Mi Salvador Con Alas Demonios

El olor a arcilla húmeda llenaba el pequeño estudio de Ximena, un aroma que siempre la había calmado, que olía a hogar. Llevaba diez años con Mateo, desde la universidad, y cada día se sentía más segura de que él era el hombre de su vida. Por fin, después de tanto tiempo, se sentía lista para dar el siguiente paso. Sobre el torno de alfarero, una taza a medio hacer esperaba sus manos, pero su mente estaba en otra parte. Estaba planeando proponerle matrimonio a Mateo esa misma noche.

Había comprado un anillo, no uno caro, pero sí uno que sabía que le gustaría, de diseño simple y masculino. Lo había escondido en la caja de herramientas de él, el último lugar donde lo buscaría. Prepararía su platillo favorito, lomo de cerdo en salsa de ciruela, y abriría esa botella de vino que guardaban para una ocasión especial. Hoy era la ocasión.

Un zumbido de su teléfono la sacó de sus pensamientos. Era un correo del hospital. Lo abrió sin pensar, esperando que fueran los resultados de unos análisis de rutina que se había hecho por un dolor de estómago persistente. El asunto del correo decía: "Resultados Urgentes" .

Sintió un frío recorrerle la espalda. Abrió el archivo adjunto y sus ojos recorrieron las palabras técnicas que no entendía del todo, hasta que encontró la conclusión: "Adenocarcinoma gástrico en etapa avanzada. Pronóstico terminal" .

El teléfono se le resbaló de las manos y cayó al suelo de cemento, la pantalla se hizo añicos. Cáncer. Terminal. Las palabras resonaban en su cabeza, vacías, sin sentido. ¿Cómo era posible? Tenía 28 años. Toda una vida por delante. Una vida con Mateo.

De repente, la idea de la cena, del anillo, de la propuesta, se sintió ridícula, una broma cruel. Se sentó en el suelo, rodeada de sus creaciones de cerámica, y por primera vez en mucho tiempo, se sintió completamente sola. Era huérfana, sus padres habían muerto en un accidente cuando era una niña. Mateo y su promesa de una familia eran todo lo que tenía, el ancla que la mantenía a flote. Ahora, esa ancla se había soltado y se hundía en un mar oscuro y helado.

Lloró en silencio, con el cuerpo sacudido por sollozos que no hacían ruido. Después de un rato, se levantó. Necesitaba algo. Un papel. Quizás el pasaporte de Mateo para planear un último viaje, una locura antes de que todo terminara. Subió a su departamento, al pequeño estudio que él usaba para trabajar.

Rebuscó en el cajón de su escritorio, entre facturas y contratos. No encontró el pasaporte, pero sus dedos tocaron un sobre grueso de papel manila. La curiosidad, o quizás un instinto oscuro, la hizo abrirlo. Dentro, había un documento oficial. Un acta de matrimonio.

El corazón se le detuvo. Leyó los nombres una y otra vez, esperando que sus ojos la engañaran. "Mateo García y Sofía Reyes" . La fecha del documento era de hacía tres años. Tres años. Llevaban diez años juntos. Durante los últimos tres, él había sido el esposo de otra mujer.

El aire se le escapó de los pulmones. Sintió el mismo dolor agudo en el estómago, pero esta vez no era el cáncer. Era algo peor. Una traición que le partía el alma. Al fondo del sobre, había una foto. Mateo sonreía a la cámara, abrazando a una mujer. A su esposa.

Ximena miró el rostro de la mujer y sintió que el mundo se desmoronaba bajo sus pies. La mujer era idéntica a ella. El mismo cabello, los mismos ojos, la misma sonrisa. Y allí, justo debajo de su ojo izquierdo, el mismo lunar que ella tenía. Eran como dos gotas de agua. Sofía. Su esposa secreta. Su gemela desconocida.

Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.