Adiós al Pasado

Sofía sintió el frío del mármol bajo sus zapatos gastados, un frío que subía por sus piernas y se instalaba en su pecho, el mismo día que la familia Reyes finalmente la reconoció como su hija biológica. La mansión era enorme, impersonal, llena de lujos que no le ofrecían ningún calor, y las miradas de sus padres, Alberto y Laura Reyes, eran tan distantes como las de dos extraños. Su hermano, Mateo, la ignoraba por completo, más interesado en su celular.

Pero la peor mirada era la de Valentina, la hija adoptiva que había ocupado su lugar durante todos estos años, ella estaba vestida con un diseño de alta costura, su sonrisa era una mezcla de superioridad y desprecio.

"Ya que finalmente estás aquí, Sofía," dijo Valentina, su voz era dulce pero cargada de veneno, "tenemos que ver si de verdad perteneces a esta familia, ¿no crees? Hagamos un juego, una apuesta."

Los padres de Sofía no dijeron nada, su silencio era una aprobación tácita, un permiso para que Valentina la humillara.

"¿Una apuesta?" preguntó Sofía, su voz apenas un susurro.

"Sí," continuó Valentina, caminando alrededor de ella, como un depredador estudiando a su presa. "Un acuerdo de apuestas. Te he quitado ocho cosas desde que llegaste, cosas sin importancia, para ver tu reacción, pero ahora vamos por la novena y la más importante, si pierdes esta, te irás de esta casa para siempre y nunca volverás a decir que eres una Reyes."

Sofía recordó las pérdidas, una a una, el vestido que su madre le había prometido y que terminó en el clóset de Valentina, la habitación con vista al jardín que se suponía era suya, incluso su lugar en la foto familiar, donde Valentina la empujó sutilmente a un lado. Cada pérdida era una pequeña herida, una prueba más de que no era bienvenida.

"La novena cosa," anunció Valentina con una sonrisa triunfante, "es tu novio, Ricardo."

El corazón de Sofía se detuvo por un segundo. ¿Ricardo? Su Ricardo, el único pilar de apoyo que tenía en este mundo falso y frío.

Valentina sacó una chequera y un bolígrafo de su bolso de diseñador, "Si me lo entregas, si lo dejas y me dejas tenerlo, te daré diez millones de pesos, así podrás volver a tu vida pobre, pero con dinero, ¿qué te parece?"

Sofía la miró, incrédula. No podía creer la crueldad en sus palabras, la forma en que intentaba comprar a la única persona que amaba.

Justo en ese momento, la puerta principal se abrió y Ricardo entró, vestía su ropa de siempre, jeans y una camiseta sencilla, parecía fuera de lugar en medio de tanto lujo, pero sus ojos solo la veían a ella.

"Ricardo," dijo Valentina, su voz se volvió seductora. Se acercó a él, ignorando a Sofía por completo. "Te estaba esperando, he estado pensando que una mujer como yo es lo que necesitas, no esta…"

Ricardo ni siquiera la miró, caminó directamente hacia Sofía y la tomó de la mano, su toque era firme y cálido. Luego, se giró para enfrentar a Valentina, su expresión era de absoluto desdén.

"Nunca me interesaría alguien tan superficial y vacía como tú," dijo Ricardo, su voz resonó en el silencioso salón. "Amo a Sofía, y eso es algo que tu dinero nunca podrá comprar."

Sofía sintió una oleada de alivio y felicidad, las lágrimas llenaron sus ojos mientras Ricardo la abrazaba, protegiéndola del veneno de Valentina. Por un momento, creyó que el amor verdadero podía conquistarlo todo.

Más tarde, mientras la familia cenaba en un silencio tenso, Sofía se sentía feliz, Ricardo le había demostrado su lealtad, la había defendido. Quería agradecerle de nuevo, así que subió las escaleras buscándolo. La puerta de uno de los estudios estaba entreabierta y escuchó su voz.

Se detuvo, sin querer interrumpir, pero las palabras que escuchó la dejaron helada.

"Sí, el plan va a la perfección," decía Ricardo por teléfono, su tono era frío y calculador, completamente diferente al del hombre que la había abrazado hacía unas horas. "Valentina es tan predecible, cayó en la trampa, cree que la rechacé por amor a Sofía, qué idiota."

Sofía se llevó una mano a la boca para ahogar un grito.

"Pronto, la familia Reyes pagará por lo que le hizo a mi familia, y Valentina será la primera en caer, usar a Sofía fue la mejor idea que tuve, ella es la carnada perfecta," continuó Ricardo.

Sofía miró el anillo en su dedo, un anillo simple con una pequeña piedra falsa que Ricardo le había dado, diciéndole que era todo lo que podía permitirse. Ahora entendía que todo era una mentira, él no era un hombre pobre y enamorado, era un empresario poderoso y vengativo, y ella era solo una pieza en su juego.

La revelación la golpeó con la fuerza de un golpe físico, el aire se le escapó de los pulmones. Se apoyó contra la pared, sintiendo cómo el mundo se desmoronaba a su alrededor. Ricardo no la amaba, la estaba usando de la manera más cruel posible. La había utilizado para vengarse de Valentina, alimentando la rivalidad y el odio.

Corrió escaleras abajo, las lágrimas corrían por sus mejillas, su corazón estaba hecho pedazos. No encontró a Ricardo, sino a sus padres y a Valentina, que la miraban con indiferencia.

"¿Qué te pasa ahora?" preguntó su madre, Laura, sin una pizca de preocupación.

"El acuerdo," dijo Sofía, su voz temblaba de ira y dolor. "Valentina no me quitó a Ricardo, él me defendió, significa que gané la apuesta, pero ya no me importa, lo que quiero es una compensación, no quiero su dinero sucio, quiero algo más."

Su padre, Alberto, finalmente levantó la vista de su periódico, "No seas dramática, Sofía, es solo un juego tonto, Valentina solo estaba bromeando."

"¿Bromeando?" gritó Sofía. "¡Me ha estado atormentando desde que llegué! ¡Y ustedes no han hecho nada! ¡No son mi familia!"

Se dio la vuelta y corrió hacia la puerta, necesitaba escapar de esa casa, de esas personas, de la mentira que era su vida. Antes de salir, se giró y miró a Valentina.

"Quédatelo," dijo con un desprecio que nunca antes había sentido. "Quédate con tu premio, con Ricardo, ambos son basura y se merecen mutuamente."

La verdad final la golpeó mientras corría bajo la lluvia, Ricardo, el hombre que creía su salvador, era en realidad el villano principal de su tragedia, y ella había sido demasiado ciega para verlo. La traición dolía más que cualquier insulto de Valentina, más que la indiferencia de su familia, porque venía de la única persona en la que había confiado.

Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.