Amor, Traición Y Venganza: Mi Ex Encantadora

James seguía indiferente ante las provocaciones de Norman, por lo que respondió: "Entonces, ¡felicidades de antemano, señor Shen!".

A lo lejos, no se podía decir si ambos eran amigos o enemigos. Para un extraño, era muy difícil distinguir la relación que compartían.

Al escuchar la respuesta de James, Norman sonrió sin decir nada.

Al ver que realmente no tenían mucho de qué hablar, se separaron rápidamente y comenzaron a socializar con otros invitados.

Tan pronto como Alina llevó a Maria hasta una esquina, aflojó el agarre de su muñeca y con una mirada fría en los ojos, le preguntó: "¿Por qué regresaste a la Ciudad H?".

Maria se frotó la muñeca adolorida y le explicó: "Yo no lo planeé, Alina. Fue el señor Shen quien me pidió que lo acompañara a la fiesta. No pude rechazarlo, así que por eso vine".

'¡Ja! ¿Por qué no puedo regresar? Si no regreso nunca, me seguirán acusando de asesina para siempre', pensó Maria y ocultó sus verdaderas intenciones. Su repentino regreso a la Ciudad H era inesperado para muchos. Por el momento, Maria quería que Alina bajara la guardia para poder lidiar con ella más tarde.

A pesar de la suave voz con la que había respondido, parecía como si su timidez hubiera desaparecido. Alina no se dio cuenta de eso ya que lo único que buscaba era descubrir por qué había regresado tan abruptamente.

"Recuerdo que eras muda. ¿Cuándo te recuperaste?", preguntó Alina.

Con una sonrisa, Maria le respondió: "Bien. Pues me encontré a un médico que pudo curarme. ¿No crees que corrí con suerte, Alina?".

Después de varios años sin verse, Maria le parecía aún más gentil y delicada que antes, aunque eso contrastaba con el look atrevido que sugería su glamoroso vestido y el maquillaje que llevaba.

"James y yo estamos a punto de comprometernos. Te aconsejo que olvides lo que pasó entre ustedes, de lo contrario, te haré desaparecer de la Ciudad H para siempre". Maria pudo darse cuenta de que Alina la estaba amenazando, pues su tono de voz se escuchaba bastante desafiante.

'Así que están a punto de comprometerse...'. Maria se enterró las uñas recién hechas en sus palmas, gesto que su prima no llegó a notarlo ya que estaba distraída con su semblante tranquilo. "Por favor no te preocupes por eso, Alina. El señor Xi y yo ya llevamos mucho tiempo divorciados. Ya no guardo ni me aferro a ningún tipo de fantasía con él. Si no surgiera nada en los próximos días, me iré de inmediato de la Ciudad H".

Alina solo asintió y parecía satisfecha con aquella respuesta. "Está bien. Al menos estás consciente de la posición en la que te encuentras ahora. Pero, ¿por qué no te vas de una vez por todas? ¡No eres bienvenida en mi fiesta de cumpleaños!".

"¡Entiendo! Me marcho ahora mismo", le respondió Maria sin dudarlo ni un solo segundo.

Unos segundos después, varias jóvenes de alta sociedad salieron de la nada y rodearon a Maria. Una de ellas se le acercó y le dijo con desprecio: "¡Guau, Maria Song! ¿Cómo te las arreglaste para enredarte con el señor Shen?".

"En mi opinión, el señor Shen está saliendo con ella solo por diversión. ¿Cómo es posible que un hombre tan apuesto y rico como él se enamore de la ex esposa de otra persona?".

"¡Creo que tienes toda la razón! Además, Maria, ¿de qué sirve que una asesina como tú se vista tan bien?". En seguida, una mujer con un vestido de noche azul se le acercó a Maria, le pellizcó la barbilla y la levantó para mirarla a los ojos. "Te aconsejo que mejor te mantengas alejada del señor Xi y del señor Shen de ahora en adelante. ¡Eres simplemente una zorra que no merece ni siquiera soñar con hombres como ellos!".

Tan pronto como sus ojos se encontraron, Maria reconoció a la mujer que estaba frente a ella. Se trataba, nada más y nada menos, que de Stella Qin, la confidente de Alina y la hija menor de la familia Qin.

Maria no dijo ni una sola palabra mientras escuchaba sus insultos.

Al darse cuenta de que no le respondería, Stella se acercó dos pasos y siguió provocándola. "Sabes perfectamente bien que el señor Shen y el señor Xi son acérrimos enemigos. Sin embargo, aun sabiéndolo, te atreves a enredártele al señor Shen. Lo haces sólo para atraer la atención de tu ex marido, ¿no es así?".

Stella Qin volteó a ver a la otra mujer, sus celos se apoderaron de ella y eso la llevó a levantar la mano para abofetear a Maria. "¡Eres una zorra! Te gusta fingir que eres tan vulnerable, pero yo te enseñaré... ¡Ay!".

Antes de que Stella pudiera hacerle algo, Maria le agarró la mano y la primera se golpeó la cabeza contra la pared, el golpe no fue ni muy fuerte ni muy leve. Con ese gesto, Maria logró evitar la bofetada de aquella mujer.

Varias personas miraron la escena boquiabiertas, incluida Alina, quien no podía creer que había sido Maria quien lo había hecho.

Después de que la cabeza de Stella Qin se golpeara contra la pared, sintió tanto dolor que le tomó mucho tiempo recuperarse.

Aprovechando la impotencia de Stella, Maria presionó su brazo contra su cuello y se rio a carcajadas diciendo, "Una dama nunca debe recurrir a la fuerza bruta, pero sí a la razón. Señorita Qin, una pregunta, ¿cuando intentó abofetearme frente a toda esta gente, era su intención mostrarles los pocos modales que tiene en realidad?".

Maria no quería perder demasiado tiempo ni energía en Stella, que no era su objetivo inicial y le parecía alguien trivial.

Ella podría soportar lo que fuera que otros dijeran sobre ella, pero jamás permitiría que nadie le pusiera una mano encima.

Alina había sido la primera en recuperar la compostura. Así que, confiando en su posición como prima de Maria y como prometida de James, reprendió a Maria en voz baja, "¡Suelta a Stella!".

Al escuchar su voz, Maria se rio por dentro. Aquello le había servido como una advertencia para Alina, y no la dejaría ir solo porque Alina se lo pidiera. Entonces, sin soltarla de inmediato, le advirtió a Stella Qin con la cara totalmente seria: "¡Esta es la última vez que intentas tocarme!".

El rostro de Alina se enfureció cuando se dio cuenta de que había sido ignorada. ¡Definitivamente, esta vez había ido demasiado lejos! "¡Te digo que la sueltes ahora mismo!", le insistió Alina.

Ya Stella Qin se había recuperado por completo de la impresión. La cabeza le comenzó a punzar y eso la puso aún más furiosa. Como seguía presionada contra la pared, luchó por soltarse, pero falló en el intento. "¡Maria, déjame ir de una buena vez o te arrepentirás!", ella le gritó.

Al escuchar sus gritos, Maria la soltó y se sacudió las manos como si acabara de tocar algo sucio. "¡Me gustaría ver qué es lo que harás!".

En el momento en que se sintió liberada, Stella Qin se apresuró a pararse detrás de Alina y cubriéndose la frente magullada con la mano, agrego: "Alina, mira lo que me acaba de hacer. Esta mujer solo vino a causar problemas en tu fiesta de cumpleaños. ¡Haz que los guardias de seguridad la echen de inmediato!".

Maria se alisó su prolijo cabello y les dijo: "No hace falta. ¡Yo me puedo ir sola!".

La única razón por la que se había presentado a la fiesta era para que la gente supiera que estaba de regreso en la Ciudad H, y que se encontraba mejor que nunca.

Más de la mitad de las personas adineradas y poderosas de la Ciudad H habían asistido a la fiesta de cumpleaños de Alina. Después de todo, ella era la dama más famosa y reconocida de la alta sociedad. Era más que evidente que el objetivo de Maria se había logrado con éxito. Así que ¿por qué razón se seguía demorando ahí? De pronto, ya no quiso seguir perdiendo el tiempo y caminó hacia la salida del lugar.

Stella Qin no quería dejarla ir tan fácilmente, pues se dio cuenta de que estaba a punto de retirarse como si nada hubiera pasado. "¡Maria, detente!".

En comparación con la rabia que sentía Stella, Alina estaba sorprendentemente tranquila así que detuvo a su amiga. "¡Stella, por favor, cálmate!". Alina sabía muy bien que el regreso de Maria no era una simple casualidad. Muy dentro sabía que debía estar tramando algo.

De hecho, siempre había sospechado que Maria era bastante astuta. De lo contrario, ¿cómo habría podido derrotar a sus dos hermanas y casarse con James en aquel entonces?

Alina estaba decidida a averiguar las verdaderas intenciones de Maria. Estaba a punto de comprometerse con James y no quería que sucediera nada inesperado antes de ello.

Cuando Maria salió del hotel, se subió a un automóvil negro de edición limitada. Una vez dentro, se sentó en el asiento trasero, se quitó los tacones, se reclinó con los ojos cerrados y comenzó a meditar.

La figura de un hombre alto se hacía cada vez más clara en sus pensamientos. Con el paso de los últimos años, él se había vuelto mucho más maduro y más encantador de lo que solía ser.

De pronto, Maria abrió los ojos y se alejó de aquellos pensamientos. Entonces, extendió la mano y tomó un cigarrillo y un encendedor de la caja de almacenamiento de Norman; encendió hábilmente el cigarrillo y bajó la ventanilla para soplar el humo.

A medida que el humo se elevaba, sus movimientos parecían bastante elegantes acompañados de aquel gesto.

De pronto, su teléfono rompió el silencio que prevalecía. Era una llamada de Norman.

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