Mi romance con un CEO impasible

Incapaz de resistirse al deseo que la consumía, Yvonne se aferró a Clayton con fuerza. Con las piernas alrededor de su cintura, ella se incorporó y lo besó fervientemente.

"¿Realmente te importan mis motivos? Lo que verdaderamente deberías tener en cuenta es que me fascinas", murmuró, con una suave sonrisa en sus labios.

Aferrándose a su cuello, ella se acercó a su oído y agregó: "Ahórrate las preguntas y disfrutemos del momento...".

En respuesta, Clayton la miró con intensidad, la levantó sin esfuerzo y caminó hacia la cama con urgencia. Y así, mientras el salón de banquetes se llenaba de risas y música alegre, los audaces gemidos de la pareja inundaron cada rincón de la habitación.

Más tarde, Clayton tomó en sus brazos a Yvonne y la llevó al baño. Después de darse una ducha, ella regresó a la habitación y lo encontró de pie junto a la ventana. Con un traje impecablemente entallado, las gafas de montura dorada sobre su nariz y los gemelos abrochados en los puños de su camisa, él era la viva imagen del refinamiento.

En ese momento, la ardiente pasión que habían compartido sólo era un débil eco entre las cuatro paredes del cuarto.

La joven miró a Clayton y se puso a pensar en lo que acababa de suceder. Era difícil creer que el sofisticado hombre que tenía frente a ella hubiera cometido actos tan indecentes.

¿Quién habría pensado que alguien como él, de apariencia tan elegante y modales exquisitos, se había enredado con la ex de su sobrino?

Esbozando una sonrisa irónica, Clayton comentó: "Eso tomó menos tiempo del esperado".

Luego de echar un vistazo a su reloj, él se acercó y le dijo al oído: "Perdóname, me dejé llevar y te rompí el vestido. Primero bajaré yo y le pediré a alguien que te traiga un atuendo nuevo. Asegúrate de cubrirte bien. No querremos que alguien vea las marcas de nuestro encuentro".

Entonces, se detuvo al ver los ligeros chupetones que adornaban la clavícula de Yvonne y su respiración se aceleró por un momento.

Envuelta en una bata de baño, ella se reclinó en la cama y respondió con indiferencia: "La verdad es que no tengo ganas de asistir a la fiesta de compromiso".

Se suponía que ese iba a ser su día especial con Louis, pero su hermanastra, Malinda Lawson, se había metido en su relación para arrebatárselo. ¿Cómo iba a presentarse como invitada a la que habría sido su propia fiesta de compromiso?

Mirándola, Clayton preguntó en un murmullo persuasivo: "¿Qué pasó con esa osadía que mostraste hace un rato? ¿No se suponía que todo esto era para fastidiar a Louis?".

Entonces, se sentó junto a la cama, apoyó las manos a ambos lados de la joven y agregó en tono burlón: "Después de todo el esfuerzo que hiciste, ¿no quieres saber si todavía tienes algún lugar en su corazón? Te veo allá abajo en treinta minutos. Si no estás allí, nuestro trato se cancela".

Con eso, él marchó sin decir una palabra más, dejando a Yvonne sola en la habitación, mientras esta tenía la mirada perdida en el vacío y reflexionaba sus acciones, comenzó a tener dudas sobre su trato con Clayton. ¿Realmente era prudente aliarse con un hombre tan peligroso?

Sin embargo, a medida que sus opciones se reducían, se encontró incapaz de seguir sopesando los riesgos. Después de todo, Clayton era su última y única esperanza, y sólo aferrándose a él podría liberarse de sus problemas y recuperar lo que era legítimamente suyo y de su madre.

En ese momento, un golpe en la puerta la devolvió a la realidad mientras se secaba el cabello con una toalla.

"¿Tan rápido?", murmuró Yvonne.

Con el cabello alborotado, sin una pizca de maquillaje y con el dolor persistente por la intensidad de su encuentro sexual, ella no estaba en condiciones de recibir invitados.

Esperaba ver al asistente de Clayton, pero cuando abrió la puerta y se encontró a Malinda, la protagonista de la fiesta de compromiso de esa noche, no pudo evitar sorprenderse.

A mitad de su sesión de maquillaje, ésta última, siempre voluntariosa y complaciente, se dio cuenta de que había recibido un mensaje. Acababan de avisarle que habían visto a Yvonne acompañando a Louis a una suite apartada, donde permanecieron varias horas.

Sintiendo que su sangre hervía de ira, Malinda subió furiosa las escaleras e irrumpió en la habitación, donde encontró a Yvonne, despeinada y con la apariencia de alguien que acaba de tener sexo.

Con una expresión llena de rabia, la primera rugió: "¿Dónde está Louis? ¿Dónde lo escondiste?".

Arqueando una ceja, Yvonne le devolvió la mirada y replicó: "¿Y por qué debería saber su paradero? Al fin y al cabo, ¿no me lo habías arrebatado tú misma? Si no sabes dónde está, ¿por qué vienes a buscarme a mí?".

Yvonne y Louis habían estado comprometidos desde la infancia debido a un acuerdo familiar. Sin embargo, Malinda, hija de una amante, irrumpió en la vida de Louis, viéndolo a escondidas durante meses.

Con él desaparecido y su fiesta de compromiso a punto de tener lugar, ella se sintió tan ansiosa que tuvo el descaro de buscar a Yvonne.

Sin embargo, la respuesta de ésta fue una risa desdeñosa. ¡A pesar de su posición dentro de su familia, ella jamás se rebajaría a estar con alguien con quien Malinda ya se había acostado!

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