CAPÍTULO 2
MARGERY
– ¡Margery!
La persona que están escuchando en estos momentos es mi querida y adorada abuela, una ancianita adorable de cabello cano que está encargada de mi cuidado mientras mis padres se encuentran de viaje. Yo debería estar fuera de la cama preparándome para ir al instituto, pero sigo acostada mirando al infinito y escuchando los gritos de la pobre mujer.
– ¡Margery Jessie Bolton! Baja ahora mismo antes que suba con un balde de agua fría.
¿Por qué no me levanto de la cama y evito que la ancianita deje sus cuerdas vocales en donde sea que se encuentre gritando?
Bueno. La respuesta es muy sencilla e idiota; estoy mirando al techo para que la realidad no me golpee con todo lo que tiene preparado para mí. Dentro de unos minutos voy a estar oficialmente en mi último año de escuela, miraré a mis amigos en nuestro último primer día de clases en secundaria y estaré a punto de llorar cuando me dé cuenta que estamos cada vez más cerca de ir cada uno por su lado.
No debería sentirme así, ¡Vamos! Es momento de entrar en la universidad y conocer a nuevas personas, pero no quiero dejar a esos idiotas. Son muchos los momentos que tengo a su lado y estoy sumamente feliz ¿Cómo voy a ser tan fría como para alejarme de ellos y no mirar atrás con melancolía?
No sé si sea posible negarse al inicio de clases, pero lo hago. No me levantaré de está cama y dormiré para que este año no se haga más real de lo que ya lo es.
Unos pasos se escuchan afuera de mi puerta.
Debe ser mi abuela con el balde de agua, debí prestarle atención a su advertencia; ella es igual de alocada que yo...
– Como ya te dije, hijo – dice la voz de mi abuela cansada mientras es amortiguada por la puerta – Ella no quiere despertarse. Pierdes tu tiempo viniendo aquí.
Un momento ¿Con quién está hablando Cecilia Bolton?
Levanto mi oído intentando tenerlo más agudo mirando la puerta. Sí, quiero ser una mala imitación de Edward Cullen en este momento.
Esa viejita no pudo haberse vuelto loca ya, si no está hablando sola, entonces ¿Quién está con ella en la puerta? ¿Mis padres regresaron en la noche y no lo sabía por estar hablando hasta tarde con James sobre mi verano en la cabaña del bosque?
– No se preocupe, Cecilia. Margie se despertará de inmediato, déjemelo a mí – dice una voz masculina que conozco muy bien.
Ay no, no, no.
¿Recuerdan al chico que mencioné antes? ¿James?
Él es mi mejor amigo desde primer año de secundaria. Mi primer ex novio y también el chico sumamente apuesto que es capitán del equipo de futbol del instituto. Él no debería estar en esta casa a esta hora, es muy mal presagio para mí. James no solo me despertaría y obligaría a salir de la cama, sino que también me haría cosquillas hasta cansarse y no podría hacer nada porque es un gigante en comparación a mi estatura minion.
No puedo dejar que James entre.
Me levanto rápidamente de la cama cuando percibo los pasos de mi abuela alejarse y salto directo a la puerta. Justo en este momento estoy odiando ser una enana sin remedio, un paso mío son como cuatro pasos perrunos, literalmente.
Estaba a punto de tomar la perilla de la puerta, ya a punto de cantar victoria por lograr cerrarla sin que James entrara; pero el destino me ama tanto que él la abrió pillándome, no solo despierta, sino que también debo parecer una bruja sacada de un libro de historias infantiles. Mientras que él está allí con sus vaqueros oscuros, camisa blanca y su sudadera gris favorita. Con el cabello rubio ligeramente despeinado, como si solo se hubiera levantado y vestido.
Que fue seguramente lo que hizo porque es un flojo.
Sus ojos verdes me miran con picardía al notar mi mentira, sus labios rojos forman una ligera sonrisa y su piel pálida es iluminada por la luz de la ventana de mi cuarto. Sí, mi mejor amigo es un maldito dios griego. ¿Por qué terminamos? De seguro se lo preguntaran mucho cuando se dieron cuenta que dije "Primer ex novio"; la respuesta es sencilla: Éramos unos idiotas que no sabían lo que querían en un futuro.
Al menos yo no sabía lo que quería, para ese entonces estaba igual o más perdida que ahora con este asunto de la vida adulta y la universidad.
Trago hondo, nerviosa de solo verlo sonreír mostrando sus dientes blancos perfectos. Cuando James Strauss quiere lucir aterrador lo logra. No me pregunten como, pero ahora mismo siento todo mi cuerpo paralizado y no es por su absurda belleza de dios griego – Eso lo superé hace mucho, creo –. Es porque tiene un balde rojo en su mano derecha y sé que es agua fría.
De seguro se lo dio mi abuela… ¡Esa señora!
– Margie – dice burlón mientras cierra la puerta a su espalda – Vine a despertarte.
– No es necesario – respondo nerviosa dando un paso atrás, temblando – Ya estoy despierta – sonrío – No tienes por qué hacerlo, J.
– ¿Ah, sí? – Levanta el balde con una sonrisa mostrando el agua un poco y eleva una ceja, divertido por mi miedo – Tu abuela te envía esto.
Y justo allí, arrojó el agua sobre mí haciendo que soltara un grito aterrado.
¡Lo odio!
Estoy temblando por el frío del agua y él solo se está riendo acostado en mi cama cubriéndose con mi almohada. Se ve guapo así, pero lo odio.
– ¡Eres un grandísimo idiota! – Grito – ¡Te odio, James Oliver Strauss! No sabes cuánto.
Doy un pisotón en el suelo molesta y arreglo mis manos en un puño a mis costados. Mi cabello castaño está totalmente mojado y pegado a mi cara, además, estoy completamente segura que mi piel ligeramente bronceada por las vacaciones de verano se encuentran en un estado de palidez absoluto por culpa del idiota frente a mí.
– Hubieras visto tu cara – dice él entre risas mirándome – Fue todo un poema.
Por un momento olvido que me tiró un balde de agua fría y lo observo, su cabello alborotado, sus ojos brillando mientras ríe y su boca. ¡Oh Dios! Esa boca se ve más que besable en estos momentos, no me tienen que decir que es buen besador; eso ya lo sé.
¿Por qué mi mejor amigo tiene que ser tan absurdamente guapo? No, esa no es la pregunta adecuada ¿Por qué tuve que hacerme mejor amiga de mi ex novio? Sí, definitivamente esa es la correcta.
He soportado estos años con él siendo su mejor amiga porque no lo he detallado como lo estoy haciendo ahora. Su cuerpo ya no es el mismo de cuando iniciamos secundaria, el futbol y las caminatas nocturnas que hace lo han ayudado a verse muy guapo estos últimos años. Además que ya no se viste como un emo las veinticuatro horas del día, ahora combina la ropa perfectamente desde que hizo ese desfile de modelaje para su madre. En pocas palabras, se transformó en un estúpido adonis de la noche a la mañana.
Trato de centrarme en otra cosa que no sea el cambio de su cuerpo durante el verano, antes que note que lo estoy violando con la mirada, retomando mi actitud de bruja furiosa me arrojo encima de él para intentar golpearlo mientras grito:
– ¡Idiota! ¡Imbécil! ¡Te odio!
Por supuesto. Mis intentos fueron totalmente nulos, al ser el capitán del equipo de futbol, tiene unos reflejos sumamente desarrollados; así que para cuando estuve a punto de golpearlo giró su cuerpo y me acorraló en mi cama con una sonrisa triunfal.
Estar en esta posición no es malo si estás enamorada de él y quieres siempre tenerlo cerca, pero está muy mal si estas enamorada de él y es tu absurdo ex novio y mejor amigo.
Él piensa que lo superé… Ojala fuera tan sencillo.
– No me odias – dice sonriendo mientras detiene los movimientos inútiles de mis manos hacia su rostro – Ciertamente, me amas.
– Cuando te quedes dormido te verteré un balde de agua con tierra para despertarte, idiota – digo molesta, mirándolo a los ojos.
– No lo dudo. – Sonríe, sosteniendo mis muñecas sobre mi cabeza en la cama. Me tiene en su poder – Sé que eres capaz de hacerlo, pero sé perfectamente que no me odias.
– ¿Por qué estás tan seguro?
– Porque eres mi mejor amiga – responde sin dudar – Y me amas como yo te amo a ti.
Ambos nos quedamos en silencio tras decir esas palabras, no es algo que tomemos a la ligera desde que terminamos al iniciar secundaria. Yo no se las digo a nadie y él se abstiene de decirlas si no lo siente en realidad; sacarlas a relucir en un momento tan íntimo como este solo crea situaciones incomodas como esta, logrando que detallemos cosas absurdas como la manera en la que sus labios se entreabrieron frente a mi rostro, como su respiración se aceleró un poco.
Mi mirada fija en sus labios lo hizo removerse un poco, levantándose de la cama sin decir algo más mientras negaba con la cabeza. Cuando me aseguré que mi corazón no me delataría, me senté en la cama con la mirada en mis manos, detallándolas.
No voy a ser yo la que diga la primera palabra. Apenas y sigo procesando el hecho que mi cuerpo se siente frío sin el calor del suyo.
Camina hasta la puerta, la abre mirándome por encima del hombro con rostro indescifrable de alguna emoción y señala la puerta del baño.
– Más te vale que te cambies y estés lista en veinte minutos, si no lo haces volveré y te arrojaré agua con tiza. – dice de nuevo, retomando su tono divertido de antes.
Le saqué la lengua con mi mejor actitud infantil y él cerró la puerta.
Pasó de nuevo, un silencio incomodo nos cubrió a ambos luego de decir alguna palabra que nos recuerde el pasado que tenemos juntos, y luego hacemos como si nada pasó.
Cuando sus pasos dejaron de escucharse en el pasillo, me acosté de nuevo en la cama, dejando salir un suspiro cargado de emociones contenidas. Toco mi cabeza con una mueca y cierro los ojos, intentando calmarme. Este año no será tan fácil como lo esperaba, mis absurdos sentimientos por James no han hecho más que aumentar.
– Un año más y todo terminará, solo un año más – me dije a mi misma mientras me levantaba de la cama con el cuerpo pesado.





