Deseo En XL, Luchando por ser feliz

Ahora todo es alegría, Sara vuelve a brillar, ya su cabello crece, ella trata de mantenerlo bien cuidado, se levanta en las mañanas con unas energías que la señora que le hace compañía se admira. Ella asea toda la casa, atiende a su padre a cargar sus pertenencias cuando se dirige a los negocios que tiene en la ciudad. Siempre que viaja ella reza para que llegue con bien.

—No me gusta que sigas yendo a la ciudad. No será mejor que dejes a alguien que administre ese negocio, te fatigas mucho, padre.

—Lo que pasa que estamos mejorando el negocio, tu tío está haciendo las compras y me toca vigilar que nada se detenga, eso nos beneficia, cariño.

—Está bien papito, se me cuida mucho.

Ese día salió temprano, ya que tenía unas reuniones, tardo dos horas en llegar a la ciudad, al acercarse al negocio observo una conmoción. Oliver se bajó del auto un poco asustado, por el hecho de que la gente estropeaba el portón de entrada del negocio, en eso él se le acercó a un empleado, y le pregunto por qué no están trabajando.

—Señor Oliver, ¿qué bueno que llega? ¿No sabe que el negocio ha sido cerrado de repente?

—Como que quebró, eso es imposible, acabo de hacer una inversión millonaria, mi cuñado está llevando a cabo eso. Tiene que haber un error.

—Señor, no creo que haya un error, ya fuimos notificados de un embargo, mire, el banco cerro el negocio y puso ese rótulo en la entrada, por eso estamos exigiendo que nos dejen entrar y que esto se solucione, sabemos que usted es un hombre muy honrado.

Cuando Oliver leyó el rótulo que pusieron en su portón, que cerraban por faltas de pagos, sintiendo una fuerte punzada en el corazón, busco su celular, sus manos tiemblan y marca el número de su cuñado. Dos intentos y no contesta, entonces llamo a su hermana, la que tampoco le contesta, Está todo complicado, al ver a sus trabajadores descontrolados gritando justicia, ya que desean seguir trabajando. «¿Qué demonios está pasando, porque no me responde mi llamada?»

Oliver por fin pudo ponerse en contacto con una de sus hermanas, estaba tan preocupado que no le puso cuidado a una punzada que le dolía en el pecho.  Al escuchar la voz de su hermana se alegró de que por fin cayera la llamada.

—¿Qué quieres? Habla que no tengo mucho tiempo, estoy por irme al Spa.

—Hermana, he tratado de llamar a mi cuñado y mi hermana y ninguno me contesta, no sé qué les está pasando.

—¡Ah! Ellos se fueron del país por motivo de vacaciones, ahora viven en Europa, es que acaso no te dijeron nada. Hermano, estás muy alejado de la familia que no sabes nada de nosotros.

—No lo sabía. ¿Cuándo se fueron? — el dolor aumento. 

—Desde hace unas semanas se fueron, no se dé dónde agarraron dinero, porque para esos lujos hay que gastar mucho billete.

Oliver escuchó la voz de su hermana muy lejos, no puede creer lo que está escuchando, colgó la llamada y con ayuda del empleado, conducido despacio hasta su casa. El dolor cada minuto era insoportable, con dificultad condujo su auto, al llegar a la casa sé mal estaciono y se bajó con dificultad, camino despacio, abrió la puerta y solamente miro a su hija quien barría la casa, él alcanzó a decir su nombre y cayó al suelo.

— Sara…

—¡¡Papá, papá que te ocurre!! Francisca corre y llama al médico de mi padre, dile que tiene que venir lo más pronto que pueda, no se ve nada bien. —al ver a su padre desplomarse, soltó la escoba y corrió hacia él.

—Si mi pequeña, enseguida le marco. —la empleada corre y con nerviosismo coge el teléfono y llama al médico.

Sara, como pudo llevó a su padre a la recámara, se lo puso en la espalda con la ayuda de su empleada, así lo pudo trasladar hasta la habitación de él y acostarlo, uso alcohol para reanimarlo, pero nada le funciona, una hora después entro el médico, les pidió que salieran para atenderlo. Se disculpó por el atraso, pero tenía otra emergencia.

—¡Por favor esperen afuera!

—Sí, cualquier cosa estaré tras la puerta. ¡Sálvelo doctor!

—Lo revisaré, haré todo lo que esté en mis manos.

Sara sentía que el mundo se le venía abajo, no podía creer que su padre estuviera enfermo, porque no encontraba otra explicación, espero con impaciencia, cuando por fin salió el médico, quien aparte de ser su médico era su amigo de años.

—¡Lo siento mucho! —su rostro entristecido.

—¿Qué tiene mi padre, como está él? ¿Por qué me dice eso?

—Su padre ha fallecido, no pude hacer nada, le dije muchas veces que se cuidara, que no tuviera emociones fuertes, al parecer no me hizo caso, lo lamento no pude hacer nada, su corazón no resistió más.

—¿Qué está diciendo? ¡Mi padre ya estaba enfermo!

—¿No lo sabías? ¿Acaso nunca te menciono el problema en su corazón?

—No, nunca me lo dijo, como es esto posible, mi padre, mi pobre padre…

Sara cayó de rodillas al suelo, esas palabras retumbaban en su cabeza “Mi padre falleció” lloro amargamente, como nunca vio signos del estado grave de su padre, que todo este tiempo él estaba enfermo, maldecía su egoísmo, porque ella solamente pensaba en ella misma, nunca recapacitó en él, se reprochaba todo eso sintiéndose culpable. 

El médico le explico la condición que él tenía y se puso a la orden de ella, él haría los trámites del entierro, después de todo era su amigo el que ha muerto, Sara no dejaba de llorar, el velorio se llevó a cabo en el pueblo, no podían faltar sus familiares, las que no dejaron de escupir su odio.

—Todo es tu culpa, esto es lo que ocasionaste. Maldita la hora en que llegaste a nuestra familia.

—Yo no lo sabía. Nunca me dijo que estaba enfermo.

—No te hagas la inocente, traer a mi hermano a este pueblo de quinta donde no hay hospitales y todo por tu egoísmo, te hubieras largado hace mucho, de seguro ambos estuvieran vivos. —Sara se sentía más culpable, al oír cómo toda la familia la señalaba.

Ella se quedó tirada en la lápida llorando, el entierro fue junto a su esposa, no podía creer que su padre y su madre ya no estaban con ella, la empleada la acompaño un momento. Francisca la quiso levantar para que se fueran a la casa nuevamente, la joven estaba tiesa, no la pudo mover, ella no quiso moverse, no quería separarse de ellos. Hoy se encuentra completamente sola, su mundo se le ha venido abajo, aún no conceptuaba que sus padres están bajo tierra, dejándola huérfana y desamparada. 

—Corazón, levántate, es hora de irnos, quiere llover.

—No me quiero ir, ellos están aquí, no me quiero separar de mis padres.

—Se va a enfermar, es mejor irnos.

Fueron horas de llorar, hasta que las lágrimas se le secaron, la empleada aprovecho, la levanto para llevársela a casa, Sara no podía conllevar lo sola que está ahora, los días han pasado y ella sigue encerrada en su habitación sin comer nada, eso la hizo adelgazar unos kilos. Francisca ha luchado para que ella coma algo, no es de una talla delgada, pero ahora sin probar alimentos su cuerpo se ve más flácido.

—Hija, come algo, mírate cómo estás, vas a enfermar.

—No quiero comer, no quiero nada, me quiero morir, e irme con mis padres.

—No digas eso, a tu padre no le gustaría escucharte hablar así.

—Francisca, que será de mí, no sé qué hacer, estoy sola en este mundo.

—No digas eso, me tienes a mí, jamás te dejaré sola, apoyaré todo lo que quieras hacer, tu padre te cuidará desde el cielo.

—Francisca, lo extraño mucho, ¿Por qué me dejo?, ¿Por qué me oculto, su enfermedad?

—Ya cariño, come algo, él ha de haber tenido sus razones, no juzgues a un muerto, al comer tendrás fuerzas y pensarás mejor las cosas. La vida continua, no podemos detenernos, es la ley de la vida. Mejor almuerza.

La empleada la convenció de comer, quien después de un rato acepto comer, su mirada perdida y sin saber qué hacer, su cabeza hecha todo un caos, sin familia con quien contar. Los días fueron pasando y cada día Sara se preguntaba qué hará para sobrevivir, por lo menos su padre le dio un nuevo comienzo al mudarse lejos de su familia, quienes la desprecian, con ayuda del doctor. Averiguo que la empresa de su padre quebró y el banco vendió todo para pagar a los trabajadores, en estos momentos solo contaba con la casa.

—Francisca, hoy voy a buscar trabajo en el pueblo, nuestra despensa está a punto de agotarse, además tenemos que pagar el agua y la luz, no puedo tirarme a la perdición, juro que conservaré esta casa, cueste lo que cueste, ya que es lo único que me conecta a mi padre.

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