El CEO, un mafioso y yo

Emprendedor meta-legal

Piero Rizzo

“Cuando sabes qué quieres y lo quieres lo suficiente, encontrarás una forma de conseguirlo.”

Jim Rohn.

Camile se levanta del sofá, toma la botella de vino, sirve ambas copas mientras la miro fijamente. El vino francés Henri Jayer Richebourg Grand Cru, es uno de los más costosos que he comprado,15mil dólares la botella. Siempre me ha gustado degustar lo mejor en todo, sin excepción, inclusive las mujeres con las que he follado, las más exquisitas, elegantes y ricas de la ciudad. Todas ellas las he saboreado como buenas copas de vino.

No es por creerme el más codiciado por ellas, es que simplemente lo soy. Ninguna de ellas ha podido resistirse a un Rizzo. Bueno a mí y a mi padre, porque el lucer de mi hermano, ese es la excepción de la estirpe italiana. Siempre hay una oveja blanca en toda familia.

Ella regresa con las copas en la mano, se sienta sobre mi pierna, siento su fuego desde adentro y eso me excita. Camile sabe como ponerme. Es tan igual a mí, que si existe una alma gemela, ella sería la mía. Tomamos el vino, ella coloca su copa sobre la mesa y se desliza suavemente a horcajadas sobre mi muslo. Eso es suficiente para que mi falo se endurezca y mis venas palpiten. Yo trato de hacerme el duro, no me gusta que sienta control sobre mí y me crea vulnerable ante sus caricias.

Continúo degustando mi copa de vino, ella coloca su mano sobre mi lámpara de aladin y la frota con fuerza, se me escapa un ¡shhhhhh!, ella sonríe ufana, segura de que me tiene en su poder. La sujeto de las caderas para hacerla levantar, ella me mira desconcertada, le propino una nalgada para recordarle quien es el jefe. Sonríe picaramente, levanta su pierna y la saca de su pantie, luego la otra, la lanza sobre la alfombra; se voltea y regresa al sofá, a horcajadas se sienta de frente a mí, coloca sus manos em mi pecho y nuevamente desliza con suavidad sus labios verticales sobre mi pierna para provocarme.

Es inevitable que quiera meter mi falo en su boca. La sujeto por la cintura, dirijo sus movimientos de suaves a intensos y de intensos a rápidos. Ella comienza a gemir tras sentir el roce de su hendidura con mi muslo bien definido. Sube su otra pierna y queda rozando con su vagina la cremallera de mi pantalón, lentamente la abre para que el genio aparezca.

—Pide tres deseos en uno Aladina —le digo sonriente.

—Que me folles duro, y me hagas estallar en dos tiempos.

—¡Concedidos!

Sostengo mi falo con mi mano y ella lo envaina con su tejido cavernoso. El vino enciende mi cuerpo y mi rostro por entero, ella comienza a moverse como toda una jinete, podría estar en la Derby Epson fácilmente si considerarán el sexo como un deporte.

Trato de controlar su desbandada repentina, gime y su piel choca con la mía, mientras la sostengo con fuerza para evitar que mi dragón escupa fuego tan rápidamente. Eso le provoca impotencia y a la vez la excita, por lo que debo usar mis manos y mi boca para que sea ella quien se corra primero y quede yo, como el vencedor.

La beso mientras con las manos aprieto sus pezones por sobre la blusa de polyester que lleva puesta, levanto la blusa y me inclino para chupar sus rosados y erectos pezones. Ella gime desesperada, es mi momento de arremeter y desarmarla, elevo mi pelvis y le hago gritar desesperada de placer. Ella se estremece sobre mí falo, logro mi cometido con dos o tres movimientos más. Veo su rostro de satisfacción, además de sentir su humedad.

Luego, ella se pone de pie, se arrodilla entre mis piernas, es mi turno.

¡Qué vida tan dura! ¡Ahhhh!

Ella lo lame completo, lo introduce en su boca, lo muerde con suavidad. A veces temo que quiera comérselo, acaricio sus cabellos y ella me mira mientras chupa como chupeta bombom bum la cabeza de mi dragón. Es experta, sí. Me conoce perfectamente. Es sólo tocarme y decodificar mis señales de acceso al placer.

—¿Te gusta? —le pregunto.

Ella asiente como niña inocente. Se desliza más abajo y yo me ruedo para que su lengua recorra mis testículo. Luego la sujeto por el cabello y dirijo sus movimientos para acelerar la fricción de sus labios húmedos con mi falo ardiente. Apretó mis glúteos con fuerza y jadeo, mientras ella recibe mis fluidos que se deslizan por sus labios hasta su cuello. Camile se saborea y eso me gusta. Me complace que sea hermosa, inteligente y perra. Rara combinación en una mujer. Ella es perfecta para mí.

Es una mujer sensacional, lo supe desde el primer día que la vi llegar al liceo. Aunque parecía ser algo tímida, algo me dijo que dentro, muy dentro moraba una lobezna en espera de su alfa. Me gusta hacerla mía, su virginidad me pertenece, he sido el único en darle las mejores noches de placer. Aunque a veces se pone algo terca y necia. No entiende que mientras más mujeres pruebo, ella es la única a la que amo.

Sus celos insuflan mi ego, me hace sentir el más fuerte y el más codiciado. No me comparo al imbécil de mi hermano. Realmente sólo compartimos el mismo óvulo. Eso no lo puedo negar, tuvo que luchar conmigo desde el principio. Por eso he tenido que demostrarle que soy mejor que él, más astuto, más valiente y más decidido. Cuando quiero algo, hago lo que sea para obtenerlo.

Nunca me dejó vencer por nada, ni por nadie. La vida es una batalla de poder, gana el que sobrevive. Yo soy un campeón, un vencedor.

Esta es la vida que tengo y que me encanta vivir, llena de dinero, lujos, mujeres, cómplices, ¡ah! y muchos empleados. Soy el jefe de la zona y todos me llaman El lobo. Comencé hace un par de años en este mundo de los negocios meta-legales. No nací para estudiar como Massimo, lo mío es 20% de esfuerzo y 80% de ganancias. ¿No es esa la fórmula de emprendedorismo exitoso? Soy Piero, un narco emprendedor y este es mi territorio.

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