Alicia salió de su aturdimiento en cuanto se encontró con la mirada gélida de Joshua, su supuesto esposo.
El hombre tenía una expresión tan indiferente como siempre, como si estuviera mirando a una desconocida.
Lo único fuera de lugar era el mordisco en sus labios.
¿De verdad había besado a otra persona con tanta intensidad?
Estaba tan disgustada que tuvo que aguantar sus arcadas. Sus dedos apretaron su celular mientras terminaba la llamada con un suave suspiro. "Nada".
Sin esperar una respuesta, caminó adentro.
Joshua frunció el ceño y agarró su muñeca. "Alicia, ¿por qué tienes esta actitud?".
No parecía estar contento con ella, lo que era algo raro considerando lo poco que se molestaba en volver a casa.
Normalmente, ella lo habría recibido con los brazos abiertos y una mirada alegre en su cansado rostro, pero hoy parecía agotada, casi vacía.
No se resistió a su agarre y lo miró a los ojos con una calma que lo puso nervioso. "¿No he sido siempre así? He sido obediente y sensata, he cuidado de la casa para que esté en orden, para que estés cómodo y puedas dar lo mejor en el trabajo".
Una pequeña y amarga sonrisa se dibujó en sus labios. "¿No es eso lo que más te gusta de mí? Te facilito las cosas, ¿no? Te dejo tiempo para que se lo dediques... a alguien especial".
Los ojos de Joshua se oscurecieron ante esa acusación.
Quería negarlo, pero no le importó. ¿Por qué haría eso? Le soltó la mano y dijo bruscamente: "En realidad, por eso estoy aquí. Tenemos que hablar".
Alicia se frotó vigorosamente la muñeca, como si quisiera limpiarse donde la tocó.
"¿Finalmente piensas hacer pública tu relación con ella?".
El rostro de Joshua se contrajo al instante. "¿Qué sabes tú? ¿Le pediste a un detective privado que me persiguiera o algo así?", preguntó el hombre.
Alicia soltó una risa amarga. "¿Es necesario? Anoche no escatimaste en gastos para complacerla. Incluso un ciego podría darse cuenta de que estás loco por ella".
Joshua la miró fijamente, inquieto por su frialdad.
Era su misma voz y era la misma Alicia, pero había algo diferente... Por alguna razón, se sintió herido, como una espina que se clavaba en su corazón.
Tal vez se debía a la forma en que lo miraba ahora: sus antes cálidos y amorosos ojos ahora estaban completamente vacíos.
No había rabia ni dolor, solo…nada. Era un marcado contraste con la mujer que lo miraba como si él fuera su mundo entero.
No sabía por qué, pero verla así despertó algo en él, un descontento desconocido. Molesto por su propia reacción, Joshua decidió contraatacar con mayor dureza: "Está embarazada. Es un embarazo delicado, así que le compré algo para animarla".
Alicia apretó los puños.
¿Embarazada?
Todas las noches que ella se quedó despierta esperando su regreso, ¿él estuvo intentando formar una nueva familia con otra mujer?
Al verla estremecerse, Joshua sintió una ligera satisfacción. "No es que no quiera dormir contigo", dijo con condescendencia. "Eres tan simple que aburres. Ningún hombre quiere algo así".
Sus crueles palabras atravesaron a Alicia como una espada, pero aun así, logró mantener la compostura.
No es que evitara la intimidad, simplemente no solía tomar la iniciativa. ¿Eso la volvía tan indeseable? ¿Era un pecado no ser lo suficientemente seductora?
Alicia respiró profundamente para obligarse a mantener la calma.
"Está bien", murmuró. "Divorciémonos. Puedes darle el título que ella quiere".
El párpado de Joshua tembló involuntariamente.
Entrecerrando los ojos con sospecha, resopló: "¿Es este otro de tus juegos?".
Su voz se volvió más mordaz mientras hablaba con certeza: "Alicia, durante dos años has hecho de todo para llamar mi atención. ¿No te cansas? Porque yo estoy cansado".
Hizo una pausa para que ella sintiera su desdén. "Dices amarme mucho. ¿De verdad podrías alejarte de mí?".
Alicia no pudo evitar lanzar una risa amarga.
¿Amarlo? ¿Siquiera entendía lo que eso significaba?
Cuando el negocio de Joshua se derrumbó, y solo tuvo deudas y sueños destrozados, Alicia puso sus ahorros para rescatarlo de los escombros.
Por gratitud, o tal vez por obligación, Joshua se había casado con ella.
Durante dos largos años, ella fue la esposa obediente que lo apoyaba mientras se abría camino hacia el éxito.
¿Y qué había recibido a cambio? Fue abandonada como una reliquia inútil, mientras que otra mujer llevaba un hijo de él.
Su amor y su lealtad habían sido destrozados bajo sus pies. Sería una masoquista si seguía amando a ese hombre.
"Redacta el acuerdo de divorcio", declaró Alicia firmemente. "Aceptaré los términos que gustes".
Luego, se dio la vuelta y salió del lugar, dejando a Joshua solo en el pasillo.
El joven la miró enojado durante unos segundos, pero luego una sonrisa burlona tiró de sus labios.
Se había vuelto más intrigante.
Pero dudaba que fuera capaz de mantener esa máscara por mucho tiempo.
Joshua salió furioso de la casa y se dirigió al apartamento donde lo esperaba su amante, Lilliana Green.
"Bueno, eso fue rápido", bromeó ella con una ceja alzada cuando Joshua le contó que se iba a divorciar. "Parece que no fue tan difícil convencerla como decías".
Joshua la atrajo a sus brazos y sostuvo su cintura posesivamente. "Es astuta", murmuró con sospecha. "No sé si de verdad está aceptando el divorcio o solo está jugando conmigo".
Lilliana se sentó en su regazo y abrazó perezosamente su cuello. Su mirada ardía con seductora picardía. "Relájate, Joshua", ronroneó, rozando su oreja con sus labios. "Incluso si cambia de opinión, ya será demasiado tarde".
Joshua frunció el ceño. "¿Qué quieres decir?".





