Clavando sus ojos en Yvonne con una intensidad feroz, Malinda gruñó: "Te lo preguntaré una vez más. ¿Estuviste con mi prometido? ¿Te atreviste a seducirlo, zorra?".
"Eso no es asunto tuyo", respondió la otra, en un tono desafiante y con los ojos llenos de desdén.
Incapaz de seguir conteniendo su ira, Malinda se abalanzó hacia ella y la abofeteó con fuerza: "¡No eres más que una golfa! ¿Crees que tú, una mujer que sólo sirve para complacer a los hombres, se merece estar con Louis? ¡Su corazón me pertenece a mí, no a alguien con una identidad como la tuya!".
Luego del golpe, Yvonne se frotó su adolorida mejilla, donde quedó el contorno del anillo de Malinda.
Entonces, una risa aguda y desdeñosa escapó de sus labios mientras respondía: "¿De verdad eres tan ingenua? ¿Acaso no ves el tipo de persona que son tú y tu madre?".
"¿Acaso insinúas que mi madre es una rompehogares?".
Con una mirada satisfecha que con una mezcla dedesafío y un toque de amenaza, Yvonne pronunció lentamente: "Parece que eres consciente de ello".
Temblando de rabia, Melinda estalló: "¡Estás tentando a la suerte!".
Y así, ella levantó sus puños y se preparó para atacar a la otra.
Sin embargo, Yvonne tomó rápidamente una botella de jabón, le quitó la tapa y le echó el contenido encima.
"¡Ay no! ¡Mi maquillaje!", Malinda chilló histérica.
Sus amigas, quienes habían estado junto a la puerta, observando con evidente deleite cómo se desarrollaba la escena, se apresuraron a ayudarla.
"¡Amiga! ¿Estás bien?".
"¡Ahora sí te pasaste! ¿No ves que le costó horas terminar su maquillaje y lo acabas de arruinar?".
"Es cierto que Malinda te quitó a Louis, pero también es verdad que el corazón manda. Ellos están enamorados. ¿Por qué no puedes seguir adelante y continuar con tu vida?".
Ignorando sus absurdos reproches, Yvonne se limpió la sangre de la cara y aplicó un poco de corrector en la herida. A pesar de la alta calidad del maquillaje, el líquido le provocó un poco de ardor, haciéndola estremecerse.
"Yo te recomendaría que fueras a tu habitación y te arreglaras el maquillaje antes de que comience tu fiesta de compromiso. Esta noche es crítica para la unión de las familias Lawson y Gibson, además de que habrá bastantes invitados importantes. Si te presentas así, los titulares de mañana hablarán pestes de tu unión con Louis y sólo se centrarán en el caos que te rodea".
Mientras la retenían, todas las amigas de Malinda empezaron a aconsejarla con urgencia: "Este es tu día especial con Louis, ¡no desperdicies tu energía en personas que no valen la pena! ¡Ya nos ocuparemos de esa mujer que se atrevió a fastidiarte más tarde!".
"Concéntrate en lo que realmente importa, amiga mía. Mantén la calma y todo estará bien".
Con la mirada fija en Yvonne, Malinda apretó la mandíbula y susurró: "Ya verás lo que te esperará".
Con eso, dio un pisotón en señal de frustración y se alejó, seguida de cerca por su séquito de amigas.
Cuando llegó a la puerta, Yvonne llenó sus pulmones de aire y gritó: "¡Y una cosa más! No te culpo por seducir a Louis".
Al oír eso, Malinda se detuvo, se dio la vuelta y sonrió: "¿Cómo es que no me culpas? ¿Qué estás tratando de decir?".
La otra, reprimiendo un bostezo y visiblemente cansada, respondió: "Exactamente lo que escuchaste. No es ningún secreto que los hombres de la familia Gibson son unas bestias en la cama. Simplemente estás siguiendo los pasos de tu madre y usando lo que tienes para mantener a Louis a tu lado, pero no te preocupes, te entiendo".
"¡Basta! ¡Cierra la maldita boca!".
Pero antes de que Malinda pudiera decir algo más, Yvonne cerró de golpe la puerta de la habitación, cuyo sonido resonó por el pasillo.





