Una zorra en tacones

— ¡Ahí que dolor de cabeza! —chilla la pelirroja saliendo de la habitación

— ¿Qué te pasa pelirroja? —responde la otra desayunando en el sofá

—Migraña —dice sintiendo como la cabeza quiere rompérsele —Tú estás muy bien para haber llegado a las tres de la mañana chocando con todo a tu paso.

—Un licuado secreto.

— ¿Y por casualidad ese licuado lleva yogures griegos sin azúcar? Es que no los veo donde siempre los pongo —refunfuña Arlet sabiendo la verdad

—Pues es secreto —se escabulle Narnia a su habitación

— ¿Tienes algo mágico para la migraña? —pregunta dejando pasar lo de los yogures

—Descansar

—Ni hablar. No pienso perderme la clase por un estúpido dolor de cabeza —coge unas compresas y se la pone en la frente

—Lo que tú digas preciosa

Narnia parece ser la única con ánimos de escuchar el discurso de filosofía del profesor, que más que filosofo parecería que necesita psicólogo, a Arlet se le cierran sus ojos ante semejante canción de cuna y el paradero de Livian se desconocía.

–Deberías darle de lo que tomaste a Livian, no se ha podido levantar de la cama —apunta Arhus cuando logra cazarla en el bebedero fuera del salón.

—A ti te veo muy bien, el alcohol y el rechazo no parecen afectarte. —apunta para molestarlo

—Tengo buena tolerancia al alcohol

— ¿Y al rechazo? —recalca viendo que la vena de su cuello se hinchaba.

—Que puedo decir, soy un chico persistente. Te invito hoy a una cita

—Creo que no —responde luego de fingir pensárselo

—Cerca hay un buen cine. —insiste

—Tengo una tele en mi cuarto —contrapone Narnia inteligente

— ¿Y una cena?

—Dan buenas comidas en el comedor de la escuela —vuelve a ignorarle

— ¿Pues qué te gusta? ¿Qué te gustaría tanto que no rechazarías aun sabiendo que debes aguantarme?

—No lo sé eso es un poco difícil —ríe para mortificarle

—Tampoco soy tan insoportable. Nos llevamos bastante bien —se defiende el chico

—Pero eso es sin ti queriendo besarme —finge sentir asco

—Dime tu precio. Te llevaré a la luna de ser necesario.

—Mañana toca The Husk, podrías llevarme

—Está bien lo acepto —sonríe feliz de haberla convencido.

— ¿Es que no tienes amor propio? —analiza con cierta pena

—Mi amor propio estará en las nubes después de que tú te enganches de mí como una almeja a su perla

—Eso habría que verlo. —se burla

Arlet intenta acomodar la cabeza en la dura mesa, si salía del salón no regresaría para la sesión de la tarde, el taladro que tiene dentro del cráneo y las náuseas que le matan el hambre la mantienen pegada a la silla. Debería haberse quedado tranquila en su habitación estudiando y no irse a aquella fiesta. Esta era su recompensa.

Ya eran las 5 de la tarde la resaca empieza a ceder, Livian saca la cabeza del váter y decide acomodarse entre los cojines del sofá. El sonido de la puerta de rezumba en su cabeza como un martillo, dando tumbos llega a abrirla.

—Eres tú Narnia .Pasa —la invita una vez que logra enfocar su cara

—Te he traído sopa de pollo y algo de té .Y un poco de helado. —la chica le muestra las bolsas mientras se introduce en la habitación

—Muchas gracias —responde volviendo a su posición anterior y ella le pone unas compresas sobre la cabeza

—Pero tío, que poca tolerancia le tienes al alcohol. —imita la voz de un personaje de comedia español

—La verdad es que nunca lo había probado —confiesa

—Ya te acostumbraras —habla por experiencia

— ¿Como Tú por lo que veo?

—Yo tengo mis secretos. Ahora come que sino nunca mejorarán tus náuseas. —le alcanza una de las sopas y toma para ella un helado

—Que nochecita —dice Livian recordándola

—Al menos nos divertimos —reconoce Narnia

—Si tienes razón. —prueba la sopa, primera cosa que come en todo el día — ¿Arlet preguntó por Mi?

—Pues tiene una migraña que yo dudo que la deje pensar en otra cosa que no sea dormir. —el chico asiente con pesar

— ¿Y las clases?

— Aburridas como siempre. Te preocuparás después de todo el papeleo que tienes que hacer, que es bastante, una vez y te recuperes.

—Gracias

— ¿Por qué?

—Por ser mí amiga

Ella sonríe tierna y le pasa una mano acomodándole el pelo.

(...)

Arlet camina a responder la puerta de muy mal humor, tener que salir de su fría y oscura habitación no le hace mucha gracia.

— ¿Y tú qué quieres? —dice incomoda ante la inesperada visita

— ¿Resaca? —intenta adivinar Arhus al ver su estado

–Migraña —le explica pero él no le cree

— ¿Con una fiesta anoche? Siiiii claro —responde incrédulo

— ¿Pregunté qué quieres? —repite ella y su paciencia va camino a agotarse

—Busco a Narnia

—Ella no está aquí Arhus. —Informa —Ahora desaparece.

—Incluso hecha un desastre estas impecable. ¿Cómo haces eso? —se hace el galán apoyando un brazo en el marco de la puerta.

— ¿No buscabas a Narnia? —señala ella

—Puedo hacerte compañía en lo que regresa.

—No gracias. —intenta cerrarle la puerta en las narices pero él la detiene

—Como quieras, pero aquí tienes mi número por si cambias de opinión. —le da su número en un papel y pega la vuelta

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Livian se relaja recostado sobre las piernas de Narnia entrecerrando los ojos mientras ella le hace cosquillas en la cabeza. La chica tenía razón, el té de jengibre y limón había logrado calmarle el dolor de estómago.

—Me encanta que seas mi amiga —dice Livian ensimismado

—Y si no estuvieras tan colgado de Arlet tal vez te podría encantar mucho más.

— ¿De qué hablas Narnia? —levanta el torso sentándose

—No puedes ser más tonto Livian, debo irme.

—No, no ¿Qué quisiste decir? —por primera vez en su vida le interesaba a una chica, pero ella no era del tipo de chica que le interesaban, bueno si lo pensaba era muy hermosa, tal vez si se arreglará un poco podía serlo más que Arlet, y era divertida y no lo veía como un bicho raro. — ¿te gusto? —pregunta intrigado

—Lo suficiente. —se abalanza a besarlo

POV Livian

Se siente bien, nunca antes alguien me había besado, mi corazón late a mil kilómetros por hora, mis manos tiemblan, no sé cómo ocultarlo, no quiero que ella lo note. Se ha subido a horcajadas para besarme más cómoda, ¡oh Dios!, se separa de mi rostro ¿por qué?

— ¿Te ha gustado?

Asiento sin recuperar la conciencia

— ¿Te he gustado? —repite para traerme a la tierra

—Si —logro articular y ella vuelve a besarme

Toma mis manos, sabe que estoy temblando, me mira, sonríe y las pone en sus caderas.

—Tranquilo podemos ir despacio —Me da un pequeño beso y me abraza. No había notado lo bien que se siente su piel, su delicioso olor. "El 90% de las feromonas de una mujer están en su cabello" recuerdo que leí en alguna parte, ¿significa que tengo novia?

— ¿En qué piensas? —me susurra y yo me erizo.

— ¿Somos novios? —Ella sonríe

— ¿Eso quieres?

Me encojo de hombros, no sé por qué hago eso

— ¿Por qué no mantenemos esto como nuestro secreto hasta que estés seguro?

—Ok — ¿está feliz? ¿Por qué? No importa, mientras me siga besando de esa manera

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