Son las 8:00 de la mañana y empieza a sonar el despertador, voy corriendo a la habitación de mis padres y me pongo a saltar en la cama, con el mismo énfasis que le pongo cuando estoy saltando en la cama elástica del parque de abajo de casa. mi madre siempre dice que estoy muy loca pero sinceramente a mi me encantan mis locuras.
Como es tradición hay que estrenar vestido el primer día de clase, nadie me ha dicho nunca nada pero para mi imaginación dice que si estrenas vestido apruebas el curso.
Es vestido de este año jamás podré olvidarlo, fue el último que confeccionó mi bisabuela. Elisa era una señora de 95 años, abuela de mi madre. Cada año cuando llegaba junio de ponía a confeccionar cinco vestidos iguales para cada una de sus bisnietas y para ella era un orgullo que nosotras luciéramos hermosa el primer día de clase.
Menos mal que cada una de las cinco vivíamos en diferentes lugares e íbamos a diferentes colegios, no quiero ni imaginar el hazme reír de los niños viéndonos a todas vestidas iguales.
Cómo iba diciendo antes, este vestido jamás podré olvidarlo porque fueron las últimas puntadas de la señora con mas fuerza de voluntad que he conocido en mi vida. Elisa llevaba una semana fallecida cuando comenzó el colegio, pero a pesar de sus débiles fuerzas los últimos días de su vida consiguió terminar los cinco vestidos para todas sus bisnietas.
Ya eran las 8:45h de la mañana y estaba lista. mi vestido era blanco con un encaje en el cuello y en el filo de la manga, tenía un lazo rojo con una gran moña en la espalda. Los zapatos eran de charol de color rojo al igual que los calcetines y mi pelo era lo mas fascinante. Llevaba una trenza desde la raíz y entremetido por el pelo flores de azahar.
Como cada año estreno mochila nueva, mi madre me la tenía comprada desde agosto y mi insaciable impaciencia estaba deseando de usarla y me llevé todo el mes poniéndomela por casa haciendo como que iba al colegio. Estaba deseando llegar al colegio para enseñársela a todos los amigos y presumir de mochila.
Empieza la marcha atrás, de la mano de mi madre vamos andando hacia el colegio y por el camino nos vamos encontrando con los compañeros de clase. Los nervios, las risas tontas y la alegría por el comienzo del curso se nota en la cara de todos los niños que vamos juntos. Había momentos que no sabía si estaba andando o corriendo porque el corto camino que había de mi casa al colegio se hacía inalcanzable y parecía que nunca íbamos a llegar.
¡Por fin llegamos!, grité para mis adentro. Estamos todos en la explanada del colegio acompañado cada niño de sus padres.
Cada año el director del centro se supera y nada mas llegar la boca se me queda abierta por lo que había allí montado.
En la zona de las pistas de fútbol hay una carpa llena de globos rojos, azules, verdes y amarillos, hay mesas repartidas por todos lados y en cada mesa platos llenos de molón y sandía.
La fruta para los mas pequeño no era gran cosa, en realidad lo que nos hacía ilusión era la cantidad de globos de diferentes colores que había repartido por todos lados. Nuestro objetivo era ver quien conseguía coger mas y por supuesto quien conseguía explotarlo antes.
De repente se escucha hablar por el micrófono, es el director para darnos las bienvenida a todos, y como siempre había que aguantar el discurso que cada año hacía para los padres.
- Buenos días niños y niñas, padres y madres, Hoy es un día especial porque empieza una nueva etapa en la vida de vuestros hijos, unos pasando a un curso superior y otros iniciando por primera vez su etapa educativa.
Para mi es un placer estar al frente de este equipo que formamos todos, y digo todos, porque en realidad, si no tenemos unidad en la educación de nuestros niños esto no sirve para nada.
El equipo empieza en casa, el papel de los padres es fundamental, los padres son los pilares del edificio y para que este edificio se haga fuerte y con pilares grandes la educación en casa tiene que ser la mas importante.
Después está el equipo docente, cada profesor tiene que dar todo lo que pueda y mas para que estos niños vengan al colegio feliz. Un niño que no viene al colegio feliz, es porque algo está fallando en el aula, por eso os pido a todos los docentes, que los niños vienen a estudiar, pero tienen que estudiar siendo felices para que lo aprendido perdure toda su vida.
Y por último pero no menos importante, estoy yo. Mi competencia es encargarme de que cada niño tenga buenos pilares y que vengan al colegio alegre. Si algo de eso falla tengo que encargarme de cambiarlo.
El lema de este colegio lo voy a volver a repetir.
Al colegio se viene cada día pero os quiero ver a todos con alegría. Que tengáis buen día y feliz curso escolar para todos.- Todo el mundo comenzó aplaudir, incluso había madres con lágrimas brotando sobre sus mejillas, la verdad no entendía que pasaba porque siendo sincera de ese discurso no había entendido absolutamente nada, los niños aplaudíamos porque todo el mundo lo hacía, pero estoy segura que ninguno sabía por que estaba aplaudiendo.
En ese momento empezaron a salir los tutores de cada clase y a nombrar a los niños cada uno por su número. conforme nombraba los número el niño iba entrando hacia su clase.
- Dafne, ¿has visto al chico nuevo? - me dijo María Jesús al oído con cara de picara.
- Ni lo he visto ni quiero verlo - le contesté con cara de enfadada y me cambié de sitio para que no siguiera con el tema Igor ya que no quería ni escuchar su nombre.
Desde que vimos las lista de clase no había otro tema de conversación que no fuera el chico nuevo. A ninguno le había molestado que todos a partir de número cinco todos habíamos avanzado un salto en la lista de clase, y yo sin embargo era mi mono tema, estaba super enfadada.
Habían terminado de nombrar a tercero A y los siguientes éramos nosotros. Por fin íbamos a poner cara a la persona que nos iba a dar clase los próximos años.
-Venga, ahora empezamos con tercero B - se pronunció el director y acto seguido prosiguió para hacer publico al nuevo profesor. - Este año nuestro querido y amigo Don Isidoro se ha jubilado. Tenemos la pena de su marcha pero a la vez una alegría grande por el nuevo profesor que viene con mucha energía y nuevos y modernos métodos educativos. Os presento a Don José - En ese momento Don Francisco el director le pasó el micrófono a Don José para que prosiguiera y empezara a nombrar a sus alumnos.
Don José era un chico muy joven, estaba casi segura que por la edad que aparentaba éramos los primeros niños con los que iba a dar clase. Era moreno, muy alto con gafas y parecía muy serio, a pesar de verlo con poca sonrisa en su rostro me dio muy buena impresión y estaba convencida de que sería un curso muy ameno y divertido.
Estaba perdida en mis pensamientos cuando me despierto de mi letargo cuando escucho que estaba nombrándonos.
- Uno y dos - Sofía y Elena se acercaron se dieron la mano y entraron para la clase.
-Tres y cuatro - María y Olive hicieron lo mismo.
-Cinco y seis - Pues mala suerte, ¡ me tocó a mí ! No había caído en el detalle de que al ser de dos en dos iba a tocarme entrar y sentarme con el chico nuevo.
agaché mi cabeza y con poca alegría me acerqué al profesor a la misma vez que lo hizo Igor que apareció par la parte derecha.
En ese momento vi a Igor por primera vez y mi enfado desapareció en un instante y el corazón me latía con fuerza de los mismos nervios al verlo frente a frente.
- ¡ Qué niño mas guapo ! .- era los único que decía para mis adentro y no era capaz de dejar de mirarlo.





