El camino de la mafia

Me he pasado toda esta semana intentando conocer más sobre el caso de mi hermano, pero no me permiten saber nada del mismo por cuestiones de ética laboral. Tengo que buscar la forma de sacarlo de la cárcel, no puedo verme involucrada por tanto tiempo con los negocios de mi familia o mi carrera se va ir por el retrete.

Mi clave para saber más sobre las intenciones de Lorenzo Fiore es acercarme a Marco y si no ha cambiado, ahora mismo debe estar en su bar preferido.

Sin perder tiempo fui hasta ahí y en efecto, me encontré con Marco. Entré pretendiendo que no lo había visto y me paré en la otra esquina de la barra pidiéndome una cerveza.

– Que sean dos –dijo él caminando hacia mí cuando me reconoció- ¿Y eso tú por aquí?

– ¿De qué te extrañas? Nosotros veníamos a este lugar constantemente, tú te fuiste, pero yo lo seguí frecuentando

– En nuestro primer encuentro no te lo pude decir, no era el momento indicado, pero estás preciosa Antonella

– Eso es el tiempo que llevas sin verme

– Tú siempre fuiste hermosa, solo que ahora lo estás más

– Y tú no cambias nada, flirteando, pero sin poner la mano en la candela

– Quizás y esta vez sí quiera quemarme –me dijo pegando su cara a la mía

– Necesito hablar contigo –lo corté, mis objetivos aquí eran claros, no podía distraerme- estoy segura que estás al tanto de lo que sucedió en los muelles con nuestro cargamento y te voy a ser sincera, mi primo cree que tu familia nos delató con la policía en alguna jugarreta de tu padre

– No creo que mi padre sea tan tonto, parte de esa carga era nuestra y nuestros hombres también estaban ahí, eso sería absurdo. Te estoy siendo sincero, sabes que nunca he estado de parte de mi padre

– Muchas gracias por todo Marco, pero me tengo que ir.

Fui directo a la comisaría, ahí tenía que averiguar algo, si no fueron los Fiore significa que alguien más se está entrometiendo en nuestro camino.

Al llegar me encuentro sobre mi escritorio unos documentos del caso de Loretta. No entiendo como a cinco años de su desaparición no han encontrado nada todavía. Decido ir en busca de Francesca para saber si hay alguna novedad y cuando llego a su oficina, ella cierra unos sobres con rapidez y los guarda en una gaveta.

Me causa tanta impresión que no me puedo contener y le pregunto si ese sobre tenía información sobre Loretta y con la calma del mundo me responde que son sobre el caso de mi hermano y que por tanto no lo puedo ver

– Ahora que él está preso estoy segura de que no vas a estar tan alejada de tu familia como pretendías estarlo antes y eso es un peligro para nosotros. Además de esto también tenía algo que decirte, mantén tus uñas alejadas de Jason –me dijo con un tono de voz amenazante, al que fui incapaz de resistirme

– ¿Por qué, te molesta ya que no te desee como me desea a mí no? Yo me he dado cuenta, ya él no tiene ni cuidado al mirarme cuando camino por los pasillos, ni siquiera te respeta

– Voy a pedir de inmediato que te trasladen a otro lugar y a que abran una investigación en tu contra, la reputación de tu familia te precede

– Si tan segura estás de que tengo algo que ver con la mafia deberías andar con más cuidado cuando me hablas, es peligroso que te dirijas de esa manera a mí

La expresión en su cara lo decía todo, estaba muerta de miedo. Fui hacia mi despacho y llamé a Lorenzo Fiore. Cuando me identifico, rechaza conversar conmigo lanzando las justificaciones más machistas que jamás había escuchado. Me dijo que era incapaz de llevar los negocios y que él jamás trataría conmigo esos temas por ser mujer.

A pesar de que traté de explicarle no hubo forma de que él aceptara. Este día no podía ir peor, no había encontrado información en el trabajo, Lorenzo no iba a hablar conmigo de ninguna manera, me estaba sintiendo fatal, así que decidí irme.

Fue justo en ese momento cuando paso por la oficina de Francesca y la veo vacía. No me lo pensé dos veces, entré y fui directo a la gaveta donde había guardado el sobre. Pude ver en qué cárcel, celda y el nombre de la fiscal que llevaba el caso que resulta que aparecía como esposa de Lorenzo Fiore. No pude averiguar nada más porque Jason entró y me atrapó infraganti.

Se molestó bastante, incluso me dijo que ahora sí dudaba de mí. En estas circunstancias no me afectó en lo absoluto. Estaba teniendo el peor de mis días, la muerte de mi padre todavía estaba latente y para colmo, no tenía ni idea de cómo continuar con los negocios de la familia, así que hice caso omiso a las palabras y salí de ahí a toda velocidad.

Como si las malas noticias fueran pocas, al llegar a la casa me encuentro con Giovanni demasiado alterado. Intentaba decirme algo, pero la agitación no le permitía hablar con claridad. Luego de un vaso con agua y unas respiraciones profundas, al fin pudo decirme que a mi hermano le acaban de dar una golpiza en la cárcel.

Estoy segura que fue Lorenzo, cuando terminamos de hablar hoy por teléfono él estaba muy alterado e incluso me había amenazado un poco, me dijo que ahora que mi padre había fallecido la familia podía ir debilitándose poco a poco, no tengo pruebas, pero dudas tampoco, sé que esto fue una maraña suya.

No voy a permitir que se meta con los míos, no voy a dejar que haga y deshaga a su antojo. No soy ninguna inútil como se encargó de dejármelo claro hoy en nuestra conversación, no se va a salir con la suya. Le voy a demostrar lo que una mujer puede llegar a hacer.

Llamé al mejor hotel de la ciudad y reservé una habitación para la noche, acto seguido me comuniqué con Marco y le pedí verlo, algo a lo que él accedió sin peros. Le envié la hora, el nombre del hotel, a nombre de quien estaba la habitación y quedamos en vernos ahí.

Llegué quince minutos tarde, necesitaba crear un poco de ansiedad en él. Abrí la puerta y ahí estaba, sentado en una silla vistiendo un traje negro con un trago en su mano. Mientras más lo veo, más guapo se me hace y creo que yo tampoco le era muy indiferente porque no dejaba de mirarme de arriba abajo.

– ¿Se puede ser más hermosa? –me preguntó en cuanto me vio

Yo tenía pensado charlar con él un poco, beber unos tragos, armonizar un poco el ambiente, pero visto cómo estaba la situación, las ganas que me venía aguantando desde hacía años y el tiempo que llevaba sin verlo, no me contuve, fui directa al grano.

Caminé con paso seguro y de la forma más sensual que pude hacia él, no paré hasta estar justo delante suyo. No se lo esperaba, me di cuenta por la expresión que tenía en su cara, estaba desubicado.

Apoyando mis manos en sus hombros, coloqué cada una de mis piernas por fuera de las suyas y me senté sobre él sin apartarle la mirada ni un solo segundo

– Antonella ¿qué estás haciendo? –balbuceó con voz muy baja, casi en un susurro

– Lo que tenía que haber hecho hacía mucho tiempo atrás

Y sin más lo besé, lo besé con todas las ganas que tenía. Él sabía a gloria y sin demora, me rodeó con sus brazos apretándome fuerte. Comencé a moverme sobre su regazo, a frotarme contra él, moviendo mi cintura hacia delante y hacia atrás.

La ropa estorbaba, así que le quité la chaqueta y rompiendo los botones de su camisa con un solo jalón, le dejé el pecho desnudo. El resto vino solo, era como si hubiésemos coreografiado cada uno de los movimientos, nos acoplamos a la perfección.

Esperé a que estuviera dormido y tomé su móvil para marcarle a Lorenzo, a mí nunca me atendería la llamada, así que esta era la única forma. Me sentí un poco mal porque de cierta manera, había utilizado a Marco, pero por el otro estaba tranquila porque de seguro esto no quedaría aquí.

– ¿Qué pasa hijo que llamas a estas horas? ¿Todo bien?

– Buenas noches Lorenzo –hubo una breve pausa y luego escuché su risa

– Tengo que reconocer que eres astuta y al parecer, mi hijo un ingenuo. Me gusta que seas así, pero también te digo que de mí nadie se burla

Tenía que hablar rápido, de lo contrario todo esto lo habré hecho en vano, habré traicionado la confianza de Marco por gusto

– Solo lo llamo para preguntarle una cosa ¿Cómo se encuentra Alfonsina?

– ¿Te atreves a chantajearme?

– No, no es chantaje, yo jamás haría algo así, solo era una duda es que no me imagino lo que haría su esposa si se entera de esto

– Te juro que te vas a arrepentir de esto niñata ¿Qué quieres?

– Solo quiero poder hablar con usted de una vez y ser escuchada

– Muy bien, te enviaré la hora y el lugar, no sabes dónde te has metido…

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