Esa noche, en medio del sensual ambiente de Nightscape, las luces tenues creaban el ambiente perfecto. El bar estaba lleno de vida, con una mezcla de música y conversaciones murmuradas.
Eliana entró a la cabina y vio a una figura conocida tomando una bebida.
Suavemente golpeó la mesa con los nudillos. "Brenna".
Habían pasado años desde que Eliana se había casado con Johnny, años de silencio entre las dos amigas. No obstante, a pesar de la distancia, Brenna se había ocupado de los negocios de Eliana durante todo este tiempo, administrándolos como un guardián de confianza.
En cuanto Brenna la vio, se levantó de un salto y la envolvió en un fuerte abrazo. "Por fin te deshiciste de ese bastardo. He estado esperando este día por tanto tiempo".
Estaba tan emocionada que las lágrimas casi se derramaron. Años atrás, cuando Eliana anunció de repente su matrimonio, Brenna estuvo segura de que era una broma.
Después de todo, su amiga era famosa: un prodigio de la medicina, una diseñadora respetada, una jugadora de videojuegos, una agente de primer nivel y una experta hacker. Su lista de identidades era interminable. Pero, en el apogeo de su juventud y éxito, decidió retirarse a las sombras y tener una vida tranquila de esposa.
"Estás impresionante. Johnny tiene que estar ciego para no darse cuenta. Pero nunca te ha visto así, ¿verdad?", preguntó Brenna, observando sus perfectos rasgos.
El delicado rostro de Eliana era una maravilla, con ojos que rezumaban inteligencia y encanto. Era un rostro que podía cautivar a cualquiera, pero Johnny nunca la había visto.
Su amiga agitó la cabeza ligeramente. "No, nunca me vio. Cuando se fue, estaba envenenada: fea, gorda y apenas reconocible. Volví a mi verdadero yo cuando me deshice del veneno".
Brenna se inclinó y preguntó seriamente: "Entonces, ¿qué harás ahora? Todos nuestros negocios han estado esperando tu regreso".
Después de un rato, agregó: "No creerías cuántas personas en todos estos años han estado desesperadas por encontrar a Night, la legendaria doctora. Han ofrecido fortunas para que los ayudes. Incluso Phantom en la red oscura se ha quedado en silencio. Todos han estado esperándote".
Eliana hizo girar su copa de vino mientras reflexionaba. Ella misma no entendía qué la había poseído durante esos años. Era como si hubiera estado bajo un hechizo, ignorando su carrera y esperando a un hombre que no la amaba.
"No te preocupes, ya regresé".
"¿Y ya has descubierto quién te envenenó?".
"Sí, fue Hallie", respondió Eliana sin emoción. Hallie Brown, su media hermana, había orquestado todo su sufrimiento.
Brenna entrecerró los ojos. "¿Qué harás al respecto? ¿Vas a dejarla salirse con la suya?".
La mirada de Eliana se volvió severa. "Por supuesto que no; muy pronto probará su propio veneno".
Las dos hablaron sobre el trabajo mientras tomaban unas copas. Ambas eran hermosas e imponentes, por lo que llamaron la atención de varios hombres cercanos.
Un grupo se les acercó, y uno de ellos las saludó sonriendo: "Hola, hermosas damas. ¿Qué les parece si comparten unas bebidas con nosotros?".
"Vete", respondió Eliana gélidamente.
El hombre se echó a reír, sin inmutarse. "Eres luchadora; eso me gusta. ¿Qué pasa? ¿No tienes un novio que te acompañe? ¿Por qué no pasas la noche conmigo?".
Eliana estaba perdiendo la paciencia. "No pienso repetirlo; déjanos en paz".
Pero el hombre no percibió el peligro y siguió adelante. "¿Y si no queremos? ¿Vienen vestidas así y esperan que no las veamos? Estoy seguro de que quieren atención. Deberían estar contentas de que yo... ¡Ah!".
Antes de que pudiera terminar de hablar, Eliana le dio una patada en el pecho, haciéndolo caer al suelo.
"¿Tú... te atreves a pegarme? ¡Chicos, agárrenla!", exclamó él.
Cuando llegaron los guardias de seguridad del bar debido al ruido, los hombres ya estaban gimiendo de dolor en el suelo.
Todos en el bar se quedaron atónitos; los murmullos se extendieron entre la multitud. Era bastante impresionante que Eliana derribara tan rápido a esos hombres.
Ella se sacudió el polvo de las manos y observó cómo esos bastardos salían corriendo despavoridos. "Vayamos a una sala del segundo piso", le dijo luego a Brenna tranquilamente. "Ahí podemos seguir conversando sin que nos molesten".
Mientras tanto, en el segundo piso, dos hombres observaban todo desde la barandilla de arriba.
Carl Jones lanzó un silbido bajo, todavía procesando la escena. "Esa mujer es increíble. Los dejó a todos en el suelo antes de que pudiera ver lo que pasaba".
A su lado, Johnny permaneció impasible. "Sí".
Carl tomó un sorbo de su copa y agregó con una sonrisa: "También es hermosa, mucho más bonita que tu esposa". Recordaba que era una mujer gorda, además con el rostro lleno de granos y llagas.
"Exesposa", lo corrigió él firmemente.
Carl asintió y levantó su copa para brindar. "Tienes razón. Hoy se divorciaron".
Después de beber otro sorbo, agregó: "Pero si ella está saliendo con Brenna, no puede ser tan inocente".
Brenna era la rival de Carl en el mundo de los negocios, una feroz competidora con quien había tenido problemas más veces de las que quería contar.
Por su parte, Eliana estaba de mal humor y su mente no dejaba de rememorar los acontecimientos de esa noche. Brenna había insistido en que bebieran mucho para celebrar su nueva libertad, y ella obedeció, tal vez más de lo que debería. El alcohol estaba comenzando a hacer efecto; se sentía envuelta por una neblina mareante.
Cuando Brenna se disculpó para ir al baño, Eliana decidió salir al pasillo y tomar poco de aire fresco para aclarar la cabeza. Pero al salir, sus pasos vacilaron. Afuera de la puerta, estaba Johnny.
Eliana parpadeó, ya que no sabía si estaba alucinando. Tal vez su mente nublada por el alcohol le estaba jugando una mala pasada. Pero no, de verdad era él.





