No puedo negar que todo lo que le rodea es en extremo minimalista y sus decoraciones monocromáticas indican un ausencia total de alegría,100000
pero confusamenteo no, ese hombre gemía en mi boca como si estuviera siendo feliz de tenerme bajo su cuerpo...incluso bajo su piel. Siempre juró que él se sintió libre, pleno y feliz de experimentar algo como lo que vivimos en aquel tiempo y que solo algo muy grave tiene que haber borrado de su memoria mi recuerdo... o quizás esté jugando conmigo. No lo sé pero si seguirle el juego es la única forma de averiguarlo, entonces yo también voy a fingir hasta que él no pueda más y se descubra a sí mismo.
—¡Gracias! —consigo decir y me siento al entrar.
Él me sorprende sentándose y subiendo un muslo en la esquina de su mesa, apoyando su cuerpo cuidadosamente, mirándome con impaciencia.
¿Espera que yo diga algo más?
—¿Sabe en qué consiste el trabajo que le ofrezco? —niego lentamente sin dejar de mirar esos benditos ojos grises —. Y, ¿ por qué no me pregunta?
Su inquietud le hace ver inseguro. No es algo propio de él, que siempre ha lucido una férrea confianza en sí mismo y sus alcances como hombre poderoso, y sobre todo que aparenta que sabe lo que quiere. Los dos sabemos que lo sabe.
—Asumiendo que esto es una entrevista —matizo para darle un poco de objetivo sarcasmo —, debo responder a sus preguntas, no cuestionarlo con las mías.
—Eso es que no te interesa saber suficiente —responde de inmediato. Se levanta luciendo enfadado.
Puedo ver su novedoso carácter ácido y ríspido, del tipo que le gusta llevar siempre razón. Es bastante esquivo y no muestra ninguna emoción que le haga sentir en desventaja. Es incluso más arrogante al caminar. Ha cambiado tanto...
—Usted me dará los elementos que necesito y entonces —cruzo una pierna y no se le escapa el gesto —, si considero que me quedan espacios en blanco no dude que preguntaré.
Pasa algún espacio indefinido de tiempo en el que me mira como escrutando mi expresión; intentando entender qué pasa por mi mente y hasta donde puede tirar de mí, de ser necesario. Me temo que yo intento lo mismo y estoy por pensar que me he equivocado de hombre o que quizás Thiago, tenía un hermano mellizo suelto por el mundo.
—Es una experiencia de novia a tiempo completo —expone de repente.
Ahogo un jadeo y se queda mirando mi reacción. Creo que espera que me eche a llorar o corra como un conejo asustado. Sin embargo no pienso hacerlo. Si bien es cierto que la propuesta es ante todo: rara... mi situación no me deja muchos espacios a la elección y desde luego las cosas que él provocó y provoca en mí, tampoco. Ya he sido su amante fingiendo ser su compañera de reparto, ser una novia falsa no es un problema... y además me permite descubrir de que va con todo esto.
—¿Podría ser más específico? —sonríe ante mi pregunta.
Maldita sea su sonrisa aunque es de suficiencia porque ha conseguido desmontar mi discurso de antes, es hermosa y devastadora, como siempre. Podrías morir en ella y disfrutar del proceso.
—Quiero que finjas ser mi novia durante un plazo indefinido dentro de un máximo de un año —se apresura a exponer —. Con todo lo que se supone que hacen los novios. Incluso vivirás conmigo.
Me quedo impactada por el resumen de su propuesta. No consigo entender cómo alguien puede necesitar contratar una mujer para eso...sobre todo alguien con su apariencia, que podría tener novias de dos en dos y una para cada día de la semana. Si es que no hay más que mirarlo para derretirse a sus pies.
—¿Qué pasaría con mi vida normal?
—Por supuesto que puedes ir a hacer tu rutina habitual. Es algo que conservarán así como yo la mía —explica.
En esta ocasión se mueve hasta su escritorio, abre una gaveta y saca lo que parece un contrato y lo deja delante de mi para sentarse detrás de su mesa. Es muy intimidante. Antes lo era menos. Era tan mío que duele verlo ignorarme.
—Y,¿ la gente que trabaja aquí no va a saber que es todo falso?
—Solo mi secretaria sabe y no puede decir nada.
Sé que haciendo estas preguntas le dejo entrever que pienso aceptar pero no lo hago.
Este hombre hace cosas muy extrañas y no tienen una explicación lógica para mí.
Lo cual ante mis ojos lo hace ver un tanto fetichista y si le digo que sí a esto, aún en el caso de que él no me recuerde, le estoy dejando un paso por delante para asumir que puede acostarse conmigo de bo establecer unas normas, sé que es muy activo sexualmente. Y permitir eso, sí me volvería una prostituta o por lo menos y como mínimo, una chica de compañía.
—Y ¿tendré que acostarme con usted? —finjo distancia entre ambos tratándolo de usted.
—Si los dos queremos, sí —responde enseguida sin titubear —, pero eso no estará entre tus obligaciones...Entonces la respuesta a priori es: no.
—De acuerdo.
Tomo los papeles en mis manos y examino lo poco que puedo del contrato. En efecto se refiere a todo lo que ha dicho pero cuando habla de remuneración, explica que es a negociar entre los firmantes.
—Esto es extraño —murmuro para mí misma pero parece escucharlo porque responde...
—¡Hay cosas peores!
—¿A qué se refiere?
—A que pagaré tu carrera entera, te daré un auto, un apartamento pagado y cincuenta mil dolares al final de la experiencia. Tan malo no puede ser —luce alterado y se ha inclinado sobre su mesa, apoyando los codos y cruzando los dedos haciendo un puño bajo su barbilla perfilada en la perfección.
—Y si yo no le sirvo para el sexo, ¿como se aliviaría?
Hago tantas preguntas como quiero y desmonto su opinión de que no inquiría en nada. Supongo que ahora vamos en empate. Y supongo que tengo que negociar la fecha de entrega de ese dinero o no me servirá para lo que necesito.
—Eso no es asunto tuyo —dispone tácito.
—Si va a aparecer alguna mujer celosa reclamándome algo, sí lo es —me defiendo y cierro el contrato. Quiero saber si tiene otra. Maldito seas, Thiago.
—No va a pasar eso.
Vuelve a levantarse y me da la espalda. Se queda mirando por su ventana hacia la vida bajo sus pies y luce tan arrogante que da asco. Las manos en los bolsillos le hacen parecer con más poder del que se ve que tiene y es desgarrador saber que no tengo más opción que aceptar. Es una propuesta extraña pero generosa y que podría arreglarme la vida.
Me debato entre decirle quien soy y reclamarle que haga como que no me conoce pero no creo que lo haga. Eso me rompería el alma si contesta cosas que no estoy dispuesta a saber y su expresión es de desconocimiento absoluto. No entiendo como consigue no saber quien soy cuando yo hasta la frecuencia respiratoria se la reconozco.
—Su familia —intento reunir elementos de su presente.
—No tengo de eso.
Responde irritado y lamento molestarlo pero si me decido a hacerlo, tengo que saber cómo defender mi papel. Y todo lo que puedo encontrar sobre estos cinco años en los que ha desaparecido de mi vida.
–Entonces, ¿en serio esta dispuesto a vivir con una extraña, un año entero?
.
—La gente lo hace continuamente, tu mejor que yo deberías saberlo.
Cada vez se hace más cómodo hablar con él y a pesar de que parece que peleamos, somos así de directos al hablarnos. Este juego me va a terminar gustando.
Sé que la gente a mi edad suele vivir este tipo de experiencia de compartir piso y tal con un desconocido y sale bien la mayoría de las veces pero esto no es lo mismo. Nosotros compartiremos una vida juntos, en una misma cama como una pareja normal. Y sobre todo, sabiendo que ya lo fuimos. Esto huele a peligro por todos lados.
—Los dos sabemos que no es igual. Usted y yo lo haremos como pareja. Ha dicho experiencia total. Eso significa tocarse, compartir la cama aunque no tengamos sexo, el baño, salir juntos...incluso besarse.
—¿Quieres que te bese ahora mismo? —se da la vuelta de pronto.
—Yo, no...mmm.
—Quiero vivir la experiencia de una pareja y tengo mis motivos, pero no tiene que ser todo forzado, poco a poco nos iremos familiarizando.
El problema es que nosotros ya nos conocemos...y muy bien.
Es probable que sea una locura aceptar esto, también es posible que salga mal o que no me guste del todo vivir con un hombre tan pagado de sí mismo que se empeña en ignorarme; pero los beneficios son muy necesarios para mí y no puedo dejar escapar esta oportunidad. Empeñaré como máximo un año de mi vida y si no descubro qué pretende con todo esto, luego seguiré haciendo lo que tanto amo y conseguiré ser un persona solvente por mi misma dejando todo el pasado atrás. Este es un sacrificio que no tengo más opción que hacer y hasta cierto punto agradecer que se haya presentado la posibilidad en mi vida.
—Acepto.
Luego de esa única palabra que define el futuro de los dos, pone el contrato frente a mí y me señala donde debo firmar. Sin embargo en realidad su dedo cae sobre una frase de cinco palabras un tanto más grande que el resto del documento encima de la firma como forma de anexo...creo que en su manera silenciosa de comunicarse quiere que no deje de ninguna forma de leer lo que ahí reza: NO TE ENAMORES DE MÍ.
Demasiado tarde para eso, Thiago...y firmo.





