ADAM
Siento que mi mente sufre de un colapso con las palabras descabelladas de mi madre, «mis padres quieren que me case» miro con asombro a mi madre después de haber dicho semejante blasfemia, y no muestra signos de que esto posiblemente sea una broma, la mujer con esa mirada azul profunda y la seriedad de su expresión me indica que está hablando muy enserio.
“ósea casarme” esa palabra es demasiado grande para mí, realmente me sobrepasa y en mis planes a mis veintiocho años no estaba atarme a una persona, mucho menos cuando no creo en el amor, ni siquiera se había formado esa idea en mi mente, para que ahora mis padres se lo tomen tan deportivamente.
—Madre estás loca verdad — digo con claro asombro, miro a leo para que me ayude y lo único que consigo de él es una sonrisa burlona
—No insultes a tu madre Adam— me dice mi padre con enojo por mis palabras.
—No es mi intención madre, pero no pienso hacerlo —le digo esto al mismo tiempo que me levanto del sillón.
—Siéntate— la voz de mi padre es con claro mando, obedezco, es el único hombre que puede controlarme, si fuera otra persona le partiría la cara por hablarme así.
—Mira hijo, no es complicado tienes muchas mujeres que se mueren por ti, solo encuentra una que se quiera casarse contigo, mínimo dos años con separación de bienes y ya está, es como un contrato.
Las palabras de mi madre hacen mucho ruido en mi mente, la idea no es tan descabellada después de todo, arreglaría el problema de mi sexualidad y además disiparía cualquier duda, aunque sería muy sospechoso que después de esta noticia, así no más resulte con una relación y además de eso con claras intención de casamiento.
Lo que me preocupa es a quien puedo escoger para casarme, todas las mujeres que conozco son unas arpías, sedientas por los lujos y el poder, no hay ninguna en mi circulo que no le interese el dinero joyas, carros y cenar en los mejores restaurantes, todas son unas putas con el alma vacía, quisiera tengo a alguna sencilla, tierna y que no se preocupe por esas banalidades y cosas tan ordinarias y superficiales.
El sueño se apodera de mí, después de tomar una larga ducha y meditarlo bien, pues me daré a la tarea de encontrar a mi futura esposa.
Llego a mi empresa temprano, saludo a los presentes que son el portero y la recepcionista, me dirijo a mi ascensor personal con esa idea en mi mente, las puertas del ascensor se abren ingreso y presiono el último piso. Llego a él y paso por el puesto de mi secretaria que aún no ha llegado, miro el reloj y todavía falta media hora , creo que he llegado temprano.
Ingreso a mi oficina y espanto los pensamientos sobre mi futura esposa, según mi padre me hará llegar al correo el contrato que tendrá que firmar mi esposa, pero se equivoca en eso, yo mismo redactare el contrato, soy yo quien me casare y dependiendo de mi futura esposa de la misma manera será el pacto.
Me concentro en el trabajo del día, he perdido la noción del tiempo y tocan a mi puerta, doy la indicación para que ingresé, se me había hasta olvidado que tengo secretaria.
Y aparece ella Simona
—Buenos días señor— dice ella cerrando la puerta y con su agenda en mano, para mi retina no pasa desapercibida el cambio físico monumental.
Tiene una falda negra que le llega abajo de sus rodillas ajustada a su silueta, con un corte a la mitad de su pierna y una blusa manga corta blanca en v que hace notar sus senos firmes y grandes.
Además y tal vez el cambio más notorio es su cabello , lo lleva suelto, es negro, muy largo y brilla intensamente, es hermoso, dejó esa coleta ridícula de niña sabelotodo. Pero me detengo en sus senos, como quisiera tenerlos en mis manos.
—No veo que tengas de buenas —solo puedo responderle así, me ha dejado atónito su cambio, y me preguntó porque lo haría.
—Lo siento señor si no es un buen día para usted — dice con un hilo de voz un poco triste y bajando de nuevo su cabeza, pudo cambiar un poco su forma de vestir, pero su personalidad sosa sigue intacta.
—Que hay para hoy? — cuando menciono esto su expresión cambia, al parecer su trabajo le encanta.
Me dice todo lo que tengo que hacer hoy, pero por lo visto al medio día estaré desocupado, sale de mi oficina y me pongo manos a la obra, voy a varias citas con nuevos inversionistas, varios clientes y visita de proveedores y el día se me va volando.
No tengo problemas mientras realizo mi labor pero me desconcentro en varias ocasiones pensando quien podría ser mi futura esposa, Irina es una loca compulsiva por las compras, Adeline, esa mujer no le da un golpe a la tierra, Carime, mejor dejémosla a un lado, Martha tiene esposo, Laura es adicta a las drogas pero folla de maravilla, si la presento ante mis padres a mi madre de seguro le daría alguna cosa al ver su aspecto.
Apenas me vengo a dar cuenta que estoy rodeado de nadie que valga la pena, Llego de nuevo a la empresa cansado, agotado paso por el escritorio de mi secretaria y no se encuentra, ¿Dónde estará? decido buscarla en la pequeña pieza dispuesta como área de cafetería, dejo mis pertenencias en su escritorio y voy a buscarla a dicho lugar sorprendiéndome con lo que me encuentro.
Mi secretaria se encuentra de rodillas, su trasero apuntado hacia mí y ella buscando no sé qué debajo de la mesa. «Tiene un culito matador»
No soy un hombre que aguante las ganas de hacer las cosas y la mano me pica por impactar sus nalgas, el deseo no lo reprimo y doy un paso hacia ella mientras mantiene la misma posición y suelto el golpe en sus nalgas.
—Maldición hijo de perra—dice ella después de pegarle y saca la cabeza de su escondite.
Sus preciosos ojos parecen que quisieran salirse de orbita, no logro descifrar si es por la nalgada o porque fui yo quien se la propinó, diría que por las dos de igual forma la sorpresa de verme es grande y su rostro palidece. Se levanta rápidamente y acomoda su falda y…
—Que boquita la que tienes — le digo llevándola contra la mesa.
—Perdón señor, no quería decir eso. —dice tímidamente con su mirada al piso
—Eso me ha gustado, me provocas sabes —levanta su mirada al terminar de decir lo último.
—¿Qué es lo que pretende señor? — me pregunta y creo que me ha sorprendido, no es tan boba después de todo.
—Tu que pretendes, cambiando de look y además recibiéndome con tu culo provocándome — tomo su cintura con mis manos, y la aprieto, un leve jadeo sale de su boca, y ahora que los puedo ver entreabiertos el deseo de besarla se hace grande.
—No era mi intención señor, solo que se me ha caído el pendiente y lo estaba buscando —Termina de decir y muerde su labio, diablos que sexy.
—No quiero tus explicaciones— menciono y poso ahora mi mano en su pierna desnuda, la que tiene la abertura de la falda.
—Usted es difícil de complacer y comprender señor.
—¿Quieres complacerme Simona? —susurro en su oído al tiempo que presiono su pierna provocando que se le escape un jadeo.
—Responde lo que te pregunte Simona— posa sus manos en mis hombros y aprieta el chaleco que llevo puesto.
—No lo sé señor
—¿Por qué la duda?
—Usted.
—¿Por qué soy el problema? — le pregunto subiendo lentamente mi mano por su pierna mi objetivo, su vagina.
—Por sus estados de ánimo— una sonrisa se escapa de mí, es curioso que lo diga, solo ella logra sacar lo peor de mí.
No me deja avanzar cuando mi mano recorre su cadera, le beso el cuello para que se relaje y vuelve a jadear encendiéndome putamente.
—Señor por favor.
—¿Quieres que me detenga?
—No, — titubea —no lo sé —por sus nervios la Simona es virgen puedo apostar mi empresa.
—¿Quieres complacerme Simona? — Silencio por unos segundos y declara
—Si señor —esas palabras bastaron para que lograra sacar el demonio pasional que hay en mí.
—Quédate quieta — digo cerca de su oído, y ella asiente cerrando sus ojos. Paso mi dedo índice por su tersa piel de su rostro y siento como se estremece por mi toque.
—Mírame Simona —le exijo.
—No soy capaz señor — dice suave, tierno ella es simplemente hermosa.
—Quiero que me mires —hace una fuerza sobrehumana obligándose a mirarme, sus ojos son realmente hermosos ese color miel intenso se clavan en mis ojos azules oscuros.
Su boca entreabierta me invita a seguir con mis planes y sin más poso mis labios en los de ella que corresponde temblando, sus labios son suaves, sabe a menta y café, una combinación rica, el beso sube de nivel y ahora ella tiene sus delicadas manos en mi cabello apretándolo y exigiéndome más, esta mujer va a secarme, me deja sin aliento, es muy ardiente
Tengo una de mis manos cerca de su vagina y la otra en su cintura, decido avanzar hasta llegar a mi objetivo, que es su sexo y si ella no me detiene me deleitare.
Tomo uno de sus senos mientras llego a su vagina, ella rompe el beso para jadear cuando toco su clítoris por encima de la ropa de encaje en tanto la escucho jadear y apretar mi ropa.
—Señor por favor— me dice agitada
—Tranquila bebe complacerme — evoco y vuelvo a tomar sus labios.
Trato de correr sus bragas, pero una voz me detiene
—Que interesante — esa voz hace que me detenga y Simona de empuja alejándome de ella, me giro con ganas de romperle la cara a quien se atrevió a interrumpirme.
—¿Leo que haces aquí?— Le grito y el muy descarado se ríe.
—Qué vergüenza — dice Simona cubriendo su rostro, le señalo la salida a leo y alza sus manos en son de paz dejándome solo con Simona.
—Tranquila— acaricio su espalda.
—Señor por favor déjeme sola.
Y eso hago, voy directo a mi oficina para matar a leo, precisamente en el mejor momento llega a interrumpir.
—Si que eres un imbécil — Le grito y tiro la puerta
—Perdón hermano, solo que llegué y no vi a ninguno de los dos, así que el único lugar era ese, pero me sorprendió hermano, ¿enserio tu secretaria?
—Pues sí, ella será mi esposa —Le digo sentándome en mi escritorio.
—Buena elección, ella es hermosa y no es superficial como las modelitos con las que estás acostumbrado a follar.
—Así es, ayúdame a redactar el contrato—me siento en mi silla— Antes de que se termine la jornada.
Toda la tarde leo y yo estuvimos redactando el contrato, borrando una cosa, cambiando otra por supuesto, este contrato es para beneficiarme completamente, es muy poco el poder que le doy a mi futura esposa, si esa mujer acepta no sabe lo que le espera.
—Listo hermano, creo que está muy completo, así que cuando se lo propones,
—Pues es hora de que te vallas, y hazla pasar.
— Es enserio me utilizas y luego me hechas, sos un completo imbécil — dice en claro tono de burla.
—Si te sientes muy indignado lárgate y no vuelvas.
—Tu tan sutil como siempre — me da una sonrisa y sale, espero unos minutos y aparece en escena Simona, no es novedad que tenga su cabeza agachada.
—Acércate Simona y toma asiento — le digo y además le señalo la silla.
— Señor por favor perdóneme, no me valla a despedir, necesito el trabajo— sus palabras salen como cataratas con su claro nerviosismo.
—Tranquila, no te llamo para eso —le digo calmado, pues me parece tierno su reacción.
—Te llamo para proponerte un negocio —ella abre sus ojos y yo no puedo olvidar nuestro beso.
—¿Negocio? — dice confundida.
La verdad no me gusta darle vueltas a las cosas a si que le suelto la propuesta.
—Quiero que te cases conmigo — ella abre la boca para luego cubrirla con sus manos además de que abre sus ojos y los mueve de un lado a otro.
—¿Porque? — me pregunta y es lo único que puede decir, sé que no se lo esperaba.
—Muy sencillo no te mentiré, debido a la noticia del club gay donde me vieron salir, ¿leíste la nota me imagino?
—Asi es señor.
—Bien, pues debido a eso mis padres me obligan a casarme, todas las mujeres que conozco son unas putas superficiales— no utilizo filtro en mis palabras — y notando la clara atracción sexual entre los dos, quiero que tú lo seas, se mi esposa Simona.
Vuelvo a proponérselo, pero mis palabras no parecen convencerla.
—Que dices — le digo soltando todo el aire de mi sistema y recostando mi espalda al sillón.
—Me toma por sorpresa señor, nunca imagine esto
—Dime una cosa yo te gusto— le pregunto y rara vez siento miedo de la respuesta. Ella empieza a mover una de sus piernas, el temblor en su cuerpo se hace notar, y por primera vez toma fuerza y me mira intensamente
—Estoy enamorada de usted señor— su confesión me sorprende y me alegra a la vez, pero me mantengo imperturbable, no le demuestro nada, ella al ver mi reacción baja de nuevo la cabeza.
—Eso es bueno, entonces que dices, vuelve a mirarme
—No lo sé señor —y su respuesta me saca de mis casillas, como puede decir que me ama, pero no sabe si se quiere casar, que contradicción son las mujeres
—Bien Simona, las personas que no saben y no tienen claro lo que quieren en la vida no me gustan las aparto, la indecisión me exaspera.
En su rostro se nota el miedo, tal vez mis palabras son muy duras, pero con personas como Simona que la duda y la vacilación atraviesa su mente a cada instante hay que decirles las cosas duramente, bueno eso creo, igual es mi personalidad ser duro, es sencillo para mi ser un completo idiota
—Es fácil, toma este es el contrato— lo tiro cerca del escritorio, no es la manera ya que la acción hace que ella pegue un saldito en su silla, fui un poco violento, pero enserio me enoja sobremanera
—Léelo y mañana dame una respuesta, ahora sal por favor.
Ella lo toma y se dirige a la salida
—Simona—la detengo antes de abrir la puerta.
—Señor — dice ella un poco asustada.
—Si no aceptas, será cualquier otra, no será problema reemplazarte.





