Alfa, arrástame contigo

De regreso en mi cuarto, me la paso estudiando por un largo rato más, hasta que mi concentración se ve interrumpida por el sonido de mi celular, sin despegar la vista del libro, tomo mi teléfono que está a un lado de mi mano izquierda y solo en el momento en que lo tengo entre mis manos, aparto por fin la mirada del texto, una pequeña sonrisa se dibuja en mis labios al ver que se trata de mi mejor amiga, pero esta alegría no dura mucho, ya que, en mi fondo de pantalla tengo una imagen mía con mi ex Rowan, sé que ha pasado un año y medio desde lo que sucedió entre nosotros, sé que debí superarlo hace tiempo, pero no puedo... me está costando mucho trabajo, más del que me imaginé y sé que fue una estupidez haberme tratado de suicidar por estar deprimida... pero... no puedo evitarlo, él era el amor de mi vida.

En el momento en que me vuelvo a apachurrar contra mi escritorio, las palabras de mi madre resuenan en mi cabeza como si fuera un infinito eco "Los kitsune no son susceptibles a las emociones como otros cambias formas" y estoy consciente de que no soy una kitsune pura, pero según mi madre, no debería afectarme tanto... parece que hasta en eso estoy defectuosa. Varios suspiros se me escapan mientras me pongo a jugar con mi lápiz, deseando no tener que volver a la escuela, ya que ahí se encuentra la chica con la que Rowan me estuvo engañando y lo peor, es que va en mi salón, no me siento lista para enfrentarla todavía, como me gustaría que la tierra me trague.

Decido dejar mis pensamientos negativos y vuelvo a concentrarme en mi lectura, aunque tampoco pasa mucho tiempo para que la puerta principal se abra, dejándome escuchar los zapatos de tacón de mi madre seguida de los pesados pasos de mi padre, parece ser que llegaron al mismo tiempo, ella grita con cierto ánimo "Ya volví" seguido de un regaño hacia mi hermana, ya que se ha dado cuenta de que no saco la carne a tiempo del congelador, mi papá, por su parte, prefiere alejarse del problema; honestamente, me alegra mucho que la hayan regañado, después de todo lo que me dijo.

Pasan un par de horas y mi mamá toca a la puerta de mi cuarto, diciéndome que ya es hora de cenar, dejo escapar un suspiro y le contesto que en un momento voy, puedo ver su sombra que sigue parada frente a mi puerta, parece que me quiere decir algo, pero al final se termina yendo por el pasillo. Hago para atrás mi cuerpo y observo el techo por un largo rato, resignándome a levantarme e ir a comer.

Una vez que estoy lista, me levanto de mi lugar y voy hacia el comedor, en donde me espera mi familia, que, al verme, me saludan mis padres con una enorme sonrisa dibujada en sus labios, me acerco a mi papá y él deposita un pequeño beso en mi frente al igual que mi mamá, tomo asiento en mi lugar habitual, viendo que ya me han servido de cenar.

Mi hermana se pone a hablar de su estúpida novela con mucho ánimo, mi papá, al ser un hijo de la luna, frunce de vez en cuando el ceño y suelta risas nerviosas al ver como mi hermana se siente entusiasmada por los hombres lobos, él nos ha dicho que prefiere que nos mantengamos alejadas de los de su raza, ya que muchos suelen tener un carácter demasiado inestable; la verdad es que, no sé si creerle o no a mi papá, puesto que él es uno de ellos y es un hombre bastante tranquilo.

—Cariño, es una novela... — Responde padre entre risas nerviosas.

—¡Ya se! — Exclama ella con algo de enojo. —¡Pero eso no quita que sea tonto que la haya dejado por otra!

No pude evitar poner los ojos en blanco al ver que seguía insistiendo con su novela, tanto mi madre como mi padre observan a mi hermana con detenimiento, que sigue hablando de eso con mucho entusiasmo como si fuera una niña pequeña que recién descubre algo nuevo, mientras la escucho, no dejo de jugar con mi comida ya que no tengo muchas ganas de comer; sé que debería disimular más mi tristeza, pero no puedo... de verdad que lo estoy intentando con todas mis fuerzas.

Si bien es cierto que nuestro padre es un hijo de la luna, casi no habla sobre los de su raza al igual que mi mamá, así que, mi hermana le ha vuelto a preguntar miles de cosas sobre ellos, con la esperanza de que le diga algo más sobre los hombres lobos; mientras escuchaba la conversación, recuerdo que, cuando era niña, mis papás me repentina miles de veces que no le dijera a nadie sobre que ellos eran una pareja mixta, cuando crecí, me enteré por parte de mi hermano Darren, que las relaciones entre especies está estrictamente prohibido, por eso una parte de mi infancia nos la pasamos huyendo hasta que llegamos a Glassther.

Por alguna extraña razón, siento que ya he escuchado esta conversación, ya que mi padre le dice a mi hermana que las relaciones entre los hijos de Gaia son más complicadas que un simple rechazo y que cuando se crean estos lazos, son imposibles de romper, por eso es importante que tengamos cuidado con quien vamos a formarlos; Gaia... nuestra Diosa madre.... creando lazos irrompibles... qué lindo. Ella le dice que está consciente de eso, pero que le gustaría saber más sobre lo relacionado a eso, ha sacado a relucir su lado curioso de kitsune, en lo personal, odio tener que hablar de esto, siempre he detestado esta parte de mi vida, prefiero ser una humana común y corriente a tener que estar atada a estas normas tan complicadas para mí, muy diferente a los humanos, siento que Gaia les dio mucha más libertad que a nosotros y eso no es justo. Resoplo con fuerza al ver que van a seguir hablando del tema y mi hermana nunca desaprovecha estas oportunidades para burlarse de mi pésimo control sobre mi transformación... lo odio.

—¿Sucede algo cielo?

Al escuchar la voz de mi madre preocupada, me hace dar cuenta de que llevo rato viendo mi plato, debo parecer idiota, levanté la mirada hacia ella y negué suavemente con la cabeza, dedicándole una pequeña sonrisa, le dije que estaba bien y que no tenía nada que preocuparse, que el examen de mañana me tiene ofuscada, dicho esto, me levanté de mi lugar y me pasé a retirar a mi habitación. No me gusta mentirles a mis papás con respecto a mis sentimientos, ya que ellos están muy orgullosos de ser hijos de Gaia, ya que pueden ver el mundo con otros ojos y convivir con los espíritus de la naturaleza, en cambio yo no puedo, no entiendo cómo es que mis papás quisieron tenerme pese a que soy una vergüenza como hija de Gaia. En estos momentos es cuando extraño más a mi hermano mayor, pero desafortunadamente ha tenido que ir a presentarse a su servicio militar con el Alfa del clan para demostrar su lealtad a su gente.

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