Cuando Stark iba a medio camino, las luces se apagaron de repente.
Un par de segundos después, un foco de luz proyectó un rayo brillante que dio directamente el frente del lugar.
"Hola a todos. Me gustaría agradecerles por asistir a la celebración del cumpleaños número 23 de mi hija, Faye. Nos honran con su presencia el día de hoy".
Naturalmente, los presentes dirigieron su atención hacia el orador, incluida Jean, que mirando a la cumpleañera, quien por cierto se veía muy linda con su elegante y ajustado vestido largo, sonrió, tomando un sorbo de su copa de vino tinto.
"En este día especial, nos encontramos reunidos aquí con amigos y familiares. Así que, como ninguno de nosotros es un extraño, espero que no se cohíban. ¡Vamos a pasarla muy bien! Sin nada más que agregar, estoy encantado de anunciar el inicio oficial de esta celebración".
Una vez que el señor Lin concluyó su discurso de apertura, Faye le lanzó una mirada tímida a Stark, que estaba de pie no muy lejos de su posición.
De esta manera, con solo un breve vistazo, el señor Lin entendió lo que estaba pensando su hija en ese momento, de modo que añadió:
"Es un privilegio tener al señor Lu con nosotros esta noche. Por favor, acompáñenos mientras toma la mano de mi querida hija para el baile de apertura".
De inmediato, las luces del salón se atenuaron y una lenta canción comenzó a sonar.
En este punto, todo el mundo estaba siguiendo cada movimiento de Stark. Ya que si él y Faye compartía el primer baile de la velada, se confirmaría el rumor de su compromiso.
A lo lejos, Jean entrecerró los ojos hacia el chico, que estaba de pie en medio del pasillo luciendo muy sereno.
Sin embargo, al notar lo indiferente que estaba siendo ella en esa situación, la rabia en el corazón de Stark se intensificó.
Luego, bajo la mirada expectante de Faye, sorpresivamente el hombre avanzó hacia Jean y tiró de ella hacia la pista de baile.
Tomada con la guardia baja, ya era demasiado tarde cuando Jean quiso ir en contra de su descaro. Por lo que, con su cuerpo presionado contra el de él, se vio obligada a seguirle la corriente.
Si bien Jean trató de escapar de su agarre, él no se lo permitió. A fin de cuentas, existía una diferencia significativa entre la fuerza física de cada uno.
"¡Suéltame!", exclamó ella con los dientes apretados.
Stark se dio la vuelta para rodear con sus brazos la delgada cintura de la mujer, produciendo una ligera tensión que acercó más sus cuerpos.
"Veamos si puedes salir de esto. Intenta lo que quieras", dijo él, en un tono que insinuaba lo imposible que sería dejarla ir.
Enfurecida, la cara de Jean se puso roja como un tomate.
'¿De verdad cree que no hay nada que pueda hacer para deshacerme de él?', pensó ella.
En seguida, con un fuerte gruñido, Jean reunió todas sus fuerzas para propinarle un fuerte pisotón en su elegante zapato.
Y tal como lo esperaba, él gimió de dolor mientras el rostro se le ponía azul. Aun así, siguió bailando como si nada.
Allí, mirando las clavículas de la chica, las desagradables palabras que aquel tipo lujurioso resonaron en la mente de Stark, llenándolo de ira.
"¿De verdad deseas tanto conseguir hombres? ¿Acaso te estás vistiendo así para poder seducir al chico que quieras?", le preguntó él.
Poniéndose rígida ante sus comentarios sarcásticos, la chica se mordió los labios, sintiendo como si una daga le había atravesado el corazón.
No obstante, respondió sonriendo: "Di lo que quieras. Al final, ten por seguro que el hombre con el que yo esté no serás tú, Stark Lu".
"¡Jean! ¿Pero quién te crees que eres?".
"Ambos somos adultos. Sabemos que el impulso de satisfacer nuestras necesidades fisiológicas es normal. Los hombres como usted, que siempre están rodeados del sexo opuesto, deberían tenerlo muy claro", le contestó a Stark, quien quería abalanzarse sobre ella y asfixiarla. Pero en el fondo, realmente se estaba burlando de él.
'Stark, ¿de dónde sacaste el valor para acusarme de andar seduciendo a los hombres? ¿Quién te dio el derecho de decirme eso? Además, de ser así, ¿qué te importa?'.
Mientras giraba sobre sus talones, Jean pudo ver cómo el rostro de Faye palidecía, por lo que se burló:
"Señor Lu, le aconsejo que me suelte. No permita que su prometida malinterprete este baile. Si a usted no le importa, le pido que no me arrastre con usted a un posible escándalo. No quiero ser acusada de algo de lo que no soy culpable".
"Ella no es mi prometida, ¿de acuerdo? ¡Yo no tengo novia!".
"Señor Lu, no necesito que me notifique nada, a mí no me interesa sus asuntos".
Dicho esto, la canción también terminó, dando por finalizado su incómodo baile.
Con esto, Jean decidió aprovechar la oportunidad para huir, así que empujó con fuerza a Stark, y se escapó.
Tomado por sorpresa, el hombre perdió el equilibrio, teniendo que dar varios pasos hacia atrás para estabilizarse.
Y cuando se recuperó, no vaciló en perseguir a Jean.
Siendo testigo del incidente, Faye pateó el suelo con evidente frustración, tirando de la manga de su padre con los ojos rojos e hinchados.
En cuanto a Jean, contuvo las emociones que surgían en su pecho para mantenerse alejada de ese hombre.
Sin embargo, antes de que pudiera salir del lugar, él ya la había alcanzado. Seguidamente, aplicó el mismo truco de la noche anterior.
"¡Stark! ¡Déjame ir! ¡Si no te detienes, voy a gritar por ayuda!".
"Adelante, hazlo".
La mujer estaba tan llena de furia que su corazón se agitó violentamente. "¿Qué diablos quieres de mí?".
"¿Por qué de repente decidiste volver? ¡Respóndeme!".
Dejando de luchar, el resentimiento en el rostro de Jean se desvaneció lentamente, alzando la mirada para verlo con los ojos hundidos.
"¿Que por qué volví? ¿No te lo imaginas? Pues... por ti...".
"¿Qué? ¿Qué has dicho?".
"¡Simplemente no puedo obligarme a olvidarte! Te amé demasiado. Te amé durante los cuatro años en la universidad. ¿Y ahora me preguntas por qué he vuelto? ¿Acaso no puedes sentirlo?", confesó ella, conteniendo las lágrimas.
La pobre Jean se obligó a no llorar, lo que provocó que Stark se sintiera consternado.
"Jean, yo...".
Conmovido, el fuerte agarre que él tenía en sobre la muñeca de la chica se relajó. Por un momento, frunció el ceño sin saber qué decir o hacer.
Quería abrazarla y consolarla, pero no pudo.
Al contrario, finalmente se alejó, dejándola respirar libremente.
De repente, ella estalló en una carcajada: "¿Le convenció mi respuesta, señor Lu? Si no está satisfecho, puedo repetirlo".
Al escuchar esto, Stark se congeló. "¿Qué quieres decir, Jean?".
Levantando las cejas, ella continuó vacilante: "Me preguntas repetidamente el motivo de mi regreso. Estoy segura de que solo querías verificar si todavía te amo para poder validar tu ego, ¿no es así? Si todavía no estás satisfecho con mi respuesta, puedo volver a recitar esas líneas fingiendo un poco más de dulzura. Es más, hasta podría hacerlo con los ojos llorosos. Siempre que pueda complacerte, lo haré de buena gana. Solo prométeme que no volverás a molestarme".
Stark no podía creer lo que estaba sucediendo. En ese momento, solo un pensamiento cruzaba su mente. Sentía la necesidad de cubrirle la boca para callarla, sencillamente no quería oírla decir una palabra más.
Entonces, instintivamente siguió su corazón.
Así que, lanzándose sobre ella, prácticamente le mordió los labios como una bestia hambrienta.
Pronto, cayó el sonido de una bofetada crujiente que le dejó la piel del lado derecho de su rostro rasgada y con marcas de sangre.
"¡Stark Lu! ¡Ya no soy la misma chica de hace tres años! ¡No me emociono porque me mires!".
El dolor punzante en su cara perfectamente cincelada aclaró la cabeza de Stark, que la miró con seriedad.
Hasta su cuerpo temblaba ligeramente, negando a la idea de ella lo odiaba profundamente.
Vio en ella el tipo de odio que lo miraba con ojos asesinos.
¿Cómo podía Jean llegar a repelarlo tanto?
Pasado un largo rato, luego de volver en sí, Stark se dio cuenta de que Jean ya no estaba a la vista. De modo que, haciendo una mueca, se dio la vuelta y se fue con paso apurado a través del silencioso pasillo.
Al mismo tiempo, un hombre salió de una escalera cercana arrojando una colilla de cigarrillo al suelo para aplastarla con su pie.
Agudizando la mirada, sus ojos oscuros se fijaron directamente en Jean.
"¿Jean? ¡Jaja! Esta mujer parece ser bastante interesante...", se dijo.





