Camelias

Luego de dormir alrededor de seis horas, se levantó porque no podía con el hambre. Tomo una ducha de cinco minutos y luego salió en ropa interior hasta la cocina. De la nevera sacó jugo de guayaba y queso. Los puso en la repisa que dividía y funcionaba como una mesa en la cocina y luego saco de la despensa un paquete de galletas saladas; sentándose después a comer galletas con queso y jugo de guayaba.

Después de haber cenado, volvió a la habitación y se sentó en la cama sosteniendo su teléfono. Pensando en lo que tenia que hacer para la próxima semana le envió los detalles a Jeison para que programará todo. Debido a que no tenia nada que hacer y estaba un poco aburrida, busco y reservo un vuelo para ir a ver a su padre.

Cuando termino, fue al baño a cepillarse los dientes. Luego se dirigió a su closet para organizar la maleta para mañana. Su vuelo saldría a las dos de la tarde,  así que tenia que salir de su casa alrededor de las diez, solo le tomaría dos horas para llegar al aereopuerto desde donde estaba.

Después de tener todo arreglado, volvió a la cama, se acostó a leer un libro para después dormir y así estar bien descansada para el día siguiente.

A la mañana siguiente, ya todo estaba organizado. Le había enviado a Jeison todos los detalles para la próxima reunión. Decidió cancelar la rueda de prensa, no era su obligación dar una declaración. Pero para calmar un poco las cosas hizo que Jeison diera un anuncio por sus redes sociales negando todo.

"Estaré esta semana fuera del país, todo está arreglado. Regrésare la semana siguiente para llevar a cabo la reunión; si no puedo, la haremos por video conferencia."- Mando un audio avisando a Jeison.

Como ya todo estaba en orden, tomó un taxi hasta el aeropuerto. Le tomo aproximadamente dieciséis horas de vuelo llegar a Londres desde Punta Cana. Cuando llegó a Londre rentó un auto en el cual le tomó dos horas adicionales para llegar a Birmingham que era el lugar donde estaban residiendo sus padres en ese momento.

Llegar hasta la residencia de sus padres fue fácil. Ya había venido varias veces y estaba acostumbra a venir desde pequeña cuando eran las vacaciones del colegio para visitar a sus abuelos paternos que vivían en Londres. Y como a sus padres después de mudarse permanentemente a Inglaterra, no le gustaba el ajetreo de Londres, eligieron mudarse a Birmingham, además la empresa de su padre tenía la base central en ese lugar.

Entro por el gran portón que adornaba la entrada a la casa de su padre, aunque se podría describir mejor como una gran mansión en la cual podrían vivir tres familias de veinte integrantes cada una.

Condujo el carro que había rentado hasta la puerta de la casa. En la entrada de esta ya estaba el mayordomo esperando junto a varios sirvientes. Cuando se desmontó todos la saludaron al unísono.

"Buen día, señorita Pride."

"Buen dia."

Sin esperar a que dijera algo más, los sirvientes que flanqueaban ambos lados del mayordomo fueron hasta el carro y bajaron las maletas, desapareciendo con ellas minutos después.

"Su madre la está esperando en el salón de visitas, sígame por favor."- Dijo el mayordomo. Era un señor con una constitución alta y delgada. Parecía que le entraron un palo por el trasero de lo estirado que era. Todo lo hacia de acuerdo a las normas de cortesia y llevaba ya quince años sirviendo a su padre.

Cuando Linda era pequeña, siempre que venía de vacaciones a Inglaterra veía al mayordomo Shein pasearse de un lado a otro sin descanso y al parecer seguía igual.

La llevo hasta donde se encontraba su madre y luego se despido para seguir con su trabajo.

"Linda, ¿Por qué no me avisaste que ibas a venir antes?"- Pregunto su madre al verla entrar al salón.

"Fue una desicion de último minuto, no te preocupes."

"Para la próxima avisa, así puedo ir a recogerte." - Pidió su madre.

Aunque había crecido con su madre, no tenia una relación muy profunda con esta. Solo la trataba como se suponía que una madre debía ser tratada. Su madre era una mujer alta, de piel clara y pelo rizado. Sus ojos eran de un color café oscuro. Labios gruesos. Nariz recta y rasgos típicos dominicanos. Desde que tenia memoria, su madre parecía una diosa sacada de una película. Y así mismo se sentía, irreal e imposible de alcanzar. Nunca pudo sentir el tan aclamado amor maternal de su parte. Cuando tuvo a sus otros hijos fue que ese aire de diosa se difumino, y se volvió más cálida y amable.

"No importa Carol, aún se como llegar sola."

Desde que cumplió la mayoría de edad comenzó a llamar a su madre por su nombre, ya que no se sentía cómoda llamándola de otra manera por culpa de la lejanía que se había instalado entre ellas dos.

Cuando Carol escuchó como su hija la llamaba, un rastro de tristeza pasó tan rápido por sus ojos que fue imposible para Linda notarlo.

"Bueno, tú padre está en la empresa. Puedes ir a descansar, cuando el este aquí enviaré a alguien para que te notifique."

"Esta bien."

Incomodo como siempre.

Después de que Linda salió del salón donde estaba, soltó un suspiro y se encaminó hasta su habitación. A decir verdad, se sentía muy cansada. Cuando estuvo en el avión no pudo descansar bien, hubo demasiada turbulencia y aunque estaba acostumbrada a viajar en avión, le tenia un poco de miedo. Así que estaba física y mentalmente agotada.

Entro a la habitación. A pesar de que era sumamente grande, la sencillez de la decoración la hacia sentir cálida y acogedora. Parecía una casa de lo grande que era. Su maleta estaba al lado de su cama, en la cual podrían acostarse cinco personas y todavía sentir que sobraba espacio. Se había comprado así porque cuando era más joven solía moverse mucho y caer de la cama.

"Ahhh, no extrañaba para nada este lugar."- Dijo soltando un suspiro.

Dejo la maleta como estaba, solamente tomó una pequeña ducha y luego se acostó a descansar.

Tres horas después, una sirvienta vino a buscar a Linda para que se encontrara con su padre. Ya era la hora de la comida. Linda se lavó la cara y sacó una camisa y un pantalon jean de su maleta. Cuando termino de cambiarse, bajo al comedor donde la estaban esperando su padre y su madre. Cuando abrió la puerta para entrar al comedor, aparte de su madre y su padre había otra persona con ellos. Un hombre.

"¡Linda, que sorpresa tenerte por aquí!"- Dijo su padre cuando se dio cuenta de su presencia.

"Si..."- Respondió de manera vaga.

Camino hacia el comedor, y tomó asiento frente al desconocido. Quien la miraba como si estuviera evaluandola. Era un hombre que a su ver, tendría alrededor de veintiocho años o más. Pelo rubio peinado hacia atrás, ojos verde musgo, una nariz aristocrática y labios finos. Llevaba un traje hecho a medida de color negro. Era particularmente guapo.

"¿Este es..?"- Preguntó después de haberlo obsercado sin ninguna vergüenza detallando cada razgo de su persona.

"¡Ah si!, este es Oliver Callum, un nuevo socio de la empresa."- Presento su padre.

"Muchos gusto, señorita Pride."- Dijo el susodicho en respuesta.

En el momento en que Linda escucho su apellido salir de esos finos labios, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo entero. La voz del señor Callum era muy impresionante y su apariencia solo lo hacía lucir más encantador.

"El gusto es mío, señor Callum."

Luego de la corta introducción, procedieron a servir el almuerzo. Bistec con puré de papa, servido en un plato cuadrado con decoraciones de flores en los bordes. Linda observo el plato frente a ella. Llevaba mucho tiempo sin comer este tipo de comida, ya se había acostumbrado al estilo dominicano. Por lo cual se quedó preguntándose si este plato tan simple le quitaría el hambre. Luego de un rato solo se escuchaba el movimiento de los cuchillos y tenedores de cada comensal. La familia Pride estaba acostumbrada a comer en silencio y tal parece que esta era la misma costumbre del invitado. Una hora después todos los platos excluyendo el de Linda estaban limpios. A pesar del hambre que tenia, solo pudo acabar con una cuarta parte de su almuerzo. Se encontró el sabor del Bistec muy soso y las papas no tenían un sabor memorable.

Los encargados de limpiar las mesa, retiraron los platos usados, mientras otros sirvientes traían el postre. Este consistía en un vaso de jugo de cereza y un pedazo de pastel de vainilla con fresas.

Antes de que se retiraran linda jalo al que se encargó de traer su postre y mandó a que lo cambiara por un trozo más grande.

En el transcurso de espera, la única que estaba comiendo el postre era Carol, su madre. Al contrario de los dos hombres que estaban en la mesa, estos empezaron una conversación sobre algunos asuntos de sus respectivas empresas, sin embargo, a carol le pareció un poco sospechoso. Su padre nunca había invitado a ningún socio a su casa para hablar de negocio a menos que tuviera otra intencion.

Cuando el sirviente regresó con el pastel de Linda, esta dejó de prestarle atención a los dos hombres que estaban conversando y se enfocó únicamente en engullir su delicioso postre. El contraste en ese comedor era tan único que hasta parecía risible. Mientras los dos hombres hablaban de negocios, las dos damas estaban ocupadas comiendo. Una parecía un hada sacada directamente de un cuento exotico, la cual exhudaba finura y delicadeza, mientras que la otra lucia igual que un vagabundo al cual le dejaban probar un bocado después de varias semanas sin comer. Se podría saber específicamente cuál era el hada y cuál era la vagabunda sin mencionarlo.

Linda estaba tan enfocada en saciar su estómago, que se perdió una parte muy impactante de la conversación. Solo logró escuchar a su padre decir su nombre.

Frunció el ceño, y levantó la cabeza para lanzarle una mirada de sospecha a su padre. Quizás fuera lenta para algunas cosas pero tonta no era. El hecho de que su padre trajera a alguien a su territorio a hablar de negocios era un suceso de por sí extraño. Ahora, escuchar su nombre en una conversación a la cual no la habían invitado a unirse pero que al parecer tenían el propósito de que ella escuchara, encendió todas las alarmas en la cabeza de Linda.

Su padre había dicho en la última llamada que tuvieron, que tenia algo que decirle y el tono en el que había hablado parecía más una orden que otra cosa.

Dejo el pastel a medio acabar y el vaso de jugo por la mitad a un lado. Quizás al principio había ignorado la actitud de su madre, pero desde que llegó a esta casa su madre había actuado muy callada para ser una mujer tan parlanchina. Aunque no había pasado ni una hora completa junto a ella, en el tiempo que estuvieron almorzando esta no dejó salir ni una sílaba de su boca. El invitado, el señor Callum, solo le había prestado atención cuando los presentaron o eso quiso que ella creyera, sin embargo, pudo sentir que la había observado varias veces al igual que su padre.

Su padre en cambio se podría decir que actuó como siempre, no obstante, el hecho de hacer algo que había crucificado desde que tenía memoria, diciendo que cada cosa tenia su momento, lo delató por completo. Jonh Pride era un hombre muy capaz e imponente. Siempre se le escuchaba decir que a la hora de la comida no se hacia negocio o sino posiblemente esta te cayera mal por estar pensando demasiado. Pero acababa de hacer eso mismo y lo más interesante era que Linda en su deducion termino concluyendo que esas negociaciones solo le traerían problema a ella.

No debió haber venido por adelantado a esta visita.

Tomo la servilleta que descansaba en sus piernas, se limpio la comisuras de sus labios y sin despedirse, se levantó y salió del comedor.

Camino lo más rápido que pudo hasta su habitacion. Agarro su maleta y las llave del auto rentado y bajo a la misma velocidad hasta montarse en el auto e irse. Solo quedo atrás el murmullo del mayordomo y algunos sirvientes llamándola.

Mientras tanto en el comedor todavía no habían reaccionado a la acción que hizo Linda. Después de tres respiraciones fue que salieron de su estupor y se miraron sin saber que decir.

En el rostro de la madre de Linda se podría ver la vergüenza que sentía en ese momento.

Por otro lado el padre de Linda, solo suspiro.

"Bueno señor Callum, parece que nuestra reunión terminará aquí por ahora."

"No se preocupe, todo está dentro de mis espectativas."- Respodio el señor Callum tras levantarse de su silla. -"Nos veremos en otra ocasión, no hay necesidad de despedirme."

Se acomodó el saco, y se fue. Lastima que ningunos de los que quedaron en el comedor pudieron ver la sonrisa y mirada escalofriante que dio el señor Callum después de salir por la puerta.

"Te dije que se daría cuenta, después de todo es tu hija."- Dijo la madre de Linda retirándose también del comedor.

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