EL DESTINO DEL AMOR

Un mes antes de su boda con Mateo De la Rosa quien era su novio desde hacía ya dos años atrás, las mejores amigas de Verónica Russo la invitaron a una fiesta para celebrar la despedida de su soltería en un emblemático lugar de las Vegas.

habían escogido aquel lugar porque justo en esos días tenía un evento de pasarela siendo la invitada especial y aprovecharon para ir todas.

Verónica recién había cumplido los 18 años de edad y era justo que comenzará a tener, aunque sea por un día una gran fiesta en la famosa discoteca a la que asistirían, había recibido una gran fortuna con la cual su vida estaba hecha, pues creo Moonligth Fashion, su gran imperio de la moda, en su primer lanzamiento un mes antes fue bien vista por todos los grandes criticó por sus espectaculares diseños.

Así mismo se había encargado de la confección de su traje de novia y justo antes de sus viajes ya tenía todo listo, no quiso buscar a nadie para tal labor, pues le gustaba tener una entretención en su gran pasión, solo sus amigas le dieron los últimos retoques para que quedara perfecto.

Nunca espero que aquellas chicas la llevaran a un lugar como las Vegas, más que todo a una discoteca llena de estríper, pues deseaba serle fiel a su amado Mateo.

En ese momento Verónica Russo no era para aquella mujer fría y despiadada, sino una ingenua que se creía todas las mentiras, sobre todo las de su futuro esposo, a quién se entregó en cuerpo y alma el día de su cumpleaños, pero aquel sujeto le estaba siendo infiel con Antonella Bianco, su mejor amiga.

Era cierto que aquella mujer lo había conocido mucho tiempo atrás cuando estaba trabajando en una de las cafeterías que manejaba otra de las mejores amigas de Verónica, pues necesitaba ganar un dinero extra para solventar sus pequeños gastos.

Antonella no era una chica tan rica como Verónica, que tenía los mejores lujos y de paso siempre ganaba los castings para revistas.

Una tarde en la que Mateo fue a visitarla para beber algo mientras esperaba a que acabará su turno para salir juntos, se dio cuenta que había llegado Verónica Russo, algo que poco hacía desde que era modelo, ya que guardaba la línea evitando comer las cosas deliciosas que había en aquella cafetería.

Aquel hombre quedo tan idiota ante la belleza que recién había llegado al lugar, se alegró que Bianco la conociera, así que le pidió que se la presentará, en ese momento no se dio cuenta que había caído en las redes de su amiga, jamás imagino que un poco tiempo después le darían la sorpresa de que estaban saliendo juntos.

Provocó unos celos incontrolables que, para el día de su graduación, mientras que Verónica no sospechaba y la pasaba muy feliz con sus otras amigas, se le acercó para confesarle todo lo que sentía por él.

Para ese tiempo De la Rosa llevaba solo 6 meses de relación con Verónica, y Gracias a Antonella no se había atrevido a acostarse con Mateo, pues le aconsejó por su propio bien que por ser una menor de edad debía esperar para perder su virginidad, ya que podría ser un delito.

El chico al saber sus sentimientos y lo deseosa que estaba por besarlo, escapó a un rincón oscuro de la escuela, en donde la llevo a la gloria de la pasión, cada parte de su esbelta figura fue solo para él.

Prometieron que se verían a escondidas cada vez que lo deseara, siempre y cuándo Verónica no se enterara de nada.

Y por supuesto que no sospechaba absolutamente nada, pues solo los veía como unos buenos amigos y compañeros de trabajo en su empresa.

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Michele D'Angelo también fue llevado a esa misma ciudad por la invitación de sus dos mejores amigos, Dante y Carlo, querían disfrutar de una manera totalmente diferente y que dejara de serle tan fiel a su novia Alessandra, solo por una noche, antes de que se atara por completo y de por vida a la mujer que tanto amaba.

—Me molesta que me trates así Dante, ustedes dos saben que ya no soy ese chico de antes. —Les comentó en cuanto llegaron a la lujosa habitación que les correspondía en el hotel.

—Lo sabemos hermano, tu linda Alessandra te transformo por completo. —Carlo le respondió con un tono de burla.

—Imagino que solo me han traído aquí para probar que puedo ceder ante los encantos de cualquier mujer y faltarle a quien será mi futura esposa. —Suspiró Michele cruzándose de brazos.

—Desde luego que si amigo, nuestra intención es que dejes de pensar en Alessandra por unas horas. —Dante le siguió la cuerda a Carlo intentando no reírse.

—Nunca caeré en sus locuras, amo demasiado a Alessandra como para traicionar. —Les recalcó muy furioso mientras los veía reír a carcajadas.

—Lo sabemos hermano, por eso solo iremos a hacer lo que ya planeamos con anterioridad. —Dante se acercó al armario en donde estaban guardados tres atuendos de diferentes dioses griegos.

Dante se quedó con el traje de Hermes y Carlo el de Hércules.

—¿Qué pretenden? —Preguntó confundido.

—Asistiremos a una de las mejores discotecas temática de toda la ciudad, usaremos estos trajes con máscaras para que nadie nos reconozca. —Carlo le dio uno de ellos para que notará la calidad.

—¿Usaré el traje de Apolo? —Dijo el chico notando la poca y fina tela que tenía.

Aunque tenía unos cuantos accesorios que le gustaron en el momento en que se lo usó, sobre todo por la máscara, así que no tuvo más remedio que seguirle el juego y aceptar que disfrutaría sin pensar que lo reconocería alguna persona.

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Mientras tanto Verónica intentaba llamar a Mateo en lo que sus amigas recogían los trajes de diosas para ir a la discoteca temática y celebrar. Se cansó de marcar imaginando que estaba ocupado trabajando.

—Querida, aquí está tu traje. —Ailyn su hermana mayor llegó con una prenda hermosa que tenía unos accesorios muy finos dignos para su glamurosa vida.

—¿Y esto que es? —Preguntó Verónica muy emocionada por el traje.

—Todas pensaron que sería bueno que tú, por ser la reina de la fiesta y próxima a casarte, uses el traje de la diosa Selene o Serenity; ya que es como todo el mundo te apoda en las pasarelas.

—¿No crees que es un poco sensual y atrevido? —La chica se ruborizo al notar que en ciertas partes era muy transparente.

De cierto modo la chica estaba empezando a modelar cosas de aquel estilo, pero no quería siquiera pensar que Mateo se enojara si algún día se le presentaba la oportunidad con atuendos de ropa interior, pues una cosa fue modelar de esa manera siendo una chiquilla de 13 años a ahora una mujer de esbelto cuerpo de 18 años.

—No te preocupes, pues todos son de ese estilo hermanita, no tienes elección más que lucirlo en tu lindo cuerpo. —Ailyn le dio ánimos.

—Supongo que, si Alissa hubiera venido, te pondrías a todo esto, ya que seguro le gustaría lucir algo así de sexy. —Verónica bromeó muy sonrojada.

—Aún no llega siquiera a los 17, si papá las viera en algo así de sensual, estoy seguro que no las dejaría siquiera estudiar diseño de modas. —Ailyn le dejó muy claro.

Su padre era de aquellos hombres que deseaban vestir a las mujeres con ropas muy formales y no desvestirlas para que anden mostrando sus atributos en revistas.

—Nuestra hermanita Alissa es igual a mamá, ha sacado las mejores notas, esmerándose para ingresar a la escuela de diseño en dos años, no se ha contagiado de la locura que estamos usando hoy con estos sensuales trajes. —Verónica le habló muy sincera a su hermana, esperando a que la comprendiera.

—Papá y mamá estarían muy orgullosos de lo que hemos logrado en todo este tiempo. —Ailyn le confesó con nostalgia.

—A veces desearía un halago por la herencia que me dejaron en la moda. —Suspiro Verónica.

—No me lo tomes a mal Vero, pero quiero saber si aún no te has entregado a Mateo. —La chica tenía demasiada curiosidad.

Verónica de inmediato se ruborizo dejando al descubierto que si había sucedido.

—¿Enserio ya tienes relaciones con Mateo? —Pregunto intentando respirar pensando si había pasado cuando aún era menor de edad.

—Así es, me entregué a la primera vez el día de mi cumpleaños, quise dar ese paso con él. —Se sonrojo.

—Verónica Russo, ¿Por qué no esperaste hasta tu matrimonio? —Ailyn le reclamó.

—Lo hice por amor, sé que será el único hombre de mi vida, me entregare a Mateo solamente por siempre. —Sus mejillas estaban más rojas por la vergüenza que sentía al contar sus intimidades a su hermana.

Ailyn estaba molesta por aquella imprudencia de su hermana, pero ya no había vuelta atrás, no quería molestarse con ella por algo que tarde o temprano sucedería teniendo pareja.

—Por favor entiéndeme, amo demasiado a Mateo, y sé que papá y mamá se encuentran contentos por nuestra felicidad. —Verónica le dio un tierno abrazó a su hermana mayor intentando que dejará su enfado.

—Solo espero que el realmente te haga muy feliz Vero, después de tu boda iré a culminar mis estudios y no quisiera saber que te está causando sufrimientos. —Ailyn le advirtió muy seria a su hermana.

—Sabes que serias la primera en decírtelo, ya que ustedes son la única familia que tengo, te agradezco tanto que te preocupes por mi hermanita, por eso te adoro. —Verónica le dio nuevamente un gran y confortable abrazo.

Las amigas de Verónica entraron notando la hermosa escena llena de cariño entre hermanas, pero las interrumpieron para mostrarles los sensuales vestidos que lucían para la fiesta. Eran atrevidos y coquetos a su manera.

Una de las chicas se enojó al ver que aún no estaban usándolos, ante tal regaño corrieron al baño a colocárselos pues ya se les estaba haciendo tarde y unos minutos después se fueron al lugar que realmente parecía una réplica de la antigua Grecia, sobre todo una fiesta en olimpo, con muchas personas vestidas con trajes griegos realmente se notaba el ambiente muy hermoso, sobre todo con los chicos que esa noche serían sus acompañantes, quienes las llevaron a su espacio privado en el segundo piso del lugar.

Verónica se sentía muy avergonzada al notar que aquellos chicos estaban semidesnudos solo para ella, tenía nervios, pero de igual forma deseaba tocar sus esculpidos músculos, pero no se atrevía por guardar su fidelidad a su futuro esposo.

Las demás la tildaron de aburrida, pues si se acercaban a los chicos de manera muy atrevida y sensual, pues nadie las reconocería por estar usando antifaz.

Verónica simplemente se divertía mucho con las ocurrencias de ellas, se acercaba a la barra de comidas, por primera vez en su vida como una chica mayor se atrevió a beber licor, sobre todo aquel delicioso vino que les habían llevado.

A medida que avanzaba la noche, tanto ella como su hermana se relajaron disfrutando de la fiesta sin pensar en nada más.

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Michele D'Angelo ya se encontraba en ese mismo lugar con sus amigos esperando poder disfrutar de todas las cosas que pasarían durante la noche, solo esperaban poder disfrutar ante la aburrida petición del chico que próximamente se casaría, pues realmente no quería siquiera que una chica se acercará a su lugar privado.

Igualmente estaban un poco pasados de copas, no eran ellos en sus cabales, pues decidieron beber licor fuerte, así que Michele se levantó del lugar para ir a bailar como un desesperado en la pista que para esa hora ya se encontraba sola, a comparación de sus amigos no le hicieron tanto efecto los tragos, pues se quedaron dormidos en los sillones.

Fue allí donde a lo lejos pudo observar la presencia de una hermosa mujer de esbeltas piernas sensuales y que lucía un traje que no dejaba nada a la imaginación, aquella chica era Verónica quién al sentirse ofuscada por la bebida decidió salir de su sitio privado, ni siquiera se dio cuenta que un hombre estaba realmente idiotizado ante su belleza.

Verónica salió del lugar muy frustrada y triste por el mensaje que había llegado nuevamente de un supuesto engaño de Mateo, no quería creer aquello y simplemente se puso a beber un licor extremadamente fuerte que la dejo muy borracha, así que había decidido salir a tomar air puro que le quitará esa rabia que sentía.

Michele la siguió con la mirada por todo el lugar hasta que se dio cuenta que bajaría, así que se acercó a las escaleras para poderla apreciar con más detalle. Verla bajar le hizo creer que realmente era una diosa bajada del olimpo, era muy curioso que estando ebrio pensara así de una mujer que no fuera su futura esposa Alessandra, aquella chica con el rostro cubierto le había robado el aliento y su alma por completo.

Ya llegando a donde él estaba se notaba que estaba algo torpe para sostenerse del barandal de la escalera, en eso D'Angelo se acercó justo a tiempo para atraparla y así evitar que rodará por el último escalón.

Verónica notó que no había caído al suelo como pensaba, sino que sintió unos fuertes músculos del pecho de un chico, cuando lo observó se dio cuenta que era aquel dios griego llamado Apolo, se veía totalmente sexy al no tener casi nada puesto, aquello la hizo sonrojarse por completó al tocar cada parte de su esbelta figura.

—Hola...—Michele rompió el hielo después de estar un poco avergonzado ante su contacto.

—Hola guapo...Me has salvado dios griego, te lo agradezco mucho. —Verónica estaba más que encantada por el aroma que aquel chico emergía de su cuerpo.

—Es lo que merece una diosa como tú, mi Serenity. —Sus labios se encontraban muy cercanos y eso provocaba un poco de tención que no los dejaba pensar con claridad.

Verónica soltó una carcajada sin soltarse de los brazos de Michele, pues sentía una paz y tranquilidad que no le molestaba en absoluto.

—¿Podría conocer el rostro de mi salvador? —Verónica pregunto muy nerviosa y ruborizada.

—No, lo mejor es que sea así, no romperemos la ilusión que este lugar tiene, ¿O sí? —Michele le recalcó.

—Tienes razón mi amado Apolo, estamos en la ciudad del pecado, debemos divertirnos como nunca. —Para ese momento Verónica Russo no era para aquella chica miedosa, la bebida había hecho estragos en su cuerpo.

—Así es, lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas. —Michele parecía aquél chico playboy de años atrás, cuando con sus palabras derretía a cualquier mujer.

Juntos fueron a la pista de baile que sorpresivamente se encontraba llena, Verónica no dejaba de apreciar al chico sensual que se había encontrado en ese sitio.

Al bailar se acercaban para sentir el contacto del otro, cada movimiento los hacia excitarse más por el placer que les provocaba, llegaron al punto de no soltarse y empezaron a besarse con toda la pasión que había surgido entre ellos, no querían detenerse, pues el éxtasis los había hecho olvidar que tenía otras parejas con las cuales se casarían muy pronto.

Después de aquello decidieron ir afuera del lugar, pues estaban cansados del bullicioso sitio, al tiempo que deseaban estar con más privacidad.

Al parecer ninguno de sus allegados notó que aquellos chicos estaban juntos dejándose llevar por sus deseos carnales, ni siquiera ellos mismos lo notarían, pues al día siguiente Verónica despertó con dolor de cabeza en una gran y suave cama llena de cobijas rojas con dorado, hechas de la mejor seda que pudieran existir.

No sabía que estaba haciendo allí, no se percató que había otra persona a su lado, pues Michele estaba completamente cubierto por las sabanas de la cama. Así que Verónica no sospechaba que estaba desnuda por aquel chico y que solamente se quitó todo ante el calor que había hecho durante la noche.

Un tanto desorientada por la resaca se colocó de nuevo su atuendo y salió de aquel elegante sitio para buscar a sus amigas, notó que aún se encontraba en esa discoteca temática, solo que en la parte de hospedaje del lugar.

Una de las mucamas le aviso que ellas aún se hallaban en el área privada buscándola. Apenas llegó noto que estaban con mucha resaca y por suerte no tenían tiempo para reclamarle por que no estaba allí con ellas.

Ailyn sintió alivio de verla, pues la mayor de las Russo el día anterior también disfrutó como nunca con sus acompañantes.

Ya habían vuelto a su hotel para tomar un baño más relajado y esperar a que fuera su hora de salida para viajar.

—¿A dónde fuiste Vero? —Pregunto colocándose una bolsa con hielo para el dolor de cabeza.

—Perdóname Ailyn, solo quería tomar aire fresco, me sentí muy mal anoche con todas esas copas que bebí...dormí plácidamente en una de las lujosas habitaciones de la discoteca. —Verónica le comentó muy contenta de solo recordar las finas telas que cubrieron su cuerpo.

—Me agrada escuchar que fuiste a descansar y no cometiste ninguna locura como es de costumbre en este lugar. —Ailyn le comentó en tono de burla.

—Sabes que no, pues me casarse con Mateo De la Rosa en un par de semanas, así que será mejor que nos vayamos pronto ya que tengo una junta mañana temprano con varios proveedores, necesito dormir durante el vuelo para estar preparada. —Suplico tocándose la frente que aún dolía por la resaca.

—Debes tener resaca con todo lo que bebimos. —Ailyn la llevó a recostarse en la cama.

—Espero no tenga migraña en unas horas. —Verónica suspiro cerrando sus ojos sin que la luz del día le diera en la cara, pues no le gustaba para nada padecer aquella crisis que la hacía vomitar.

Ailyn arreglo todo para el jet privado que era de los Russo estuviera listo para antes del mediodía, debían volver a Nueva York lo antes posible por su hermana Alissa que se había quedado a cargo con una de las chicas que colaboraban en Moonligth Fashion, ante todo eran unas chicas responsables como sus padres y eso le querían demostrar a su hermana.

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Por su parte Michele D'Angelo despertó horas más tarde muy confundido pensando cómo había llegado hasta aquella habitación tan lujosa, sus amigos llegaron al lugar reclamando que lo estaban buscando por todos lados durante aquellas primeras horas del día.

El chico solo quería dormir, pero en cuanto escuchó que debían regresar a Italia para dar su visto bueno en las prendas que ya estaban listas para modelar en la pasarela del día siguiente al ser el segundo lanzamiento como D'Angelo Fashion, quería dejar todo listo para antes de su matrimonio con Alessandra.

Se levantó de la cama un tanto mareado aún por la resaca, Dante y Carlo se fueron a terminar de alistar sus maletas dejándolo solo.

Justo antes de irse a bañar, recogió sus ropas del piso, encontrando un lindo arete de luna que parecía muy valioso y que no había visto antes. Lo guardo en uno de los bolsillos del traje que usaría esa mañana.

Era raro para el no recordar que había ocurrido la noche anterior, supuso que todo se debía a que desde que estaba con Alessandra no tenía borracheras de tal magnitud, pero de alguna manera sentía una paz y tranquilidad que pronto estaría bien al casarse con su más grande amor.

Para D'Angelo la semana se pasó volando, entre el lanzamiento que fue un completo éxito y su boda lo hicieron la mejor semana.

Aquel hombre tan apuesto estaba jurándole amor eterno a su novia frente al altar y todos sus conocidos más cercanos que sería el esposo fiel y devoto para su amada. Con esto último sellaron con un tierno beso aquella unión, que quedaron plasmadas en fotos y de que todo Milán hablaba pues eran una pareja muy linda.

Los padres de Alessandra solo asistieron por su hija, pues no querían del todo a Michele debido a los rumores que tenía de mujeriego. Pero su ya esposa tenía preparada una noticia para todos los presentes, así que justo después del vals en la recepción de la fiesta de su boda, les confesó a todos que estaba esperando un bebé con su ahora esposo y que serían padres.

Michele no dudo ni un minuto en abrazarla y besarla por darle aquella hermosa sorpresa, ya nada podría cambiar esa felicidad que los invadía por completó.

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Un mes después Verónica Russo culminaba los últimos detalles de su boda, solo faltaban dos días para aquel evento que sería muy esperado por los paparazzi.

Últimamente estaba más en el baño que en su oficina vomitando, Ailyn imagino que todo era producto de su migraña y los nervios de la boda, así que la fue a ver para llevarla a casa, pero al entrar al baño descubrió que sostenía en su mano una prueba de embarazo.

—Verónica.

La voz de su hermana la alteró un poco tratando de esconder aquella prueba de ella, pues seguramente se enfadaría con ella por su descuido.

—¿Escondes una prueba de embarazo no es así?

—¿De qué hablas Ailyn? Solo tengo migraña.

—Verónica intento que no se diera cuenta.

—No seas tonta y enséñamela Verónica. —Ailyn le insistió.

La chica cedió al notar el enojo de su hermana, le entregó aún sin ver en resultado que arrojó aquel artefacto.

—Verónica estas embarazada. —Le confirmó Ailyn de manera sorpresiva.

—¿Enserio Ailyn? Tuve sospechas desde hace unos días, creí que era migraña, pero hasta hoy me hice la prueba para cerciorarme que pasaba.

—¿Quién más lo sabe? —Le pregunto muy seria.

—Solo tu hermanita. —Respondió nerviosa.

—Entonces mantenlo así hasta que te cases con Mateo. —Le advirtió a su hermana.

—Es que deseaba decirle a Mateo, no quiero estar nerviosa ese día con este secreto, merece que le diga que seremos padres. —Verónica le dijo en tono de súplica.

—¿Cuándo le dirás?

—Lo hare mañana en cuanto lo vea, quiero darle una sorpresa en su apartamento con una rica cena a la luz de las velas.

Ailyn notó la felicidad que brotaba por los poros de su hermana, no estaba tan mal ser tía por primera vez.

—¿Estas molesta? —Verónica pregunto muy nerviosa.

—Cómo crees eso Vero, después de todo nos harás a Alissa y a mí las mejores tías, va a enloquecer cuando lo sepa. —Le sujeto las manos mostrando una inmensa felicidad en sus ojos.

—Por favor, no le digas a nadie hasta la boda. —Verónica suplicó temblando.

—No revelaría un secreto tan importante como este antes de tiempo. —Ailyn le aseguró.

—¡Voy a tener un hijo con Mateo! —Verónica gritó más que dichosa.

—¿Qué? —Alissa entró histérica ante aquella revelación.

Verónica y Ailyn le suplicaron guardar silencio ante aquella bomba que estallaría en la boda.

Precisamente Antonella entraba notando extrañas a las tres, pero unos segundos después salieron despidiéndose de Verónica.

—¿Pasa algo Vero? —Pregunto Bianca acercándose ella para lavarse las manos.

—Para nada, solo que, ya sabes, Ailyn se va del país por su maestría en medicina, y pues lo hará después de la boda. —Verónica suspiro intentando controlar sus nervios.

—Si debe ser frustrante porque quieres estar todo el tiempo a su lado. ¿No es así? —Bianco le dio un poco de ánimo demostrando que estaba allí para ella.

—¿Sabes que hará Mateo mañana? —Pregunto intentando respirar sin nervios.

—Creo hoy que tiene un viaje fuera de la ciudad por unos negocios que tiene con los bancos, tal vez regresara mañana por la noche. ¿Porqué? —Le respondió Antonella muy curiosa.

—Solo quería saber Antonella, ya que tú lo acompañas a todos esos lugares. —Sonrió llena de felicidad al saber que podría disponer de su casa para arreglarla. —Además quiero que este relajado antes de nuestro gran día.

—Va a ser lo mejor Vero, un día inolvidable.

—En parte es gracia a ti Antonella Bianco.

Verónica le dio un abrazo muy confortable y se despidió rápidamente para que no se enterara del embarazo.

Antonella estaba frustrada por la felicidad que tenía su mejor amiga con el hombre que ella tanto amaba y del que estaba embarazada, no sabía cómo actuar con aquel problema.

—Cariño, ¿Estás listo para irnos de viaje? —Pregunto Mateo por medio de mensaje al celular de la chica.

—Por supuesto que sí, solo espero que Verónica no sospeche nada. —Acarició su vientre llena de alegría porque podría tener la oportunidad de contarle ese pequeño secreto.

—Ella confía plenamente en ti, no creo que piense que estamos usando la empresa para irnos de vacaciones llenas de placer. —Mateo la vio llegar a su oficina y de inmediato cerro con seguro para hacerla suya.

No contaban con que Verónica tocara la puerta en cuanto estuvieran desnudos.

Mateo se arregló de inmediato, le pidió a su amante que se escondiera.

Verónica entró besándolo muy apasionadamente, llevándolo hasta la silla dónde antes estuviera con su mejor amiga.

—Cariño estas muy candente hoy. —Mateo le dijo disimulando y dándole señas a Antonella para que no saliera del lugar.

—Te vas lejos unas horas y quise que te llevarás una versión atractiva de mí. —Soltó cada botón de su camisa dejándole ver un sexy atuendo color rojo. —Es un ante bocas para nuestra noche de bodas querido, no puedo esperar más.

—Yo tampoco Verónica, pero debo irme en unos minutos preciosa, así que lo dejaremos para ese día. ¿Te parece?

Mateo sabía que su amante moría de celos cuando le demostraba el supuesto cariño a Verónica, lo quería solo para ella.

—Bien, me convenciste Mateo De la Rosa, además he venido a darte esto.

Verónica le entregó una carpeta que contenía varios documentos, entre ellos una parte de las acciones de Moonligth Fashion, más el Pent-house que estaba en el conglomerado de apartamentos que su familia había heredado.

—Es mi regalo de bodas para ti. —Sonrió muy dichosa.

—¿Por qué estás haciendo esto preciosa? Sabes que soy yo quién debe darte gusto en todo. —Mateo lo decía de la manera más hipócrita.

Ya que desde que la conoció supo de su fortuna y por eso hizo todo lo posible para tenerla a su lado.

—Has estado siempre a mi lado, eres mi gran amor y debo recompensar todo lo que haces por mí. —Tocó su nariz. —Todo será firmado en la ceremonia.

Mateo la besó muy emocionado por tan estúpida que era su novia, no había dudas de que la manejaría a su antojo desde el instante que se casarán.

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Verónica al día siguiente llegando la noche tenía todo lo organizado para la cena romántica, solo debía ir a el apartamento de Mateo a preparar la cena que comerían para darle la noticia, un delicioso pappardele a la boloñesa, era el primer plato que su madre le enseñó a preparar cuándo aún era una niña y aún vivían en Italia, estaba deseosa porque Mateo la probará.

Cuando estuvo a punto de preparar todo se asustó al saber que al parecer había llegado antes de lo planeado, así que escondió todo en la nevera y quiso ir a recibirlo sin pensar que lo que vería le rompería por completo su corazón.

Mateo estaba con su mejor amiga revolcándose en su cama, la misma en la que se entregó a él semanas antes y por lo cual ahora estaba embarazada de ese miserable que se metía con su casi hermana. Lloraba de desesperación, no sabía si correr a reclamarles por su traición, los odiaba tanto.

Verónica se calmó y volvió a la cocina sacando todo lo que había comprado con su dinero y salió de aquél lugar donde encontró a una mujer que pedía a gritos algo de comer, en cuanto llegó a su auto le entregó todo aquel mercado, la mujer le agradeció por su bondad.

La chica envuelta en lágrimas ante la mujer solo le dijo que lo disfrutara con su familia. Condujo su auto hasta las oficinas de Moonligth Fashion sin saber qué hacer, arrepentida de haber sido tan idiota al no darse cuenta de que le estaban viendo la cara.

Alissa que estaba en el área de diseño la escuchó imaginando que algo había ocurrido, así que la encontró muy frustrada y triste en su escritorio, al parecer quería suicidarse ya que tenía un pequeño tarro de pastillas.

—¿Hermanita que haces? —Gritó su hermana antes de que ella se tomará la primera pastilla.

—¿Por qué estás aquí Alissa? Te deje claro que debías quedarte en casa. —Le reclamó Verónica muy enojada.

—Algo te paso...dime por favor. —Alissa le imploro por una explicación.

—¿En verdad quieres saberlo hermanita? —Saco del cajón principal unas tijeras y observando el vestido de novia que había guardado allí.

—Sí, me preocupa que intentes algo contra tu vida. —Alissa la miro temerosa por pensar que podría cometer una locura.

—Es algo que me merezco por haber sido una idiota...el maldito de Mateo De la Rosa me engaña desde hace tiempo con mi mejor amiga Antonella Bianco. —Se acercó al vestido de novia que usaría en unas horas.

Eso a Alissa le dio muy fuerte, pues veía en ellos una linda relación, pero no la dejó que destrozara aquel atuendo que tanto le había gustado mucho y que había visto a su hermana muy dedicada por largos meses.

La llevo de vuelta a su apartamento para que descansará, mientras llamaba a Ailyn para contarle sobre el trágico estado en que se hallaba Verónica.

Verónica solo tenía en su mente que semanas atrás le había sido infiel y que debió cancelar su boda con Mateo De la Rosa aquellos días antes de su cumpleaños, pero por ser tan idiota le perdonó.

Se encontraba en una fiesta anticipada para celebrar su mayoría de edad, pues estarían ocupados con la inauguración de Moonligth Fashion, no supo quién le envió una foto de su amado junto a una elegante mujer.

Verónica apenas lo vio se descontrolo por completo y fue a reclamarle a Mateo, le exigía que le dijera quien era esa mujer con la que estaba, ya que no se apreciaba muy bien.

—¿Por qué me engañas de esa manera Mateo? Nos vamos a casar en un mes, no creí que fueras así. —Verónica le dijo con una inmensa tristeza.

—Cariño de verdad perdóname, no pude enviarlo, he deseado estar contigo y solo me rechazas por qué dices ser menor de edad, ¿Cómo quieres que actúe ante tal cosa? —Mateo aprovechó su la excusa de ser menor de edad y la besó intentando darle someterla a sus caricias.

—No es suficiente con eso Mateo, pensé que yo era la única en tu vida, que esperaría a que cumpliera mi edad legal. —Verónica lo detuvo rechazándolo.

—Y lo eres, sé que fui débil en eso, pero te amo por tu forma de ser, no quiero pensar siquiera que me vas a dejar. —Le susurró al oído.

—Deberíamos dejar esto aquí...—Se levantó de la mesa en la que se encontraban. —Me voy Mateo.

—Verónica preciosa ¿Cancelaras la boda? —La sujeto evitando que se fuera.

—Solo, quiero pensar bien las cosas, no me busques por el momento. —Verónica se soltó de su mano y se fue sin decir más.

Los días pasaron llegando su cumpleaños siendo mayor de edad, Alissa y Ailyn le dieron un lindo desayuno de cumpleaños que disfruto mucho, pero no esperaba que Mateo le enviara un gran ramo de flores con una nota de perdón:

Te amo más de lo que te puedas imaginar, y estoy seguro/a que nuestro amor es mucho más fuerte que estos problemas que han sucedido. Cuando estés lista, por favor, hablemos para retomar nuestra relación, ambos nos lo merecemos.

Te quiero más que a nada, no lo olvides.

Verónica Resoplo ante aquella nota, ya había pasado mucho tiempo pensando en que debía hacer, amaba a Mateo De la Rosa y no quería siquiera en pasar el resto de su vida sin él, entendió que también fue su culpa por no entregarse a él desde que inició su relación.

—¿Son de Mateo? —Ailyn pregunto muy curiosa.

—Sí, ¿Están hermosas verdad? —Verónica se encontraba sintiendo el aroma de aquellas rosas.

—Muy bellas, pero, ¿Acaso se pelearon? —Ailyn se preocupó.

—No, ya sabes que está muy ocupado con sus negocios fuera del país, por eso no ha venido a verme. —Le había dicho una mentira a su hermana mayor.

—Debes extrañarlo mucho, se nota en tu mirada. —Se acercó dándole consuelo.

Verónica no quería que sospechara nada sobre la posibilidad de cancelar la boda, así que se fue a vestir para ir con su abogado a firmar todo lo necesario para que su parte de la herencia le fuera dado, en cuanto se dieron las cosas inauguró con el mayor éxito Moonligth, allí se encontró con Mateo De la Rosa.

De allí se fueron al gran Pent-house que había recibido aquel día, recién estaba habitado y decidió ser muy clara con su futuro esposo.

—Mateo, quiero que las cosas funcionen bien entre los dos. —Se sentó a su lado un poco sería.

—¿Quieres intentarlo? —Le acarició la mejilla.

—Me he dado cuenta que no puedo dejar de pensar en ti, por eso he decidido que ahora pues soy mayor de edad, no quiero esperar más para ser tuya. —Se soltó uno de los botones de su camisa dejándole ver aquel sexy brasier que usaba debajo.

—Verónica...—Mateo al verla tan atrevida sintió en sus partes nobles una excitación que lo volvió loco.

—Me fuiste infiel porque te negué lo que más deseabas, pero hoy estoy dispuesta a ti. —Se quitó por completo toda la ropa moviéndose muy sensual encima de él.

—¿Me perdonas? —Mateo beso a la rubia en el cuello y cerca de sus pechos tan firmes.

—Solo dime, ¿Quién fue esa mujer? —Lo detuvo mirándolo fingiendo estar enojada.

—No es necesario cariño, porque ya olvidé todo eso. —Mateo le mintió pues nunca dejaría a Antonella.

Verónica apenas dejó de preguntar sobre aquello, se dejó llevar por las exquisitas caricias que Mateo le daba por su intimidad y demás partes de su cuerpo, abrió sus piernas dándole permiso para hacerla suya por completo, estaba perdidamente enamorada de ese hombre que juro serle fiel por toda la vida.

Verónica no paraba de llorar ante su mayor error, se culpaba por su ingenua mente de niña.

Ailyn no dudo en ir a verla para saber qué acciones debían tomar frente a el sufrimiento que ahora padecía, por supuesto que ya no habría boda, desde que conoció a Mateo sintió que su hermana estaba cometiendo un gran error, solo porque la veía muy feliz no le advirtió, ahora debía cuidarla.

Entró a su habitación notando que aún lloraba, así que se acercó para darle un poco de consuelo ante el dolor.

—¿Por qué me hizo eso Ailyn? Yo lo amaba demasiado y no me di cuenta de nada. —Lloró aún más cuando sintió su cálido abrazo.

—Trata de calmarte Vero, no querrás hacerle daño a ese bebé. —Ailyn le pidió sabiendo que aquello era más doloroso.

Verónica tocó su vientre recordando que estaba embarazada, así que sus lágrimas brotaban sin parar.

—¿Qué debería hacer ahora hermana? Mañana es la boda...Tal vez podría...—Aún decía disparates pensando en aquél desgraciado.

—¡Verónica no pienses en que te dejaré casar con ese idiota después de lo que te hizo! —Ailyn le contestó furiosa al ver que su hermana se levantó de golpe queriendo ir a verlo, la detuvo tomándole la mano fuertemente.

—Aún lo amo y quizás fue un pequeño desliz como lo fue antes, es mi culpa por estar siempre en Moonligth y no dedicarle tiempo, sé que me ama. —Verónica le insistía.

—¡Deja esa maldita ingenuidad, ellos te han visto la cara por años, lo sé porque desde hace tiempo recibía rumores, y hoy me los confirmaste, te ha sido infiel con Antonella desde hace mucho tiempo, ahora mira como estas! — Le dio una fuerte cachetada para que por fin reaccionará.

Aquello le dolió en el alma, pero Verónica comprendió que era necesario, así que desistió de la estupidez que estaba diciendo cuando recordó que ellos dos se habían quedado en Nueva York supuestamente por trabajo.

Comprendía porque no contestaba sus llamadas durante ese viaje, también porqué siempre la pasaban juntos si no tenían ninguna relación laboral estrecha, imagino que sus supuestos viajes eran juntos para revolcarse.

—Ahora que lo pienso, lo mejor es que me vaya lejos de todo. —La chica se sentó de nuevo en la cama.

—¿Eso quieres? —Pregunto sentándose a su lado.

—Sí, no tengo ánimos de ir a reclamarle a ese idiota, me preocupa que le pase algo a mi bebé, además no pienso decirle nunca que estoy esperando un hijo de él. —Verónica estaba más que decidida después de que su hermana la hizo recapacitar.

—¿Entonces te iras muy lejos del país? Que pasara con Moonligth Fashion. —Alissa se acercó dándole una taza de té.

—Tú te harás cargo de todo Alissa. —Habló con firmeza la joven.

—¿Estás segura? —Ailyn le pregunto preocupada. –Aún es menor de edad.

—Sí, no hay nadie más capacitada para eso que ella, ha estado en todo desde el inicio, además ya pronto acabará la preparatoria. —Se levantó de la cama ignorando a sus dos hermanas, observando al gran ventanal deseando escapar de todo en ese momento.

—¿Cuánto tiempo estarás allí? —Alissa le dijo abrazándola por la espalda.

—Me tomaré el tiempo que sea necesario Alissa, no te preocupes por las prendas de las siguiente dos colecciones, todo está más que organizado, sé que todos te ayudarán. —Acarició la mejilla de su hermana menor.

—Haré todo lo posible para que sean un gran éxito. —Alissa le limpió una lágrima que rodaba por su rostro.

Las dos mujeres la llevaron a la tina para que tomará un baño relajante y al tocar la cama se quedó profundamente dormida.

A la madrugada Ailyn notó que estaba preparando su maleta, Verónica le pidió que llamará a su piloto privado para que la llevará con sus abuelos y que no le hiciera nada con respecto a cancelar la boda, deseaba vengarse de la mejor manera posible al dejarlo plantado en el altar, desde ese preciso momento se estaba volviendo la despreciada reina del hielo, una mujer sin sentimientos.

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