Tras unos segundos de tenso silencio, Sabina y Ashley se miraron como acordando cambiar el tema.
"Salgamos de aquí, ya me harté de cantar. ¡Vayamos a aquel restaurante que solíamos visitar! Estoy segura de que Jean extraña mucho la comida allí", propuso Sabina.
"Vaya, esa es una gran idea", soltó Jean sorprendida. "¡Me dijiste que viniera al bajar del avión y la verdad es que me estoy muriendo de hambre!".
"Bueno, ¿entonces por qué seguimos perdiendo el tiempo? ¡Vámonos!".
De inmediato, Sabina tomó a sus amigas de la mano para sacarlas de ahí lo más rápido posible.
Un par de horas después, ya algo tarde y luego de un saludable festín, Jean se despidió de las chicas. Seguidamente, mientras esperaba a su hermano, Andy, en la esquina de la cuadra, sintió un escalofrío recorrer su espalda.
Por lo tanto, mirando a la gente que la rodeaba, se perdió en sus pensamientos.
En ese momento, lo primero que le vino a la mente fueron los profundos ojos oscuros de Stark llenos de furia. Sin embargo, ¡la simple idea era ridícula!
¿Por qué estaría él enojado? Más bien debió alegrarse de que ella se hubiera ido al extranjero. Aun así, se estaba comportando como si había sido ella la que lo abandonó, ¡cosa que no tenía ningún sentido!
Cerrando ella los ojos en ese instante de reflexión, la fría voz del hombre aquella noche de la fiesta de compromiso resonó en sus oídos.
"¡Preferiría casarme con una prostituta que contigo, Jean!".
A la chica le comenzó a temblar el labio inferior, pero antes de que pudiera romper en llanto, el repentino bocinazo de un auto la devolvió al presente.
Allí, logró ver a un automóvil negro estacionado al costado de la carretera desde donde Andy le hacía señas.
Sonriendo, la joven caminó hacia él. Una vez dentro del auto, Andy pisó el acelerador para alejarse lentamente de esa calle.
"No debiste salir de fiesta así, recién llegada. Menos mal que mamá y papá todavía están en un viaje de negocios ¡o te habrían regañado!", reprendió suavemente Andy a su hermana.
"Sé que no están en casa, de lo contrario, no habría salido con mis amigas, me habría ido a casa al llegar", replicó Jean.
Mirándola con afecto, el chico sacudió la cabeza.
"¿Bien, cuál es tu plan esta vez?".
"No hablemos de eso ahora, ¿sí?", respondió ella y añadió, "Mejor dime tú, querido. ¿Cómo has estado? ¿Qué tal tu salud últimamente?".
Por un segundo, la sonrisa de Andy se congeló, pero pronto volvió a la normalidad para contestar con gentileza: "No te preocupes por mí, estoy bien".
"Genial", respondió ella, agachando la mirada para que su hermano no viera el dolor en sus ojos.
Andy padecía una enfermedad cardíaca congénita de la que había sido operado cuando era más joven. En consecuencia, su estado seguía siendo frágil. Incluso hacía aproximadamente un mes, sufrió algunos desmayos en el trabajo.
Jean sabía todo porque sus padres le habían contado por teléfono hacía una semana.
De hecho, esa era una de las razones principales de su regreso a la ciudad.
Mientras tanto, en la antigua casa de la familia Lu, Stark llegó con un fuerte olor a alcohol en su aliento, encontrando a su padre, William Lu, sentado en el sofá. Al verlo, el rostro del joven se ensombreció. Pues definitivamente no estaba de humor para hablar con su papá en ese momento. En vista de ello, pasó junto a William directo a las escaleras.
"¡Detente! ¿Acaso no piensas saludarme?", exclamó William con firmeza.
Ante el reclamo, Stark se detuvo en seco pero no se dio la vuelta. En seguida, dejó escapar un bufido de desdén ante la pregunta.
"No veo a mi padre aquí. Solo veo a un asesino", comentó apretando los dientes.
Furioso, William golpeó la mesita con fuerza al tiempo que gritaba: "¡Stark! ¿Cómo te atreves a hablarme así? ¡Yo soy tu padre!".
"¿Que cómo me atrevo? ¡Te molestas porque digo la verdad!", contestó el chico, arrastrando las palabras un poco.
"Tú...", William lo señaló con el dedo, temblando de ira, "No quiero pelear contigo ahora. Tu abuela no está bien y solo vine a decirte que debes asistir a la fiesta de cumpleaños de la heredera del WH Group mañana por la noche".
Dándose la vuelta abruptamente, Stark le lanzó una mirada helada a su padre. Sus ojos parecían poder ver a través del corazón del señor.
"William Lu, te lo advierto, ¡será mejor que te ocupes de tus propios asuntos!".
El chico sabía bien que su padre quería que él se casara con Faye Lin, la mencionada cumpleañera.
Pero él no estaba dispuesto a cambiar un posible matrimonio feliz por algún beneficio empresarial.
"¡Eres un idiota!", le gritó William, que se marchó evidentemente enfadado al no poder persuadir a su hijo.
Por su parte, Stark se dirigió a una de las ventanas de la casa frunciendo el ceño mientras consumía un cigarrillo tras otro, muy molesto.
Al rato, algo pareció ocurrirle, por lo que de prisa marcó un número en su teléfono.
"Soy yo, necesito que averigües una cosa. Quiero saber cuánto tiempo tiene Jean de vuelta, y...". Stark hizo una breve pausa antes de agregar: "también quiero saber si volvió sola".
Al otro lado de la línea, su asistente le recordó su agenda, y le preguntó si debía confirmar su asistencia al cumpleaños de Faye. El hombre quería decir que no, pero luego cambió de opinión.
Llegada la noche de la celebración en el majestuoso Glorious Hotel...
Stark permaneció de pie estoicamente con una copa de vino en la mano, mientras inspeccionaba el lugar. Acercándose, Jonney Xu le guiñó un ojo con una sonrisa traviesa.
"¡Oh, Stark, no esperaba verte aquí! ¿Es cierto el rumor de que el Lu Group quiere unirse al WH Group a través del matrimonio?", le preguntó con falsa inocencia.
Con una mirada penetrante, Stark le dejó claro lo que sentía. Por ende, Jonney rápidamente dio dos pasos hacia atrás, diciendo: "Vamos, no te lo tomes demasiado en serio. ¡Solo estaba bromeando!".
Luego, una vez que recuperó su ingenio, le consultó a Joe: "¿Qué le pasa a Stark? ¡Luce aterrador hoy! ¡Me pregunto quién lo hizo molestar esta vez! ¿Fue Faye Lin?".
Antes de responder, Joe estudió la actitud de Stark durante unos segundos con una oscura sonrisa. "Faye no es tan importante para él. Está molesto porque Jean regresó. Nos la encontramos en Nature Bar anoche. Después de eso, Stark comenzó a beber vino como si fuera agua".
"¿Que Jean qué?", exclamó Jonney asombrado.
En ese preciso momento, Joe señaló: "Vaya, vaya... mira quién llegó".
Rápidamente, los ojos de Stark se posaron en Jean, quien estaba enmarcada en la entrada con un vestido negro sin tirantes que dejaba al descubierto su delicado cuello. Además, el diseño de la prenda destacaba su cintura, y mientras caminaba, sus largas piernas llamaban bastante la atención de cualquiera que la viera.
Al entrar, casi lo primero que vio fue a Stark parado entre la multitud, luciendo como si se hubiera tragado algo amargo.
Parecía que estaban destinados a encontrarse una y otra vez.
Notando que su hermana se había detenido en seco, Andy siguió su línea de visión, arrugando la cara cuando sus ojos encontraron a Stark.
"¿Qué hace él aquí? ¿Realmente se va a casar con Faye Lin?", dijo, previo a consultarle a Jean: "¿Quieres irte? Yo les explicaré la situación a mamá y papá si decides hacerlo".
"No, está bien. Supongo que tarde o temprano esto iba a suceder. No puedo andar huyendo todo el tiempo, ¿verdad?", contestó ella, apartando la mirada de Stark y mezclándose con los invitados, mientras saludaba a los conocidos como si nada hubiera pasado.
Chasqueando la lengua, Jonney comentó: "¿Esa de verdad es Jean? ¡No corrió hacia Stark apenas lo vio, ni siquiera le está prestando atención!".
Riéndose entre dientes por la reacción, Joe no se sorprendió, pues ya había visto el cambio en la chica la noche anterior.
"¿Quién es esa mujer? Nunca la había visto. ¿Es la novia de Andy? ¡Guao, tiene una gran figura! Es realmente... ¡deliciosa!", expresó un hombre que examinaba a Jean con los ojos entrecerrados, brillando con desagradable lujuria.
Apenas había terminado de hablar cuando, de repente, sintió su cabeza tambalearse producto del fuerte golpe que recibió con un vaso. Inmediatamente el hombre gritó haciendo muecas de dolor, maldiciendo y tratando de recuperarse para darse la vuelta con la idea de saber qué pasó. "¿Pero...? ¿Quién diablos...?".
Detrás de él estaba Stark, retrayendo lentamente su mano con la que obviamente le había arrojado el objeto.
"Lo siento, mi mano se resbaló", dijo hirviendo de furia.
Rojo de ira, el otro hombre sabía que lo había hecho a propósito.
Sin embargo, también sabía que no podía permitirse ofender a Stark. Por lo que antes de que pudiera hacer cualquier movimiento, su compañero lo apartó para retirarse claramente abatidos.
En su lugar, Jonney y Joe se miraron el uno al otro sonriendo.
A Stark no le importó en absoluto lo que murmuraba la gente. En cambio, caminó enojado hacia Jean, quien charlaba tranquila con los presentes.





