Ya estando muy entrada la noche todos se han ido a dormir menos yo, con el pretexto de estar estudiando, pero la verdad es que estoy tan triste y deprimida que no puedo conciliar el sueño, tengo muchas ganas de tomar mi teléfono y hablarle a Rowan para decirle que lo extraño mucho y que quiero intentarlo otra vez, pero ver como tenía sexo con la novia de mi ex mejor amigo me hizo tomar la decisión de dejarlo, sé que en su momento estaba completamente decidida a hacerlo, pero ahora, me arrepiento mucho. Por alguna extraña razón, sus palabras de aquella noche resuenan otra vez en mi cabeza, de cómo me gritaba que estaba harto de tener sexo con una muñeca que no hace nada, pero me daba demasiada pena... él es el único hombre con quien he estado y nunca quiso enseñarme nada... por todos los cielos, me siento tan estúpida en estos momentos y lo peor, es que me han dado ganas de llorar.
Estando en esta situación me hace enojar, he ido a terapia por un año y medio, estoy recibiendo tratamiento médico y no importa cuántas veces trate de convencerme de que estoy mejor sin él, algo dentro de mí me grita que vuelva a sus brazos, quiero pensar que ha cambiado y que ha recapacitado sobre lo nuestro. Coloco mis manos sobre mi cabello y empiezo a revolverlo, para tratar de despejar mi mente, he ido al baño a mojarme la cara, cuando levanto la mirada hacia el espejo, noto el rostro cansado, debajo de mis ojos se posan unas ojeras algo prominentes y mis ojos color rojo se ven tristes por lo que veo en el reflejo, no soy ni la sombra de lo que fui hace un tiempo atrás, incluso mis pecas se ven pálidas igual que todo mi rostro y mis labios están cuarteados, algunos rizos castaños rojizos se vuelan por mi rostro y dejan caer algunas gotas de agua.
Mojo mi rostro repetidas veces, esperando a que el agua se lleve mi malestar, pero desafortunadamente eso no ocurre, vuelvo a levantar mi rostro mirando hacia el espejo, me doy unos suaves golpecitos en las mejillas, quedando estas un poco rosadas, tomo un poco de aire y sacudo suavemente la cabeza, fingiendo que estoy bien, sonrío y regreso a mi habitación, con los ánimos "subidos”.
Después de estudiar dos horas más, decido cerrar el libro al igual que mi libreta, me desparramo por completo en mi silla y suelto un fuerte resoplo de cansancio, es la primera vez que me pongo a estudiar en exceso, normalmente no me hace falta estudiar tanto, pero debido al medicamento, mi mente se entumece y me cuesta mucho entender algunas cosas. Me sobo los hombros y un suspiro de alivio se me escapa, estiro los brazos y piernas sin levantarme de mi silla, repentinamente tocan a la puerta, haciendo que salte en mi lugar del susto y sin esperar a que responda abren.
Asustada, regreso la vista a mi escritorio y tomo el frasco de mis medicamentos para luego esconderlo en uno de mis cajones ya que está nuevo, apenas lo resguardo, regreso la vista a la entrada, encontrándome con mi mamá que trae entre sus manos una charola de plástico, sobre ella hay un sándwich y un vaso con leche, al ver que le está costando un poco de trabajo equilibrarse, me levanto de mi lugar y tomo la charola entre mis manos y la pongo sobre mi escritorio al tiempo que aparto las cosas de ella.
—Te traje algo para que comas, cielo, casi no tocaste tu cena, así que pensé que tendrías hambre.
—Gracias mamá y lo cierto es que sí.
Me siento a comer lo que me trajo, miro de reojo a mi madre y veo que me está observando de forma disimulada; uno de los rasgos que más me parecen graciosos de mi madre son sus ojos rasgados gracias a su herencia asiática. Carraspeo la garganta, esperando a que me suelte sus preguntas o inquietudes.
Sabía que era eso lo que tenía mal a mi mamá y ya hemos hablado del tema varias veces, pero parece que ella no quiere dar su brazo a torcer a pesar de que mi papá estuvo de acuerdo con que yo regrese al campus. Dejé la comida sobre la charola y me giré hacia ella, le dije que no quería hablar del tema y que estaba firme en mi decisión de volver ya que no quiero seguir encerrada en estas cuatro paredes y menos porque extraño mucho a mi mejor amiga Karla.
Pese a que me dice que lo entiende, me sigue diciendo que es mejor que me quede en la casa a vivir, que podrían hacer lo mismo que cuando iba a la secundaria, que me fueran a buscar y dejar, enseguida discrepé ante la idea, ya que no estaba en secundaria, sino en mi penúltimo año de preparatoria, además, sería demasiado vergonzoso para mí que fueran a hacer eso, suficiente tengo con ser la burla de lo que hice, no quiero añadir más cosas a la lista; mi hermana heredó la necedad de mi madre al igual que su insistencia tan molesta. Ella me dice que no está segura ni concuerda con mi decisión, que debería pensarlo mejor, enseguida vuelve a insistir en que tome mis clases desde casa por el resto del curso escolar y el próximo año podía volver al campus. La discusión se ha vuelto bastante ruidosa, ya que mi papá aparece e interviene ya que la tensión que se ha formado podría cortarse con un cuchillo.
No hace falta decirle a mi papá la razón de nuestra discusión, ya que llevamos peleando por esto desde hace varios meses atrás, él toma un poco de aire y lo deja salir con suavidad, pero apenas el aire sale de sus pulmones, mi madre empieza a gritar que no quiere que vuelva a la escuela ya que podría ser peligroso para mi recuperación y mi bienestar, se giró hacia su marido y le dijo que hable conmigo, que me haga cambiar de idea, padre la tomo de los hombros con firmeza y la acaricio con sus dedos pulgares, la forma en como la mira es de ternura y amor absoluto. Le dijo que la decisión estaba tomada y que no iba a cambiar de opinión, que debían apoyarme y que, si yo creí estar lista, entonces así debía ser, ella enseguida abrió los ojos de par en par y se alejó de él completamente furiosa.





