Cuando éramos jóvenes

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Los Ángeles, 2011

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Fei se volvió callada, seria y casi no sonreía durante las siguientes semanas, la señora Mailyn estuvo pensando en cómo ayudar a que Fei volviera a sonreír y hacer amigos, entonces recordó lo que le recomendó el detective Yang Kun “Fei, necesita ayuda psicológica y ahora que se irán a vivir a una ciudad más liberal sería de ayuda que su hija tome algunas sesiones, estoy seguro de que le ayudara y mucho”. Por esa razón decidió buscar a un buen psicólogo para que su hija volviera a retomar su vida y no quedara estancada en la depresión y estrés que le provocaron sus compañeros.

Los cuatro recibieron terapia para ayudar a Fei y no quedará marcada para toda su vida. Los primeros días Tao cuidaba de ella cuando dormía porque cada hora despertaba llorando e incluso algunas veces gritaba asustando a su hermana menor que dormía con la señora Mailyn. Al principio les costó acostumbrarse al cambio de horario, Fei acudía por su propia cuenta a sus sesiones con el psicólogo sin que le estuvieran diciendo que le haría bien porque ahora ella lo sabía, es especial ser intersexual porque una en un millón nacen de esa manera; ella al igual que las otras personas a su alrededor es normal.

Tao inició el instituto interesado en idiomas y creación de programas, porque eso es lo que quería hacer, aprender idiomas y crear aplicaciones para facilitarle la vida cuando fuera más mayor. Fei comenzó la secundaria en su primer día conoció a una adolescente de ojos azules que al parecer disfrutaba de sonreír y hacer travesuras, su nombre es Jocelyn Gray.

Los días de lluvia se hicieron presente y aunque viejos recuerdos llegaban a la mente de Fei, trataba de vencerlos porque quería ser una mejor versión de ella misma. Algunos niños comenzaron a molestar a Fei debido a que es china y ellos le hacían burla (solo porque sí).

—Hey, niña rara. —Fei temía defenderse porque no era de la ciudad.

—Ustedes caras de trasero ¿Por qué molestan a Fei?

—Que no ves que es de China.

—¿Y eso qué? Nadie te dice algo por tu nariz de puerco, o porque tú tienes papada de lo gordo que estás, ¿o sí?

—¿Qué?

—¡Les estoy diciendo que se larguen y no estorben!

—¡Eres una…! —Jocelyn se acercó al niño de nariz ancha y lo golpeo.

—¿Qué decías, nariz de puerco? —Los dos niños corrieron por sus vidas por esa niña de ojos azules que era de armas tomar—. ¿Estás bien?

—S-si —dijo nerviosa—. ¿Cómo sabes mi nombre?

—Eres la única china en la secundaria, además tienes buena calificación. Me llamo Jocelyn Gray.

—Xie Fei.

—Entonces, ¿tu nombre es “Fei”?

—Oh, sí. Fei Xie.

—Je, je, suena mejor Xie Fei. ¿Por qué no golpeaste a esas caras de trasero?

—No sé pelear y soy extranjera.

—Eso que. Lo primero cambiará porque has llegado con la persona correcta, Fei.

Las dos adolescentes se comenzaron a juntar en los almuerzos porque eran de salones diferentes, los fines de semana se reunían para jugar en el parque a unas cuadras de la secundaria y se volvieron mejores amigas conforme pasaron los meses. Jocelyn es una chica rubia de ojos azules, delgada y nacida en Inglaterra, pero termino viviendo en Los Ángeles. Un día descubrió a Fei en el baño y se quedó esperando afuera en la parte de los lavabos.

—P-por f-favor, no digas nada.

—¿Decir qué?

—De que me viste haciendo pipi…

—Fei, somos mejores amigas ahora y mi deber es protegerte. No eres la única que tiene secretos.

—¿De qué hablas?

—De mi secreto más grande, vámonos de aquí que los baños hablan.

—S-si.

Ambas adolescentes se fueron a una zona no transitada por chismosos, como decía Jocelyn.

—Bueno, mi secreto grande es que no tengo padres y vivo en un orfanato que me echarán en cuanto cumpla diecisiete años y me dieron el apellido “Gray”.

—No sabía eso de ti.

—Guardar secretos nos vuelve mejores amigos, ¿no?

—Sí, si eso quieres.

—Por supuesto, seremos amigas toda la vida.

•••••••

En segundo de secundaria, Jocelyn conoció a Isabella Thorner que llego de New York y quedo enamorada de ese bonito rostro neoyorquino, pero fingía que no le gustaba porque Isabella no parecía interesada en ella. Jocelyn se cambió de salón y ahora era la compañera de banca de Fei, estaban en el salón en los últimos lugares.

—Joce ¿Por qué estás tan nerviosa? —pregunto Fei que copiaba su tarea.

—Porque… nada. ¿Crees que estás vacaciones pueda quedarme con ustedes en su casa?

—Mmm, ¿te acostumbrarías a las tradiciones chinas?

—¿Cómo cuáles?

—Los zapatos en la puerta, comer en el suelo, ver muchos cuadros de dragones y tomar el té.

—Claro que me acostumbro.

—Las comidas son calientes y té o agua caliente siempre van en la comida.

—Me acostumbro, además le agrado a tu mamá.

Jocelyn había visto de lejos a la señora Mailyn, pero ella sentía que ya le agradaba.

—Ella siempre es amable. —Ambas adolescentes terminaban de hacer su tarea gracias a la inteligencia de Fei.

—Por eso me agrada, ¿Qué te parece si vamos a divertirnos un rato?

—Bien, le mandaré mensajes a mamá que llegaré tarde.

Las dos amigas terminaron su tarea y la entregaron, Jocelyn, aunque solía ser floja, a veces es que hacia su tarea ella sola. Las dos amigas fueron a comprar su comida que terminaron compartiendo y se fueron a su lugar especial lejos de todos sus compañeros y profesores.

—Nunca te he preguntado, Fei, pero… —La chica de rostro neutro creyó que le preguntaría de su intimidad—. ¿Cómo es que aprendiste hablar inglés tan fluido?

—Oh, bueno, mi hermano mayor Tao, suele practicar muchos idiomas y nos puso el reto de aprender en menos de ocho meses y toda mi familia disfruta de los retos de aprendizaje.

—O sea, ¿todos hablan inglés?

—Sí, incluso mamá, si es esa es tu duda. —La de ojos azules sonrió.

—¿Qué era lo que hacían en China? Y ¿por qué decidieron venir a Los Ángeles?

—Vivíamos en Pekín, mamá es de ahí, pero papá era de Corea de Sur, Busan, papá no le gustaba hablar de su pasado. Cuando él vivía trabajaba en minería, mamá en un jardín cuidando de flores, Tao en una tienda y yo ayudaba a las señoras millonarias con sus cosas de la tienda hasta sus autos, a veces me pagaba y otras me regalaban cosas, pero era bueno. Cuando papá murió el trato hacia nosotros cambio y es cuando comenzó el sufrimiento porque los pagos se nos hicieron más y ya era casi imposible estudiar. Cuando cambie de escuela fue donde comenzaron a tratarme mal, por eso… y los padres millonarios pagaron el trauma que pase… y bueno, eso nos trajo aquí.

—Debió ser difícil el cambio de ciudad, ¿no?

—Yo solo quería iniciar sin importar los cambios que traería dejar Pekín. La ciudad es hermosa, solo los niños eran los malos conmigo.

—En todas partes hay niños así. Cuando me quedé sola decidí subir a un barco que venía a esta ciudad, yo tenía ocho años, pero lo recuerdo todo. Me llevaron a la casa hogar, había una chica que ayudaba a la casa hogar porque vivió ahí. Yo nunca había sido querida, pero ella me dijo “No confíes en nadie por muy amable que sea contigo y sobre todo si te comienza a tocar partes que te incomoden”, ella es policía o algo de eso.

—¿Qué? —Jocelyn le sonrió a su mejor amiga—. ¿Dime que no te paso nada en ese orfanato?

—No, gracias a ella. Se llama Gabriela, ella me ha enseñado a pelear y le hablé de ti. Me dijo que te enseñará, pero tienes que prometerle que me cuidaras.

—Oye, tú eres mayor que yo.

—Eso que, yo no tengo un hogar, tu sí.

—Bien.

—Hola, chicas. —Isabela, llego con ellas que estaban mirando a la nada.

—¿Qué? ¿Cómo nos encontraste?

—Bueno, decidí caminar y escuché voces.

—¿Qué tanto escuchaste?

—Lo suficiente para que sea sus amigas.

—¿Qué no tú estás en nuestro grupo?

—Sí, pero soy tímida, por eso no les hablo.

—Yo también soy tímida. —Ambas se vieron y se sonrieron.

—Ay, no. Que bien que se unan por ser tímidas, pero yo existo.

—Entonces, ¿me dejarán unirme a ustedes?

—Por mí no hay problema.

Las dos chicas tímidas miraron a la de ojos azules.

—Bien, espero la timidez no sea contagiosa.

—Ja, ja. No lo será. —Se escuchó el timbre de regreso a clases.

—Hoy iremos a pasear, espero que tus papis te den permiso.

—Mis papis me dan permiso. —Las tres amigas llegaron a su salón.

—Nos iremos a la hora de salida. —Las tres chicas entraron a su salón para tomar su clase.

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