
Capítulo 1 de Dominio Dual.
En las sombras de un mundo que avanzaba a pasos agigantados hacia la modernidad, Adrian Mortem nació bajo el manto de una antigua y venerable familia de vampiros, los Mortem. Ocultos a plena vista en una mansión gótica en las afueras de Nueva York, los Mortem mantenían una fachada de aristócratas de viejo dinero, mientras en secreto perpetuaban las tradiciones y poderes de su linaje. Desde muy joven, Adrian fue instruido en el arte de la discreción; un niño prodigio con una doble vida, asistiendo a escuelas de élite durante el día y aprendiendo los antiguos rituales de su familia por la noche.
A medida que crecía, su fascinación por el mundo humano lo llevó a interesarse por la biotecnología. Adrian veía en la ciencia una posibilidad de cerrar la brecha entre su mundo y el de los humanos. Fue aceptado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde no solo brilló por su inteligencia, sino también por su carisma enigmático. Durante su tiempo en el MIT, comenzó a desarrollar tecnologías que pudieran beneficiar tanto a humanos como a vampiros, soñando con un futuro de coexistencia pacífica.
La vida universitaria presentó a Adrian desafíos que no solo pusieron a prueba su inteligencia sino también su secreto más profundo. Un incidente crítico ocurrió una noche en el laboratorio de biotecnología. Mientras trabajaba tarde en un experimento delicado con su compañero de investigación, James, un error en el cálculo de las dosis de un reactivo provocó una violenta reacción química. En un instinto de protección, Adrian intentó usar su velocidad sobrenatural para evacuarlos a ambos, pero solo logró salvarse él. James falleció en la explosión, y aunque no hubo testigos del acto sobrehumano de Adrian, el evento lo dejó con un profundo sentimiento de culpa y la implacable pregunta de si podría haber hecho más sin revelar su verdadera naturaleza.
Este trágico suceso se convirtió en el impulso que definiría el resto de su carrera. Adrian comenzó a ver la tecnología y la ciencia no solo como un puente entre especies, sino también como un medio para evitar futuras tragedias, asegurando que ningún otro vampiro se encontrara en una situación donde tuviera que elegir entre salvar a un amigo y mantener su identidad en secreto.
Después de graduarse, Adrian utilizó su herencia y conexiones para fundar Mortem Biotech, una empresa dedicada a la investigación y desarrollo de tecnologías biomédicas avanzadas. Su liderazgo y visión innovadora atrajeron rápidamente a inversores y talentos de todo el mundo. Bajo su guía, la empresa desarrolló terapias revolucionarias que beneficiaron a humanos, manteniendo en secreto las aplicaciones para vampiros.
Adrian veía cada éxito de Mortem Biotech como un paso hacia su visión de un mundo integrado. Estaba motivado por el deseo de dar a los vampiros una nueva identidad en el mundo moderno, una que no estuviera marcada por el miedo o la persecución. Sus ambiciones eran claras: crear un puente entre lo sobrenatural y lo humano, usando la ciencia como su cimiento.
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