Linda volvió directamente a Londres y se hospedó en unos de esos hoteles. Al mismo tiempo cambió su vuelo para el día siguiente en la noche, no esperaría hasta la próxima semana para marcharse de este lugar. Cuando entro a la habitación, dejo el equipaje encima de la cama, luego se desnudó y entró al baño a tomar una ducha.
Entro en la ducha y dejo que el agua se deslizara por todo su cuerpo. Sentía el cuerpo muy tenso.
Durante todo el vuelo se lo pasó buscando la razón de porque su padre quería hablar con ella, y aunque intuía algo, aún así tenia la esperanza de que estuviera equivicada. Todo este tiempo había pensado que al su padre regalarle el hotel que ahora se había convertido en su vida entera, no se vería involucrada con los negocios de su padre. Ingenuamente pensó que su padre la pondría a ella primero antes que a su empresa. Más sin embargo, lo que nunca pensó fue que le dolería tanto que su madre se quedara callada. Aún albergaba la ilusión de que su madre tuviera al menos un poco de simpatía para ella, pero no era así y nunca lo había sido.
Del enojo y la decepción que sentía Linda no se dio cuenta del largo tiempo que duró en la ducha, para cuando salió, algunas partes de su cuerpo estaban magulladas y rojas de tanto que intentó lavarse toda la suciedad que sentía en ese momento, aunque ese no era el caso.
Abrió su maleta y sacó saco su ropa de dormir. Pasaría este tiempo que le quedaba reponiendo su energía y mirando algunos dramas asiáticos. Mañana en la noche se iría de vuelta a su país.
Últimamente se habían estado lanzando muchos dramas y apenas tenia tiempo para ponerse al día con los que ya estaba viendo, debido a la cantidad exhorbitante de trabajo que tenia encima.
Reprodujo el tercer capítulo de Goblin: La Leyenda del ser Inmortal, y se acomodó en la cama. Cuando escucho su teléfono celular sonar ya iba por el séptimo capítulo y afuera el sol se estaba ocultando. Si la llamada no hubiera interrumpido solo le faltaría un capítulo más para llegar a la mitad del drama.
Tomó la llamada y se puso el teléfono celular al oido.
"¿Ahora qué quieres?."
"¿Por qué te fuiste de esa manera?" Preguntó su padre al otro lado de la llamada.-"Te habia dicho que tenia que hablar sobre algo contigo, ¿o es que mis palabra ya no valen para ti?"
"Lo que tengas que decir, dilo y ya."- Expecta Linda.
"Linda querida, solo quiero un poco de tu tiempo para que conozcas al señor Callum. Llevo algún tiempo tratando con él y me pareció que se llevaría bien contigo, además, no te estoy pidiendo que salgas con el, solo que lo conozcas"- dice su padre en tono conciliador.
"Si quisiera conocer a alguien, créeme padre, que tu no serías a quien le pediría que me lo presentaras" - Digo enojada.-"Mejor dime la verdad y dejate de tantos malabares, ¿Que tan importante es el negocio que te traes en mano para que necesites vender a tu hija?"
-¡Linda! Cuida tu manera de hablar conmigo. ¿ Piensas que porque solté un poco tu correa ya no me perteneces? Si necesito que tú o unos de tus hermanos sean usado en algo que me traiga ganancias así lo haré y será mejor que te presentes mañana a la cita que programé o sino veremos que tan bien le irá a tu hotel."- Grita para después colgar la llamada.
"Ja."
Linda arrojó el teléfono a la cama y comenzó a reírse. Tenia previsto que esto pasaría, pero el hecho de que su padre la amenazara con el hotel fue un golpe muy bajo hasta para él. Eso daba a ver que lo que se traía entre manos no era tan simple. Hasta termino mostrando su verdadera cara.
El ataque se risa se fue desvaneciendo después de cinco minutos y la seriedad que la caracterizaba volvió a adornar su rostro.
"Necesito tomar aire."-Tras decir esto, se levantó de la cama.
Volvio a abrir su maleta y sacó toda la ropa que había traído. Escogió un vestido color plata de espalda descubierta, junto con sus tacones negros de aguja fina que siempre llevaba para casos imprevisto, como salir de parranda. También sacó su bolsa de maquillaje y los llevó con ella hasta el baño. Puso todo en una mesita que estaba en la esquina del baño y procedió a maquillarse. Se hizo una ahumado en tonos oscuros para que resaltara sus ojos y pinto sus labios de un rojo vino, que hacía la ilucion de tener los labios más rellenos de lo que ya eran . Se recogió rizada melena de manera que su cuello quedara totalmente descubierto.
Se vistió con el vestido plateado de espalda descubierta que le llegaba dos dedos por encima de las rodillas y se montó en sus tacones negros de aguja fina favoritos. Luego salió del baño, guardando todo en su maleta y dejando lo que necesitaría en su pequeño bolso. Por último se perfumo y se puso un abrigo negro que cubría por completo su vestimenta y salió de la habitación del hotel.
Cuando salió hasta la entrada del hotel, ya su carro la estaba esperando. El chico que trajo su auto le pasó la llave y se quedó mirándola con si estuviera embobado. Cuando se dio cuenta de lo que hizo todo su rostro se cubrió de un color rojo.
"Disculpe señorita."
Se alejó con la cabeza gacha y Linda sin prestar más atención al chico tierno, se subió al auto y se puso en marcha.
Llegó hasta una de las discotecas más famosas de Londres. Todos los lugare para estacionar estaban llenos así que tuvo que dejar su automóvil a dos cuadras del lugar. Se encaminó hasta el establecimiento y no pasó dos minutos antes de que la dejaran entrar.
El lugar a pesar de estar lleno no parecía muy congestionado ya que en esta discoteca se reunían la clase alta de Londres y tenían que hacer el aparataje de ser civilizados. Niñitos mimados que solo vivían para gastar el dinero de sus padres. La música electrónica que sonaba era tan fuerte que Linda apenas y podía escuchar sus pensamientos. Sin darle más vuelta se dirigió hasta la barra y pidió un Bacardi. Dio un trago y sintió como si algo quemara su garganta. Era la primera vez que lo probaba tan puro. Se obligó a tragarse todo y luego miró el vaso que estaba en su mano pensando en cómo terminaría de beberse ese ácido del diablo.
"¡Aquí voy!"
Por puro impulso se termino la bebida de un trago, arrepintiéndose al segundo siguiente y casi escupiendo todo. Dejo el vaso en la barra y navego por el mar de persona hasta al otro lado donde estaba la zona V.I.P.
Lo único bueno que le dejó su padre, era ser millonaria y poder entrar sin problemas a todos estos lugares caros solo con mover un dedo. El gorila que cuidaba la entrada hasta esa zona, al verla la condujo hasta un lugar privado en donde le dieron a elegir el lugar más cómodo para ella. Esta discoteca se podría decir que si no era la número uno en el país tenia que ser la segunda mejor equipada para la comodidad de niños ricos y por alguna extraña razón con solo ver a la persona sabían si tenia con que pagar el privilegio de entrar a una zona V.I.P, no cualquier riquillo podía darse el lujo. Y por supuesto esto no era el caso de Linda.
Diez minutos después la llevaron al lugar seleccionado, estaba en el segundo nivel y tenía una vista panorámica de todo el piso de inferior.
Después de que el mastodonte de hombre que la llevo al lugar se retirara, se despojó del abrigo y lo dejo en el asiento junto con el bolso.
Inmediatamente trajeron la bebida que solo entregaban en esta zona y conocida por ser la marca de reconocimiento de este lugar.
Su cuerpo comenzo a sentirse acalorado por el Bacardi que se había ajustado hace un momento. Extraño. Se inclinó hasta la mesa y verificó la botella, después de que se fijó que la botella no tenía nada raro, tomó la copa y la olió, verificando también que no tuviera nada extraño. No era malo cuidarse en salud de vez en cuando. Además, ya había sido un largo tiempo desde que entraba a un club nocturno aqui en Londres y cada vez las personas se ponían más creativas al momento de querer dañar a otra, y sobre todo, había venido sola. Le quitó la etiqueta de sellado y destapó la botella, vertiendo lentamente el líquido rosa en la copa.
Después de servirse, se llevo la copa hasta la boca y le dio un pequeño sorbo. Para ser tan famosa, no era muy buena. Dejo la bebida a un lado, el sabor estaba fuera de su gusto. Era muy dulsona. Siempre pensó que lo dulce y el alcohol no era muy buena combinación -entresacando el helado de Ron con pasas, obvio-. Como iba diciendo, no es muy buena combinación, es decir, gastó dinero para nada.
A lo lejos, a tres mesas de distancia se podía observar a un chico de razgo asiáticos mirando hacia donde Linda estaba sentada.
Se levanto de su asiento con dos bebidas en mano y se encaminó a esa dirección. Varias personas se cruzaron en su camino pero se podía admirar con este las esquivaba sin apartar la mirada de Linda. Al mismo tiempo esta sintió como la observaban. Miro al lugar donde sentía la extraña sensación y vio como un chico se paraba delante de ella. Iba vestido con unos pantalones jean que se ajustaban en las partes correcta y un poloche de color negro que definían su figura. Iba sosteniendo dos bebidas en sus manos.
"¿Necesitas un acompañante?"-Preguntó.
"Si lo necesitara no hubiera venido sola ¿no crees?"-Responde Linda.
"Es cierto pero ya que estoy aquí permíteme acompañarte."
"¿Por qué razón?"
"Porque estas sola al igual que yo." Dice el chico con una sonrisa coqueta. Y sin esperar invitación tomo asiento al lado de Linda, depositando ambas bebida en la mesa.
"Mi nombre es Minam Kim ¿usted es...?"
Linda lo observa un poco incómoda por la situación. Pero no supo si fue por un impulso de locura o el alcohol que corría por su sistema. La segunda opción resultando ser la más objetiva, continuó la conversación con el chico desconocido que a su ver no aparentaba más de veintitrés años y que tenía un cuerpo muy atractivo.
"Lucy, Lucy González."- Responde está dando un nombre falso.
"Lindo nombre."
"Si..."
"¿Vives aquí en Londres?" -Pregunta el chico detallando cada parte de Linda deteniéndose por un momento en los labios de esta.
"Si"- Dice Linda cruzando las piernas mientras apartaba uno de sus rizos que se había interpuesto sobre sus ojos.-"Supongo que tú no eres de aqui."
"¿Por qué lo dices?"
Linda sonríe y le responde.
"Aunque tu Inglés es muy fluido, se te marca el acento en algunas palabras."
"Oh, interesante."
Minam agarró su bebida de la mesa y se la terminó de un sorbo, notando que la chica que decía llamarse Lucy sentada a su lado había ignorado por completo la bebida que le había traído. Chica inteligente. Esto solo lo hizo sentirse más interesado en la mujer que tenia al lado y que a pesar de verse un poco aniñada lucia muy hermosa. Nunca había visto este tipo de belleza tan encantadora.
Por lo contrario Linda se estaba sintiendo rara. No había bebido mucho pero ya se sentía acalorada y un poco confundida. Estaba tan ensimismada en sus pensamientos que solo logró volver en sí cuando sintió un toquecito en su brazo.
"Disculpa, ¿qué dijiste?"-Pregunta un poco confundida, estaba bajando la guardia alrededor de un desconocido.
"¿Que si te gustaría bailar conmigo?
"No bailo."
"Yo tampoco, pero luces demasiado bella para quedarte aquí sentada, así que, ¿bailas conmigo?"
Linda dudó por un momento en aceptar la propuesta, pero con el pensamiento de que no volvería a ver a este chico después de esta noche termino aceptando.
"Si te piso, no es mi culpa." -Dice levantándose de su asiento.
Carajos, el mundo está dando vueltas.
"No te preocupes, dudo que lo hagas."
"Es enserio. No me haré responsable de ti."
Sin decir algo más, Minam se levantó del asiento, tomando a Linda de la mano, la condujo hasta la pista de baile. Situados cara a cara y con una multitud rodeandolos, Minam inclinó su cuerpo hasta quedar cerca del lado izquierdo del rostro de Linda.
"Ahora pondré mis manos en tu cintura."
Uff, ¿por qué eso sonó tan sexy?
Linda sintió como todos los bellos del cuello se les crispaban cuando sintió el aliento cálido de Minam contra su oido.
"Pon tus manos alrededor de mí cuello y deja que te guíe."
¡Si capitán!
Linda siguió todas las ordenes en automático, no se sentía ella misma, y sus pensamientos estaban raros. Momento después todo su cuerpo se tensó cuando sintió esas manos grandes y cálidas alrededor de su cintura. Miro su cintura y luego al chico frente a ella, este le dio una sonrisa tranquilizadora.
¡Dios, parece que un lobo me va a comer!
"Relájate"
¡Eso no es posible dios asiático!
Ambos comenzaron a moverse al ritmo de la música. La mente de Linda cada estaba poniendo caótica, pero en su rostro no se reflejaba nada de esto. Después de llevar un tiempo bailando la posición se le hizo incómoda a Linda. Sentía sus brazos entumecidos, el chico era muy alto y llevar tanto tiempo de pie en este tipo de tacones la estaba matando, pero aún así, siguió bailando. Deslizo los brazos hasta las manos de su acompañante apartandola de su cintura, y procedió a darle la espalda. Sintiéndose más cómoda volvió a bailar, esta vez sus movimientos se hicieron más acentuados. Sentía la respiración acelerada, y su corazón iba junto con la música. Dando pequeños golpes de cintura la hizo ver más seductora. Sintio como se pegaban a ella y volvían a sujetar su cintura. Echo un vistazo sobre su hombro y soltó una pequeña risa con un toque de nervios y alivio al percatarse de que su compañero seguía siendo el atractivo chico asiático.
Menos mal.





