dirigir su mirada hacia mi.
—Tiene una hija muy hermosa, su majestad—Sonrió.
—Ja, ja, ja tienes toda la razon—Rió—creo que es momento de dejarlos a solas.
En cuanto mi padre salió de la habitación la expresión de Reiji cambió completamente
—Con que eres tú ¿no? Esperaba algo más impresionante.
—¿A que se refieres?.
—No esperaba que fueras tú la que fuera a ser mi esposa, no eres para nada mi tipo.
—¿y crees que tu si lo eres?, eres un completo extraño para mí, ni tan siquiera podría amarte.
—Vaya... la perra comenzó a ladrar a su amo.— se levantó de su asiento y se dirigió hacia mi.—Quiero que te quede claro cual es tu posición aquí.—Me miró con furia ejerciendo presión en mis mejilla— dirígete a mi con más respeto, mujer vulgar.
Empujé su mano de mi rostro, el cual ya dolía; me levanté apresuradamente y me dirigí a la puerta.
—¿Quien demonios te crees que eres?.—Lo miré a los ojos—¡Kenta, voy a salir!
—Si, su alteza.
Me dirigí fuera de la habitación apresuradamente mientras Kenta caminaba detrás de mi mirándome.
—¿Qué ha pasado allí dentro?, ¿Te ha hecho algo? Si así fue yo podría matarlo.— Detuve mi paso y voltee a mirar a Kenta
—No pasó nada Kenta... gracias por preocuparte por mi.
—¿Por qué están tus mejillas tan rojas? ¿Qué sucedió ahí dentro?
—No pasó nada, simplemente hacia demasiada calor, ¿Podrías guardar silencio?
“Sé que si Kenta supiera de ello... Lo golpearía y sería llevado a prisión, o tal vez lo asesinarían”
—Tonta… ¿Por qué estás tan enojada?.—Seguía insistiendo.
Caminé sin responder a la pregunta de Kenta y me dirigí rápidamente a tomar aire fresco; a pesar de la nieve que caía no me importó y seguí viendo fijamente hacia afuera del castillo. Siempre he anhelado ver cómo es todo alli fuera...
Salí de mi trance al escuchar aquella voz, que hace unos momentos me molestaba.
—Vaya alteza, es usted muy rápida caminando.
—¿Qué haces aquí? Pensé que ya te habías ido.—lo miré con furia.
—Como puede ver, aún estoy aquí. Y...¿Quién es ese hombre que se encuentra a su lado?—Preguntó observando a Kenta.
—Es mi guardian.—Respondí fríamente.
—¿Tiene esposa? ¿Qué edad tiene?
—No tengo esposa señor. Tengo 20 años.
—Basta Kenta, no tienes porque responder a sus preguntas.
—Oh, te equivocas querida.—Sonrió nuevamente.—pronto tendré el mismo derecho que tú.— guiñó su ojo.
—Eso...lo veremos.
—Con permiso.—hizo una reverencia y se dirigió lejos de mi.
—Maldito idiota.—Susurró Kenta.
—Oye Kenta..
—Dime.
—¿Creés que mi padre quiera romper el compromiso?... No quiero estar casada con ese hombre, quiero hablar con mi padre... No puedo casarme con él.
—El rey Hitochi no se encuentra justo ahora, dijo que vendría al anochecer, tienes tiempo de relajarte y pensar si estás haciendo lo correcto.—Respondió observando hacia el cielo
—Tienes razón, solo… No quiero estar con el…
—Espero que tu padre lo entienda Saori, quiero que seas feliz.
—Y ¿Qué hay de ti? ¿Piensas casarte también? O ¿ya tienes a alguien a quien amas?
—Quiero casarme, y sí, tengo a alguien a quien amo desde que era un niño.
—¿Por qué no vas con ella?
—Es imposible para mí, aunque daría cualquier cosa por ella.
—¡Suenas realmente enamorado!—Exclamé impresionada mirandolo a los ojos.
—¿Eh? Si, claro, no se parece nada a ti, es muy hermosa.—Dijo sacando su lengua.
—Oh... Si que sabes arruinar momentos, idiota.
Kenta comenzó a reír y lo observé fijamente mientras recordaba que desde niños ambos hemos sido grandes amigos, pensé que si el y Suki no estuvieran conmigo, no fuera ni un poco feliz.
Dejé que mis lágrimas rodaran por mis mejillas haciendo que Kenta dejara de reír y me observara preocupado.
—Saori, ¿por qué lloras? Yo... solo bromeaba, eres realmente hermosa y-
—Son... lágrimas de felicidad, solo.. me alegro que estes conmigo, Kenta.
“Si me caso con ese hombre, nunca más podré ver a Kenta ni a Suki, cosa por la cual no quiero contraer matrimonio... me enfrentaré a mi padre esta tarde y le diré que no quiero casarme y que me niego a este matrimonio”
—Siempre será así Saori—Sonrió.
Escuché pasos apresurados dirigiéndose hacia nosotros, dirigí mi mirada al lugar de donde provenía los pasos encontrando a Suki quien corría con una expresión llena de pánico.
—Saori, esto es malo, tenemos que hablar—Dijo nerviosamente.
—¿Qué sucede Suki?
—Justo ahora no puedo hablar, te lo diré al anochecer, por favor espera por mi.—Dijo y comenzó a alejarse como si alguien viniera por ella.
“Que extraño, nunca he visto a Suki actuar de esa manera”
¿Qué habrá pasado.?”
~Unas horas más tarde~
Una vez en mi habitación, Kenta aseguró que mi padre había llegado, aunque llegó más tarde de lo esperado, decidí salir en su búsqueda para luego hablar con Suki.
—Solo espera aquí, vendré en un momento.—le dije a Kenta.
—Puedo ir contigo, soy tu guardian.
—Solo será un momento confía en mí.—Supliqué.
—Ve, te esperaré justo aquí, si no regresas rapidamente iré a buscarte.
—Está bien... si Suki viene por mi, por favor dile que aguarde.—Sonreí mirándolo y el me devolvió una sonrisa.
Me apresuré a salir de mi habitación y pude notar que no había guardias a mi vista, lo que me pareció muy extraño. Seguí caminando, hasta el lugar de donde venía mi padre, pero escuché unas voces y el llanto de una mujer.
“¿Qué está pasando?”
Me aproximé a mirar por una pequeña ranura de la puerta en la cual provenia aquel bullicio.
—Si, es esta mujer, pude verla correr mientras escuchaba nuestra conversación, Hitochi.
—Estoy cansado de tener que lidiar con este tipo de personas... Si tan solo hubieses sido más sigilosa, mi querida Suki.
“¿Suki? ¿Qué hace Suki allí? ¿Qué está pasando? ¿Por qué mi padre...?”
—Llegaste aquí, sin nada, ni tan siquiera una familia, y aún así te atreves a escuchar dónde no debes, es una lastima—Sonrió.
—Por favor perdoneme, no le diré a nadie sobre esto.—Suplicó Suki llorando.
—¿Sabes que ha ocurrido con las mujeres que se han ido de aquí repentinamente?.
—No su majestad...
—Permite decirte Suki, esas mujeres nunca han salido de aquí, solo pasó lo mismo que pasará contigo. Déjame y te explico... Esas mujeres por espiar al igual que tú, murieron en mis manos, es una lastima que tu tengas que pasar por lo mismo, pero solo hay una forma de poder silenciarte
—¿Qué está queriendo decir su majestad?.—Preguntó Suki con voz temblorosa.
—Sostengala y cubran su boca.
Escuché a Suki gritar y llorar, antes de que mi padre usara su espada para asesinarla, observé a Suki mover sus pies y luchar hasta que dejó de hacerlo. Cubrí mi boca aguantando un grito ahogado mientras mis lágrimas salían de mis ojos y retrocedí varios pasos atrás; pero pude ver cómo Reiji se acercaba a dónde me encontraba.
Comencé a correr alejándome de ese lugar y tropecé un par de veces cayendo al suelo hasta que finalmente llegué a dónde se encontraba Kenta quién me observó con horror mientras me tomaba en sus brazos.
—¿Qué ocurre, Saori? ¿Por qué estás así?.—Intenté responder a sus preguntas pero me fue imposible debido a mi insesable llanto.—Tranquilizate, ¿Está bien?, Estoy contigo..—Acarió mi mejilla.
—Suki… Suki está muerta.—dije llorando.
—¿Qué? ¿Cómo es posible? ¿Qué ha sucedido Saori?.— tomó su espada nuevamente
—E-está muerta, Suki está muerta….
—Tranquilízate Saori, tengo que saber que ha ocurrido, por favor ve a tu habitación, espera por mi.
—¡No Kenta! No te quiero perder a ti también… Mi padre y Reiji... ellos han... asesinado a Suki...
—¿Qué? No es posible eso no es po-
—Lo he visto con mis propios ojos Kenta, por favor no vayas... te matarán a ti también.
—Por favor déjame ir, tengo que ver qué ha ocurrido.
—No te dejare ir, eres ahora lo único que me queda, no puedo permitir que mueras, porfavor quédate conmigo…—Le dije aferrandome a su pecho haciendo que la expresión en su rostro se suavizara.
—Aquí estaré Saori—Susurró—ve a descansar antes que venga tu padre y te vea en ese estado, estaré cuidándote…
—Prométeme que no te irás de aquí.—Le pedí sin soltarlo de mis brazos.
—Lo prometo, por favor descansa.
Me apresuré a entrar a mi habitación, me despojé de mi vestimenta y me metí a la cama aún llorando por la perdida de mi amiga, y por la traición de mi padre, hasta quedarme dormida.
———
Abrí la puerta de la habitación de Saori lentamente y pude verla dormir. Observé su rostro dándome cuenta que estuvo llorando.
No quiero verla sufrir nuevamente... ¿Qué sucedió con Suki?... Lamento mucho haberla perdido, no pude protejerla… Ahora Saori está sufriendo…
Tengo que averiguar qué sucedió con Suki, aunque no quiero lastimar a Saori…
Miré fijamente al cielo, cuando nuevamente escuché los pasos de alguien aproximarse a mi hacienda que sacara mi espada de su funda.
—Vaya, veo que si cuidas bien de mi hija.
—Lo siento majestad, tengo que estar alerta. Su alteza es mi responsabilidad.
—Descuida, vengo a verla, me dijeron que quería hablar conmigo respecto a algo muy importante.
—Lo siento majestad. No puede pasar, su alteza está dormida.
—Alguien como tú no me dirá lo que tengo o no que hacer.—dijo mientras abría la puerta de la habitación de Saori.
—Lo siento por mi imprudencia, majestad— Hitochi miró a Saori dormir y se dirigió a mi.
—Y dime Kenta, ¿Mi hija salió a algún lugar hoy?—Preguntó mientras me veía fijamente a los ojos.
Juro que quería golpearlo hasta acabar con su existencia por haber lastimado a Saori.
—No ha ido a ningún lugar majestad. Ha estado todo el día conmigo, no me he movido lejos de ella.
—Perfecto, sabes que no tolero las mentiras ¿No es así?—- dijo mientras palmeaba mi hombro.
—Así es su majestad.
—Perfecto, encárgate de decirle a Saori que su boda será en 2 días.
—Está bien su majestad.
¿Por qué tan pronto? Ella no quiere casarse con el, después de lo que presenció le será difícil mirar a su padre a la cara.
No puedo permitir que otro hombre esté con Saori... no puedo permitir que otro hombre toque su cuerpo, no podré soportar verla en los brazos de otro hombre.
———
Desperté al sentir un frió toque en mi mejilla, abrí mis ojos rapidamente ante el temor de que fuera mi padre, pero me tranquilicé al ver de quién se trataba.
—¿Te encuentras mejor?—Preguntó Kenta acariciando mi mejilla.
—Lo estoy... sé que no podré ver más a Suki y es muy doloroso para mí, pero no puedo permitir que mi padre me vea de esta forma.
—Lo siento mucho Saori.—Dijo mientras tomaba mi rostro entre sus manos—Tengo algo que decirte... tu padre me pidió que te lo dijera…
—¿Qué sucede?.—pregunté nerviosamente.
—Tu padre dijo que te casarás en 2 días.—Dijo sin mirarme a la cara.
Sentí helarme completamente como si mi corazón se detuviera.
—Yo… No quiero Kenta… No quiero casarme con ese hombre.—dije mientras empezaba a llorar nuevamente.
—Shhh tranquila todo estará bien, puedes huir conmigo Saori…
—No digas tonterías, te buscarán y te matarán, no quiero que suceda eso.
—Todo estaré bien saori…
—No, no iré contigo, no permitiré que mueras.—Me levanté de mi cama rápidamente—¿Podrías salir por favor? Tengo que vestirme.
—Oh, si, lo siento, yo no me di cuenta, perdón, y-ya me voy, te esperaré a-afuera.—Dijo nerviosamente
Al terminar de vestirme, me dirigí a la puerta de mi habitación donde se encontraba Kenta esperando por mí.
—Estoy lista, ya podemos irnos.
—Bien, vamos.
Nos dirigimos al lugar de encuentro con mi padre, pero para mí sorpresa no se encontraba solo.
—¡Oh su alteza!—Exclamó Reiji haciendo una reverencia.
—Quiero hablar con usted padre.—Dije ignorando a Reiji.
—Claro, también tengo que hablar contigo saori, por favor déjenos solos.
—Si su majestad.
—Por supuesto su majestad, aprovecharé de hablar con el guardian de mi futura esposa, quiero saber un poco más de ella.—Dijo mirando con odio a Kenta.
Al salir Kenta y Reiji de la habitación, mi padre se adelantó a hablar
—Lamento decirte hija, que Suki a decidido irse, dijo que está enamorada y que lamenta no haberse despedido de ti, que le desees suerte con su vida.—dijo mirándome con lastima.
—Comprendo. Estoy aquí para hablar de otra cosa, padre. Vengo a decirte que no me casaré con ese hombre
—Tu opinión no es importante, ya lo he decidido, tienes que casarte con el quieras o no.
—Prefiero morir.
—Si es lo que deseas podría matar a Kenta en tu lugar.—Me amenazó tomándome por sorpresa
—A Kenta no le hagas nada.—Dije mirándolo con odio.
—Entonces tú decides querida hija.
Guardé silencio por unos minutos... No quiero que le hagan daño a Kenta
—Me casaré, pero prométeme que no tocaras a Kenta
—Lo prometo.—Rió.
———
Caminé siguiendo a Reiji, quien después de un largo rato se detuvo y volteó a mirarme
—y dime, ¿Cómo es su alteza?
—No sé nada sobre ella.
—¿No sabes nada de ella? He visto como la mirabas, desde el día en que te conocí. Pude notar que la miras con ojos de amor e incluso puedo asegurar qué harías cualquier cosa por ella—Rió—Estás enamorado de su alteza... aunque la muy tonta no se da cuenta de tus sentimientos.—Dijo mirándome fijamente haciendo que apretara mis puños con fuerza—Por lo tanto pediré que seas llevado a mi residencia para que cuides la puerta de mi habitación solo para que escuches como la hago mía todas las noches y escuches los gemidos de placer que da tu amada con otro hombre.
Lo tomé del cuello de su traje lleno de ira.
—No permitiré que un bastardo como tú le haga daño.
—Oh eres muy valiente. Un teniente tomando de su traje a un general ¿Acaso esto no se paga con la muerte?
—Me importa una mierda—Le desafié—No permitiré que le hagas daño
—Eso lo veremos, ahora suéltame, antes que te mate.
———
Al salir de la habitación me apresuré a buscar a Kenta, buscando con mi mirada logré conseguirlo mirando hacia una fuente.
—¿Qué haces aquí?
—Estaba esperándote.—Respondió sin mirarme a la cara.
—Te noto un poco triste, ¿Ha sucedido algo?.
—No, no ha pasado nada.
Miré a mi padre y a Reiji caminar hacia donde nos encontrabamos.
—Oh, Saori, Kenta, tengo buenas noticias para ustedes dos, estoy seguro que les gustará.—Dijo, pero la expresión de Kenta cambió rapidamente—Reiji pidió que Kenta sea enviado a su residencia y que sea tu guardian en ese lugar. Ya que se conocen desde hace muchísimo tiempo pensó que deberían estar junto.
—¿No te alegra saberlo Kenta?.—Dijo Reiji mirándolo
—Con permiso, tengo algo que hacer.
Kenta salió con una notable molestia en su rostro, lo cual me pareció muy extraño... Pensé que se alegraría.
—Muchas gracias, mi señor, si me disculpan, tengo algo importante que hacer.q
—Por supuesto alteza.
Caminé en la búsqueda de Kenta y al caminar lo encontré sentado debajo de un árbol rodeado de nieve.
—¿Qué haces aquí? Me has dejado sola con esos hombres, tenías que estar conmigo…
—Lo siento mucho Saori, tenía algo importante que hacer.
—Oye kenta…¿Qué te sucede? ¿Por qué no me miras a los ojos?
—Lo siento… Es que no quiero lastimar mis ojos.
—Eres un completo idiota.
—Lo siento...—dijo mientras lloraba
“¿Qué le sucede a kenta?, es primera vez que lo veo llorar de esta manera, tiene que ser algo malo…”
—¿Kenta?… ¿Qué sucede?
—No es nada Saori, simplemente estoy contento.
—¿Estás seguro? Puedo ver tristeza en tus ojos, sabes que no puedes mentirme, te conozco muy bien.
—Digo la verdad, tonta, estoy contento.—Sonrió.
—Si, así me gusta... que sonrías, nunca te había visto llorar, te ves realmente feo llorando.
Empecé a reír mientras Kenta también lo hacía..





