UNA OPORTUNIDAD MAS PARA AMARTE

El tiempo pasaba en la familia Richter Davies, ante los ojos de Anwen, todo era normal, sin embargo, sintiendo que algo no estaba bien con sus hijos, Leopold llego a la oficina y sin avisar, entró a la oficina de su socio y amigo, encontrándolo en una situación comprometedora con la hermosa joven, mucho menor que él, hija de uno de los empleados que extrañamente se había convertido en socio – lo siento, no quise interrumpir – se disculpó Leopold avergonzado intentando salir de nuevo, pero la mujer lo detuvo – yo ya me iba – se despidió ella pasando por él y Leopold cerró la puerta con seguro tras su salida – hasta donde sé, ella es sólo dos años mayor que Mathis – murmuró Leopold, Adal tragó en seco y suspiró – sólo pasó – respondió Adal en un susurro y ocupo su lugar en su escritorio – quiero casarme con ella – confesó el elegante socio, Leopold cerró unos segundos sus ojos y se sentó frente al escritorio de su amigo – ¿Mathis los sabe? – Adal negó con la cabeza – cumplimos dos años juntos, pero ella simplemente quiere que todo sea un secreto – se quejó él con un suspiro enredado en las palabras – ¿cómo es que Mathis no lo sabe? – interrogo Leopold inquieto. Aquel joven había iniciado sus estudios en Estados Unidos y era Adal quien viajaba a visitarlo - ella no quiere que nadie se entere – confesó Adal entrelazando sus dedos sobre su escritorio - ahora tú lo sabes y la verdad necesitaba contártelo amigo – continuó Adal con una tierna sonrisa en sus labios, Leopold suspiro meneando la cabeza, su preocupación por sus hijos había pasado a segundo plano con la preocupación por su amigo en manos de una mujer que no le inspiraba confianza.

Sin poder interferir en los sentimientos de Adal, Leopold lo escuchaba con atención, con la complicidad de un café, Adal le confesaba a su amigo, lo feliz que era después de muchos años de soledad, tras la muerte de su esposa en el parto; se podía sentir la ilusión de Adal soñando con un futuro junto a ella, hasta que una extraña llamada en el celular de Adal, rompió el idilio – lo siento no te conozco – murmuró Adal atendiendo su llamada - ¿aborto? Debes estar equivocada – los ojos de Leopold se abrieron con preocupación al ver a su amigo levantándose alterado – ya mismo voy – terminó la llamada y corrió a la salida seguido por Leopold quien detuvo a su amigo sujetándolo del brazo al verlo alterado queriendo salir de la cafetería – necesito averiguar algo – espetó Adal liberando el agarre y Leopold ofreció a llevarlo evitando que condujera en el estado de alteración en el que se encontraba.

Siguiendo las indicaciones de la ubicación enviada por la presunta amiga de Clover, la joven amante de Adal, llegaron frente a una gran casa de puertas blancas, donde después de tocar con desesperación, Adal entró sin autorización al ver que la puerta se abría – señor Adal, ella está adentro – confesó una joven notablemente angustiada; sin comprender lo que ocurría, Leopold levantó la mirada a una puerta que dio paso a lo que parecía un médico con la bata de cirugía manchada de sangre, Adal lo empujó entrando al lugar seguido de su amigo, encontrando a Clover inconsciente sobre la camilla cubierta con la sabana manchada de sangre y sin dudarlo, el elegante hombre la levantó en sus brazos llevándola al auto conducido por Leopold hacia la clínica donde trabaja Anwen como ginecoobstetra.

Tras una larga espera, el parte médico no era alentador, buscando que nadie se enterara de su embarazo, Clover había recurrido a un lugar clandestino para practicarse un aborto – perforaron su útero – explicó Anwen, Adal cerró sus ojos dejándose caer en la silla del pasillo – yo haría todo por ella – susurró él decepcionado – ella fue la razón por la que le vendiste el cinco por ciento de tus acciones a su padre – comentó Leopold con esa inquietud rondando en su mente desde que aquel hombre se había convertido en socio y desde que descubrió la relación de su amigo con esa mujer - Adal cerró sus ojos y negó con la cabeza – era un regalo por ella – confesó Adal con notable vergüenza en su mirada, Leopold abrazó a su amigo y minutos después se despidió de su esposa que terminado su trabajo, regresaría a casa dándole privacidad a los amigos.

En el frio pasillo, mientras esperaban que la joven amante de Adal despertara, los amigos caminaron a la cafetería, donde Adal, no pudo callar más lo que su novia le había prohibido confesar – la conocí en una reunión de la empresa – murmuró Adal revolviendo su café - su padre es uno de los químicos que trabajan en el laboratorio – continuo, sin levantar la mirada a su amigo frene a él – ella se acercó a mí, estudiaba contabilidad y ofreció sus servicios para la empresa – Leopold suspiro levantando las cejas, ella también había querido acercarse a él, pero Leopold la había rechazado seguro que traería problemas para la compañía – empezó a ser tan especial conmigo y sin darme cuenta me enamore – susurró Adal con una dolorosa sonrisa, Leopold cerró los ojos unos segundos – ella decía que no quería que nadie se enterara porque no quería que pensaran que era interesada – Leopold apretó su mandíbula al reconocer la ingenuidad de su amigo - cuando cumplimos nuestro primer año, ella llegó alterada al restaurante donde celebraríamos, su padre debía mucho dinero y perderían la casa – Leopold resoplo – supongo que pagaste el crédito – interrumpió Leopold, Adal negó con la cabeza – le quería regalar a ella el cinco por ciento de mis acciones, pero ella me pidió que los pasara a nombre de su padre para que pudiera hacer un crédito y pagar sus deudas – confesó Adal, Leopold asintió con la cabeza.

Con el alma notablemente herida, Adal no levantaba la mirada, sentía vergüenza negándose a imaginar que esa mujer lo había usado – siempre me pregunté cómo ese hombre pudo convencerte de venderle acciones – confeso Leopold sonriendo, Adal inclino la mirada – Adal, tú y yo hemos sido amigos desde hace mucho tiempo, hemos pasado por mucho, huimos juntos de nuestro pasado – murmuró Leopold – te conozco y jamás te juzgaré – continuo Leopold poniendo su mano en el hombro de su amigo – sé que la amas, pero… - Leopold detuvo sus palabras al encontrarse con la triste mirada de su amigo - ¿crees que ella te ama? – inquirió Leopold, Adal suspiró inclinando la mirada, sonrió asintiendo con la cabeza, Leopold suspiró frunciendo sus labios – quizás tenía miedo de lo que pudiera decir su padre por el embarazo – respondió Adal seguro que se estaba mintiendo a sí mismo, Leopold asintió con la cabeza reconociendo a su amigo enceguecido de amor.

Por su parte, habiendo llegado de la universidad en su último año, Hans buscaba en el comedor a su hermana, pese a que hacía mucho ella había dejado de esperarlo, él miraba el lugar recordándola sentada con el sándwich que ella le preparaba con dedicación – hola hijo – saludo Anwen tras él, Hans la miró aún con su elegante ropa y frunció el ceño – acompáñame a comer algo, estoy cansada – invito ella, él la siguió aún extrañado y preguntó por su padre, sintiendo celos por su madrastra fuera de casa a esa hora de la noche – está en la clínica con Adal, una… amiga suya tuvo un accidente – explicó la mujer omitiendo esa verdad de la que había sido testigo y Hans asintió – tengo una oferta para hacer mi practica en una firma de abogados – informó él, la mujer sonrió feliz levantándose a abrazar a su hijastro y él sonrió – creo que al final terminare mi carrera para que por fin papá se sienta orgulloso – continuó Hans, ella negó con la cabeza – tu papá y yo, estamos muy orgullosos de ti – confeso ella, él asintió con la cabeza incrédulo y el celular de Anwen con la llamada de Leopold interrumpió el momento; sin querer escuchar la conversación, Hans caminó a su habitación pasando por la habitación de Evi acariciando la puerta con disimulo.

Con el ingreso de Adal a la habitación de su joven novia, Leopold llamó a su esposa, sin embargo, no pudo hablar mucho tiempo al ver a su amigo salir nerviosos – vamos, ella no quiere que esté aquí cuando llegue su padre – confeso Adal, Leopold resoplo y siguió a su amigo al auto, aún no era el momento de decirle lo que pensaba de la joven oportunista.

Con la recuperación de Clover, regresó a su puesto de trabajo en la oficina de contabilidad de la empresa, donde Adal debía esperarla, porque no le permitió visitarla en la clínica.

Preocupado por Adal y su futuro, Leopold se acercó a él al verlo llegar a su oficina – le propuse matrimonio ayer – confeso Adal, Leopold suspiro con frustración ocupando la silla frente al escritorio de su amigo – conseguí un apartamento porque me dijo que su padre la saco de casa – continuo él, Leopold negó con la cabeza y él apoyó sus codos en su escritorio – no te preocupes, no soy un idiota, el apartamento está a mi nombre – Leopold sonrió inclinando la mirada – ahora lo sé, no me ama, nunca me amo – continuo Adal con nostalgia en la mirada – extraño a mi hijo – susurró Adal pasando sus manos por su rostro, Leopold frunció el ceño extrañado con el comentario y éste confesó que pese a su excelente rendimiento académico, estaba teniendo una desordenada vida social, huyendo de compromisos, sin intenciones de estabilizarse sentimentalmente con nadie – es joven, supongo que simplemente quiere disfrutar su juventud – excuso Leopold y Adal asintió con la cabeza – ¿Evi es así? – inquirió Adal y Leopold levantó la mirada sorprendido – digo, ella es solo uno o dos años menor que Mathis – Leopold negó con la cabeza enfadado, Adal se disculpó – sabes perfectamente como son mis hijos – reprendió Leopold y Adal se disculpó de nuevo.

Por otro lado, tranquilo con sus responsabilidades en la firma de abogados y con sus compromisos académicos en el último semestre, Hans pasaba el menor tiempo posible en casa, usando parte de sus fines de semana encerrándose en la oficina de Gunther a estudiar; donde preocupado por el comentario de Adal con esa verdad que estaba viviendo Mathis en estados unidos, y desconociendo la verdad que encerraba la ausencia de su hijo, Leopold acudió preocupado a su consejero espiritual – tienes que confiar más en tu hijo, es un buen muchacho – aconsejo el religioso a su amigo después de exponer su preocupación por la distancia que había puesto en su casa, por su bajo rendimiento académico y por su escaso sentido de compromiso - no conozco su novia o sus amigos, Evi no sabe nada de él, no sé dónde va todos los fines de semana, esta mañana salió temprano y estoy seguro que su oficina no trabaja los sábados en la tarde – se quejó Leopold y Gunther suspiró, hizo una seña con su cabeza para que lo siguiera hasta su despacho donde desde la ventana se podía ver a Hans con su portátil y un libro sobre el escritorio - ¿porque? – preguntó Leopold inquieto – tiene todo en casa, un estudio con los libros que necesite, computador, tranquilidad, todo – reprochó Leopold, Gunther inclino la mirada con el peso de esa verdad que atormentaba a los hermanos al sentirse cerca – lo único importante, es que tienes un gran muchacho en tu familia, dispuesto a sacrificar mucho por todos – explicó el religioso apartándose de la ventana seguido por su amigo.

Mientras Hans terminaba su carrera, Evi avanzaba rápidamente en la suya, al igual que su hermano buscaba mantenerse ocupada para distraer esos sentimientos que la atormentaban, por lo que sin importar el semestre académico que cursara, matriculaba materias de semestres avanzados llenando todo su tiempo de responsabilidades que la alejaban de Hans y de esos pecaminosos sentimientos que también llenaban su piel.

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