Controversial

–Las dejaré en mí casa, yo debo volver a irme, pero estoy segura de que no se aburrirán –aviso cuando faltan dos calles para llegar y asienten.

–El segundo piso está prohibido para todo público, sólo yo me encuentro allí. Estarán en el tercero, junto a Emevy y Maddison –informo y Grace me mira de una manera muy inadecuada al bajar del carro.

–¿Algo que quieras decir Annabeth? –pregunto y la miro fijamente con el ceño fruncido. Ese es su verdadero nombre.

–Nada, Camille –responde ella y me abraza fuertemente «¿Cómo sabes? ¿Me extrañaste? Llámame Grace» Sus pensamientos aparecen en mí mente, es parte de ser telépata y poder leer mentes. Me río y me separo del abrazo.

–Yo lo sé todo, cariño –le guiño el ojo y la llevo al segundo piso junto conmigo, mientras Emevy se encarga de llevarse a Britney a su próxima habitación. Saco unas cajas y se las entrego.

–Es ropa, sé que en dos meses darás a luz y creo que te servirá bastante –le digo y me rasco el cuello con vergüenza –. Ayer cuando Jason dijo que estabas embarazada mandé a que te consiguieran ciertas cosas para tu bebé –agrego y veo sus ojos cristalizados.

–Te extrañé demasiado –llora y me abraza con mucha más fuerza –¡No tenías por qué irte y dejarme! –solloza y siento un nudo en la garganta –Camille –me llama y la miro «prometeme que jamás te irás» leo su mente, los recuerdos me asfixian y mis ojos gotean.

–Te prometo que a dónde vaya te llevaré conmigo, no importa qué –prometo y extiendo mí meñique.

–*¡cruzaste los dedos! Algo te tramas, mujer* –chilla Zarah en mí cerebro y es como un zumbido agobiante.

–Eso espero –me fulmina y junta nuestros meñiques como en los viejos tiempos.

–Bueno, me tengo que ir –informo parándome de la cama y ella me da una mirada cargada de insatisfacción. La llevo a su habitación que obviamente ya tenía arreglada.

–¿Eres bruja? ¿Cómo sabías que iba a ser niña? –se ríe y la miro obvia. Soy vidente, soy telépata, soy el diablo.

–Me largo, tengo que cerrar un gran negocio, la empleada de limpieza se llama Nancy, la cocinera se llama Amelie y el mayordomo se llama Bobbie. Tratalos bien o tendremos problemas –me despido y salgo de su habitación a la mía.

Me cambio y hago unas cuántas llamadas para avisar que voy en camino hacia la empresa y me aseguro de que esté el representante compañía con la que haré la alianza. Me pongo un vestido elegante que grita "Autoridad y sexy" no me decidía entre uno azul rey y uno color bronce brillante por ende me pondré uno en la cena de la inauguración de mí nuevo restaurante y el otro para cerrar el contrato con Addré. Cuando me empiezo a poner el vestido azul sin mangas y tiras cruzadas  me entra una llamada.

–Buenas tardes ¿en qué puedo servirle? –contesto con amabilidad y un tono de voz apacible y es como si mí mamá real —la que tenía en Colombia —me estuviera mirando porque contesté muy formal.

–Buenas tardes, señorita Monroe. Hablo del banco "Monte blanco" para confirmar las transacciones a su cuenta de Eileen Cole –habla con la canción de fondo que se supone que debe dar tranquilidad y a mí sólo me pone de mal genio.

–Sí... Claro, no sé de qué habla, adiós –cuelgo para terminar de ponerme mí precioso vestido azul.

–Emevy –grito y la veo llegar con un outfit de luto. Jean y chaqueta de cuero negro al igual que la camisa.

–Estás muy elegante –me sonríe y me miro al espejo, los vestidos no son típicos en nosotras pero nos gustan. Ya casi llegamos a mí empresa, ya se ve desde lejos y ella la mira de arriba abajo como lo ha hecho desde que la inauguré.

–Qué orgullo –murmura y sonrío.

–Thanks –respondo meneo las cejas, chasqueo la lengua y me mira con ternura –¿Sabes cómo encargarte, verdad? –interrogo ya que dejaré mí compañía en sus manos en unas semanas.

–Claro que sí, sólo serán unos días –habla relajada y asiento 'sí, claro' pienso. Llegamos a la empresa y veo a muchas personas caminando de un lado a otro y me molesto en ese momento.

–Lizzye –llamo a mí secretaria –¿Qué pasa? –interrogo cuando se queda estática mirando fijamente el escritorio.

–Addré Stephen llegó hace veinte minutos y quiere acabar con el acuerdo debido a su demora, señorita –contesta y me mira conn súplica.

–¿Por qué no llamaste? –cuestiono calmada y ella suspira derrotada. No haré una tormenta en un desierto.

–El señor Monnet quiere despedirla en cuanto llegue a su oficina y creí que si se tardaba él lo olvidaría –informa y me saca una sonrisa. 'Con que despedirme'

–Anunciame –ordeno y camino junto a Emevy por un largo pasillo –. Entrarás si sientes que las cosas se ponen tensas –le pido y entro. Emevy puede sentir todo, escuchar hasta el aire y las sensaciones.

–Buenas tardes, caballeros –saludo y paso de largo la mano de Monnet y Stephen –. Ya me informaron de su falta de profesionalismo Sr. Addré y créanme cuando les digo que, no estoy nada contenta con ello, sin embargo, puede irse –pauso y volteo a ver a castaño casi rubio que está en shok –a chingar a su madre.

–¿Cómo? –pregunta anonadado en cuanto a mí vocabulario y me encojo de hombros. Soy impredecible.

–Pues no sé, es usted quien la va a r, no yo –contesto y doy vuelta a la mesa –. En cuanto a la alianza esté seguro que no sucederá y yo sola emprenderé con la Fundación para niños sin hogar –le resto importancia.

–No puede hacer eso, no está capacitada; es una simple adolescente –Se mofa, el tono cargado de arrogancia y su sonrisa burlona me sacan de quicio.

–Tú sólo eres un peón, no te equivoques –dejo claro y abre sus ojos –. La alianza se tenía planeada para que tu compañía no cayera en desgracia, pero el desgraciado es usted –continúo y él abre su boca para objetar pero se calla –. Además si vas a tratar de rebajar a alguien asegúrate que esa persona no sea mejor que tú en absolutamente todo –agrego y su cara de molestia me hace sonreír.

–Y tú, Carlo Monnet, no sé quién te crees para ir diciendo que me despedirás. Aclárame eso por favor –ordeno y lo veo ponerse rojo.

–Soy vicepresidente de finanzas –aclara y me río ocasionando que los inversionistad me miren extrañados por mí actitud y extraño comportamiento.

–Yo soy la presidenta, si no lo recuerdas. Como ya lo saben, soy un amor de persona pero, no me llaman "Diablo" "Infierno" o "Tiburón" por nada; soy dulce pero suelto sal, ácido y gas venenoso. Les pido que se ubiquen si no les es mucha molestia hacer sus trabajos –Ruedo los ojos consternada.

–¿A qué está tratando de llegar? –interrogan y arrugo la nariz. Apoyo mis manos en la cabeza de la mesa.

–A nada. Quién se quiera marchar bien pueda y se va, hay una puerta de dos metros en la entrada. Trabajar conmigo es algo serio y ustedes incompetentes, sólo me restan potencial –hablo seria y veo a Monnet levantarse.

–Dejaré mí carta de renuncia más tarde –avisa y sé que espera que lo detenga pero, mendigar no es lo mío y tampoco lo de él.

–Por la sombra que el sol quema –lo despido y se marcha indignado. Soy admirada y odiada por ser una mujer sin filtros y si de igual manera pude llegar a dónde estoy espero no me quieran cambiar.

–¿Alguien más que tenga los cojones de elefante y me quiera pasar por encima? –inquiero y el silencio en la sala es tajante.

Firmamos los papeles en silencio, no estaban incómodos, estaban avergonzados de que una mujer pudiera más que ellos, pero a pesar de eso se coloraron un poco.

–Nos vemos en la cena –anuncio y salgo como la mujer empoderada que creo ser. Emevy choca mí mano cuando caminamos como modelos.

–Lizzye te veo en la cena –aviso y veo un brillo en sus ojos –, antes de que lo preguntes, sí, sí te estoy invitando y no como empleada. Lleva a alguien y ponte guapa ¡adiós! –anticipo y me voy por donde vine.

–¿Vamos a casa o? –pregunta Eme que está manejando mientras texteo en mí teléfono.

–Pues sí, mommy tiene un vestido distinto para la cena; vamos a almorzar con la chicas –indico y ella asiente convencida.

Llegamos a casa y lo primero que veo al entrar es a Bobby bailando como robot en una competencia con Grace y Nancy. Grace lo deja todo demostrando que aún embarazada es una diva y Bob no se queda atrás.

–¿Qué creen qué están haciendo? –Bramo y paran de golpe, entre cierro los ojos y veo a mis empleados ponerse pálidos –Se hace así –aclaro y bailo como una verdadera máquina.

–Por poco y caigo –balbucea Bobby y me río un poco –. Si me disculpan, me retiro, señoritas –anuncia y se retira. Ahora que lo noto, mis empleados me tienen terror.

–Vamos a comer –invito y Grace camina a mí lado, Emevy se pierde y yo voy a la habitación de Britney.

–¿Te gusta estudiar? –escucho que pregunta Maddison y la veo asentir por una pequeña abertura de la puerta.

–¿Qué quieres estudiar? –sigue preguntando y sonrío al ver la emoción en el rostro de la adolescente.

–Derecho –atiende con una mirada llena de ilusión y Maddie rueda los ojos.

–Ya sé que quieres pasar derecho, pero ¿Qué quieres estudiar? –plantea y me abstengo de golpear mi frente.

–Es una rama judicial –anuncia y ríe un poco –. Mis profesores en mí antiguo colegio me dijieron que era una prodigio y que me parecía a Cameron Moretti o algo así, ya que se graduó de secundaria a los catorce y junto a su mejor amiga estudiaron dos carreras con sólo quince años –cuenta con ilusión –, son una leyenda.

–No me digas –contesta Maddie y rueda los ojos –Creo que Luna la ha de conocer –difunde y la morena la mira asombrada.

–¿Escuché que me nombraron? –pregunto entrando como si fuera mí casa, y es irónico porque sí lo es –Maddie ve a cambiarte iremos a comer –le ordeno y se va sin refutar.

–Oye Britney escuché que quieres estudiar derecho ¿es cierto? –indago y me mira con una sonrisa.

–Sí y soy muy inteligente, pero en mí otro colegio no tenía la oportunidad que tú me estás dando –dice y no contiene las ganas de abrazarme –. Muchas gracias Cam –agradece y se sorprende cuando me río.

–Disculpa, me confundí –enmienda rápidamente y yo me río con más ganas –¿o tal vez no?

–Eres brillante. –ignoro su rostro de perplejidad con una pequeña sonrisa maliciosa en mí rostro.

–Estoy apunto de graduarme –informa y arqueo mis cejas –. Mí maestra dice que si sigo así ganaré una buena beca.

–Rompiste la leyenda ¿eh? –la codeo y sonríe –Yo misma me encargaré de tus estudios, tengo una gran amiga que da clases en la mejor universidad de Estados unidos. Por ahora ponte bonita y vamos a comer –pido y salgo de su cuarto.

Han pasado seis horas desde ese entonces y ya estoy lista para la cena en la inauguración del nuevo Restaurant "Cofinement" a mí nombre.

–¿Estás lista? –pregunta mí amigo quien será el que me acompañe –Lleva tus cuchillos –se ríe y le muestro mis piernas –, oye no hablaba en serio.

–Yo sí, tengo un muy mal presentimiento –respondo y él se pone a la defensiva. Sabe que soy vidente, sólo mí hermana, otros amigos y él lo saben.

–¿Te irás? –me interroga y yo ruedo los ojos –Apuesto a que irás a verlo a él, pobre de tu amiga –comenta y lo fulmino.

–¿Celoso, Potter? –le contesto con un comentario que vi en un libro virtual en una ocasión –Si te enamoraste no es mí problema, él es sólo mío y yo soy suya –aclaro caminando hacia él. Me ve con una mirada y una sonrisa que me enervan.

–¡Fake!–decimos al mismo tiempo –, pero sí me molesta un poco –confiesa –, atraparon a la gran hija del diablo –farfulla y ruedo los ojos.

–Yo soy el diablo, princesita –dejo claro y salimos al garaje –. Ya no quiero ir, tendré que comportarme como una chica decente –me quejo.

–Estarás bien, además tú eres la jefa, tú mandas y que no te importe lo demás –responde y sonrío.

–Tienes razón, Samuel –digo y me mira como siempre lo hace, con ternura y amor.

Llegamos al Restaurant y me reciben con halagos y agradecimientos.

–Camille Monroe –me nombra una señora y la miro –¡Qué lugar tan ostentoso, me encanta, es muy tú! –halaga y sonrío de boca cerrada con cejas arqueadas.

–y ¿Cómo soy yo, según tú? –cuestiono juguetona y se pone algo pálida –vamos, dime que no comprendo –pido y ella mira a sus lados.

–Muy reservada y cerrada –habla sin pelos en la lengua captando los ojos de las cámaras de los paparatzzis –, la verdad me parece que le faltó empeño a las decoraciones y es muy poco ortodoxa la forma de atender –responde y sonrío.

–¡Oh! Carmelia, gracias por tus lindos cumplidos, nunca me habían dicho nada tan hermoso –le agradezco dejándola confundida –. Me parece muy dulce de tu parte que te tomes la molestia de apartar una reserva en mí restaurante por toda la próxima semana, sin duda dejas claro que te desagrada lo ortodoxo –determino y me mira con indignación –. Nos vemos adentro, linda –me despido.

Cuando entramos a la recepción mí acompañante me dice que soy una víbora pero pienso que ella fue muy hipócrita y desvergonzada.

–Señorita Monroe ¿se quedará a comer o sólo dará la bienvenida? –me pregunta Lizzye y ruedo los ojos.

–*Si me pagaran por cada que ruedas los ojos ya seríamos dueñas de Colombia* –se mofa la conciencia.

–Señorita Mendoza, usted es una invitada más. Vaya a atragantarse con comida que, yo misma me encargaré de lo demás –ordeno y se ríe, le hace señas a un tipo para que venga y se ríe a carcajadas.

–El mundo es muy pequeño –comento divertida alzando una ceja –. Tú saliendo con la mejor administradora de datos que conozco.

–¡Jefa! –exclama Andy abrazándome dejando a Liz extrañada pero me separo rápidamente, lo conocí ayer –Cuando Eli me dijo que tenía a una jefa dulce no creí que se refería a ti, eres el peor ejemplo que pudo haber dado –comenta y se gana un golpe por parte de su novia.

–Disculpe, jefa –se disculpa ella avergonzada, él y yo nos miramos para él romper en carcajadas –. No entendí.

–Digamos que al igual que tú, trabaja para mí –explico y me encojo de hombros, me mira dolido.

–Uy que falta de respeto, Luna –dice y me abraza nuevamente y me separo de nuevo –. Dile que soy tu amigo –susurra pero ella lo escuchó. Levanto las manos.

–Es mí amigo –digo y todos reímos, al parecer doy una muy buena actriz –. Bueno chikibaby's disfruten la cena y a ambos los veo luego –me despido y Sam me toma del brazo.

Luego de muchos cumplidos invitaciones y ofertas que no acepté escucho un grito ahogado.

–¡No me haga nada! –suplica alguien, nadie se da cuenta y voy hacia donde viene la súplica.

–¿Dónde está la dueña? –interroga un hombre con pasamontañas y una arma –¡Habla! –golpea a la cocinera. Deslizo mí cuchillo numero seis clase B por mi pierna y me acerco a su cuello. Soy más pequeña pero todo se puede hoy en día.

–¿Te invito a un café? –pregunto y lo pongo en su cuello y exhalo –Hace frío ¿no crees? –murmuro y se tensa.

–Camille, un placer presenciar tu muerte –parlotea y suelto una risa juguetona. Intenta darme un golpe con la cabeza, me voy hacia atrás por la gravedad y con mí codo halo su cuello le doy una vuelta y le clavo mí bebé en la garganta.

–No lo presenciarás si no estás vivo –ruedo los ojos y lo entierro en su pene –, que falta de profesionalismo –reprocho y doy una vuelta estrella al sentir una metralleta cargarse.

–Ya rindete tiburoncito. Ni siquiera haces una buena tarea –exijen en tinieblas. Hago flic flac evitando balas y me escondo tras un contenedor de basura. Se va acercando y sonrío para mis adentros. Saco otro cuchillo y mientras doy una vuelta estrella con una mano con la otra lo clavo en su ojo.

–A mí me la suda y tú te la soplas –contesto y veo a mí amado parar el auto con la puerta abierta justo en el estacionamiento. Me tiro desde la parte de afuera del restaurante y caigo al estacionamiento, corro, saco un arma y disparo a mis alrededores, dando en el blanco; tomo con mí otra mano un bote de gasolina y lo riego al rededor de un auto blindado. Doy disparos a todas partes y veo algo explotar en el auto, mí señal para correr.

–¡Te acabaré! –amenaza un tipo saliendo de lo que era la camioneta antes de estar en llamas.

–Invitame primero a un café –le grito, salto y me tiro al asiento trasero haciendo que mis pies queden colgando; Sam da una vuelta velozmente y aprovecho para entrar al auto por completo.

–No sé, pero eso fue genial –argumento de la nada y el castaño se ríe –. Soy una Angelina Jolie barata –chillo con emoción.

–Ay claro que no –refuta y lo fulmino –. Ella es una diosa y tú pues... Eres el diablo –dice y me río.

–Hablando de diablos, ¿Qué se sabe de la suplente de "The Queen of Hell"? –pregunto y suspira.

–La mataron por lo cual significa que ella desaparecerá al igual que tú –explica y hecho mi cabeza para atrás.

–Iré a L.A –informo y me saco los cuchillos –, tengo a algunas personas a las cuales visitar. Nos veremos luego de eso.

–No lo ilusiones más –me reprocha –. Está enamorado de ti y tú sólo quieres jugar con él –reclama y lo miro exasperada.

–Oh no –abre la boca –¡Te enamoraste! El gran y majestuoso Diablo se ha enamorado –chilla y sonrío con ironía.

–Llevame a mí casa, Wilson –ordeno y nadie dice nada más de camino a casa.

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