Xenia se quedó con el corazón acelerado y sintiéndose bastante mortificada.
Por otra parte, Vickie no la culpaba. Rápidamente, la puso detrás de ella, como si la estuviera protegiendo, y empezó a gritarle a Vince.
Xenia se preguntó si era ella quien le había tendido una trampa o no.
"¡Vince, esto fue demasiado! ¿No te da vergüenza? ¿Cómo fuiste capaz de agredir a mi futura nuera? ¡Es simplemente espantoso!".
Luego, se volvió hacia Xenia, quien tenía el rostro sonrojado. "No te preocupes", afirmó. "Yo estoy aquí para ti".
Xenia no dijo nada y se limitó a observar a la mujer. Pero se sentía tan confundida como desconfiada.
En su silla de ruedas, Vince esbozó una sonrisa. "¡Vaya, llegaste temprano! ¿Llamaste a papá cuando viniste para acá?".
Xenia frunció el ceño mientras la madre de Trevor se la llevaba a toda prisa, tranquilizándola mientras salían de la habitación.
"No le hagas caso, Xenia. No tengas miedo, ¡yo te protegeré!".
Xenia estaba bastante confundida ahora y, como no sabía quién era el responsable de los hechos, se negó respetuosamente. "Señora Morrison, me parece que será mejor que regrese".
Pero ella no se lo permitió. En cambio, agarró fuertemente su muñeca y la arrastró hacia el pasillo para enfrentarse a Stefan Morrison, el padre de Vince.
"¡Stefan, Vince tocó a mi futura nuera! Xenia perdió su virginidad con él. ¡Necesitamos una explicación hoy mismo!".
Stefan explotó de rabia: "¡Bastardo, baja aquí!", bramó.
Congelada en su lugar, Xenia se clavó las uñas en la palma de su mano mientras sentía un dolor agudo en el corazón.
Supuestamente, ella sería la futura nieta política de Stefan.
Con ese giro de acontecimientos, se preguntó cómo podría enfrentarse ahora a Trevor y Stefan.
Claramente preocupado, Stefan se llevó las manos al pecho y le ordenó al mayordomo: "¡Rápido! ¡Trae a ese bastardo aquí!".
El mayordomo obedeció y pronto regresó en el ascensor, trayendo a Vince en su silla de ruedas.
Cuando él entró a la sala de estar, Stefan golpeó la mesa con su bastón: "¡Explícate ahora!".
Antes de que Vince pudiera hablar, Vickie interrumpió: "Stefan, anoche drogaron a Vince en una cena de negocios. Al regresar a casa, vio que Xenia se estaba quedando con nosotros, así que quiso aprovecharse de ella. ¡Incluso le ordenó a un sirviente que la trajera a su habitación!".
Varios guardias escoltaron al sirviente, quien tenía el rostro magullado.
Inmediatamente este se arrodilló para suplicar clemencia. "¡Perdóneme, señor Morrison! Me vi obligado a seguir las órdenes del señor Vince Morrison, ¡no podía desobedecerlo!".
Todas las pruebas parecían incriminarlo.
Pero Xenia sintió que algo no cuadraba.
Entonces se dio cuenta de que no podía haber sido Vince.
Anoche, cuando él regresó a su habitación, la encontró durmiendo en su cama.
Y estaba tan furioso que quiso echarla.
No parecía saber lo que estaba pasando.
Pero de la nada, cambió de opinión y se acostó con ella, probablemente debido a la droga.
También recordaba sentirse débil y somnolienta después de beber leche, la misma que la madre de Trevor le había dado.
Fue entonces cuando entendió que Vickie había organizado todo eso.
Al darse cuenta de la verdad, Xenia se apresuró a intervenir: "¡No, Stefan...!".
Antes de que pudiera terminar sus palabras, Vince interrumpió con sarcasmo: "Lo que diga ahora no hará ninguna diferencia. Yo lastimé a Xenia, así que aceptaré lo que venga".
Xenia se quedó conmocionada mientras observaba a Vince.
¡No podía creer que estuviera admitiendo su culpa cuando no lo era en absoluto!
Stefan golpeó el hombro de su hijo con su bastón: "¡Bastardo! ¡Eres un bastardo!".
Vince hizo una mueca, pero no se quejó.
Al escuchar la furiosa voz de Stefan, Xenia sintió que su corazón daba un vuelco.
"¿Cuál es tu plan para solucionar este desastre?".
"Me casaré con ella y asumiré mi responsabilidad", respondió Vince.
Stefan resopló y lo miró con desprecio. "¿Casarte con ella? ¿Es esa tu solución? ¡Qué arrogancia! ¿Estás tan seguro de que Xenia querrá casarse contigo?".
Luego, miró al mayordomo. "Dame el látigo".
El mayordomo pareció horrorizado e intentó defender a Vince. "Señor Morrison, él no es tan fuerte. Aún sigue herido por el accidente automovilístico. ¿Cómo podrá soportar los latigazos?".
"¡Cállate y obedece!". Stefan le lanzó al mayordomo una mirada tan intensa que lo silenció.
Poco después, este regresó con un largo látigo.
Stefan agarró el látigo de cuero tosco y miró a Xenia: "Xenia, ¿quieres casarte con Vince? Si dudas, lo golpearé hasta matarlo. ¡Considéralo tu compensación! Tú misma decidirás el resto".
Xenia se veía preocupada y captó la mirada de Vince. El hombre alzó la cabeza. A pesar de que tenía el rostro pálido, logró dedicarle una débil sonrisa.
"Si me eliges, prometo darte un hogar. Si bien ahora estoy discapacitado, haré todo lo posible para que seas feliz. Si no quieres, solo vete. No necesitas ver cómo me golpean".
Sin embargo, antes de que pudiera decir más, Stefan le ordenó al mayordomo que pusiera a Vince en el suelo, obligándolo a arrodillarse.
En un rápido movimiento, Stefan azotó su espalda con el látigo.
Vince se puso rígido, con evidente dolor, mientras su camisa se manchaba de sangre.
Las lágrimas se formaron en los ojos de Xenia y sintió que le dolía el corazón.
Al verlo soportar ese castigo, recordó lo que ella misma había pasado. Años atrás, su hermana la acusó falsamente de robo y nadie creyó en su versión.
Tanto ella como Vince habían sido víctimas de complots de otros.
La promesa de un hogar resonó en su mente. Si lo aceptaba, sería un refugio ante su infeliz vida familiar.
Pero también estaba Trevor...
Su mente se aceleró mientras pensaba en su relación de tres años.
¿Cómo podría terminar con él?
Xenia cerró los ojos y se sintió abrumada por los recuerdos de la noche anterior, cuando vino para pedirle ayuda a Trevor.
Le contó que su familia le había tendido una trampa y le sugirió que se casaran rápido para burlar sus planes.
"Xenia, no puedo creer que una madre pueda querer dañar a su hija hasta ese punto", señaló él. "¿No podrías estar malinterpretándolo? Pero no te preocupes, mi mamá te cuidará. Estás segura con ella. Solo relájate y quédate en mi casa. No es que no quiera casarme contigo, Xenia, pero quiero planificar una propuesta adecuada para después obtener la licencia de matrimonio. Este proyecto arqueológico es una oportunidad única. No puedo desperdiciarlo. Por favor, espérame. ¡Una vez que vuelva, nos casaremos!".
En su mente, seguía escuchando la voz tranquilizadora y casi irreal de Trevor, como si todavía le estuviera hablando. Las fibras de su corazón dieron un doloroso tirón.
Pero los fuertes latigazos, uno tras otro, la devolvieron brutalmente a la cruda realidad.
Su vida había cambiado irreversiblemente tras los acontecimientos de la noche anterior. Ni ella ni Trevor podrían volver a ser como antes.
Al abrir los ojos, la mirada de Xenia estaba llena de determinación.
"Stefan, ya tomé una decisión. Me casaré con él. ¡Sí, estoy lista para casarme con Vince!".





