EL DESTINO DEL AMOR

Sueño de Verónica:

Aquella mágica noche en las Vegas tomada de la mano de un chico muy guapo que no reconocía, pero le daba cierta seguridad y sobre todo un deseo infinito de placer, afortunadamente la mayoría de la gente parecía muy entretenida en aquél sitio encerrados y no pareció que notaran que se encontraban en el lugar donde tenían una inmensa piscina.

Verónica no paraba de besar a ese desconocido que había atrapado sus deseos y pasiones, algo que provocó que cayeran al agua, algo que no les impidió seguir con su momento de placer.

Uno de los guardias llegó iluminando en la dirección que estaban los chicos, ambos nadaron muy rápido a la orilla para escapar, se dirigieron a una de las habitaciones de la discoteca, se notaba que estaba oscura y solo unas pocas luces de neón iluminaban en distintos colores.

- ¿Qué haces...? –empezó a preguntar Verónica tratando de mirar a su alrededor, nunca se había sentido tan desorientada y llena de placeres a la vez, ahora estaba todo muy oscuro como para apreciar los detalles de aquel sensual chico, ni siquiera podía verlo con claridad.

Michele no pudo negarse cuando se acercó a ella y le tomó el cuello con las manos para besarla nuevamente.

En un segundo juntó su boca a la de ella introduciéndole la lengua para entrelazarla con la de Verónica.

La chica se incorporó más y lo abrazó por el cuello para acercarlo más y dejar que hiciera lo que estaba queriendo hacer desde el instante que entraron al lugar, él comenzó a desprender aquel vestidito sensual que estaba usando.

Michele respiraba agitado al cargarla, no quería detenerse ahora que deseaba hacerla suya, quería estar completamente dentro de ella, cuando con una mano le tomó la cintura tocando sus bien formados glúteos y la pegó a su cuerpo, gimiendo totalmente excitado. Realmente no soportaba más la erección que tenía en los pantalones.

Empezó a besarle el rostro, el cuello, a lamerla, olerla, sentirla por todas partes, deseando que nunca acabara aquel momento.

Ella se separó de él, intentando observar con la poca luz aquel rostro sin su antifaz, pero fue inútil en el momento pues sus embestidas la tenían en otro mundo.

El aprovechó ese momento para tomarla de la mano y la llevó hasta la cama que estaba frente a ellos. Se sentó y tiró de la muchacha para que cayera sobre él, la chica lo besó tan apasionadamente totalmente inconsciente acerca de lo que hacía por el deseo, lo único que sabía era que ese desconocido le hiciera lo que quisiera, pues estaba rendida a sus pies.

El hombre la besó en la boca con ardor, con un fuego contenido desde que la encontró, empezó a bajarle los breteles del vestido buscando sus pechos, dejó escapar un suspiro de satisfacción cuando notó que no llevaba sujetador y, al ver los pechos, soltó un gemido de excitación, complacido con lo que veía.

La dueña de Moonligth tenía los pechos más llenos y grandes que Michele D'Angelo haya tenido ocasión de sentir en toda su vida adulta y, como un niño, se puso a jugar con ellos, la chica solo sonreía excitada por su contacto.

Los tocó, los acarició, los apretó entre las manos y cuando acercó su boca a ellos, supo que ya no podría detenerse hasta hacerle el amor.

Con lentitud empezó a cubrirlos de besos, después pasó la lengua por sus pezones que, para sorpresa de él, estaban completamente erectos y finalmente se los llevó a la boca y succionó con ganas como si intentara alimentarse hasta quedar completamente saciado.

La rubia se escuchó a sí misma gemir, nunca antes había sentido lo que estaba sintiendo, además, siendo ella tan pudorosa, esta vez no sentía la intromisión de Michele su cuerpo.

Es más, antes de darse cuenta, acabó por bajarse el vestido y colocarse a horcajadas sobre él para besarlo en los labios y empezar a jugar con él.

Repartió besos desde su cuello, pasando por su pecho y cuando llegó a su cintura, se sintió muy traviesa, y con una sonrisa le abrió el pantalón y buscó su virilidad que se escapó grande y duro en dirección a la joven que no daba crédito a lo que veía.

Era enorme, tan grande y largo que, cuando lo tomó entre las manos, no alcanzó a abordarlo en toda su extensión.

Cuando Michele sintió las manos frías de la muchacha en su miembro, se puso tenso y soltó un resoplido; se llevó las manos a la cabeza y gritó extasiado.

En un momento, se incorporó y la atrapó para decirle con la voz quebrada del dolor que tenía en la entrepierna, que no se preocupara por él.

–Hazlo. –dijo–. ¡Llévalo a la boca, mujer! ¡Hazlo de una vez!

Lo había adivinado en su mente, la chica estaba tan excitada como él y se moría de ganas de agarrarlo, meterlo por completo en su boca y jugar con el como si de un juguete se tratara.

Verónica que sostenía ese manjar sexual entre las dos manos. Respiró profundo, bajando la cabeza, podía sentir la excitación en todo su cuerpo. Ella quería eso más que nada en el mundo y él estaba esperando que le hiciera sentir el placer que por ni siquiera con Alessandra o Mateo los dos se habían negado.

Abrió la boca y empezó pasando la lengua por su parte intima que a cada momento que pasaba se sentía con más excitación.

Mientras, escuchaba los jadeos del hombre que se retorcía bajo su cuerpo y le pedía que no se detuviera en complacerlo, abrió la boca para introducirlo como pudo.

D' Ángelo respiraba agitado, realmente no podía controlarse. No quería perder la razón con semejantes masajes, no en la primera vez con una mujer desconocida por la que tanto había perdido el control de su vida.

Imprevistamente se alejó de ella que lo notó sorprendida y buscó su boca.

La besó repetidamente mientras la hacía volverse de espaldas contra aquella cama para tenerla como se lo había imaginado.

La rubia gimió con los brazos en torno al cuello del chico y la lengua en su garganta.

El vestido, ahora enroscado a su cintura le molestaba por lo que, con la mano que tenía libre, el hombre se lo bajó muy despacio y lo sacó por sus piernas para arrojarlo lejos y que sólo quedara la piel entre ellos.

Verónica sintió como Michele le bajaba las bragas también y después tocaba su intimidad con los dedos.

Empezó por masajear, acariciar y tocar todos los puntos más íntimos de su cuerpo, los que nadie hasta ese momento había descubierto.

Verónica se sorprendió al escucharse pidiendo más, algo que Michele la complació, se inclinó sobre su vientre, le separó las piernas lo más que pudo en aquella gran cama y empezó a hacer con la lengua lo que ella había hecho antes en su virilidad.

Verónica se movió debajo de él, completamente agitada y caliente, anhelando tenerlo dentro suyo y el hombre no la defraudó.

Primero usó su lengua despacio, creando círculos en torno a su intimidad y luego la introdujo lentamente hasta escucharla gemir; después se separó de ella y sonriendo, le hizo con dos dedos.

La sintió un poco estrecha, pero lo atribuyó quizás a la comodidad del lugar y el momento, quizás estuviera nerviosa, pensó.

Se incorporó sobre ella y buscó sus labios, quería besarla muchas veces mientras su intimidad estaba dentro de ella; mientras la besaba, su cuerpo se pegó al de ella para penetrarla.

Cuando Verónica levantó las caderas al sentir su virilidad entre las piernas, supo que era el momento, la muchacha estaba húmeda, lista para recibirlo, y él suspiró aliviado, porque ya no podía esperar más.

Se sostuvo por los hombros de la rubia y empujó fuerte.

Ella estaba realmente estrecha y rígida y eso lo detuvo, no quería ser brusco con ella; pero realmente quería estar dentro de ella, gimió, respiró, gritó y antes de que se diera cuenta, estuvo dentro de ella.

Fin del sueño.

""""

Verónica Russo despertó un tanto avergonzada por sentir el sudor de aquél sueño húmedo que tuvo, últimamente así era cada mañana, soñando con un hombre misterioso que usaba máscara y que nunca en su vida ha visto, eso era lo que ella pensaba.

Aun así, aquello la despertaba de muy buen humor y la hacía olvidar de los problemas que había en Moonligth por causa de Mateo de la Rosa.

Llamó a su hermana para que le mandará todo el trabajo ya que se quedaría en casa por ese día, ya que necesitaba tanto estar con su pequeño Franco después de la colección que más le provocó malestar ante las críticas.

Alissa le enviaría todo lo posible para que revisara y tuviera en cuenta, así buscara nuevos proveedores textiles que fueran de su entera confianza para que su siguiente colección no se arruinara de nuevo.

También le recalcó que debía tener algunas candidatas para el puesto, no le gustaba para nada que perdiera el tiempo y mucho menos ahora que Moonligth Fashion que era su vida entera y su honor como la mejor directora de moda por años gracias a varios premios que había recibido en sus años como directora y más ahora que todo se encontraba en juego gracias a su ex novio, su orgullo no le permitiría ser una perdedora.

Al colgar la llamada notó que el pequeño Franco estaba en la cama esperando a que su madre le prestara atención requerida.

–Buenos días mi Piccolino. –Verónica le habló llamándolo por su apodo en italiano, pero al tiempo estaba muy concentrada en su laptop, pues tenía aún varias cosas que hacer.

–Buenos días mamá, ¿Estas ocupada? –Pregunto el chiquillo esperando su respuesta.

–Solo un poco cariño, ¿Quieres que te de tus besitos de buenos días? –Dijo en cuanto dejo de teclear sonriendo al saber que ocurriría en cuanto se diera vuelta.

El pequeño comenzó a saltar de la emoción corriendo para esconderse entre las suaves cobijas de la cama de su madre.

Verónica se adentró en ellas atrapándolo para darle sus merecidas cosquillas y besos como cada mañana, el pequeño apenas podía reírse ante las caricias de su mamá, le agradaba que siempre lo consintiera de esa manera.

–Ya no más mami...–Hablaba con poco aliento lleno de risas.

La chica que también estaba exhausta se acostó a su lado besándole su pequeña frente y dándole los buenos días.

–¿Está todo bien aquí? –Dijo una voz de un hombre mayor que recién había llegado a la habitación de Verónica.

Verónica y Franco se destaparon de las cobijas notando que era el abuelo, así que fueron a saludarlo, justo después el pequeño les dijo que iría a buscar a su abuela para desayunar, ellos le dijeron que bajarían en unos momentos.

–Buenos días nonno Donato. –Verónica beso sus manos en señal de respeto a su abuelo.

–Me alegro que estés así de feliz mi querida nipotina... ¿Por qué no te has cambiado para ir a tu empresa? –El hombre preguntó muy preocupado por su nieta.

–No iré, manejare todo desde aquí, así tendré tiempo con ustedes. –Verónica se acercó a su abuelo para darle un beso en la mejilla. –Me voy a bañar.

–¿No es porqué ayer volviste a ver al padre de tu hijo? –Le recalcó.

–Abuelito, ya hemos hablado mucho de eso, mi hijo no ha necesitado ni necesitará nunca de él...Aunque en parte si fue solo para molestarme intentando quitarme el cargo después de mí fallida colección. –Verónica se quedó pensando.

–Alissa nos contó que despediste a tu directora de diseño por ese inútil. –Le comentó.

–Si abuelito, esa chica era mi mano derecha, pero por una cuantiosa suma que el innombrable le hizo creer que le daría para el tratamiento de su mamá, me traicionó a mi colocando una colección con las telas más horribles mintiendo a todos mis clientes, no las que yo tenía en bodega. –Trato de contener su rabia.

–Imagino que ahora tendrás que enviar las respectivas disculpas por los inconvenientes.

–Así es, pero ya sabes que mi orgullo no me permite hacer tal cosa, no quiero estar en la oficina recibiendo los gritos y reclamos de cada uno...pero no sé si Alissa pueda con todo...No quiero perder nada de dinero. –Resoplo la joven empresaria.

–No te preocupes por nada, Alissa tiene ideas y sabes que ha seguido tu ejemplo, verás que no habrá problema en convencer a los clientes.

En eso el pequeño Franco regresó con su abuela para informarles que ya estaba servido el desayuno.

Cuando ya estaban en la mesa notó que en ella había una pequeña carta hecha a mano, al abrirla se dio cuenta que era la invitación para el recital, aquello la puso nerviosa, pues no asistió la noche anterior.

–Como pude olvidar tu recital mi Piccolino. –Se tapó la cara de la vergüenza que tenía ante su pequeño.

–No te preocupes mamita, no fui tampoco. –Le comentó muy triste.

–¿No fuiste? –Verónica se sintió muy culpable.

El chico movió su cabeza negativamente con un poco de tristeza, nuevamente el idiota de Mateo De la Rosa había causado indirectamente un malestar ahora a su hijo.

–Intentamos llamarte, pero no contestabas. –Su abuela le comentó.

–Tuve unos asuntos pendientes y se me pasó el tiempo, antes pude llegar a la junta esta mañana, mi teléfono se quedó sin batería. –Notó que su pequeño se levantó de la mesa y fue a jugar al jardín.

Verónica había recibido información el día anterior sobre los inconvenientes que estaban pasando con su directora de diseño después del lanzamiento, tuvo que asistir a una fiesta para hablar con el responsable de todo aquello.

Uso sus atributos femeninos para sacarle toda la información posible, pero nunca se fue a su cama ya que solo lo dejo embriagado.

Así al día siguiente después de dormir en el apartamento de su hermana Alissa fue directo a la oficina para despedir a su supuesta mano derecha, aquella chica le contó que aquel hombre le había prometido muchas cosas.

A Verónica no le gustó para nada y solo le pago lo correspondiente a su liquidación.

–Luego estuve en la junta desenmascarando a Mateo delante de Antonella, supe que por el no pude comprar todo D’Angelo. –Le frustrada demasiado aquel asunto.

–¿Las obtuviste cariño? –Pregunto emocionada su abuela Beatrice.

–Si abuelita, solo el 65 por ciento y ese tarado el 25, al parecer nadie puede tener lo demás porqué hay una cláusula que está a nombre de la hija de D’Angelo. –Les recalcó.

La chica observó a su pequeño mientras levantó los platos de la mesa para lavarlos, se notaba muy triste, al salir a la sala de la casa encontró el lindo disfraz que usaría en el recital, esto conmovió su corazón de hielo y de inmediato llamó a Alissa para que cancelara toda su agenda de la semana, ya que deseaba de alguna manera tener prioridad para su hijo.

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Michele D'Angelo estaba bajando del avión en esos momentos, había sido un largo y cansado viaje, lo único que deseaba era llegar a un lugar que en el cual descansar antes de asistir a su entrevista.

Llegó a uno de los hoteles más lujosos de todo New York, pues quería tomar un baño relajado en una ducha llena de burbujas, ya que desde un año atrás cuando perdió D'Angelo Fashion no recordaba que era esa sensación.

Salió completamente diferente después de aquel baño y esperaba que el sacrificio de su casi hermano le diera frutos, pues no quería deberle ni un centavo.

Al medio día decidió salir del hotel listo para su entrevista, pero al llegar al lobby de aquella prestigiosa empresa notó que solo entraban y salían mujeres que lo observaban comentando tal vez sobre su belleza.

La chica de la recepción estaba más que encantada por la presencia del chico que apenas y lograba con torpezas pedirle algún documento para su ingreso.

Ya en el ascensor logró estar solo, se reía de la mala suerte que tenía porque todas las mujeres lo miraban de manera muy atrevida coqueta.

–Hola buenos días, he venido para una entrevista que tengo de parte de Dante Renaldi. –Dijo muy amable el chico a la primera chica que encontró cuando llegó a el último piso.

–¿Viene para el puesto de director de diseño? –Pregunto muy confundida Aniel, la secretaria privada de Verónica Russo.

–Supongo que sí. –Le entregó su currículum de manera respetuosa.

–Un momento por favor, avisaré a la chica encargada de esta labor. –Aniel tomo su carpeta para ir a avisarle a Alissa que un aspirante había llegado.

Michele D'Angelo agradeció a la joven que le permitió sentarse en una de las sillas que había en la recepción de la gerencia general.

Alissa no le comentó a su hermana al respecto del aspirante extranjero que vendría en una hora, pues no tenía referencia alguna de su experiencia, solo un amigo de Italia llamado Carlo De Santis y Dante Renaldi le recomendó y que pronto estaría en Nueva York.

La chica los conoció aquel año en que su hermana se ausentó de su cargo, al visitarla donde sus abuelos y aprovechando la semana de la moda en París, se hicieron grandes amigos que hasta la actualidad llevaban una bonita amistad.

Ya se estaba cansando de que cada chica no logrará ni siquiera una entrevista perfecta, pues las descartaba en cuanto notaba que no tenían la chispa para el cargo.

Verónica le advirtió que debía ser muy certera en cada prueba, pues necesitaba una persona idónea y responsable que le ayudará a lograr sus objetivos.

Su secretaria y amiga le aviso que ya había llegado aquel aspirante, Alissa corrió de inmediato notando que había un chico de rostro único que parecía tallado por los mismos ángeles, con un esbelto cuerpo que haría desmayar a cualquier mujer.

–¿Quién es ese apuesto hombre Aniel? –Alissa se acercó a la chica para preguntarle a su amiga.

–Es el aspirante que viene recomendado por el señor Renaldi, dice que es amigo tuyo. –Aniel le comentó.

–¡Ay no es posible que sea el! ¡Esperaba a una mujer! –Alissa comenzó a temblar de los nervios notando que su amigo italiano le envió un hombre como aspirante.

–Espero y puedas contratarlo, porque realmente lucirá muy bien por estos pasillos con ese porte de ángel que tiene por naturaleza–La chica estaba embobada.

–Aniel compórtate quieres, sabes que mi hermana me mata si lo contrato, y es mayor para nosotras. –Observó su currículum dándose cuenta que tenía 27 años.

–Está bien, pues has lo que quieras, ya estás harta de las malas chicas, deberías probar su talento y después convencer a tu hermana si pasa. –Aniel le recomendó.

Alissa no tuvo más remedio que llamar a aquél hombre para llevarlo a su oficina, el chico le contó parte de su vida laboral cuando fue modelo, fotógrafo, bocetador, y una infinidad de cosas que lo llevaron a crear su empresa, algo que Michele omitió para ese momento, dejando boquiabierta a la más pequeña de las Russo, no esperaba más que realizar las pruebas necesarias para tomar una decisión.

Le impresionó tanto que en cada prueba que le presentaba lograba reconocer absolutamente todo con lujo de detalles de cómo se usaba para su industria.

Alissa ya no tenía dudas de que ese sujeto sería la compañía perfecta para su hermana, pues justo en el momento que terminaron la sesión de pruebas Gabriela que se encargaba de asistir a Monica, la gerente del puntos de venta, llegó informando que una clienta estaba en la tienda reclamando y que iría a demandarlos por la mala calidad si no devolvía su dinero.

Alissa fue con la chica e intento por todos los medios calmarla, le comentó lo sucedido a su aspirante quién no se quedó atrás, pero solo cuando Michele le prometió a esa mujer que no tardarían en enviar su atuendo como fue realmente confeccionado, le entregaría un pase de descuento en su próxima compra por los daños causados.

Aquella mujer dejó de quejarse al ver que un hombre tan apuesto estaba en ese lugar dándole solución a sus problemas con Moonligth Fashion.

Las asesoras estaban encantadas con alguien así, Alissa llevo de vuelta a Michele a la oficina para proponerle que la ayudará con el problema del retiro de la mercancía y la distribución de los verdaderos atuendos, y si su hermana mayor le daba el visto bueno lo aceptaría sin objeciones ya que tenía la regla de no hombres.

Aquello sorprendió de sobre manera a Michele, así que si deseaba quedarse debía actuar como alguna vez lo hizo en D'Angelo.

Como había escuchado sobre la cancelación de la agenda de la semana por parte de la directora general, decidió comentarle que tomaría aquellos asuntos, pues Verónica tenía reuniones con proveedores y empresas de moda.

Unos días después.

Alissa jamás imagino que las reuniones de su aspirante surtieran efecto y que estos aceptaran seguir a su lado a pesar de la mala reseña.

Así que una mañana de lunes y después de un buen descanso al lado de su pequeño Franco, la chica llamó desde la recepción a su hermana para informarle que ya estaba allí.

Michele que estaba en el taller de diseñó apreciando con nostalgia todo, notó que todas las chicas corrían por los pasillos organizando el desorden por mínimo que fuera, pues no querían que su jefa les reclamará.

Nunca vio algo así, hasta que al salir del lugar noto que del ascensor bajaba una de las chicas más sensuales y bellas que hubiera visto en su vida, usaba lentes Gucci y un atuendo color rosa pastel de Channel y unos zapatos de Armani.

Se acercó a una de las empleadas preguntándole de quién se trataba, aquella joven le mencionó que se trataba de Verónica Russo, la chica que sería su jefa si es que lo aceptaba.

Verónica entró en su oficina quitándose el abrigo que cubría su elegante blusa de seda, le pidió la agenda a su hermana para comenzar a reprogramar sus citas.

–Verónica, no es necesario que lo hagas ahora. –Le manifestó la más joven de las Russo.

–Alissa, estuve una semana fuera de este lugar porque Franco lo merecía, ahora debo concentrarme en esto o de lo contrario Mateo De la Rosa me quitará todo. –Le insistió.

–Es que ya tu agenda está sin compromisos pendientes. –Alissa le comentó muy amable.

–¿A qué te refieres? No me digas que hiciste todo tu sola. –Preguntó sorprendida.

–Digamos que una parte sí, pero ya esa persona que buscabas lo hizo. –Habló temerosa.

Alissa le dio un gran resumen de cada reunión dejando encantada a Verónica.

–¿Qué hay del error de las prendas?

–Bueno, ya no hay ni siquiera una clienta que se queje, pues uso una estrategia efectiva. –Respondió Alissa aliviada.

Verónica cerró la agenda quitándose los lentes pidiendo conocer a esa fantástica mujer que había resuelto todo.

–Tráela ahora mismo para hablar con ella.

–Pero Vero...está un poco ocupada en el taller. –Habló tartamudeando por los nervios.

–No me importa, dile que necesito darle unas indicaciones sobre su cargo. –Verónica revisaba los pendientes que habían quedado.

Alissa no se podía mover ante el susto que sentía por atreverse a contratar a un hombre sabiendo que ella los odiaba por completo.

–Veo que lo mejor es que vaya a el taller de diseñó para conocerla. –Sin más que decir ante la palidez de su hermana fue hasta aquel lugar en donde a la entrada se encontraban unas cuantas empleadas que corrieron al notar su presencia.

Verónica supuso que estaban de chisme en los pasillos, pero al entrar se dio cuenta que había un hombre allí, su presencia le causó una sensación muy extraña que hizo que el corazón le palpitara a mil por hora, incluso hizo que sintiera un calor en sus mejillas, algo que hace mucho tiempo no sentía por un hombre.

En ese momento Michele D'Angelo sintió algo parecido en cuanto sus miradas se cruzaron, en ambos hubo una descarga eléctrica que les pareció muy extraño, su reencuentro después de muchos años se había efectuado gracias a que destino hizo de las suyas nuevamente.

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