Controversial

Hoy es nuestro primer día de clases después del verano, Emevy y yo llegamos a un acuerdo cuando empezamos a estudiar aquí; Nadie sabe que somos hermanas y ya que este año nos graduamos creo que romperé en algún momento esa ley

–¿Qué rayos es eso? –Preguntó "mamá" en español conteniendo una carcajada. Sí, he vestido de forma patética durante todos estos años.

–Pues –reí sin gracia –, es mí ropa, no pienso resaltar por el simple hecho de graduarme, eso no me interesa en lo absoluto y menos este año.

–Si tú lo dices –Asentí y empecé a comer al igual que Emevy quién no había comentado nada en cuanto llegué.

–¡Maddison baja a comer! –gritó.

–¡Ya voy! –Gritó luego bajó y se ve bien, supongo que quiere llamar la atencion en su último semestre junto a nosotras.

–¡Wow Maddison! te ves preciosa –Le sonríe su madre a lo que ella nos miró extrañada esperando que digamos algo pero no, yo no soy así.

–Te ves bien –habla Eme con desinterés y mí sonrisa ladeada no se hizo esperar. No somos de muchas palabras y a ninguna de las dos nos agrada Maddison, parece dulce pero en realidad es una desvergonzada.

–¿En serio? ¿por fin llegó el día en que dejan de odiarme? –inquiere con lágrimas en los ojos, 'Princesa del drama' suspiro resignada a escuchar todo su espectáculo.

–¿Cómo? –cuestioné tomando un pan.

–¡Me hablaste! –chilló feliz y corrió a abrazarme como si no me hubiera visto en años. Supongo que así se sintió porque después de darle la bienvenida a la casa no le dirigí ni por un segundo de nuevo la palabra.

–¡Ey no te pases! –me separé, detesto los abrazos de personas en las que no . Ella me miró confundida y una lágrima rodó por su mejilla.

–¿Qué? ¿qué esperas que diga? ¿"Nena, yo siempre te aceptaré en mí vida, sólo que... No soy muy cariñosa y no sé como expresar mis sentimientos"? ¡eso es muy cliché! –confieso mirándola con ternura fingida, ella alzó una ceja y extendió sus brazos asintiendo.

–*En fin, la hipocresía*

'Shh, nadie más lo sabe' callo a mí conciencia quien últimamente ha estado muy pendiente de las actitudes de Maddison.

–Ridículo –rodé los ojos y no la abracé. Soy una persona difícil, sólo hago las cosas si me nacen, no me gusta que me fuercen.

–No te diré "eres como mí hermana menor, obvio te quiero" Mí única hermana es Emevy –la miré fijamente –¿Entiendes? si te pasa algo a mí no me importa. Estaré aquí para prestarte dinero si necesitas una cirugía para volverte más hermosa, tanto como yo, pero no esperes que me comporte como una lamesuelas, eso no va conmigo ¿capicci? –asintió, sus labios temblaron y sé que fui muy dura con ella pero, en mí defensa en algún momento la verdad de sus intenciones saldrá a la luz.

–Okay ahora, deja de hacer salamerias –rió avergonzada y limpió sus lágrimas para después empezar a comer. Su madre no dijo nada al respecto durante todo el desayuno, ella sabe bien que para mí no es de autoridad, lo dejó de ser hace tiempo. Terminamos de comer listas para ir a prisión, más conocida como la preparatoria.

Me fui en mí mercedes benz cabrio 2018 negro y a mí hermana y a ella las llevó "mamá" en su camioneta vieja para disimular. Yo no tengo porqué renunciar a mí comodidad.

Cuando llegué vi que Maddie estaba con unas chicas y Emevy con su novio, yo sólo seguí mí camino hasta el casillero llevándome burlas como "cerdito" "oink oink" "¿Está temblando? ¡Oh! sólo es Luna" O sea... No me ofenden, hasta me dan risa, porque yo tengo un cerdito en la villa de mí tío.

Suena la campana, lo que significa que, debo ir a clases, para ser más exactos, gimnasia.

Miré mí horario una vez más y maldije otra vez, ¿A quién se le ocurre gimnasia en la primera hora de clase? Me fui a cambiar de ropa por el típico uniforme me veía más hermosa que las Kardashian, pero gorda y con ropa holgada.

–¡Oh miren! el cerdito va hacer deporte. ¡Corre chanchito, corre. –se burló una de las chicas más tontas de la preparatoria, es como la Regina George de cada preparatoria estadounidense en las películas, solo que ella no dice las cosas a las espaldas, eso hay que reconocerlo.

–Ya quisieras tú que tu cerebro esté tan lleno como yo. ¡Oh! espera, eso no va a pasar nunca porque estás tan vacía por dentro que hasta tu "Inteligencia" –hago las comillas con mis manos –se auto digirió entre tanto espacio. Tus neuronas deben tener frío y se deben sentir tan, pero tan solas, qué lastima –respondo y hago un puchero falso.

–¿Y tu cerebro no se digirió? –preguntó trantando de hacerme quedar mal pero todos la miraron confundidos. Yo solo la ignoré y me senté en las gradas del gimnasio a hacer planos, no quiero que se sientan más inútiles de lo que son.

–¡Smith! –exclamó la profesora, levanté la mirada y ella me fulminó. En el clima de hoy podemos ver a muchas personas que esperan que me humille y una profesora con ganas de humillar.

–¿Se cree la reina de Inglaterra? –inquirió sarcásticamente y yo asentí sonriendo.

–De Inglaterra y del mundo, sólo que más joven, más linda y más intelectual –contesté y le guiñé el ojo. Ya no soy una niña, ahora no me dejo intimidar.

–Cincuenta lagartijas –ordena, la miré fijo y ladeé la cabeza, le vendría bien una cirugía.

Me puse a hacerlas muy rápido y cuando iba por la treinta me pusieron algo en la espalda haciéndome peso, pero aún así las hice, los chicos que estaban en practica de fútbol me miraron sorprendidos y yo sonreí demostrando que soy mejor.

~Oye, sé que soy narcisista y no es algo que controlo pero, te estás pasando –le digo a la persona que vive dentro de mí cabeza.

–*Son mediocres y lo sabes.* –responde como la narcisista que es. Sí, esa es Zarah.

–Me sorprende –confiesa. Yo enmarqué una ceja y la asesiné con la mirada, esa cirugía le vendría muy bien.

–*Te dijo que no te creía capaz y ¿No vas a hacer nada? Es una engreida* ignorando a Zarah voy a los vestidores.

Luego de eso las clases siguientes fueron muy tranquilas.

Me acerqué a mí casillero y había un chico mirándolo de cerca, eso es más raro que yo con falda —guiño, guiño —. Le toqué el hombro y enmarqué una ceja.

–¿Es tu casillero? –interroga escaneando me con asco y asiento. No es algo nuevo, estoy lo suficiente acostumbrada como para tolerarlo.

–Busco el 408 ¿Dónde está? –Pregunta borde y con aires de grandioso. Causándole molesta a mí ego.

–*ya me caes mal, cariño*

No di respuesta y me encogí de hombros esperando a que se apartara.

–¿Eres muda? –interrogó en un tono burlón y asentí con fastidio que no disimulé. No sabe nada sobre mí, por lo que deben creer lo que sea que diga.

–Oh, debo irme –informa algo nervioso y rascándose la nuca. Se fue y sonreí cual guasón.

–*Este chico no me cae nada bien*

Terminaron las clases e iba de salida hasta que llegó un e-mail.

"Buenas tardes Sr. o Sra. Soy Francisco. Líder de 'The Wreckers' quisiera planear una cena con el o la líder de 'Black P. Stones' para concordar una alianza"

Y miré los mensajes enviados.

"Buenas tardes, Francisco. Soy 'Queen' Intermediaria de la mafia ya mencionada, nos encantaría hacer una alianza con usted y los suyos, puede enviarme los detalles"

'¿Es una broma?'.

Apagué mi teléfono y conducí dos cuadras dónde me esperan Maddie y Emevy para llevarlas a casa.

–¿Cómo estuvo tu día? –pregunta Maddison con buen humor y no contesto ya que probablemente la trate mal.

–Aceptable y ¿El tuyo? –preguntó Emevy por educación ya que no le interesa en absoluto, todo en ella lo demuestra.

–¿Otra vez te molestaron por ser gorda? –me pregunta burlona a lo que yo rodé los ojos. Una quiere ser buena persona y me salen con la existencia de Maddison.

–De verdad eres fastidosa –contesto.

–¿Ah? Sabes bien que no hablo español. –replicó mirandome con fastidio. Amo hacer eso, la puedo irrespetar de manera sutil y ella ni se entera.

–Vamos, tengo cosas que hacer hoy en la noche –respondí con malicia.

–Adivino ¿Fiesta? –duda y asiento. Esa ha sido mí excusa y la de Emevy para salir de casa todo el tiempo sin que Maddison se entrometiera.

–Aún no entiendo porqué no me dejan unirme a sus fiestas –dice como niña pequeña y con sus palabras llenas de hipocresía.

–No sabemos pero tampoco importa mucho –responde Emev y le sonreí.

Trabajar en la ATAI es demasiado peligroso para todos, mucho más para Maddison que es fácil de manipular y bastante floja.

–¿Qué rábanos fue eso? –gritamos.

–Eme... dime que no acabé de arrollar a alguien, por mí salud mental.

–No te voy a mentir –contestó ella

–¡Demonios! –refunfuñé para abrir las puertas del auto y salir corriendo a ver quién fue víctima del descuido. 'La vida me odia' pensé mientras lo veía.

–¿Estás bien? –preguntó mí prima con angustia impregnada. Mientras que a mí y a Eme nos da igual.

–Si a bien te refieres a que me acabas de atropellar y estoy en el piso, entonces sí, estoy genial –Contestó con sarcasmo, rodé los ojos solo a mí me queda eso.

–¿Me pueden ayudar a levantar? –Preguntó con la cara algo golpeada, por el lado bueno tiene suerte de que soy piadosa y con una sola mirada evité que muriera.

–Claro –lo levantamos –. Discúlpame, veníamos distraídas y estaba en verde –habla la ingenua Maddie y yo asentí sin emoción.

–¡Oh! miren, la castaña muda –Se burló y como toda señorita que soy lo golpeé en sus partes nobles. Maddie habló con él de no sé qué rayos y yo me monté al auto, necesito llegar pronto.

–Tengo hambre –mencioné a Emevy cuando me monté, ella sabe mí obseción con comer.

–¿En serio? ¿Ahora? –pregunta y asiento –El día en que no tengas hambre se acabará el mundo, Camie –se burla y sonrío de lado.

–No sé qué hacer con Maddie –comento y mí hermana mira hacia donde ella está hablando con el chico.

–No hagas nada, sólo oculta lo más que puedas tus poderes e intenta dejar tu narcisismo a un lado. Ella caerá solita –recomienda y la mencionada entra al auto.

Después de esa pequeña charla con mí hermana llegamos a casa, me metí a la cocina y me comí una hamburguesa.

Subí a mi habitación y llamé a mi tío.

–¿Qué? Si son malas noticias te pateo el culo. –responde en un tono amenazador y sé que sí le gustó la película.

–¡Wow! Cada vez me sorprende más, Mayor –reí –¿A qué hora y dónde? –inquirí yendo al grano.

–Ven a mí despacho. Tenemos qué hablar –ordenó y colgó.

Al fin de cabos fui, bajé al sótano pasé al lado del cuarto de armas y miré a todos lados.

–¡Eamon! –grité y nada –¡Papá!–chillé y apareció serio, sé que lo siguiente que salga de su boca no será dulce.

–Camille –murmura y resoplo.

–¿Podemos ir al grano de una vez? –pregunté desinteresada y él sólo asiente.

–En serio Belial ¿A qué hora y dónde? –pregunta Emevy entrando al despacho. Estoy tan segura de que lo hizo a propósito. Ella tiene un poder, huele la tensión entre muchos otros sentimientos abstractos.

–En tres horas, deben vestirse en la agencia. Necesito que salgan ya. Va a ser una entrega a Manuel Valdés; ya se ha hecho esto antes pero me da mala espina y tenemos que darle fin –terminó mirando a la nada y luego se centró en mí.

–Está bien –contestó Emevy para salir.

–¿Cam? –llama mirándome. Más le vale no hacer ningún reclamo porque no estoy lo suficiente alegre el día de hoy como para quedarme callada.

–Cuídala –ordena y sé que habla de Sophie. Ella es novata en la agencia y es su primer misión. Pero estoy segura que si él supiera que ella es mucho más capaz que yo no volvería a encomendarla

en mis manos.

–Aprendí del mejor –sonríe y nos despedimos. Subí lo más rápido posible al cuarto de Teresa para despedirme, nunca se sabe cuando no se volverá.

Narrador Omnisciente.

Están llegando a la bodega del intercambio. Camille empieza a hacer las estrategias para que nada salga mal.

–Presten atención –dice por el radio que lleva cada camioneta –. Hoy se hará una entrega de MDMA y cocaína, ya saben cómo es todo, tengo un mal presentimiento así que van a ver seis hombres en cada lado y van a dejar los vehículos donde les sea fácil volver en caso de una trampa. Los quiero a todos con vida.

–No quiero errores –Finalizó. Bajaron como se planeó y el resto se quedó a lo lejos de la bodega como francotiradores.

–Buenas noches –saluda Manuel y Camille rueda los ojos al escuchar su desagradable voz por el auricular que carga su oído.

–Hola. Bueno, sabes cómo es esto; dame el dinero y te doy las drogas –indica fría cual bloque de hielo la señorita que se hace llamar la reina.

–Sí... claro –señala a unos sujetos y que traen cuatro maletines, los cuales mira con discreción, le dieron instrucciones de cómo debe actuar para fingir ser Queen.

–Rider –murmura y Cam le hace señas a un hombre, para que revise el perímetro mientras ella analiza la situación. 'tres a cada lado y dos atrás. Está bien, será fácil' piensa pero no cuenta con que no será todo como lo ha planeado.

El ya nombrado se acerca temeroso pero ocultando bien sus emociones. Toma los maletines y revisa el dinero de una manera meticulosa pero breve.

–Jefa, tres maletines contienen dinero real, el otro es falso –informa, ella lo mira seria y asiente. Empieza desde aquel momento lo que todos temen, la furia de The Hell.

–Manuel... Nos compras por años, debes proporcionar el resto del dinero y no tendremos inconvenientes –indica juntando la poca calma que no tiene pero sin perder el tono de voz helado, no debe parecer débil. Pero está desesperada en su interior, la verdadera reina del infierno la matará si llega sin su dinero.

Se acerca al líder, se miran fijamente y él pronunció una sola palabra que le quitó por completo la paciencia y esperanza.

–No –segundos después ya tenía una bala al costado de la ceja y otra en el páncreas.

–Magia –susurró Camille mirando su objetivo e hizo manos de jazz. Ella no estaba en la escena, pero los binoculares eran muy útiles, Queen también estaba usándolos.

–Tú –Señaló la falsa reina a quién trajo el dinero –¿Dónde está el resto? –interroga seca y con fastidio. Emevy por su lado tiene una sonrisa gigante.

–No lo sé –enmarcaron una ceja ambas mujeres decidiendo en donde disparar, la sustituta de Queen y por supuesto, Camille –. Déjame decirte que cayeron en una trampa –avisa con cinismo. Por el rabillo de los ojos de todos los soldados se ven a más de veinte hombres y mujeres.

–¿Qué? ¿Mujeres? No quiero matarlas –pronuncia la líder de Black P. Stone mirándolas porque no se mete con mujeres, ni niños.

–Pero ella lo hará igual –susurra Camille rodando los ojos y todos sus acompañantes se ponen en posición de revuelca.

–No, déjense decir que han estipulado el día de su muerte –Respondió mientras sonreía.

Balas, balas y más balas. Sólo eso se ve a la distancia, es un reparto de tiros, arriba, abajo, izquierda, derecha.

Toman del cuello a la General, Camille y la sientan en aquella superficie fría de cemento.

–Pide piedad –le exige un sujeto.

–Aunque las nubes eclipsen el sol, el sol no se atemoriza, aunque el viento mueva las montañas, ellas no se atemorizan y yo mucho menos –responde Camille con ese carácter airoso que la caracteriza y con una sonrisa ladeada.

–¿Últimas palabras? –regunta de mala gana, puesto el tipo quería que su más grande oponente le pidiera piedad para de cruel manera negarla.

–Bienvenido al infierno –pronuncia Queen mientras le dispara al costado de ambas cejas, alguien gritó retirada y sólo tres hombres lograron escapar. Esa sin duda fue una noche sangrienta.

–No puedo permitir eso –susurra la General al mando de la misión con desdén y fastidio.

–¡Atrapenlos! –ordena y los chicos son capturados, pues a la reina del infierno, nada le es negado.

Narra Camille.

Luego de eso llevé a los tres hombres que trataron de escapar a un cementerio mientras que mí equipo arrestaba a los sobrevivientes del tiroteo. Ahora me encuentro apuntándoles a la cabeza y ellos con el corazón en la garganta.

–Cuéntame tu historia –Señalé a un moreno alto, muy guapo a pesar del labio partido y la sangre en su rostro, él sin pensarlo habla.

–Tengo una hermana menor, este año terminará la secundaria, en las preparatorias públicas no quedan puestos. No le podría pagar una privada ni aunque quisiera, necesitaba el dinero; quiero que ella sí sea alguien en la vida –confiesa mirándome a los ojos, luciendo arrepentido, con un brillo inigualable y asiento.

–Ahora tú, superman –ordené a la copia del hombre de acero, ojos claros, tez blanca, alto, cuerpo trabajado. Los criminales hoy en día me hacen el día al arrestarlos.

–Tengo novia, está embarazada, nueve meses. Ambos somos pobres, no la puedo mantener, no estamos en buena posición económica y un hijo... No quiero que venga al mundo en malas condiciones –responde, me mira y agacha la cabeza.

–*El cliché es tan mediocre como las personas que lo cuentan* –habla Zarah en mí cabeza, no sé qué tan raro sea nombrar a tu conciencia, pero en mí caso es extremadamente normal pues ella fue quién se presentó de tal manera. 'Demasiado quemado, sí.' concuerdo con el pensamiento.

–¿Tienes pruebas? –cuestiono y asiente, me tiende su billetera y la abro, tiene fotos con una chica, muy hermosa, joven, un vientre abultado. Yo la conozco. Paso saliva y devuelvo su pertenencia.

–Sigues –señalo a un chico. Se me hace conocido de algún lugar, tiene ojos aztel, pelo levemente rizado, tez bronceada y alto. Momentos después lo reconozco, pero él no a mí ya que cuando me vió llevaba tanto maquillaje para que nadie me reconociera que dudo que me conozca así.

–Necesito dinero para pagar la preparatoria y luego la universidad. Salí hace dos meses de un orfanato y por más que busqué, no me dieron trabajo, no tengo muchos estudios y a duras penas papeles –contesta y ste no hace nada más que mirarme a los ojos.

–Ay sí ajá. Deja de mirarme o te meto un tiro –amenazo mirándolo y apunto a su costado arriba de la ceja. Odio que miren a través de mí alma tan profundamente.

–Trabajarán para mí en el ejército; yo voy a tramitar todo –los miro –. A ti –señalo al hombre de acero –, te conseguiré donde vivir con tu ¿novia? –dudo y afirma –Tú –señalo a el moreno –, tu hermana estará en la secundaria de mí universidad, yo la pagaré. Y tú, risitos, te pagaré un 5% más de lo que te pagaban ellos. Los veo a todos mañana; conseguiré sus direcciones así que más les vale estar aquí. Puntuales, diez de la mañana –ellos me miran con adoración y Mc'rizos asiente.

–No me miren como si fuera su heroína porque no me conocen y no saben cuán mala puedo llegar a se. –comento y camino hacia mí vehículo.

–Trae a tu novia –impongo en un grito señalando a superman y me marcho de ese lugar para ver si mis hombres están enteros, me aseguro de que así sea y me voy a casa.

Llego a casa, apago las alarmas, me tiro a brazos del amor de mí vida, Morfeo, el dios del sueño.

Me levanté al día siguiente gracias a la voz de una flor de colores en mí despertador cantando "vive sin drogas". Soy latina de corazón y por más estadounidense que me crea no dejo las canciones en mí idioma natal a un lado.

Admiro a todo aquel que se levanta, se baña y desayuna en una hora, yo necesito por lo menos cuarenta minutos para saber quién soy, dónde estoy y pensar en Ades, siempre fue mí personaje favorito.

Con toda la pereza del mundo me meto a la tina y me sumerjo en el agua, quince minutos después me visto, opté por una camisa pegada de mangas y espalda descubierta con algunas tiras cruzadas, un jean tiro alto y una cola, poco maquillaje porque soy natural.

Bajo a la cocina, tomo dos sartenes y subo corriendo al cuarto de Emevy,

armo un concierto chocando las sartenes una contra la otra hasta que desde sus sueños vuelve a California.

–¡Hola California! –Grito estilo JLo en el concierto que tuvo en Miami.

–En el nombre de lucifer, el espíritu santo y mí paz mental ¡dejame dormir! –Murmura o grita con voz ronca, que asustaría a cualquiera que no la conozca, pero no a mí.

–Buenos días criaturita del demonio –hablo con una gran sonrisa como sólo yo las sé fingir.

–A ver Luna, tienes cinco segundos para correr si no quieres que saque a la perra que hay en mí. –advierte

–A mí me van a matar a mis 21 años torciendo mí cuello, no de miedo –le grito al oído y salta de la cama aturdida.

–Levántate que me vas a acompañar a la firma de un tratado para que haya paz entre mi compañía y la de un tarado. Haremos un orfanat. –sentencié, y como si del diablo se tratara, se paró del piso y sonrió igual que las furias cuando logran acabar con su oponente.

–¿A qué hora? –duda empezando a correr por toda la habitación buscando ropa qué ponerse.

–Déjame ver –miro mí reloj imaginario –a las ¡ahora! a.m. gracias –salgo de su habitación y voy por mis cosas. Maddie baja luciendo ropa reveladora y la miro si interés alguno.

–Estoy lista –anuncia con una pequeña y cínica sonrisa, mientras Emevy baja por las escaleras mostrandome su más fría mirada. La miré y alzé la ceja.

–¿A dónde crees que iremos Madisson? –pregunté seria. No pienso cargar con ella.

–Vamos a contratar personal de seguridad ¿No? –cuestiona y ruedo los ojos. Eso de tratarla bien no se me va a dar nada bien.

–Sólo para que conocer, Maddison –le resto importancia –. Emevy y yo iremos a inaugurar un negocio importante luego –avanso hacia Eme, la tomo del antebrazo y Maddie sube hecha una ira.

Emevy sonrió y miré su ropa.

–Preciosa. Vámonos, hay mucho camino que recorrer pequeña hija de Lucifer.

Llegamos al cementerio en donde me espera un hombre de acero sudado, un mastodonte feliz, un risitos de oro aburrido y sus acompañantes.

–Buenas tardes –saludé sabiendo que llegué veinte minutos tarde. Eso es lo mío, llegar temprano a lo que me conviene.

–Señorita se ve genial –corresponde el hombre de acero y su novia rodó los ojos cuando notó mí presencia.

–¿Presentaciones? –preguntó Eme y con mí mejor sonrisa asentí. Ambas somos expertas en mentir, estafar y actuar.

–Soy Andrew Benedit tengo 23, ella es mí hermana menor, Britney. –se presentó el mastodonte y a una pre adolescente preciosa.

–¿Qué edad tienes? –inquirí con mí tono menos frío posible, esto de ser menos distante no se me está dando bien.

–Catorce y ¿tú? –pregunta dulsona, es simplemente adorable.

–diez y siete años y en casi un mes diez y ocho –respondí y seguí interrogando a pesar de saber ya cada detalle de sus vidas.

–Soy Jason Kunnis tengo veinte y siete y ella es mí novia, Grace Stossel de veinte –habla señalando a la hermosa mujer de las fotos y les sonrío.

–Y dime Jason ¿Vinieron volando? –cuestioné mientras le daba un pequeño apretón a la mano de Grace.

–¡No soy superman! –Exclama riendo.

–Ya lo veremos. –susurro con misterio, entrecierro mis ojos y sigo con las entrevistas.

–Soy Liam... Liam Dawson, Tengo diez y ocho –responde seco, mí hermana lo mira, se me acerca y susurra.

–¿este no es el chico al cual atropellaste ayer? –susurra y asiento, es observadora.

–¡Oh! claro –contesté, me acerqué y le platiqué sobre cómo puede salir adelante sin trabajar para una narcotraficante, sicaria, criminal.

Luego de hablar de sus vidas y cosas que se me vinieran a la mente descubrí muchos datos interesantes.

–Okay, entonces, ¿Estás de acuerdo en que Britney viva en nuestra casa, mastodonte? –dudé un poco, son totalmente desconocidos en este momento por más que sepa toda su información, pero creo que teniendo a su familia cerca no corro mucho peligro.

–Sí, ella estará más segura que en nuestra casa –asentí fingiendo agrado.

–Jason, Grace vivirá en mi casa también, así podrás ejercer tu labor y ella seguirá segura –Impongo y sonrío, una sonrisa real. Él la mira con amor y asiente.

–Risitos de oro, ¿dónde vives? –él se quedó callado meditando –¡Habla mortal! –chillé. No sé si ellos lo notaron, pero, no tengo paciencia.

–Yo no tengo un hogar –farfulla cabizbajo y yo sólo rodé los ojos. No tiene que hacer tanto drama.

–No me hagas un show florecita –reproché alzando mis brazos –. Arreglaré eso después.

–Ahora, vámonos los que nos vamos y fuimonos que nos cogió el agua. –Rieron, los chicos tomaron su rumbo y nosotras el nuestro. Es hora de fingir ser otra persona.

Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.