Cuando llegué a casa, me sentí rodeada de la soledad y
angustia, lo que había sucedido me generó una confusión más grande, sin embargo
de cierto modo sentía alegría pues la conversación con Thiago me había
aliviado, y su beso me confirmó que en verdad estaba perdidamente enamorada de
él, pero sus palabras fueron como un aguijón, porque la verdad es así, dolorosa
y cruel.
Me recosté en la cama y lo único que pasó por mi mente fue
el recuerdo de su beso, algo que no olvidaría nunca, que quedaría perpetuado en
mi vida como único símbolo o premio, puesto que estaba consiente que pertenecer
a la vida de Thiago era solo una ilusión y aunque él había confesado que yo le
atraía, mi mente me gritaba una y otra vez que eso solo era parte de su juego, y
aunque yo deseara caer en él, ya no podía pues un embarazo me lo impedía, todo
había sido tan mágico que ni siquiera pensé en denunciar a la Clínica, llegué
más bien a ese estado de resignación y me sumergí en él, pues no tenía
escapatoria, debía llevarlo a cabo y mirar desde lejos al hombre que amaba. El
timbre de mi celular me volvió en sí, quise creer que era Thiago, pero en
realidad era solo Laura que estaba preocupada por mí.
- ¿Ya lo asimilaste? -Preguntó casi convencida que mi
respuesta sería negativa
- Besé a Thiago - Le solté de golpe evadiendo su pregunta
-!Maldición! No empieces con bromas -Se mofó
-Que no es broma, Laura, me he dado una encerrona con él en
su oficina y no sabes cuánto odio, ahora más que nunca, estar embarazada - Dije
con dolor
-!Te has vuelto loca! olvidaste que él está casado - Advirtió mi amiga sin
creerme
-Yo le atraigo, ha dicho, pero eso ya de nada sirve, le dije
también que estoy embarazada - Conté
- !Boba, boba! -Gritó Laura - No debiste hacer eso, pues ni
siquiera se te nota y no sabes si puedes perderlo o simplemente al fin decides
no tenerlo
- !No me jodas, Laura! Prefiero morirme anhelando a Thiago
antes que deshacerme de esta criatura, tal vez sea ella la única capaz de
salvarme de mi terrible soledad - Expliqué como si hace un momento no había
maldecido la existencia del embarazo
- Pues qué lástima que suceda justo ahora y que por eso
tengas que renunciar a lo que has soñado - Comentó mi amiga, quien sabía que
desde el primer momento que conocí a Thiago no pensaba en otra cosa más que en
él
- Ahora tengo una responsabilidad, y ya estoy convencida que
con Thiago no lograré nada, fíjate qué contradicciones tiene el mundo, él
anhela un hijo en cambio yo lo deseo a él y lo perderé, aunque no lo tengo, por
un hijo que no pedí
- La decisión solo la posees tú, Lisa - Dijo mi amiga y
cortó la llamada, supongo que lo hizo porque en realidad mi fatalismo cansaba.
Después de la llamada solo tuve valentía para acurrucarme en
la cama, disfrutando el sabor de los labios de Thiago, aun en los míos,
sensación que me la provocaba la terrible atracción que sentía por él.
***
A la mañana siguiente me desperté odiando la maldita alarma,
el embarazo empezaba a hacer su efecto en mi estado físico, tenía pesadez en la
cabeza, un sueño insolente que me dominaba, medio abrí los ojos y vi un mensaje
en mi celular, cuando leí el nombre de Thiago en la barra de notificaciones, el
sueño huyó a lo inmediato.
- Ven a la agencia - Ordenaba el mensaje - Sonreí como una
tonta, eso me alteró los nervios y sentí en el estómago una oscilación entre
hambre y aborrecer la comida, corrí al baño, solo eran nauseas, aquello parecía
fastidioso.
- ¿Me darás otro beso? - Pregunté curiosa
- Lo que quieras, pero ven ahora - Respondió
En el baño me lavé la cara para despertarme completamente.
-Lo veré - Mascullé súper contenta - Me tiene en sus manos
!Maldita sea!- Gruñí odiándome - Y esta criatura pronto empezará a crecer
entonces me impedirá besarlo - Dije tocándome el vientre y me reí imaginando a
Thiago al otro lado de mi embarazo.
Me arreglé con la mejor ropa que tenía, aunque sabía bien
que para el millonario era la más insignificante, mi maquillaje sencillo
tampoco lo impresionaría, mi cara se veía pálida y mis ojos cansados, el
corrector de ojeras no ayudó mucho, por un momento me creí derrotada, pero
su último mensaje me mantenía firme. Tomé mi bolso gris,
acomodé mis cámaras y salí en busca de mi moto.
- No te puedes subir en moto, Lisa, estás embarazada - Me
dije completamente frustrada, hasta que un taxi pasó y me llevó a la agencia.
- Buenos días, Licenciado Thiago - Saludé con una sonrisa
coqueta tras entrar a la oficina, sentí sus ojos clavados en mi silueta poco
atractiva, me vio de pies a cabeza, mis zapatos converse blancos que estaban
muy sucios y mi chaqueta de cuero deteriorada.
-Buenas tardes, Lisa, ya es medio día - Aclaró y entonces me
di cuenta que había dormido toda la mañana - Su vestimenta no es adecuada para
estar en nuestra prestigiosa agenda y su cabello está desarreglado - Dijo
rodeándome la cintura, vi cómo fruncía el ceño y tocaba mi pelo seco por el
champo de mala calidad que usaba, odié que me estuviera hablando con formalidad
cuando la noche anterior nos habíamos besado, su respiración cerca de mi hombro
me estremeció
- Me voy entonces - Dije acercándome a mi bolso que había colocado en su escritorio,
pese a todo tenía dignidad y me sentí humillada
- No irás a ningún lado - Contestó sujetando mi mano para
que no levantara el bolso. En ese momento alcé mi rostro hacia el de él, quien
era más alto que yo, así establecimos contacto visual, contemplé su barba y su
nariz perfecta, no supe diferenciar si me miraba con desdén, con deseo o
lástima, mis pensamientos se bloquearon aún más cuando me soltó la mano y
colocó sus manos en mi espalda, llevándome hacia él con posesión.
- Me atrapó - Gritó mi mente
Sentí que mi cuerpo se calentaba y sus labios apresando los
míos me causaron una excitación inesperada, llevé mis manos hasta su cuello con
desesperación, él me tocó mi muslo derecho y me luego tiró mi chaqueta, mi
sangre hervía y él no paraba de besarme con pasión, jadeé sin querer en su
boca.
-¿Quieres? -Preguntó apartándose un momento de mí
-¿Aquí? -Pregunté
-En donde quieras - Dijo a media voz
-En el baño - Pedí, temerosa que alguien pudiera vernos -
Solo ten cuidado, recuerda que estoy embarazada
- Y yo casado - Contestó apartándose de mí, me dio la
espalda - Vete, Lisa, entra a cualquier camerino, buscas una mejor ropa ahí y
pídele a Mary que te maquille, la modelo es Sandra Falcón, has lo mejor posible
que esas fotos van para la revista Vogue.
Suspiré con vergüenza, quise decirle que era un idiota, pero
no tuve valor, decidí salir de prisa, tiré la puerta y no pude ver si volteaba,
fui en busca de lo que me indicó, y ocupé lo más cómodo que encontré, cuando me
vi desnuda frente al inmenso espejo que había en el camerino, solo pude fijarme
en mi vientre, y aunque mi furia me obligaba a maldecir ese suceso, mi
conciencia de mujer buena me calmaba y llenaba de preocupación por el bienestar
de esa criatura desconocida que habitaba mi cuerpo, yo había escuchado
comentarios en los que explicaban que las mujeres embarazada no debían usar
ropa socada así que por eso había elegido un pantalón holgado. Fui hacia el
estudio y me dirigí a la modelo.
-¿Tú me tomarás las fotos? - Preguntó con arrogancia antes de que terminara mi saludo
-Sí, ella te las tomará, yo la contraté exclusivamente para
ti ¿Algún problema? - Escuché la voz de Thiago atrás de mí, aquello fue como mi
escudo de defensa, y olvidé el mal rato sucedido aunque todavía tenía
vergüenza.
- Puedo irme si no le parece, jefe - Agregué
- Si te molesta que ella te tome las fotos, entonces no hay
sesión - Me interrumpió para dirigirse a Sandra, quien ante la exhortación
calmó sus arrogancia
Vi su silueta perfecta, y su cara cuidada y no pude evitar
compararme, me imaginé las muchas veces que Thiago besaba a las modelos, pues
no era capaz de creer que teniendo a su alcance a una esposa bella y estar
rodeado de tantas modelos preciosas, decidiera besarme a mí.
- Rápido, Lisa - me ordenó con voz de jefe seductor, al
darse cuenta que divagaba
Sandra posó con perfección y yo intenté tomar las mejores
fotos. Ella se fue sin despedirse y sin siquiera pedirme que le mostrara las
fotos, me quedé sola en el estudio, ya eran las cinco de la tarde y todos los
trabajadores empezaban a marcharse. Metí mis cámaras en el bolso, fui al
camerino a buscar mi ropa pero ya no estaba, me angustié y de nuevo las náuseas
me obligaron a correr al baño.
- Llévate lo que tienes puesto - Dijo Thiago desde la
puerta, cuando yo regresaba del baño - Aquí está el pago por lo de hoy, 600
dólares - Afirmó mientras los contaba
- No puedo llevarme algo que no me pertenece - Dije con
dignidad - Además por qué me pagas tú si siempre lo hace la contadora
- Porque este es un regalo de mi parte - Afirmó - Ella te
pagará otra parte la otra semana - Toma que lo necesitas, no seas boba - Dijo
sujetando mis manos y colocándome el dinero - también por favor, llévate la
ropa y lo que consideres que puedes ocupar
- No, Thiago ¿Por qué haces esto? - Gruñí preocupada
- No lo puedo explicar, Lisa, al menos no ahora. Vete
tranquila a casa, que ya es muy tarde, yo pasaré la noche aquí, no tengo ánimos
para ir a casa.
- Puedo acompañarte, yo tampoco quiero ir a casa - Comenté
-No, Lisa, no podemos estar cerca, solo vete - Dijo con su
voz dulce.
No pude responder más, él se despidió con un beso tímido en
la mejía, guardé el dinero en mi bolso y salí desconcertada.





