Mi único jefe

No tuve fuerzas para hacer nada, solo pude llegar a casa,

meterme en la bañera y llorar amargamente tocándome el vientre, que pronto

estaría abultado por un embarazo que no había pedido. Laura continuó viéndome

en silencio, compadeciéndose de mi pena, hasta esa fecha mi único problema era

saber que Thiago estaba casado, un asunto según mi imaginación: Solucionable,

pero un bebé ¿Qué se hace con un bebé? Cuando solo tienes veinticuatro años y

una vida terriblemente desordenada, creadora de sueños amorosos con un hombre

millonario.

- Tendrás que hacerte un aborto - Masculló mi amiga

La miré con el ceño fruncido y la cara cubierta de agua y

lágrimas - No podría hacerlo - Logré decir

- ¿Entonces qué harás? ¿Dejarás morir tu sueño de

convertirte en empresaria y estar a la altura de tu jefe? - Interrogó Laura

intentando persuadirme

- Eso no podré lograrlo, embarazada o no, Thiago es un

imposible - Contesté con la voz seca, absorta, viendo el agua que  cubría mi cuerpo

- Sabes muy bien que no es feliz en su matrimonio y que

tarde o temprano eso acabará - Aclaró

- Sí, pero eso no es ahora, y ahora yo estoy embarazada de

alguien que no conozco ni podré conocer nunca - Dije y solté un suspiro largo

que hizo que de nuevo salieran lágrimas

- ! Entonces qué, Lisa, no te puedes desvanecer, hay que

enfrentar las situaciones y la única opción viable es la que ya te he dicho! -

Gritó Laura furiosa mientras se levantaba del piso

- Debo averiguar el nombre de la mujer que solicitó el In

vitro - Expliqué, ni siquiera supe de dónde surgió esa idea, simplemente llegó

a mí y al decirla todo pareció bueno

- ¿Y eso qué, boba? tendrás que cargar con ese bebé durante

nueve meses y dar a luz - Dijo mi amiga con la mano puesta en la frente

completamente desesperada

- No soy boba, podría darme dinero por poner mi vientre en

alquiler, demandaríamos a la clínica y obtendría ganancias de esta tragedia -

Expliqué muy convencida mientras me levantaba de la bañera y me colocaba la

toalla, la angustia parecía calmarse

Laura me miró como si yo estuviese loca y le aclaré

- Con ese dinero podría invertir y ahí sí podría luchar por

Thiago

Laura se quedó muda, aunque eso parecía una buena idea,

realmente era algo inseguro. Yo solo pude vestirme y tomarme un café mientras

seguía pensando en lo que vendría, vi que Laura salía de mi casa, preocupada y

molesta, entendí que se fuera, ni siquiera yo era capaz de soportarme.

La lluvia seguía cayendo, no toleraba la soledad en mi casa,

las paredes blancas me recordaban a la clínica. Una hora después de la huida de

mi amiga, no tuve más opción que salir y cerrar la puerta, caminé bajo la

lluvia, sin rumbo alguno, cubierta por el agua y el dolor, mis pasos me

dirigieron hasta la agencia de modelajes Siluetas, ahí me detuve, hecha trizas,

permanecí por mucho tiempo, ahí de pie, llorando, me sentía desesperada, sé que

mi angustia se calmaría solo con la presencia de Thiago, las luces estaban

apagadas, posiblemente era de noche y no me daba cuenta, eso solo me decía a

gritos que él no se encontraba ahí, así que seguí caminando, llegué hasta la

puerta, escuché ruidos y sollozos, por un momento el miedo no me habitó y toqué

la puerta, entonces todo quedó en silencio, insistí y toqué de nuevo.

- ¿Quién es? - Preguntó furioso y con la voz cortada.

Supe que era Thiago, pero me preocupó su forma de hablar y

pensé en los motivos que lo obligaban a quedarse ahí si ya era tarde y no se

miraba ni un solo coche de los trabajadores.

-Lisa - Contesté sin miedo

- ¿Otra vez tú? ¿Qué quieres, Lisa? En la mañana te dije que

te llamaría, por ahora no hay trabajo - Respondió asustado

- Ya lo sé, en verdad lo siento, solo no tengo a donde ir -

Dije con la voz temblorosa de frío

-A tu casa, podrías ir a tu casa - Gritó, porque la lluvia

interrumpía cualquier silencio

Yo no contesté más, minutos después escuché que movía su

silla, al instante estaba frente a mí, el hombre que me volvía loca y que justo

ahora se iba de mis manos. Me tomó con fuerza del brazo y me colocó una silla

para que pudiera reposar, ante ese gesto mi corazón se volvió diminuto

- Siempre supe que eras una chiquilla infantil - Gruñó

mientras me daba una toalla para secarme - Pero nunca pensé que fueras una

chiquilla desconsiderada contigo misma

- Solo tengo un problema - Dije secándome la cara

- Todos lo tenemos - Confirmó

-Tú no, porque eres millonario, dueño de la mejor agencia de

modelaje del país o del mundo - Contesté de prisa

- No, Lisa, no todo es dinero en la vida - Refutó

- Pero lo tienes - Contradije

Él me miró y sonrió, por un momento pensé que su arrogancia

no existía, hasta que continuó:

- Solo se requiere de inteligencia para tenerlo, niñas como

tú que les divierte mojarse bajo la lluvia durante la noche, jamás lo tendrán -

Dijo dando vueltas en su silla  con una

risa irónica, escucharlo hizo que me olvidara de mi situación de futura madre.

- No lo hago por diversión - Aclaré

- ¿Entonces qué haces aquí? Querías verme, supongo - Comentó

con burla. Sé que él se había dado cuenta de la forma de verlo que delataba mi

amor.

- Necesitaba verte, Thiago - Le dije sin titubear

Él me dio la espalda y se quedó frente a su computadora,

absorto.

- Soy casado, Lisa - Masculló entre dientes - casado con una

esposa que no puede darme un hijo, así que para nada sirve esta agencia ni mi

ferrari ni mi dinero !Maldita sea! - Gritó mientras golpeaba la mesa

Yo lo vi completamente aturdida, escucharlo decir eso solo

me recordó mi vientre gestado.

- Y yo seré mamá por accidente - Respondí

-Definitivamente se le da alas a quien no quiere volar

-Agregó apesarado

- Fue por in vitro - Dije y me interrumpió

- ¿Por in vitro? -Interrogó - Tienes dinero entonces

-No, le dije, fue un error en la clínica - Expliqué

-Debes denunciarla - Agregó

-Me gasté todos mis ahorros para pagar en la clínica Salud

Femenina, una simple consulta que se convirtió en esto, es de prestigio y jamás

ganaré una demanda - Dije con tristeza

Él me miró absorta, en verdad es una clínica muy cara -

justo ahí  fue la mujer que nos

alquilaría su vientre para mi hijo pero no logramos la fecundación - explicó

En ese momento por mi cabeza pasaron muchas cosas que no

concreté, pensé en decirle que adoptara al niño que yo llevaba en mi vientre,

pero solo pude preguntar por qué no lo hacía de forma natural, me vio

confundida y se rió.

-Mi esposa no quiere arruinar su cuerpo ni someterse a lo

que implica el embarazo mucho peor el parto - Dijo

-Ella no te ama - Añadí como si me estuviera preguntando

-Eres una muchachita tonta, incapaz de saber lo que pasa en

mi vida, Lisa, el hecho que estés aquí no significa que me conoces, no puedes

aseverar eso - Respondió molesto mientras ordenaba unos papeles

El sarcasmo en sus palabras me quemaba el cuerpo, por un

momento olvidé que hablábamos de mi embarazo, me acerqué al escritorio y le

dije

-Lo sé porque yo sí daría todo por ti, pero no tengo el

estatus adecuado para darte siquiera un beso

Él me tomó por la cintura con mucha furia, acercó su rostro

al mío, mientras sentía que la respiración se me aceleraba, vi detenidamente

sus labios rosados y gruesos que me tentaban a morderlos, sus manos rodeaban mi

cuerpo y sentí su calor,  en su mirada

había deseo y lástima.

-Eres preciosa, Lisa, y eso basta, eres sencilla y tierna y

eso basta - Dijo en voz baja mientras llevó sus labios a los míos  y me besó con suavidad, me dejé llevar en su

ritmo, degustó mi labio inferior y luego se pasó al superior, sentí que las

piernas me temblaban y el pecho me latía un ritmo indescriptible, a la vez sus

manos tocaban mi espalda, hasta llegar a mi cabello, lo sujetó con ternura,

cerré los ojos, deseando que aquel momento no se acabara nunca, rodeé su cuello

y me entregué en ese beso que me pareció como si fuese el primero, nos besamos

con pasión y delicadeza. Despacio se apartó, me miró mientras suspiraba. Ante

eso, volví a mi realidad, ese beso era solo una trampa más para mi ilusión que

se veía cada vez más inalcanzable.

-¿Por qué me haces esto, Thiago? -Pregunté triste

-Porque desde que te vi tomándole fotos a Laura, con tanta

sencillez y entusiasmo, supe que eras encantadora, Lisa, y cuando me hablaste

con tanta humildad y confianza para solicitarme amablemente un trabajo y te

disculpaste por haber llegado a la agencia sin permiso, te me clavaste en el

corazón y ese estado emocional me sorprendió, pues tú misma has visto que no

cualquier persona me agrada, pero Lisa, mírate eres adorable - Comentó en un

tono de voz baja

Lo miré perpleja, me toqué el brazo pensando que aquello era

un sueño, pero él seguía ante mí, con su mirada llena de lástima -Solo la vida

es injusta, o mejor dicho el destino es complicado -Pude decir apartando mi

vista de él.

Me sujetó el brazo con delicadeza para que no huyera -Muy

injusta, soy un hombre que no sabe qué hacer con tanto dinero, lujos y fama y

tú una muchachita que está envuelta en un problema tan grande que es la

solución que necesito en mi vida, pero no eres la persona que debe cumplir eso,

ni soy yo el hombre que mereces en tu vida, Lisa, debes irte, la lluvia ya ha

cesado y no podemos seguir en esto porque no tiene caso

No supe qué responderle, tomé mi chaqueta y caminé hacia la

puerta en silencio, antes de llegar, volteé pero él ya no me miraba, tenía sus

ojos fijos en la ventana de su oficina, y las manos empuñadas, puestas en su

mentón.

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