– Pequeña, tienes que tomar las riendas de esta familia, de lo contrario la sangre no parará de correr
– Pero papá, ¿y mi hermano? Él puede hacerlo, yo no soy la indicada para ello
– Tu hermano ya tiene suficiente con llevar la parte peligrosa, la acción, no puede hacer las dos cosas a la vez, es imposible, ni yo mismo pude hacerlo nunca
– Papá, lo siento mucho, pero la primera razón por la que me fui de casa fue para alejarme de todo esto precisamente, no puedo, discúlpame
– No te preocupes hija, solo te lo pedí porque me pareció la idea perfecta, pero estoy muy orgulloso de que sigas firme con tus convicciones
– Muchas gracias papá, ahora descansa, lo necesitas, yo voy a organizar todas las cosas que traje en mi cuarto
Le di un beso en la cabeza y salí del cuarto. Me sentí un poco mal al tener que rechazar su oferta, pero si aceptaba, todo el camino que había recorrido hasta ahora sería en vano, no me valdría de nada. No me lo puedo permitir.
La cena en compañía de la familia fue espectacular, estar en casa nuevamente se sentía tan bien. Mientras que en mi vida cotidiana era la chica con la que su jefa estaba enfrascada en molestar, aquí era la niña de la casa, la única chica entre tantos hombres y eso hacía que siempre me estuviesen mimando.
Estaba acostada en la cama pensando en todas estas nuevas circunstancias y lo que sería de mí luego de la muerte de papi cuando mi teléfono comenzó a sonar, era Jason. Que extraño, él nunca me llama a estas horas porque está en casa con su mujer
– ¿Jason?
– Antonella, no tengo mucho tiempo, me encerré en el baño para poderte llamar
– ¿Pasa algo? –le pregunté porque sentí su voz realmente agitada
– Sí, ahora mismo me estoy preparando para ir a interrogar a tu hermano en la estación
– ¿Cómo?
– Sí, estaba preparando hoy un operativo para evitar la entrada de un barco repleto de armas y explosivos ilegales que entraba esta noche. Tu hermano formaba parte de la banda que estaba en el lugar
– Jason, yo no tengo nada que ver con eso. Estoy en mi casa porque mi padre está muriendo. Nunca he tenido nada que ver con mi familia
– Lo sé, solo quería que lo supieras
– Muchas gracias por avisarme
– Besos preciosa –me dijo y colgué el teléfono
Mi padre no ha muerto y ya esta familia se está poniendo patas arriba. No puedo permitir que esto pase. Quizás si tomo las riendas podré arreglarlo todo, podré acabar con los negocios sucios, sacar a mi hermano de este mundo tan peligroso. Sí, puedo hacerlo, mañana mismo se lo comunico a mi padre.
No hay forma alguna de que después de esta noticia pueda dormir, llevo horas dando vueltas en la cama. Me fijo en el reloj y ya son las cuatro de la mañana. Por mucho que lo intente, no lograré conciliar el sueño, así que me decido por ir a la cocina para hacerme un té.
– Fue la familia Fiore, lo sé, nos expusieron
Escucho la voz de primo antes de poder entrar a la cocina
– Shhh, baja la voz, vas a lograr despertar a todos en la casa
– Tengo que hablar con el tío, tiene que saber que ellos nos delataron que no pueden continuar los negocios con esa familia
– ¿Qué pasa aquí? Estas no son horas para estar hablando con ese tono de voz tan elevado
Interrumpo de una vez, estar escuchando a escondidas no me va a dar la claridad que necesito sobre este asunto
– Antonella, los Fiore nos delataron, la policía nos atrapó hoy y tu hermano no pudo escapar, hay que tomar acción ya
– Cálmate Fio, con alterarte de esa manera no vas a resolver nada, además, no tenemos pruebas algunas, no puedes acusar a alguien solo porque lo imaginas –le respondo
– ¿Quién eres tú para decirme lo que tengo que hacer o no? Ahora porque eres abogada te crees que te las sabes todas y no es así. Quizás en tu mundo de princesitas las cosas funcionen de ese modo, pero aquí no. Tú no mandas aquí ¿o me equivoco?
La forma tan déspota en la que me contestó hizo que la cólera se apoderara de mí. No iba a dejar que me hablara de esa manera, no en mi propia casa, está muy equivocado si piensa que me voy a quedar callada
– Pues sí, lamento informarte que sí estás equivocado. A partir de ahora llevo el mando de la familia y tú estás muy fuera de lugar
– No puede ser ¿tú? No lo creo
– Pues te aconsejo, que te recompongas de una vez y acates cada una de mis órdenes. Hasta que no estemos completamente seguros no haremos nada. Si no me escuchas te lanzaré directamente hacia los lobos. Estoy segura que más de una persona está detrás de tu pellejo y estarán contentos de que lo haga
No dije ni una sola palabra más. Tomé mi vaso de té y salí dándole mi espalda tal y como acostumbraba a hacer mi padre cuando terminaba una discusión con alguien. Me sentí más que orgullosa de mí.
En cuanto desperté en la mañana, fui en busca de papá. Estaba más mal que ayer, respiraba con mucha dificultad y los ojos se le iban cerrando solos. Esta vez no tuvo fuerzas para sonreírme.
Le conté que lo haría, que iba a asumir las responsabilidades de la familia solo hasta que mi hermano saliera de la cárcel. No pudo contestarme, pero el brillo en sus ojos fue más fuerte que nunca y una lágrima le corrió por la esquina de su ojo derecho.
Se la limpié con mi dedo índice y noté su piel fría. Soltó un respiro, uno muy fuerte y luego quedó inmóvil con sus ojos completamente cerrados.
¡No! ¡No puede ser, no puede estar muerto! Comencé a sacudirlo de los hombros mientras le pedía a gritos que despertara. Geovanni entró en la habitación y me sacó a empujones. Era definitivo, el señor Mancini había fallecido.
Se hicieron los preparativos rápidamente y ese mismo día por la tarde le estábamos realizando su funeral. No sé ni cómo me estaba sosteniendo sobre mis piernas, no las sentía.
Miraba a mi alrededor buscando alguna señal que me indicara que todo esto era parte de un sueño, que no era verdad, pero no pude encontrar nada. Muchas personas asistieron a la ceremonia, más parte de la familia, amistades de mi padre, conocidos míos.
Jason y Francesca, mi jefa, estaban sentados justo detrás de mí y la escuchaba hablar perfectamente de su preocupación por toda la delincuencia que estaba aquí reunida y reclamándole porque me había otorgado el puesto sin haberme investigado con anterioridad.
Quería responderle, girarme y ponerla en su sitio, decirle que estaba en el funeral de mi padre y que su opinión se la podía reservar para cuando llegara a su casa que de momento estaba en la mía, pero no tenía las fuerzas suficientes para ponerme a discutir y menos con ella.
En ese momento siento que una mano se me posa en el hombro sacándome de mis pensamientos, al girarme no puedo creer lo que mis ojos están viendo, es Marco.
No puede ser, hacía tanto tiempo que no lo veía, ahora es mucho más alto que yo, sigue siendo el chico apuesto del que me acuerdo, con su cabello oscuro y ese color azul de sus ojos.
Conozco a Marco desde que tengo uso de razón, como nuestros padres siempre estaban juntos en cuestiones de negocios, nos veíamos casi todos los días. Recuerdo que cuando estaba en el bachillerato empecé a tener sentimientos por él, pero nunca fueron recíprocos.
Yo buscaba constantemente una excusa para verlo y salíamos a todos lados acompañado el uno del otro, pero él nunca me dijo nada y yo fui muy tímida como para mencionarle algo del tema, así que todo quedó ahí.
Cuando entramos a la universidad, él decidió irse a estudiar para Inglaterra y nuestra relación se fue enfriando poco a poco.
Verlo aquí justo ahora me hace recordar aquella época y al sentir su mano cálida agarrando la mía me desmoroné. Él lo notó en mi rostro así que me abrazó y al fin encontré el refugio para liberar mi llanto, él se sentía como un hogar a pesar de todo el tiempo que había transcurrido.
Supuestamente mi hermano sería el encargado de dar las palabras finales, pero debido a que ahora está en la cárcel, la responsabilidad cayó sobre mí. Me separé de Marco y caminé hasta el pódium, lo intenté, pero me fue imposible hablar, el nudo en mi garganta no me lo permitió.
Fue en ese momento cuando el señor Fiore se acercó a mí y me dijo que él se encargaría de dar las palabras de honor. Lo miré un poco dudosa, pero lo permití porque realmente no estaba en condiciones de hacerlo.
Su discurso fue memorable, habló sobre el buen hombre que era mi padre. Cuando terminó, Giovanni me advirtió:
– No te creas ni una sola palabra que salga de su boca. Tu padre y él solo mantenían una estricta relación por los negocios, pero él siempre ha querido ser dueño único de las ganancias, así que cuida tus espaldas cuando lo tengas cerca
Luego tendría que hablar más con Giovanni porque definitivamente, él conocía más de lo que yo pensaba sobre esta familia, de momento necesito acercarme al señor Fiore, tengo que averiguar si él sabe algo sobre mi hermano. Mi primo estaba muy seguro de que ellos estaban atrás de la redada policial.
Fui hasta donde se encontraba y le dije:
– Señor Fiore
– Llámame Lorenzo
– Muy bien Lorenzo, necesito que me concedas unas palabras, necesito hablar contigo sobre lo que sucedió en los muelles con nuestro cargamento
– Lo siento niña, pero ahora estoy muy ocupado, no podrá ser. Marco, vámonos
Sin decir ni una sola palabra más se fue llevándose con él a su hijo. Yo no sé con certeza si fue él quien nos delató, pero definitivamente algo tiene que ver con todo esto o algo está tramando y voy a averiguar qué es a toda costa.





