Llegó el lunes y con él, las responsabilidades de la empresa. Se había acumulado trabajo, ya que Philips apenas se estaba recuperando después de que estuviera en reposo.
—Buenos días, Sarah, necesito que seas mi secretaria hasta que contrate una para mí.
—¿Qué ha pasado con Sofía? —ella se aproximó para enterarse de lo que había sucedido.
Él solo le lanzó una mirada como si tuviera deseo de matarla, y ella entendió perfecto que acababa de ser imprudente y no se atrevió a decir nada más.
—No quiero a nadie con menos experiencia en ese puesto, estaré en mi oficina para yo mismo decidir quién será la mejor opción.
Sin dejarla de acosar con la mirada para que no se atreviera a volver a preguntar por Sofía. Él le dio la espalda y al entrar en su oficina azotó la puerta.
Justo en ese momento el elevador se detuvo y su amigo quedó sorprendido ante el gran ruido que él había dejado a su partida, así que sin tocar como siempre, entró a su oficina y se dirigió a él.
—¡Buenos días! ¿Cómo se encuentra el soltero más solicitado de toda la ciudad?
Entró "José" Él es la sombra, abogado y mejor amigo de Philips. Pero también es todo lo contrario, ya que es alegre, divertido y un poco alocado.
—¿Me has conseguido lo que te he pedido? Te estaba esperando.
—¡Está interesado mi amigo! Aunque no es algo extraño, con lo que te gusta lo prohibido y lo peligroso, es muy normal el interés por una desconocida.
—¿Cuándo vas a cerrar esa enorme boca? Voy a considerar buscar otro amigo. El que tengo está defectuoso y resulta ser bastante molesto —lo volvió a mirar sin pestañear —De verdad estoy considerando hacerlo José, ya que cada día estás peor.
—Lo más feliz y divertido que tienes en tu aburrida y fea vida, soy yo, así que considera bien lo que piensas hacer. Por cierto, ¿dónde está ese bombón que tienes como secretaria? Es muy extraño que no haya venido a poner cómodo a su jefe, poniendo el mundo a sus pies y dándole el mejor servicio que puede recibir el amargado John Philips.
—Sí, te cuento, no lo creerás. —él quedó de espaldas mientras esperó a que el mismo José dedujera lo que había sucedido, ya que sabía que él, era experto en deducción.
—Nooo. Te había dicho que me casaría con esa mujer, y ya la has profanado.
—No me jodas con eso, he perdido a mi mejor empleada, solo por qué se le ocurrió meterse en mi cama.
—No veo la necesidad de sacarla ¿Acaso te ha gustado, o que pasó?
—No quiero hablar sobre ella ni lo que pasó, has venido aquí para traer información sobre la mujer misteriosa de aquella noche, no a lanzar 100 preguntas por segundo.
—He descubierto bastantes cosas sobre esa mujer y la noche misteriosa. Es increíble como te atrae el peligro, no vas a creer lo que investigué.
Mirándolo lleno de ansiedad, esperó la información que parecía no querer dar —Menos rodeos y más información.
Él puso los ojos en blanco. — Ella es Mía Ferrari. Mujer de Ferrari, ¿sabes que ese sujeto es el innombrable, y mafioso más conocido en la ciudad?
—Eso es excitante. —mordió sus labios mientras golpeo suavemente la quijada de su amigo. —Bastante excitante.
—¿No te interesa lo demás que investigué?
—Si no se trata de unas buenas curvas, no me interesa. Entonces su nombre es Mía.
—No tuviste un accidente amigo, cortaron los frenos de tu carro, esa noche que besaste a la mujer equivocada ¿Sigue siendo excitante?
—Sí, y se la pienso cobrar con su esposa en mi cama toda la noche.
—¡Estás loco, amigo, muy loco!
—En la vida las reglas son para romperla y las mujeres para follarlas.
—Hasta que te enamores y tengas una familia, seguirás siendo el "donjuán" implacable.
—¿Qué es eso amor y familia, con que se puede comer? Hasta donde me he enterado esa cosa amor vuelve débiles a las personas y John Philips es una roca impenetrable.
—¡WOW! Qué amigo tan rudo tengo.
Todo era excitante para Philips y cuando solo pensaba en la palabra, recordaba a Sofía y lo tierna que resultó ser.
—Me gustó que era virgen y la calidez que me transmitió. —dijo esa palabra mientras puso la mirada fija sobre su amigo, quien estaba estático.
—¿Tu secretaria? —preguntó con asombro. —No, amigo, qué pecado has cometido, insisto en que eres el peor de los depredadores.
—Por eso la saqué de mi lado, su trato, la forma en que me sentí con ella en la cama, su perfección… Todo me despertó ternura, y eso es para los débiles.
—¡No creo lo que acabo de escuchar! —lo miró con gran asombro —El hombre que tiene una lista de mujeres incontable, sintió debilidad por primera vez. "WOW eso sí es una gran sorpresa"
—Eres un sujeto tan estúpido, aún no sé cómo sigues siendo mi amigo.
José solo ignoró sus palabras y siguió indagando —¿Nunca habías estado con una virgen?
—Sí, muchas veces, pero ahora ha sido diferente, sentirla temblando me hizo sentir calidez. Su mirada y sus caricias se sienten diferentes. No se trata de diferentes mujeres, se trata de lo que ha provocado y las dudas que ha dejado.
—¿Eso quiere decir?
—No seas tan intenso, pareces mujer chismosa.
—Te conozco y la quieres nuevamente en tu cama Philips, de eso no tengo ninguna duda.
—Solo te diré algo con respecto a esa mujer y no se volverá a mencionar. Sí, quedé con deseo de más, pero hay varios factores que pueden estar permitiendo esto y lo principal es la manera en la que me ha tratado, el tiempo que pasamos juntos, no sé qué más... ¿Qué diablo hago hablando de mis cosas personales y privadas? —él se veía ansioso.
—¿Yo soy quién sabe? No te diré nada, ya conoces el tipo de mujer que es ella, y es normal que cualquier hombre quede embobado y si era virgen, pues se prepara el altar.
—Por qué perderé mi tiempo hablando contigo. —lo miró con deseo de hacerlo desaparecer. —A lo que viniste "Mía" ¿Sabes como me comunico con ella?
—¿De qué hablas? Ella registró su número en tu celular aquella noche del beso ardiente que te robó la paz y casi la vida.
—¡Cierto!
En ese momento él tomó su celular, confirmó tener su número e inmediatamente le escribió.
Mensaje:
—¡Hola! ¿Me registraste?
—Esperaba tu mensaje. Necesito que me arregles las uñas, tengo excelentes recomendaciones. ¿Necesito una cita?
—Esta semana tengo varios días libres, ¿quieres alguno en específico?
—El viernes mi papá sale de viaje, si tiene un espacio para mí, sería genial, ya que como él no estará, nos podemos tomar el tiempo que necesitemos.
—Te guardo el espacio para el viernes, bye.
—Espero que las recomendaciones sean ciertas y seas tan buena en tu trabajo como tanto lo repiten.
—Ya el viernes tendrás tu propia experiencia, cuando derrame el esmalte sobre tus delicadas uñas.
Ella miró a Ferrari y escondió todo el placer que le transmitió al solo leer el doble sentido de aquella propuesta.
Mientras Philips también disfrutó del morbo que tenían los mensajes. Esas cosas le hacían correr la sangre por sus venas.
—Me registró como su estilista. Es una chica mala y eso es excitante.
—Nunca entendí por qué te gustan las mujeres fáciles y muy malas.
—Fácil querido amigo. Esa clase de mujeres, al igual que yo, no quieren compromiso, solo una noche y cuentas cerradas.
—Eres increíble Sr. Philips. ¿La suite presidencial?
—Correcto, que todo esté listo para llenar las expectativas de aquella dama.
En ese momento llegó un gran pedido de ropa de dama y José se acercó mirando un poco extraño a Philips.
—Tengo mucho trabajo, ahora puedes retirarte. —él le hace seña con la mano para que se apresure a salir.
—Si piensas que me iré sin saber de qué trata todo esto, te informo que estás muy equivocado. Y si te atreves a no contarme, no te ayudo a sacar todo este desorden de tu oficina.
—Ella comenzó un negocio virtual y en agradecimiento decidí comprar todo con distintos perfiles. Cuando salgas puedes llevártelo todo, y puedes donarlo si quieres.
—¿Cuándo te volviste tan cordial querido amigo?
—Ella me ha enojado. La única empleada que valía la pena tener al lado y justo con ella sucede tal cosa.
—¿Qué sucedió? Aún no entiendo por qué la sacaste.
—¿Quién te dijo que debemos saberlo todo? Empieza a organizar las cosas para aquella noche de viernes y deja de cuestionarme.
Aunque siempre Philips estaba necesitando de su amigo, no dejaban de ser molestas su actitud y bromas de mal gusto.
Él solo pudo observar mientras se llevaba las bolsas haciendo rostro de estúpido desequilibrado mental.





